Nº 363 - 6 de octubre de 2009
 
 
 
 
 
 

Un jet de trece millones de dólares y un helicóptero de RCG,
entre las aeronaves siniestradas

Ocho accidentes aéreos en cinco años
en Saltillo y Ramos Arizpe; ninguno aclarado

Gerardo Moyano

Tres pilotos y dos funcionarios del Estado murieron en los últimos avionazos,
registrados entre julio y diciembre pasados. Aeronáutica Civil no corre prisa
en aclarar las causas; investigan denuncias contra la televisora RCG
por arriesgar a sus empleados y a la población en vuelos casi rasantes


30 de octubre de 2009
. El helicóptero Bell 206, propiedad de RCG, caen en la colonia República.

Sobre aviso, no hay engaño. La caída de un helicóptero de RCG a pocos metros de una gasolinera y a tres cuadras de la Escuela Margarita Maza de Juárez, forma parte de una crónica anunciada. De poco sirvieron los constantes reclamos de los vecinos sobre la temeridad de los “halcones” de RCG y el recuerdo de accidentes aéreos en la región. La imprudencia de la televisora y la negligencia de las autoridades desembocaron en un accidente cuyo resultado pudo haber sido desastrado.
El Departamento de Análisis de Accidentes e Incidentes de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) tendrá la última palabra sobre las causas del percance. La información tardará en publicarse pues a pesar del tiempo transcurrido aún no tiene avances sobre ninguno de los sucesos ocurridos en el estado en los últimos años, incluido el que involucró al jet de Roberto Casimiro González, concesionario de RCG, en septiembre del año pasado (Espacio 4, 337).
La caída del helicóptero de RCG en la Colonia República, el 30 de octubre, ocurre casi un año después del choque de una avioneta Cessna, poco antes de aterrizar en Aeropuerto Plan de Guadalupe. En el accidente perdieron la vida el director de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS) y ex alcalde de San Pedro, Emilio Bichara Wong, su secretario y el piloto. En el aparato viajaban también Antonio Moreno y Mercedes Aguilar, periodistas de TV Azteca.
Aún no se determinan las causas del percance e incluso persiste la confusión sobre el propietario de la avioneta, registrada a nombre del empresario Miguel Guajardo.
Un mes antes, el Lear Jet de trece millones de dólares de Roberto Casimiro González Treviño sufrió un desperfecto en el tren de aterrizaje y se despistó antes de despegar del aeropuerto de Ramos Arizpe con destino a Cancún. En julio del mismo año, un DC-9 de carga, perteneciente a USA Jet, equivocó la pista del Aeropuerto Plan de Guadalupe y se estrelló en el Libramiento López Portillo. Murieron los dos pilotos y las pérdidas materiales fueron millonarias. Los accidentes registrados en los últimos cinco años suman ocho.
Sobre el desplome del helicóptero de RCG surgieron varias hipótesis y antecedentes de otros percances que involucran a la empresa, así como múltiples quejas ciudadanas por los vuelos que realizaba a baja altura. El día del accidente, vecinos de la Colonia República denunciaron que el helicóptero “hacía piruetas” muy por debajo de los 600 metros de altura permitidos.
Fuentes aseguran que los reclamos ya tenían en alerta a Protección Civil, que seguía de cerca las maniobras de los helicópteros de RCG, “como esperando lo peor”. José de Jesús Cabrera Meza, inspector verificador aeronáutico, reveló a Vanguardia que el piloto Enrique Anaya Maravillas ya había sido sancionado “de forma verbal” por volar muy bajo y hacer maniobras indebidas.
Otras fuentes hablan de la escasa experiencia del piloto y de que el aparato no era apto para vuelos a baja altura. Los rumores cobran fuerza por la nula información de las autoridades de Aeronáutica Civil, con el pretexto de que existe una investigación en curso.
De las últimas ocho aeronaves accidentadas, siete tenían su base en el Aeropuerto Plan de Guadalupe, por lo que debían contar con certificados de aeronavegabilidad, los cuales se emiten una vez que la Comandancia de la Dirección de Aeronáutica Civil, a cargo de Alejandro Martínez, verifica las bitácoras de mantenimiento. El funcionario se niega a presentar documentación que guarde relación con los accidentes.

Accidente anunciado

Los vuelos y maniobras a escasa altura de los helicópteros de RCG (hasta el 30 de octubre tenía dos) preocupan a los saltillenses desde hace tiempo. En el partido en que los Saraperos se coronaron campeones de la Liga Mexicana de Béisbol, uno de los aparatos sobrevoló casi a ras del estadio. Comentaristas de la cadena ESPN que transmitirán el juego a escala internacional denunciaron que el helicóptero arriesgaba la vida de los espectadores y pidieron que se retirara.
Otro botón de muestra: en junio pasado, el mismo helicóptero “Halcón 01” aterrizó en el patio de la Escuela Constituyentes, en la colonia Bonanza, para pasear a un grupo de estudiantes. Padres de familia y maestros se quejaron de la aeronave “volaba muy bajo y hacía muchas acrobacias”.
Los empleados de la llantera donde cayó el helicóptero Bell 206, de cuatro plazas, aseguran que antes del desplome hubo una explosión. Eduardo Calderón Domínguez, empleado de la empresa, relató a Espacio 4 que cuando él y sus compañeros oyeron que el helicóptero volaba rasante, salieron a curiosear. “Fue una fuerte explosión, inmediatamente comenzó a salir humo del motor y el helicóptero se dejó venir. Corrimos para ponernos a salvo”, cuenta Calderón.
“(Los ocupantes) tuvieron suerte porque el techo de lámina del taller amortiguó el golpe antes de que se desplomara al piso. Por suerte, pudimos ayudarlos a salir antes de que se prendiera fuego”, dice.
Calderón, incrédulo, atribuye a un milagro que, fuera del personal de RCG, nadie saliera herido. “Es una hora (antes de las nueve de la mañana) en la que siempre tenemos clientes y de haber caído más cerca de las oficinas, otra hubiera sido la historia”.
RCG informó, a través del animador Marcos Martínez Soriano, que la aeronave “acaba de salir de mantenimiento y era la primera vez que volaba (después de que lo repararon)”. Soriano mencionó que se trató de un “desplome controlado”.
Según el inspector de la Dirección de Aeronáutica Civil, Jesús Cabrera Meza, además de las causas del percance se investiga la denuncia previa de un particular en el sentido de que el helicóptero realizaba vuelos por la ciudad siempre a baja altura. En un reporte preliminar, Aeronáutica Civil atribuye el accidente a una falla en el rotor, lo que contradice la versión de RCG de que era el primer vuelo de la aeronave después de someterse a mantenimiento.
Sobre los percances de los cinco últimos años, el capitán Roberto Cruz Antillón, investigador del Departamento de Análisis de Accidentes e Incidentes de la DGAC, confirmó a este catorcenario que aún no hay avances, por lo que tampoco puede proporcionar información acerca de las causas reales o aptitud de los pilotos mientras las indagaciones sigan en curso.

Desplome “controlado”


Para RCG, en voz de su animador estrella, Marcos Martínez Soriano, se trató de un “desplome controlado” en el cual la “experiencia” del piloto Maravilla evitó una tragedia mayor.
“El grupo RCG a través de su dirección de noticias informa que el día de hoy a las 08:45 horas el helicóptero de su propiedad realizó una maniobra de emergencia que resultó en un aterrizaje forzoso sobre la Avenida Valdés Sánchez, a bordo de la aeronave tripulada por el capitán Enrique Amaya Maravilla, se encontraban los pasajeros Alejandro Martínez, Ulises Prado y Luis Ramírez, todos resultaron sin lesiones graves y se encuentran bajo observación médica, ninguna persona en tierra resultó lesionada.
“Las razones del accidente serán determinadas en su momento por las autoridades aeronáuticas y en cuanto ellas nos lo autoricen, RCG informará detalladamente acerca de este evento. Agradecemos el apoyo de todas las personas y empresas que han colaborado con nosotros en estos momentos difíciles, así como por el interés que se ha demostrado sobre el bienestar, la integridad, de nuestros compañeros”, destacó la compañía en el comunicado. E4

 

RCG: Cuando la ropa sucia deja de lavarse en casa

 

¿Quieres hablar de negocios, quieres hablar de facturación? Te pido que me retes a demostrarte todas las irregularidades…¿Tu papá sabe lo que estás haciendo atrás de él?
Antonio Dávila Campos a Roberto González (hijo) en el programa Libre de Radio La Reyna, hasta hace poco operada por RCG.

Tal como sucedió con la pinchadura del jet de trece millones de dólares de Roberto Casimiro González en el aeropuerto de Ramos Arizpe, llama la atención el nulo seguimiento mediático sobre el accidente del helicóptero “Halcón 01”, el 30 de octubre. Ante el silencio inicial de la televisora RCG, la estación de radio 100.9 —La Reyna— cubrió la noticia desde el principio y dio antes que ningún otro medio los nombres de los heridos en el programa “Libre”, que conduce Antonio Dávila Campos, quien hasta hace pocos meses laboró en RCG. A raíz de la cobertura, un nuevo escándalo que involucra a Marcos Martínez Soriano y a RCG salió a la luz.

La fanfarronada
El 2 de noviembre, Marcos Martínez Soriano agradeció al aire la llamada que le hizo el periodista Joaquín López Dóriga quien, según Soriano, ha sido de los más objetivos en dar la noticia del accidente que sufrió el helicóptero de RCG.
Ese día leyó un comunicado para informar que tres de los cuatro tripulantes del helicóptero ya habían sido dados de alta y el cuarto se recuperaba satisfactoriamente. También agradeció al gobernador Moreira, al alcalde Jorge Torres, a Protección Civil, al Departamento de Bomberos, a la Cruz Roja, a la empresa John Deere, a David Aguillón, y a las personas que manifestaron su solidaridad.
Soriano señaló que “hay personas analfabetas e improvisadas (refiriéndose a Antonio Dávila Campos) que les desean lo contrario y aprovecharon puestos como ese para amasar fortunas inexplicables, por eso están fuera”.
El animador agrega —en referencia a las “deslealtades” de Dávila Campos—, sería bueno que lo escuchara el actual gobierno, porque “si así han pagado a don RCG, así pagarán en el futuro”.

La respuesta
Al día siguiente, Dávila Campos, en su programa de radio, agradeció a Roberto C. González darle trabajo tres años, tiempo en los que hizo “periodismo”. Sobre el accidente, dijo que “aquí se dio a conocer… lo que molestó a ex compañeros y ex jefes”.
Dávila replicó que “el marioneta” Marcos Martínez Soriano —“maestro en periodismo”, ironizó,— se contradice a sí mismo y pregunta: ¿A quién se refiere, quién murió en Los Ángeles de una liposucción? Si no trabajó con Armando Castilla Sánchez, dueño del periódico Vanguardia, y si no se pavoneó diciendo que era su maestro para después hacer escarnio de su muerte.
El conductor del programa “Libre” señaló que durante la nota informativa sobre el avionazo de RCG nunca se expresó mal de su empresa, ni de su ex patrón Roberto Casimiro González. Llamó “marioneta” en reiteradas ocasiones a Martínez Soriano y lo retó a que le repitiera cara a cara lo que dijo en el programa. Le recordó que no es funcionario y le advirtió que “le responderá como un hombre”. Aludió a la cobardía de Martínez Soriano, quien sólo recibió órdenes de Roberto González hijo.
Soriano recordó el pasado de Dávila en los barrios bravos de Torreón: “creció y se desarrolló en la zona de tolerancia”.
Dávila dijo respetar a Roberto C. González y retó a Roberto González hijo a que le compruebe si robó algo de la empresa o si ilícitamente obtuvo “un cinco”. Le exigió que demuestre las irregularidades de que le acusa y le pregunta si su padre sabe todo lo que hace en contra de RCG. Le pidió al hijo que no mordiera la mano a su padre.
En su programa, Dávila amenazó con dar a conocer todos los mensajes de texto vía celular de Roberto González hijo, luego de ser echado de RCG, en los que supuestamente le pide que reconsiderara su regreso.
También le recordó a RCG hijo, que tiene información sobre la doble facturación en que incurre la televisora. “No se te olvide que tengo mucha información”, machacó.

Líos de familia
Este nuevo escándalo se suma a otros recientes que involucran a la familia Roberto Casimiro González.
A principios de este año, Roberto Carlos González Fernández, hijo de Roberto Casimiro González Treviño, fue detenido en Zacatecas y trasladado a Monclova por vender un avión de su tío Rolando González Treviño (Espacio 4 347).
Más recientemente, una de las ex esposas de Roberto Casimiro González, María de las Mercedes Aguilera Romano, publicó una carta dirigida a la Presidencia de la República, a las secretarías de Comunicaciones y de Gobernación y a opinión pública, en la que arremete contra su ex marido. Acusa a González Treviño de delitos que, de comprobarse judicialmente, entrañarían severas penas.
En la carta, que transmitió al periodista Joaquín López Dóriga y se filtró en foros de periódicos como Milenio, Aguilera Romano acusa a Roberto Casimiro de robarle su patrimonio, manipular a las autoridades, burlar a la PGR, acumular fortunas ilícitas y traicionar al narcotraficante Chapa Garza, entre otras denuncias. Responsabiliza a su ex marido de cualquier daño que puedan sufrir ella y su familia, y amenaza con presentar pruebas ante la PGR que lo incriminan en delitos graves. E4

 

El despiste de Roberto Casimiro

El 14 de septiembre, Roberto Casimiro González Treviño se disponía a viajar Cancún cuando su Lear Jet matrícula N-666-TV sufrió un desperfecto en el tren de aterrizaje. El accidente ocurrió en la pista 17-35 del aeropuerto de Ramos Arizpe, pocos minutos después de las 4 de la tarde, cuando una llanta se desbandó y ponchó. Como consecuencia, el avión salió de la pista. La aeronave, pilotada por el capitán Gabriel Montes, terminó en la cabecera, cerca del Centro de Rescate y Extinción de Incendios, lo que ayudó a que el percance no pasara a mayores.
En el incidente no se registraron lesionados, pero se activó la alarma, lo que provocó la cancelación del vuelo 72-25 Saltillo-México e impidió la llegada del vuelo 72-24 México-Saltillo, ambos de Click Mexicana. Según información de la Dirección General de Aeronáutica de México (DGA) de la SCT, los aviones privados con matrícula extranjera pueden obtener la autorización GHC-001 para surcar cielos mexicanos, en las comandancias de los aeropuertos internacionales.
En aquella ocasión, el subdirector de Enlace de la SCT, José Rodríguez Cabrera, informó a Espacio 4 que estas autorizaciones se expiden por un máximo de seis meses y no se renuevan, por lo que conforme a la normatividad aduanera, la aeronave tiene que salir del país, y puede regresar para obtener nueva autorización.
Tener un avión con matrícula extranjera representa un gasto mayor por los constantes trámites para la entrada y salida del país, pero permite mantener un perfil bajo sobre el dueño, sus actividades y sus capitales, pues cuando se trata de acceder a cualquier dato sobre el vehículo u otras aeronaves suyas, se debe consultar a las autoridades estadounidenses.
Para obtener información respecto de otras aeronaves a nombre del propietario de la N666TV, se requiere obtenerla de las autoridades aeronáuticas de los Estados Unidos, señala Rodríguez Cabrera.
Por ser una aeronave de matrícula norteamericana, la supervisión de los servicios y mantenimiento queda bajo la responsabilidad de las autoridades aeronáuticas de ese país. Por esta razón, la Comisión Investigadora y Dictaminadora de Accidentes de Aviación trabaja en coordinación con las autoridades estadounidenses para determinar las verdaderas causas del percance. Tras el incidente, de inmediato se ocultaron las siglas “RCG” pintadas en la cola del avión (Espacio 4, 337). E4

 
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