Nº 361 - 8 de septiembre de 2009
 
 
 
 
 
 

La alianza Televisa-SNTE para producir programas de televisión representa 150 millones de pesos

Sin abuela

Renata Chapa

“Todo el mundo cree que sabe”, refrito de un show estadounidense, busca presentarse como un programa educativo nacional. Elba Esther Gordillo y Emilio Azcárraga Jean se ostentan como sus impulsores. Sin embargo, los magros resultados del último examen de la Secretaría de Educación Pública dan al traste con el idilio de ambos personajes


El programa. Todo el mundo sabe que es una farsa

Soy estudiante del ITAM y un niño de primaria sabe más que yo.

Concursante de “Todo el mundo cree que sabe”
(Televisa, México, agosto 22 de 2009).

 

Según dicta el canon de la nueva mercadotecnia, esa que responde a la crisis con campañas que nos llevan a gastar lo que ni nos sobra o ni tenemos, el viernes 28 de agosto debimos celebrar a los abuelos por su día. De hecho, todo agosto fue considerado el mes del adulto mayor.
La insistente aparición de esta idea remite a imágenes, historias y frases memorables. Una de éstas últimas es la que el ingenio mexicano utiliza a manera de enunciado calificativo de doble función; es decir, el que es manejado para clasificar o etiquetar tanto lo que resulta superlativamente positivo como lo contario. Así pues, la frase “no tener abuela” (siempre en femenino; “abuelo” aquí no aplica), puede encajar, por ejemplo, para hacer referencia a un platillo deliciosísimo (“¡Estas enchiladas no tienen abuela!”) o a quien preparó tan fantástico manjar (“Doña Olga no tuvo abuela con este ‘pay’ de queso”). De igual manera, la misma oración cumple con su función comodín cuando define una situación anómala que puede ir desde la ironía (“Juanito no tiene abuela”) hasta la reprobación absoluta (“Cobrar el IETU es no tener abuela”).
Esa “abuela ausente”, acomodada en el discurso según el juicio de los interlocutores, representa un peligro semántico. Su carácter ambivalente puede dar pie a usos e interpretaciones convenencieras que empañan las antiparras con que ciertas realidades son observadas. Y si a esa condición se suma el hecho de que hay de abuelas a abuelas, los riesgos aumentan. Piénsese en algún caso de senecta tesitura para demostrar la tesis lingüística derivada del “No tiene abuela”. Quizá el de Elba Esther Gordillo sirva de algo.
Hace apenas un par de meses Televisa comenzó a transmitir un nuevo programa. Los sábados por la noche, en el Canal de las Estrellas ―considerado por muchos como la escuela con más matrículas cautivas en sus listas― aparece un logotipo simplón y kitsch para acompañar un título no menos aburrido: “Todo el mundo cree que sabe”. El conductor de la emisión es Marco Antonio Regil, hábil y carismático presentador de concursos en TV, pero comprometido hasta la médula con una tarea que, francamente, “no tiene abuela”.
Regil debe convencer al televidente de que frescura, dinamismo, actualización, nobleza, tenacidad e inteligencia son sólo unas cuantas virtudes derrochadas por las instituciones educativas públicas que son atendidas a lo largo y ancho de la República Mexicana por los miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), encabezado por la profesora normalista con especialidad en historia, Elba Esther Gordillo.
En “Todo el mundo cree que sabe” se enfrentan varios niños de primaria con un adulto que, se supone, cuenta con un nivel más elevado de estudios, pero ambos tipos de concursantes tienen que responder preguntas básicas. El grupo de niños muestra una extraña conformación. Todos son muy extrovertidos; sus rostros no sólo reflejan dominio ante cámaras, sino cierto fenotipo asociado a lo que se conoce como “niños bien”. Sin embargo, sólo un niño o una niña del grupo no necesariamente cumple con estas características. Más bien se diferencia de los demás. Se trata de un menor de edad invitado (que nunca se sabe bajo qué criterios fue elegido) que asiste en representación de alguna de las escuelas arriba referidas (también se ignora la manera en que fue seleccionada). Como es de esperarse, el equipo de los niños o los adultos ganan el concurso. Pero, según explica Regil en un breve videoclip virtual del programa, si el contrincante adulto es el ganador, son 120 mil directos a su bolsa por contestar lo que supuestamente aprendió en primaria, mientras que la escuela seleccionada recibe el doble del premio ganado. Son 360 mil pesos, según anuncian en el mismo programa, los destinados para quienes resulten triunfadores (1).
Esos centenares de miles de pesos, luego del ir y venir de preguntas y respuestas de los diferentes grados de primaria, salen de las arcas de la empresa de Azcárraga Jean y del propio sindicato de trabajadores como pilar importante de la “Alianza por la Calidad de la Educación”. Regil lo comenta en la misma emisión. No obstante, detrás de estos supuestos dos mecenas, jamás se sabrá a detalle cuántas otras jugosas negociaciones o convenios comerciales son manejados bajo la bandera del apoyo a la educación mexicana. Son parte de los extraños y oscuros caminos donde unos se benefician a costillas de otros. Representan esa incógnita que nadie sabría cómo responder a pesar de que “todo el mundo cree que sabe”.
Es errado pensar que Televisa, con ancestral y evidente inspiración lucrativa, de repente opta por el altruismo puro; o que existe la sana voluntad del SNTE para otorgar apoyos económicos en favor de la educación de los niños y niñas de México. Como dato referencial, vale la pena destacar que el periódico Reforma (16/06/2009) dio a conocer que la transmisión de “Todo el mundo cree que sabe” es el resultado de un convenio firmado por las dos instancias que desde años atrás, por ejemplo, con contratos como el de la emisión “Escuela para padres”, podría afirmarse que han sido una sola: el “SNTV”. La “nueva alianza” para producir 51 programas suma una cantidad “sin abuela”: 150 millones de pesos (2).
El costo total del “Todo el mundo…” debe ser traducido, al menos, desde tres flancos. Si cada sábado el SNTE liquida una factura de tres millones de pesos, y si cada sábado Televisa gana tres millones de pesos, entonces, cada sábado, la nación mexicana soporta ser defraudada (si es que llega a darse cuenta), en su propia cara y en su propia televisión, por tres millones de pesos. No existe “pero” ni “abuela” que valgan en cualquiera de los tres casos y menos aún cuando se supone que México tiene el tacón de la crisis hundiéndole el cogote.
El día de la presentación estelar del “Todo el mundo…”, dentro de la transmisión del programa matutino “Hoy”, se ofrecieron varias declaraciones célebres. Mucha atención y bienvenidos al “salón de clases más espectacular de todo México”, según lo calificó Marco Antonio Regil.
Emilio Azcárraga Jean afirmó que “(…) ‘Todo el mundo cree que sabe’ nos llevará al mundo del conocimiento; ‘Todo el mundo cree que sabe’ nos mostrará que aprender es divertido, que aquello que aprendemos en las escuelas es útil toda la vida, y que la labor del maestro es fundamental para cuidarnos responsablemente y ser productivos, y conscientes de nuestros derechos y obligaciones. Además, ‘Todo el mundo cree que sabe’ permitirá entrar a la vida diaria de las escuelas de México, conviviremos en sus aulas, en sus patios, en sus problemas, y seremos testigos del esfuerzo que hacen maestros y alumnos, con padres de familia, para lograr una educación de calidad. (…) Elba, muchísimas gracias por la confianza en Televisa, creo que esto es una labor muy importante por el desarrollo de México que es donde Televisa siempre quiere sumar. Muchísimas gracias.”.


Dúo dinámico. Negocios con pinta de altruísmo

Gordillo Morales agregó lo siguiente luego de que Regil le reconociera por haberles “brindado un espacio (de su agenda) y hacer un sacrificio para estar (ese día con ellos)”. De nuevo, mucho cuidado, sobre todo en la estructura sintáctica de las frases, en la riqueza del vocabulario, en la dosis de retórica. La cita textual es presentada de la misma manera en que es presentada en la página virtual del SNTE por su personal: “Es para mí como maestra, como madre, como ciudadana un gran gusto poder informar a toda la ciudadanía, a los papás, a los niños, a los científicos, a todos los que les interese la educación y querramos un país mejor, un país con mucho conocimiento, con muchas capacidades, con mucho talento, pero también con un gran sentido humano; por eso hoy a mí me da una enorme satisfacción como maestra que a nombre de todos los maestros del país podamos decir que: ¡Esta gran empresa, Televisa, da una muestra —creo— única en toda América Latina de demostrar que se puede uno divertir educándose!
¡Este es un ejemplo que reconozco en Emilio Azcárraga, es un ejemplo que creo, demuestra que todos tenemos que ver con la educación! ¡Todo el mundo cree que sabe! Bueno, toda la vida hay que aprender.
Por favor, vean el programa, se van a divertir, no tengo la menor duda; pero sobre todo vamos a saber que todos y cada uno de nosotros escribiendo mejor nuestra historia, haremos una mejor historia para nuestra patria y una mejor convivencia pacífica y de armonía para el mundo con su conjunto.
¿Todo el mundo cree que sabe? No sé. Será importante escuchar a niños, adultos, a maestros, sí es así, aprendamos pues. Señor Regil, mucho éxito (…) será el éxito por la educación con los padres, y gracias... gracias Emilio, a nombre de todos los maestros y maestras de México, a nombre del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. ¡Todo el mundo cree que sabe. A ver el programa por favor!” (3). Sin palabras y “sin abuelas” por partida triple.
Cuando se habla de beneficiados en “Todo el mundo…” , Regil menciona al aire a las escuelas públicas de México y, como benefactor, al programa federal “Alianza por la Calidad de la Educación”, mismo que en su página virtual (4) se erige defensor del siguiente objetivo: “propiciar e inducir una amplia movilización en torno a la educación, a efecto de que la sociedad vigile y haga suyos los compromisos que reclama la profunda transformación del sistema educativo nacional”. Al cruzar estos contenidos con la emisión sabatina de Televisa, no pueden quedarse quietas las preguntas: ¿“amplia movilización en torno a la educación” a través de la penetración del Canal de las Estrellas? ¿Es esa la ventana por la que la sociedad logrará vigilar los pasos que dan el Gobierno Federal y el SNTE? ¿Es por medio de un programa de costo millonario y preguntas elementales, ensayadas, memorizadas, prefabricadas como se logrará la profunda transformación del sistema educativo nacional? ¿A dónde se fue “la abuela” de los mexicanos que deciden el rumbo del país? ¿A dónde?


Mundo virtual. La imagen que se vende a través de las pantallas choca con la realidad de las aulas

“Todo el mundo…” incluye la transmisión de cápsulas informativas que presentan un país de ensueño con una música dulce y efectos especiales de sonido de trinos de pájaros; aparecen tomas de escuelas con niños y niñas muy sonrientes, rodeando a sus queridos maestros sindicalizados; padres de familia agradecidos y conmovidos por lo que sus hijos han progresado; espacios limpios, bien pintados, con computadoras; lindos patios y bellas decoraciones de las aulas. Es decir, todo el estilo de producción de telenovela de Televisa puesto al servicio de esos clientes en alianza para el nuevo tipo de progreso educativo que ellos han establecido.
Sin embargo, el pasado domingo 23 de agosto, el paraíso de la educación pública y su correspondiente sindicato, plasmado sábado a sábado, quedó en entredicho: “Al dar a conocer los resultados del examen para contratar a maestros de educación básica, la Secretaría de Educación Pública dio a conocer (…) que siete de cada diez profesores que ya laboran en las escuelas y los aspirantes a docentes tendrán que regresar a las aulas porque no tienen la capacitación para ocupar una plaza dentro del sistema público. De los 123 mil 856 aspirantes que en total se presentaron a la prueba hace una semana, 31 mil 86 podrán ser contratados, es decir, el 25.1 por ciento y que lo forman los egresados de las normales y de maestros que han prestado sus servicios en condiciones de contratación irregular”. La nota continúa y revela más datos que al parecer, por mínima justicia divina, devolvieron unas cuantas de su propio chocolate a los profesores afamados por Televisa y sus clientes directos: “La SEP reveló que fueron 5 mil 29 los aspirantes que obtuvieron menos de 25 aciertos de un total de 80 preguntas en el examen, es decir el 30 por ciento de la prueba, por lo que no podrán ser contratados.
Dentro de ese grupo de profesores, 3 mil 552 son maestros que no lograron la calificación y han dado clases a niños y jóvenes en las escuelas de preescolar, primaria y secundarias del país en los últimos 10 años, estima la propia dependencia” (5).
Como remate, y por si lo anterior fuera poca evidencia de cómo la figura de la abuela ausente debe merecer más nuestro respeto, vigilancias y cuidado, “Todo el mundo…” ni siquiera es una producción original de Televisa, ni de los del SNTE, ni de Lujambio, ni de ninguno de los que le están dando el espaldarazo: “‘Todo el mundo cree que sabe’ es la versión mexicana del programa ‘Are you Smarter than a 5th Grader?’ (¿Eres más listo que uno de quinto año?) que la televisora estadounidense Fox puso al aire en febrero de 2007. A la fecha, los derechos para producir versiones locales se han vendido a 49 países. Turquía fue el primero en difundirlo (junio de 2007), seguido por Alemania, Argentina y España (julio de 2007), y por China (agosto de 2007). México, que comenzó a transmitirlo el 13 de junio, y Vietnam, donde debió iniciar el 21 de agosto de 2009 son los más recientes compradores” (6). El porqué de la ausencia de tantas abuelas es evidente. E4

 
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