Nº 361 - 8 de septiembre de 2009
 
 
 
 
 
 

La privatización del servicio en las ciudades fracasa por falta de control gubernamental

Predominan criterios políticos
en el manejo del agua: Cespedes

Gerardo Moyano T.

Organismos internacionales previenen que lo peor de la escasez está por venir y urgen a adoptar sistemas eficaces de distribución, ahorro y cobro. Las transnacionales marcan la agenda global, mientras los riesgos de disturbios por el agua se incrementan en el mundo


El calentamiento global ya empezó a pasar factura. Más allá de los debates científicos sobre las verdaderas causas del fenómeno (gases de efecto invernadero o aumento de la actividad solar), el incremento de la temperatura a escala mundial deja ver sus consecuencias.
La escasez de agua potable siempre ha sido un problema para los países del tercer mundo, pero desde que la alerta comenzó a sonar en las naciones del norte, el tema adquirió dimensión mundial.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calcula que cerca de 880 millones de personas en todo el mundo no cuentan con el servicio de agua potable, una cifra que podría incrementarse a 3 mil 900 millones para 2030. Dos mil 500 millones de personas más no disponen de servicios sanitarios adecuados.
El problema se agrava en México por la disparidad en la distribución geográfica del recurso. Según datos de la CNA, más de la mitad del territorio localizado en el norte y en el altiplano recibe sólo el nueve por ciento de la precipitación media anual, pero concentra al 75 por ciento de la población del país, el 70 por ciento del PIB industrial y el 40 por ciento de las tierras agrícolas de temporal. Mientras que casi el 70 por ciento de la precipitación anual se da en el sureste de México, donde vive el 24 por ciento de la población y la industria es incipiente, con excepción de la relacionada con el petróleo.
Y como la demanda de agua aumentará en función del crecimiento demográfico y la intensidad de las actividades económicas del país, el escenario se vislumbra sombrío y plantea tremendos retos.
De continuar la tasa actual de crecimiento, en 2020 el país contará con 141 millones de habitantes y el PIB podría alcanzar el tres por ciento con un desarrollo industrial que aportaría el 22 por ciento del PIB nacional (en base a indicadores bajos). En ese ámbito, la demanda de agua pasaría de 73 a 100 km3, lo que planteará la necesidad de un sistema eficaz de distribución, ahorro y cobro.
La escasez podría derivar en guerras (algunas como las de Egipto e Israel estuvieron relacionadas con el asunto), pero la comunidad internacional parece supeditada a  los intereses de las trasnacionales y se ha negado a reconocer el recurso como un derecho fundamental del hombre.
Así lo establecen las conclusiones del último Foro Mundial del Agua desarrollado en marzo de este año Turquía y las conferencias de la Semana Mundial del Agua de hace tan sólo unas semanas en Estocolmo, Suecia.
Es por eso que cada vez más países, entre ellos los latinoamericanos y algunos europeos como España, demandan que se ponga fin al Foro por “falta de democracia”.
Y muchos más consideran que mientras las empresas trasnacionales determinen la agenda internacional, no se lograrán avances para salvaguardar esta fuente de vida, de ahí que a la par de cada Foro “oficial” proliferen los foros alternativos que buscan abordar el problema desde una perspectiva más humana.
El problema apenas comienza.

La situación de México

Según un trabajo del Centro de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable (Cespedes), la distribución pluvial de México “dificulta el aprovechamiento del agua” ya que “los cortos periodos de lluvias y las sequías prolongadas obligan a almacenarla en infraestructura adicional para su manejo”.
Sin embargo, advierte que “por fortuna, el agua subterránea contenida en los mantos acuíferos del país tiene una amplia distribución geográfica, aunque es un recurso agotable y en algunos lugares se localiza a gran profundidad”.
Pero estos mantos acuíferos han sido sobreexplotados por décadas, ya sea en el Distrito Federal (lo que ha causado el hundimiento de la ciudad), como en Coahuila y La Laguna, donde el aumento de la demanda genera la necesidad de perforar más pozos y pone presión sobre todo el manto.
Según indica un estudio del Instituto Nacional de Ecología, el crecimiento económico del país no ha tomado en cuenta las señales de escasez del agua. “La concentración de la población y la actividad económica han creado zonas de alta escasez, no sólo en las regiones de baja precipitación pluvial sino también en zonas donde eso no se percibía como un problema al comenzar el crecimiento urbano o el establecimiento de agricultura de riego”, señala.
Según cálculos de la Comisión Nacional del Agua (CNA), 101 acuíferos de un total de 600 están sobreexplotados. “El crecimiento poblacional y económico han ejercido mayor presión sobre las reservas de agua en México, al punto que el volumen demandado es mayor que el suministrado en algunas regiones del país, lo que obliga al gobierno a decidir a quién dejar sin este recurso, lo que ocasiona problemas distributivos”, dice el estudio.
“La competencia por este recurso es ya causa de conflictos de diferente intensidad y escala, y se presenta no sólo entre usuarios de la misma comunidad sino entre distintas comunidades, municipios, estados e incluso en el ámbito transfronterizo”, advierte
El Panel Internacional sobre Cambio Climático, organismo que obtuvo el Premio Nobel de la Paz 2008, ya ha advertido que como consecuencia del calentamiento global, México sufrirá una severa escasez de agua a partir de 2030.
También alerta sobre la posibilidad de que diversas zonas del país puedan quedar bajo el agua por el incremento del nivel del mar, entre ellas regiones de Tamaulipas y la Península de Yucatán.
El Valle de México también está en grave peligro. El secretario de Medio Ambiente, Juan Rafael Elvira Quesada, advirtió que el cambio climático a escala mundial será un factor para que a mediados de 2010 la escasez de agua sea mayor en esta región.
Sin embargo, el director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege, hizo un llamado para que ante la escasez no se alarme a la población ni haya una visión “catastrofista”, pues “si realmente trabajamos podemos darle sustentabilidad a la ciudad (de México)”.
La escasez de agua que afecta a la capital ya ha provocado que los empresarios inmobiliarios tengan que adquirir el agua a terceros para luego ofrecerla a los inquilinos, lo que ha incrementado hasta en diez veces el costo de este servicio.

El camino de la privatización

El estudio de Cespedes denominado “Eficiencia y uso sustentable del agua en México: Participación Del Sector Privado”, señala que “en materia de agua, en México prevalece un modelo protagonizado por una autoridad gubernamental centralizada y propietaria de los derechos sobre el agua, que asigna concesiones y permisos de uso y que además ha poseído amplios poderes para determinar condiciones de acceso y utilización. En este modelo, en general, han predominado criterios políticos sobre consideraciones económicas y ambientales en el manejo de los sistemas hidráulicos”.
Por esta razón, establece que “la participación privada en proyectos de distribución de agua potable, drenaje y tratamiento de aguas residuales plantea soluciones a viejos problemas a través de un nuevo diseño institucional y, lo más importante, puede contribuir significativamente a la sustentabilidad y al aprovechamiento racional de los recursos hídricos del país”.
Hasta ahí muy bien, sin embargo, Cespedes propone una serie de pasos a seguir por parte del gobierno y la empresa concesionaria del servicio que hasta ahora no se han seguido en los modelos adoptados en México.
El caso de Aguas de Saltillo es un claro ejemplo que se suma a varios más que se han repetido a lo largo de América Latina en los cuales las trasnacionales como Aguas de Barcelona o Suez han tenido que responder a la justicia por los abusos en contra de la población. Incluso en Bolivia, ante las altas tarifas que Suez cobraba por la conexión al sistema (con amplia cobertura territorial, pero no real), el propio gobierno de Cochabamba llamó a la desobediencia civil para que la gente se conectara de manera ilegal, un proceso que culminó con el retorno del servicio a manos públicas.
A pesar del claro avance en la cobertura, los cobros y la recuperación de cartera vencida, todos los casos de privatización (o semiprivatización) han mostrado las mismas fallas, que van desde actos de corrupción a la hora de otorgar la concesión, hasta los abusos en los costos y la escasa intervención del gobierno para regular las tarifas.
Por eso, generalmente cuando un nuevo gobierno se hace eco de la demanda social, se termina por romper la relación con la paraestatal para devolver el servicio a la sociedad. Algo que muy pronto podría suceder en la capital de Coahuila. E4

La situación en Coahuila

A pesar de estar ubicado en el desértico norte del país y de ser el tercer estado con mayor extensión territorial, Coahuila es junto a San Luis Potosí el estado con menos muertes relacionadas con el consumo de agua.
Un logro considerable si se tiene en cuenta que es el estado donde menos llueve (sólo después de Baja California Sur) con 325 milímetros anuales, es decir, menos de la mitad del registro medio nacional de 772 milímetros por metro cuadrado.
Y a pesar de que la cobertura de agua potable es de 98 por ciento (primer lugar nacional) y de 88 por ciento en drenaje, la entidad no escapa a los problemas actuales de los servicios del sector. Según la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento (CEAS), los principales problemas son, en Saltillo y Monclova: la falta de drenaje pluvial; en Torreón, las redes de distribución; y en la frontera, el problema de abasto, saneamiento y distribución.
En materia de tratamiento de aguas residuales, Coahuila ocupa el octavo lugar nacional con más de veinte plantas (se tratan cinco mil litros de aguas por segundo), aunque algunas plantas como la de Torreón ya requieren renovación o el apoyo de instalaciones nuevas.
Sin embargo, el gran problema de Coahuila ha sido la sobreexplotación de los mantos acuíferos, los cuales junto a las lagunas y las presas representan la fuente vital de abastecimiento. La mayoría de las 28 zonas geohidrológicas del estado están siendo sometidas a una presión que acabará por desequilibrarlas.
Y el problema es especialmente delicado en La Laguna, donde el agua se extrae a más de 400 metros de profundidad y el poco líquido del subsuelo está contaminado por metales pesados y arsénico.
Según Mario Enrique Vázquez Ávila, creador del “Plan Meva, Agua para La Laguna”, muchas comunidades rurales de Comarca Lagunera de Coahuila y Durango no tienen el recurso ni para satisfacer sus necesidades más básicas. Se estima que en la región existe un déficit de agua por alrededor del 50 por ciento.
La estimación se hace considerando la recarga anual del acuífero que es de aproximadamente 750 millones de metros cúbicos por mil 500 millones de extracción. Vázquez Ávila considera que si siguen agotando los mantos acuíferos, muchos poblados de esta zona padecerán una seria escasez, principalmente en Gómez Palacio, Durango, y Francisco I. Madero, Coahuila.
En esta región el gua se bombea sin control en más de cuatro mil norias, las cuales pasaron de profundidades de 30 metros en la década de 1950 a los 400 metros en la actualidad.
El Plan Meva propone traer el agua de otras partes del país, principalmente de la Sierra Madre Occidental.
En La Laguna, el sector agropecuario, consume el 77 por ciento del recurso, por lo que CEAS cuestiona a la Comisión Nacional del Agua por no controlar ni regular el uso agrícola. El problema se acentúa en la temporada de calor.
Los cálculos menos optimistas  apuntan a que en un lapso de aproximadamente 15 años la región podría quedarse sin agua.
El panorama  no es alentador,  pues se calcula que la población de Coahuila crecerá 240 mil habitantes en 2011, los cuales requerirán 60 mil conexiones de drenaje y 60 mil tomas domiciliarias para consumir unos 700 litros de agua por segundo. E4

 

¿Necesidad básica o derecho Humano?

El reconocimiento del agua como derecho humano comenzó debatirse en el  IV Foro Mundial del Agua realizado en México en 2006.Continuó este año en el V Foro de Turquía y en la Semana Mundial del Agua en Suecia.
Sin embargo, esta postura sólo ha sido apoyada por un bloque de países, entre los que destacan los latinoamericanos, Sudáfrica y algunos europeos como España y Suiza.
El documento dice: “Reconocemos las discusiones, los debates en el marco de Naciones Unidas en lo que respecta a los Derechos Humanos y el acceso seguro al agua potable y al saneamiento. Reconocemos este derecho y revisaremos cómo podrá llevarse a cabo en nuestras leyes nacionales, reglamentos, políticas y prácticas“.
Representantes de cerca de setenta países piden el fin del Foro Mundial del Agua como está concebido por falta de democracia y transparencia, y exigen que el próximo lo organice la ONU, no el Consejo Mundial del Agua.
Tras una semana de debates, la Declaración Ministerial final del V Foro Mundial del Agua se refirió al recurso natural tan sólo como “una necesidad humana básica”
La Declaración establece una lista de ventidós compromisos cuyos ejes son la protección al medio ambiente, la eficiencia en el uso del agua, en especial la agricultura y la cooperación.
Los ministros reconocen la influencia del cambio climático sobre la disponibilidad del agua y se emplazan a tomar medidas para frenar ese fenómeno y reducir la contaminación, además de mejorar los planes de prevención y la respuesta a los desastres naturales.
También prometen más inversiones en infraestructuras a fin de optimizar los sistemas de irrigación, que consumen en la actualidad un setenta por ciento del agua disponible en el planeta, y de evitar desperdicios de forma general. Las inversiones también deberán destinarse a la construcción de más plantas de desalinización y de tratamiento de aguas residuales.
Además, se proponen mejorar las legislaciones, evitar la corrupción y elevar la transparencia en políticas del agua y apoyarlas con recursos, considerando la participación del sector privado.
Sin embargo, la Declaración Ministerial no tiene carácter vinculante, lo que ha generado críticas por parte del presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d’Escoto Brockmann. “El tema del agua es demasiado importante como para dejarlo sin un proceso que rinda cuentas”, sostuvo.

 

  • En 2017, cerca del setenta por ciento de la población global tendrá problemas de acceso al agua potable.
  • En 2025, el cuarenta por ciento de la población (más de 3,000 millones) estará viviendo en regiones donde habrá escasez de agua.
  • En los próximos cincuenta años, la población mundial crecerá cuarenta o cincuenta por ciento.
  • La demanda global de agua aumenta anualmente en 64,000 millones de metros cúbicos (equivalente al consumo de un país como Egipto).
  • Los gobiernos gastan cada año entre 92,400 y 148,000 millones de dólares en la construcción y mantenimiento de la infraestructura hídrica.

Fuente: Organización de las Naciones Unidas.

 
360 - 359 - 358
357 - 356 - 355 - 354
353 - 352 - 351 - 350
349 - 348 - 347 - 346
345 - 344 - 343 - 342
341 - 340 - 339 - 338
333 - 332 - 331 - 330
329 - 328 - 327 - 326
325 - 324 - 323 - 322
321 - 320 - 319 - 318
317 - 316 - 315 - 314