Planes
Julián García

Llegaremos al aeropuerto con música de Yann Tiersen, encantados de la muerte del Papa. Con diez dedos en mi bolsa derecha para vender los anillos que le quedaron, tirar alguno en una carriola para que el bebo se divierta con algo rojo. Mientas que unos cuantos kilómetros atrás el doctor esté llorando triste con sus muñoncitos sangrantes, se fueron, se fueron, dirá, mientras acá pedimos los boletos que se tardan en darnos puesto que una mamá llorando se que ja de algo que su nene se ha metido a la boca. Y reiremos y te besaré con aliento a cobre verde. Ya en vuelo me dedicaré a mirar a los árabes que intenten arruinar mis planes, mientras tú te lavas las manos cada treinta minutos como era tu costumbre. Pediremos cada quien dos sándwiches para armarnos uno solo hecho de dos mortadelas y un pan. Trataré de tocarte las piernas y te pondrás a llorar y me dirás que quieres volver, que no sabías lo que hacías. Te diré te quiero y me escupirás en la cara y tu baba recorrerá mi nariz haciendo las veces de las lágrimas, pero arribando a Roma te pondrás muy contenta porque llegamos a tiempo para los funerales del Papa. Estando en la ciudad nos sentaremos en una banca y sacarás los pedazos de pan que nos sobraron en el vuelo y almorzaremos entre palomas en un cielo de grises y naranjas. Y venderé los anillos para poder entrar a la ciudad santa y nos formaremos con los luctuosos fieles. Y cuando lleguemos al cuerpo del santo padre arrojaré los dedos que me sobran al aire para crear un lluvia de anulares e índices que apuntan hacia todas partes, y gritaré alegre que todos somos Iglesia o que los dedos de la ciencia asistieron sin invitarlos, y tú me besaras con sabor a pan de avión.
JULIÁN GARCÍA
Cursa la carrera de Psicología en el Centro de Estudios de Ciencias y Humanidades en Acuña, Coahuila. La narración Planes es su primera aportación publicada.
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