Nada salva del hundimiento al verso enfermo
se mantiene impasible en el fondo de una noria
nadie más ve sus dedos maltrechos incompletos
tocando apenas la tierra húmeda y raíces amarillas
nadie más escucha el golpeteo cansado del agua
bordeando su mentón cubierto de lodo
nadie
ve unas piernas desnudas en vigilia
meciéndose en un abrazo a la orilla de la noria
arrojando sin quererlo
pequeños terrones
sobre los ojos abatidos infectados
él sabe oquedad y casa
casa y oquedad
su rostro sale del agua
como isla mal nacida
nadie
nadie más ve cómo lentamente
inicia una lluvia que limpia el brocal del pozo
dejando caer sus torcidos cabellos de agua y tierra
nadie ve la figura que permanece en su orilla
mojado cuervo solitario
mojando su abrazo hueco
nadie salva del hundimiento al verso enfermo
nadie le tenderá la soga