En legítima defensa de sus ideales, Mario Vargas Llosa presenta su libro de ensayos Sables y utopías
Las letras
como dardos cargados de
reflexión cultural y política |
Mesa de Redacción |
El escritor peruano navega entre la literatura y la política, pero siempre buscando la congruencia consigo mismo. Tras recibir acusaciones del gobierno venezolano de “irrespetuoso ex intelectual”, no ha cesado en sus críticas a Chávez al afirmar que desestabiliza la democracia con sobornos a naciones de la región y apoyos radicales, fieles a un socialismo que “es una moda como la camisa del Che”

Mario Vargas Llosa no vive sólo en la literatura. El autor de libros tan conocidos como La fiesta del Chivo o Pantaleón y las visitadoras siempre se ha caracterizado por exponer sin tapujos sus opiniones políticas, como hace cada fin de semana en el diario español El País en su columna Piedra de toque. El escritor peruano —que incluso llegó a postularse a la presidencia de su país— publica ahora Sables y utopías, un libro que compila artículos en defensa de sus ideales, y en contra de dictaduras, nacionalismo y populismo. A mediados de septiembre el autor mantuvo una entrevista cibernética con los lectores de El País, en la cual versó sobre su preocupación sobre el armamento nuclear de Chávez, su creencia de la falta de responsabilidad de América Latina sobre su propio destino, su admiración por Barack Obama y sobre el calentamiento global. Pero no se pudo dejar de lado su trayectoria en las letras, siendo cuestionado sobre sus libros favoritos tanto escritos como leídos, entre otros tópicos. A continuación se publica la ecléctica entrevista, publicada en el País en su página electrónica el lunes 14 de septiembre.En un encuentro por la libertad celebrado en México con Octavio Paz y otros intelectuales en los noventa, usted dijo que imperaba la “dictadura perfecta”. Hoy en día, gobierna en mi país el Partido Acción Nacional, cuyos representantes populares y funcionarios se han destacado por su ineficiencia y clasismo político. ¿Qué opina usted de la situación de México?
nCreo que el presidente Calderón intentó una muy valerosa batalla contra el narcotráfico, una hidra que a países como Colombia y México está devorándolos y podría llegar a destruir su democracia. Por desgracia, pese a los esfuerzos del gobierno mexicano, esta batalla no parece nada fácil de ganar y ha servido más bien para mostrar el extraordinario poderío de los narcos. De todos modos, y a pesar de las críticas que se puedan hacer a este gobierno, no hay duda que desde el punto de vista político, especialmente en lo que se refiere a la libertad de expresión y de crítica, ha habido un progreso notable en comparación con los años del PRI.
Todo indica que el cambio climático nos lleva a un desastre ecológico planetario. Sin embargo, parece que usted defiende a ultranza la economía de mercado. ¿Cree que se puede luchar contra ese duro futuro en un sistema que se basa en el consumismo y la creación exponencial de nuevas necesidades?
Creo que, contrariamente a lo que presupone su pregunta, es en las democracias más modernas y avanzadas, es decir en los países donde existe la libertad de mercado, donde se han tomado las iniciativas mejores en defensa del medioambiente. Desde luego que falta muchísimo por hacer y que el riesgo de un holocausto ecológico es muy real. Pero es también un hecho irrefutable que los países donde más se ha depredado el medioambiente han sido las dictaduras totalitarias, como la Unión Soviética
Estimado Mario, ¿piensa que Perú, después de haber pasado por distintas experiencias de gobiernos (Fujimori, Toledo, García...) ha logrado tomar un camino de paz interna, consolidación económica y mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos?
Tal vez decirlo de esa manera sería demasiado optimista. Pero hay que reconocer que con Toledo y Alan García se reestablecieron las prácticas democráticas que la dictadura de Fujimori y Montesinos erradicaron de la vida peruana. En general la política económica de estos dos gobiernos ha estado bien orientada y ha traído beneficios al país, cuyo producto bruto ha crecido de manera notable. El problema es que ese beneficio económico llega de manera muy desigual al conjunto de la población y beneficia principalmente a los sectores altos y medios, en tanto que llega muy mermado a los sectores más desvalidos de la sociedad peruana. Ello se debe en gran parte a la falta de infraestructuras en las regiones más empobrecidas del país. Pero si no se corrige esa situación, no se puede descartar un retroceso hacia el populismo de infausta memoria en la historia del Perú.
Seguí con devoción tu discurso durante la presentación de UPyD, cargado de entusiasmo y esperanza. Se han producido dos elecciones desde entonces y el aumento de votos ha sido abrumador, ¿te sientes satisfecho? ¿En qué grado estás ligado actualmente con la formación política? Y, por último, ¿qué futuro profetizas al partido, ahora que se han hecho públicas numerosas dimisiones de miembros fundadores?
Lamento mucho las divisiones que han surgido en UPyD y espero que sean, como ha dicho Rosa Díez, una consecuencia del rápido crecimiento del Partido. Aunque no estoy inscrito en él, sigo apoyándolo, pues me parece muy bien orientado en sus principios y en la conducta de su dirigente principal. Hasta ahora veo en UPyD lo que más se aproxima en España a un movimiento de corte liberal.
Según su criterio, ¿cuál va a ser el futuro inmediato de la alianza bolivariana en Iberoamérica? ¿Por qué Perú no se ha agregado a dicha propuesta?
Porque, por fortuna para los peruanos, tenemos todavía un gobierno democrático y la Alianza Bolivariana está reñida con la democracia. Representa una forma de autoritarismo populista, de vieja tradición en nuestro continente, que sólo ha traído a los pueblos que sucumbieron a su canto de sirenas pobreza, dictadura y corrupción.
Después de La Fiesta del Chivo pareció que quedaba pendiente la novela que nunca se ha escrito sobre el Presidente Eterno, el sucesor del Chivo, Joaquín Balaguer. ¿Se animará algún día a escribirla?
La verdad creo que ese personaje y su fascinante trayectoria debería estimular a uno de los muchos novelistas dominicanos que hay.
¿Por qué piensa usted que el populismo está tan enraizado en América Latina?
Porque el populismo es muy seductor para públicos poco experimentados, ya que halaga los peores instintos y hace soñar con soluciones rápidas y fáciles para los problemas económicos y sociales de un país. El populismo es la negación de la realidad por una fantasía ideológica y ha arruinado a todas las sociedades que sucumbieron a su llamada. Pero, a pesar de toda la experiencia acumulada en su contra, todavía sigue fascinando a los incautos, principalmente en América Latina.
Estimado Mario, cuénteme por favor cómo llegó usted a la lectura de la trilogía Millennium. ¿Fue espontáneo? ¿Alguien se lo sugirió? Muchas gracias. Saludos desde Argentina.
Llegué a Millennium gracias al cine. Me metí a ver Los hombres que no amaban a las mujeres sin saber siquiera de qué se trataba. Me divirtió mucho y me quedé con curiosidad por el libro que la inspiraba. Compré el primer volumen de la trilogía y prácticamente no pude parar de leerlo hasta el final. Me pasó lo mismo con los dos volúmenes siguientes. Hacía tiempo que no me divertía y concentraba tanto leyendo una novela. No me extraña que les haya pasado lo mismo a tantos millones de lectores en el mundo.
Sé que es difícil elegir sólo una de sus obras, pero ¿de cuál guarda mejor recuerdo?
Tengo cariño a todas las obras que he escrito porque todas me han hecho vivir una aventura, pasar meses y a veces años tratando de familiarizarme con unos personajes y una historia hasta verla tomar cuerpo y vivir por cuenta propia. Ahora bien, uno tiende siempre a preferir aquello que le cuesta más trabajo y le toma más tiempo. En mi caso eso han sido Conversación en La Catedral, La guerra del fin del mundo, La fiesta del Chivo y la novela en la que ahora trabajo y que se llamará probablemente El sueño del celta.
¿Cree usted que la unión de países latinoamericanos es viable? ¿Qué opinión le merece?
Me parece un ideal pero muy difícil de alcanzar. El obstáculo mayor es el nacionalismo, una enfermedad crónica de todos nuestros países sin excepción alguna, y también las diferencias ideológicas que separan a los gobiernos democráticos de los autoritarios.
Viendo la dirección en la que va el mundo (enquistación y proliferación de conflictos, desequilibrios internacionales, odios atávicos, corrupción del poder, aborregamiento de las masas, etc.), ¿no ha desarrollado usted una tendencia al pesimismo? ¿Tiene fe en las nuevas generaciones?
Creo que no debemos desesperar, pero sí enfrentar con lucidez un mundo complejo y lleno de amenazas para la supervivencia de la especie. Lo importante, en todo caso, es recordar, cuando nos sintamos empujados hacia el pesimismo, lo que dijo Karl Popper antes de morir: “Muchas cosas pueden andar mal a nuestro alrededor, pero nunca antes en la historia hemos tenido tantos logros intelectuales, científicos y culturales para combatir con más eficacia los males que han aquejado siempre a la humanidad: la ignorancia, la enfermedad, la pobreza y la falta de libertad”. (Cito de memoria y puede ser que me equivoque en las palabras, pero no en el sentido de la frase)
¿Qué opina usted de las aspiraciones nucleares de Chávez en Venezuela?
Espero que no prosperen. Si las armas nucleares son un peligro en manos de gobiernos democráticos, lo son infinitamente más en las de un populista, demagogo y con vocación autoritaria como Hugo Chávez. Esperemos que la comunidad internacional frene de una vez por todas esa carrera armamentista de la que sólo pueden resultar catástrofes para el planeta.
Señor Vargas Llosa, en principio los europeos miramos a Chávez como un líder populista, demagogo y con ramalazos autoritarios, pero a fin de cuentas inofensivo. ¿Descarta que la situación geopolítica en Latinoamérica degenere en un conflicto bélico?
No se puede descartar, por desgracia. Chávez es un caudillo iluminado, que se cree en posesión de la verdad y con derecho a imponer sus ideas mediante el soborno y la fuerza. De todo ello podría resultar un conflicto armado, sobre todo con Colombia, que es el obstáculo mayor que ve Chávez para la vocación expansionista de sus sueños bolivarianos.
¿Por qué cree que Perón y su movimiento siguen dominando el panorama político de la Argentina?
Es para mí un misterio absoluto. Estoy convencido que Perón y el peronismo fueron una verdadera catástrofe para un país que se había convertido en una de las sociedades más avanzadas del mundo, no sólo por su riqueza, sino también por su educación. Pocos recuerdan hoy día que Argentina fue uno de los primeros países en acabar con el analfabetismo y en construir un sistema educativo público que fue un modelo para el mundo entero. Con su política estatista y populista, Perón acabó con el progreso industrial de Argentina, destruyó las instituciones democráticas e instauró un sistema clientelista, vertical y estatista que ha empobrecido trágicamente a ese país y lo ha retrocedido al subdesarrollo. Es difícil entender por qué tantos argentinos perseveran en el error de creer que el peronismo, que ya no es ni siquiera una ideología sino un mero sistema de control del poder, pueda ser una solución.
Don Mario ¿qué piensa usted del gobierno de Barack Obama?
Tengo mucha simpatía por Barack Obama que ha inoculado una esperanza muy grande en la capacidad de los Estados Unidos de renovarse a sí mismo, corrigiendo sus errores y llevando a cabo reformas radicales a través de las instituciones democráticas. A pesar de las dificultades que enfrenta, su popularidad sigue siendo muy grande y me parece que ello está totalmente justificado. Además de un idealista, ha mostrado un gran talento político para manejarse en tiempos difíciles y hasta ahora ha sorteado con éxito las acechanzas de sus adversarios. Ojalá tenga éxito en su empeño por conseguir que se apruebe la reforma sanitaria a la que se resisten tantos sectores de la sociedad norteamericana. No hay duda de que se trata de la más difícil batalla de su carrera política.
¿Qué culpa tiene USA en el empobrecimiento de Latinoamérica?
Ninguna. La gran responsable de la pobreza de América Latina ha sido la mala política de los gobiernos latinoamericanos, por sus prácticas corruptas, por su incapacidad para atraer inversiones y generar confianza en sus propios ciudadanos a fin de que ahorren, inviertan, creen empresas y trabajen con una perspectiva de largo plazo. América Latina no progresará mientras no renuncie a esa actitud del avestruz, de buscar culpables para sus propios errores. Lo que ha ocurrido en los países asiáticos es el ejemplo que los latinoamericanos debemos seguir si queremos salir del subdesarrollo.