Nº 361 - 8 de septiembre de 2009
 
 
 
 
 
 

La resistencia del periódico que Armando Castilla dirigió hasta su muerte está de nuevo a prueba

Vanguardia
en la mira de tirios y troyanos

Gerardo Hernández G.

Brazo del poder que depuso al gobernador Flores Tapia —cuya figura se agiganta—, el principal mérito de Diana Galindo y Armando Castilla hijo ha sido mantener el liderazgo del periódico y el equilibrio mediático. La falta de estrategias nuevas y la disolución de alianzas viejas lo debilitaron


Bajo presión. El periódico ha salido airoso de otras crisis, pero la que ahora afronta pone a prueba toda su capacidad

El trofeo más preciado de Armando Castilla Sánchez, en su despacho del periódico Vanguardia, era una portada del 12 de agosto de 1981 donde se leía en grandes titulares: “Cayó Óscar Flores Tapia”. Y de allí, a la fama, a las grandes bolsas. El empresario se adjudicaba la renuncia de quien antes fue su amigo y promotor.
El diario —fundado el 4 octubre de 1975, previo a la investidura de Flores Tapia— se convirtió a partir de entonces en referencia nacional y en una especie de Atila moderno para los sucesivos gobiernos. Más que respeto, infundía temor entre políticos, empresarios y otros sectores. Castilla conocía la antropología saltillense y, en particular, la de los grupos de poder.
Pero la realidad es otra: Flores Tapia fue objeto de una conspiración. El presidente López Portillo y otros enemigos —locales y nacionales, en ambos casos muy bien ganados—, ajustaron cuentas con el mandatario coahuilense casi al final de su mandato. En las elecciones de ese año, el priista José de las Fuentes había ganado sin dificultad la gubernatura. La maquinaria propagandística, operada desde Los Pinos, resultó implacable. En Coahuila, Vanguardia fue su brazo ejecutor.
El “periódico libre” registró en los ochenta y parte de los noventa su mayor éxito. Abrió en Monterrey, Monclova y Ramos Arizpe. En Chihuahua adquirió Novedades y le puso su nombre.


Flores Tapia. Carretera y nueva escultura

Armando Castilla murió el 28 de enero de 2000. Su imperio, para entonces, estaba herido y limitado a su linde original: Saltillo. El oropel se había esfumado y la empresa afrontaba problemas que después harían crisis. Hacienda la intervino y Jesús Castilla Sánchez, hermano del director, la adquirió en remate.
Entre los factores que extinguieron la buena estrella de Vanguardia, destacan:
1) El tiempo y el agobio de su director. “Era un dinamo. Armando no paraba, hasta que colapsó”, dice su hermano Jesús.
2) Cambios políticos. El primer alcalde panista de Saltillo, Rosendo Villarreal, promovió un boicot comercial contra el periódico, seguido después por empresarios.
3) Relevos generacionales en la política y en los principales grupos económicos y sociales.
4) Falta de creatividad. La estrategia de denuncia e intimidación para acumular poder perdió efectividad.
5) La extinción natural de viejas alianzas, en algunos casos; y en otros, la confrontación abierta con líderes con los que antes compartía propósitos, lo mismo para emprender negocios que para orquestar campañas contra autoridades e incluso para imponer candidatos.
6) El ingreso a la capital de nuevos diarios: Palabra —que ya cerró— y Zócalo Saltillo, que en poco más de un año ha conseguido importantes avances.
Ante la súbita muerte de Castilla, su esposa, la señora Diana Galindo, y su hijo Armando asumieron el control del medio en condiciones financieras adversas. Les tocó administrar la crisis y mantener el barco a flote. “Mi cuñada descubrió muchas cosas cuando tomó el periódico”, revela Jesús Castilla.
El principal mérito de la señora Galindo y de su hijo Armando Castilla consiste, precisamente, en haber sorteado viejas y nuevas adversidades y sostener aVanguardia como líder de la plaza, seguido por Zócalo.
A 34 años de su fundación y a 28 de la renuncia del gobernador Flores Tapia, Vanguardia afronta otra vez momentos de incertidumbre por problemas heredados y reclamaciones nuevas. La figura de Flores Tapia, a quien se reconoce como el constructor del “Saltillo moderno”, sigue vigente. El primer ayuntamiento panista de la capital, presidido por Rosendo Villarreal, le impuso su nombre a una calle. El gobierno de Enrique Martínez le dedicó un museo y una efigie suya domina el atrio del Teatro de la Ciudad.
Junto con la remodelación de la calzada José López Portillo, el gobernador Humberto Moreira anunció que la carretera, en lo sucesivo, llevará el nombre de Flores Tapia, con su respectiva escultura. El ex mandatario tiene aún críticos y en algunos sectores de La Laguna, de plano, no le quieren, pero en la capital su figura se agiganta.
Hacia finales de 1998, Flores Tapia y Castilla Sánchez estuvieron a punto de hacer las paces —a iniciativa de un amigo común—, pero problemas de salud impidieron el encuentro, aceptado por ambos después de coincidir en la inauguración de Soriana Lourdes.
El futuro de Vanguardia se aprecia hoy incierto. Jesús Castilla Sánchez se proclama legítimo propietario. La empresaria Patricia Torres reclama también derechos como poseedora de deudas que el periódico, presuntamente, no ha podido liquidar.
Para efectos de equilibrio, Saltillo necesita a Vanguardia. En el hipotético caso de una venta o cambio de propietario, podrían suceder dos cosas: 1) que la nueva administración gire la orientación editorial, en acatamiento a intereses menos locales; y 2) que Zócalo se convierta en la primera fuerza periodística.
En medio del vendaval, la dirección de Vanguardia opta por la mesura. Ninguno de los señalamientos de Jesús Castilla los ha respondido. Prefiere esperar, mas no por ello ha dejado de mover sus piezas. E4

 

Jesús Castilla Sánchez
Yo soy el dueño verdadero


Jesús Castilla.
“Con la frente en alto”

Jesús Castilla visita Espacio4, el 7 de agosto, con la frente en alto, una carpeta ajada bajo el brazo y la palabra de Dios a flor de piel, que recita en salmos y versículos.
Predica la doctrina del amor y del perdón, pero no olvida su reclusión en el Centro de Readaptación Social de Saltillo, del 11 de octubre de 2005 al 28 de abril de 2008 —“tres Navidades”, enfatiza— por presuntos delitos fiscales.
Salí de prisión con la frente en alto y sin pagar nada a nadie, porque soy inocente. De no serlo, podría haberme refugiado en Estados Unidos donde tengo familiares, asegura.
Enseguida extiende copia de un oficio que reza: Así las cosas, de las constancias de autos se advierte que este Tribunal Colegiado de Circuito, con fecha quince de agosto de dos mil ocho, pronunció sentencia en el presente asunto, mediante el cual se concedió el amparo al quejoso (Jesús Castilla Sánchez), por considerar que se violaron sus garantías individuales, en virtud de que la sentencia reclamada se basó en pruebas insuficientes, toda vez que los medios de convicción que obraban en el sumario resultaban ineficaces para condenarlo por el delito de defraudación fiscal (…).
¿Qué reclama ahora el menor de los Castilla?
—Justicia —responde—. Robar pan se castiga con cárcel y apropiarse de un periódico, no.
El visitante salta de un tema a otro, desvela aspectos íntimos del diario y formula vaticinios sobre su futuro. Mi padre fue el verdadero fundador y propietario de Vanguardia —ahora soy yo—, pero Armando fue el que siempre figuró. Era un dinamo, hasta que tronó.
Castilla guardó silencio tras su excarcelación, pero el 3 de agosto publicó en El Diario de Coahuila, Zócalo Saltillo y El Norte de Monterrey un desplegado en el que informa sobre la negativa de amparar a directivos de Vanguardia contra actos de autoridad, emitida por el Cuarto Tribunal Colegiado del Octavo Circuito, el 24 de julio de 2009.
El ex director de Turismo del Estado se dice despojado y exige rendir “cuentas a las autoridades de la competencia sobre la administración, durante 7 años 6 meses, del periódico Vanguardia”, que adquirió “mediante venta fuera de remate a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público con fecha de 16 de junio de 1996”.
— ¿Cuánto pagó por el periódico y con dinero de quién?
— Fueron 8.7 millones de pesos por el cabezal, el equipo, el edificio… todo, libre de adeudos. El dinero lo aportó nuestro padre, quien nos heredó en vida.
En su desplegado, Castilla pide a las autoridades exigir a los administradores del diario “la rendición de cuentas” y el pago de más de setenta y tres millones de pesos de impuestos omitidos.
En verdad, quisiera que esto no hubiera ocurrido, pero pasó y ahora hay que arreglar.
— De existir alguna forma de hacerlo, ¿cuál sería?
— Estoy abierto y en la mejor disposición… Me he topado con mi cuñada Diana y con mi sobrino Armando en un par de sepelios y los he saludado. No soy de pleito, sólo aplico la palabra de Dios. (…) Armando (padre) no debió haberse peleado con Luis Horacio (Salinas), con Flores Tapia ni con los López (GIS). Si no se pelean, Luis Horacio habría sido gobernador.
— ¿Qué falló? ¿Por qué se llegó a la actual situación?
— El arsenal de abogados y contadores de Vanguardia actuó de manera dolosa.
— ¿Qué le espera al periódico? Circulan mil versiones. Patricia Torres hace otros reclamos. Hoy sobran dueños.
— Si no hay arreglo, el periódico puede venderse, tomar socios…, pero primero debe resolver su situación.
En medio de la trama, de la avalancha de rumores, verdades a medias y silencios completos, un informante que pide mantener su nombre bajo reserva asegura que la nueva propiedad de Vanguardia se distribuye así: Jesús Castilla, 45 por ciento; Patricia Torres, 45 por ciento; y Mario Castilla, 10 por ciento.
Nada se menciona de Marcos Espinoza, quien habría prestado una cantidad cuando Armando Castilla aún vivía. Fueron 800 mil pesos y ya se le pagaron, afirma Jesús Castilla. Espinoza radica en Tijuana y al parecer se encuentra delicado de salud.
La fuente sugiere que entre el diario y Jesús Castilla existe ya un primer acuerdo, según el cual éste recibirá el hotel Ok Inn y 150 mil pesos mensuales.
También aporta datos sobre la facturación mensual del periódico y sugiere que, al final, Mario Castilla y Patricia Torres podrían decidir el futuro de la empresa.
Jesús Castilla dice que cuando su cuñada tomó el control de Vanguardia, destapó la caja de Pandora. Armando manejaba las cosas a su manera.
Quizá Armando Castilla jamás haya sido propietario del periódico más influyente de Coahuila en su época, como asegura su hermano, pero sí quien le dio peso y presencia nacional. Disfrutaba de privilegios y también pagaba costos —su muerte se atribuye a un exceso de presiones—, mientras otros se beneficiaban de su éxito.
Igual que el gobernador Flores Tapia, Castilla tenía a Saltillo en el centro de sus sueños y proyectos. “Un día quise compartir con Armando la ganancia de un litigio, por la ayuda que me había prestado”, cuenta un amigo de Armando. “¿Qué es?”, preguntó. “Ábrelo y verás (era dinero)”. “Súbete”. “Entonces me llevó con los Juaninos (orden religiosa fundada por Juan de Dios) y les dijo: ‘Aquí mi amigo les trae un regalo’”.
Castilla, por supuesto, no era un santo, pero frente a la oligarquía errecegiana convendría revalorarlo. E4

 

RCG y los siete pecados capitales

Conflictos internos, escándalos externos y un largo historial de excesos colocan a la televisora en mala situación, pese al poder político y económico que ostenta


Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que le son detestables:
los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos
que derraman sangre inocente, el corazón que hace
planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo,
el falso testigo que esparce mentiras,
y el que siembra discordia entre hermanos.

Proverbios 6:16-19


Divina comedia. “Deslealtad y traición deliberada”

El peor de los pecados capitales es la soberbia en la fe cristiana. Lucifer lo cometió en su pretensión de convertirse en Dios, según la Biblia.
La soberbia tiene hoy a Roberto Casimiro González Treviño con un pie fuera del “paraíso” que construyó a la medida de su megalomanía en terrenos pantanosos, sin recato ni asomo de escrúpulos, gracias al “poder” de RCG. El monopolio incluye un canal libre y sistemas de televisión por cable.
En tiempos de empobrecimiento nacional y crisis empresarial (GIS, por ejemplo, acaba de desaparecer su Dirección de Relaciones Públicas) González ostenta jets tasados en decenas de millones de dólares, helicópteros y un sinfín de propiedades. Políticamente se arroga el derecho de imponer funcionarios y candidatos a alcaldes —para fortuna de Ciudad Acuña, el PRI no avaló la de Javier Navarro—, según denuncia su ex esposa Mercedes Aguilera Romano (ver: “Roberto, ponte a rezar”).
Socio en otro tiempo de Juan Chapa Garza, que el año pasado terminó de purgar una pena por delitos contra la salud (narcotráfico) en Estados Unidos, el “boom” de RCG principia en el gobierno de Rogelio Montemayor, a quien después difamó, traicionó y acusó de “corrupto”.
RCG vive momentos azarosos: personal experimentado, como José Ángel Rodríguez, operador, compañero de viajes y acaso confidente de González Treviño, causó baja hace varios meses. El argumento del “relevo generacional”, para explicar su retiro, suena a sofisma si se considera que apenas el 20 de mayo de 2008 fue nombrado “consejero de la oficina de la presidencia (de RCG)”. Con él se marchó la periodista María Guadalupe Durán. Previamente el animador Antonio Dávila había sido despedido “por exceder sus funciones”. Los tres asumieron el control de “La Reina”, en la 100.9 de FM, estación que antes explotaba RCG.
Cablevisión de Saltillo (del mismo grupo) invade más de trece mil cuatrocientos postes de la CFE, según el expediente AP/PGR/COAH/SALTV/262/08 de la Procuraduría General de la República. Además del daño por el uso de infraestructura federal, sin autorización ni pago alguno, un tercer perjudicado es Redes de Información y Entretenimiento. El sistema de televisión por cable del ex senador priista Alejandro Gutiérrez no ha podido iniciar operaciones porque la capacidad de la Comisión Federal de Electricidad, para ese efecto, está saturada. (Espacio 4, 360)
Un informe señala que la petición “de Redes de Información y Entretenimiento, S. A. de C. V. (Alejandro Gutiérrez) llevará derecho de antigüedad (…) una vez liberada la posición solicitada”, para lo cual sólo se requiere la definición de la PGR sobre el litigio.
La ocupación arbitraria de más de trece mil postes en zonas céntricas de Saltillo, o sea en las barbas de la Comisión Federal de Electricidad, por parte de RCG, podría ser la punta de un escandaloso caso de corrupción entre las partes.
Movido por la acumulación de poder —económico y político—, el monopolio no se detiene en pequeñeces, mientras las autoridades federales lo toleren.
La avaricia es otra de las faltas contra Dios —escribió Tomás de Aquino—, al igual que todos los pecados mortales, en los que el hombre condena las cosas eternas por las cosas temporales.
En el Purgatorio de Dante —cita Wikipedia— “los penitentes eran obligados a arrodillarse en una piedras y recitar los ejemplos de avaricia y sus virtudes opuestas. Avaricia es un término que describe muchos otros ejemplos de los pecados. Estos incluyen deslealtad, traición deliberada, especialmente para el beneficio personal como en el caso de dejarse sobornar. Búsqueda y acumulación de objetos, robo y asalto, especialmente con violencia, los engaños o la manipulación de la autoridad son todas acciones que pueden ser inspirados por la avaricia”.
Con culpas ajenas debe también lidiar el poderoso caballero, como la detención de su hijo Roberto Carlos González, a principios de año, por el presunto robo de una avioneta propiedad de su tío Rolando González Treviño. (Espacio 4, 347) E4

 

Roberto, ponte a rezar


Mercedes Aguilera. Carta al presidente

María de las Mercedes Aguilera acusa a su ex marido Roberto Casimiro González de acoso y lo responsabiliza de cualquier atentado contra ella y su familia, en una carta dirigida al dueño de RCG, al presidente Felipe Calderón y a los secretarios de Gobernación y de Comunicaciones. La epístola halló eco en algunos medios nacionales y aún circula por el ciberespacio. El texto destila sentimientos de una mujer abatida y despechada, mas no rendida. Las siguientes notas se extrajeron fielmente de ese documento.
(…) La gente, Roberto no vale por lo que tiene o tuvo, vale por lo que pueda llegar a ser (…) te has robado toda la fortuna que hoy tienes, chantajeando, evadiendo al fisco, lavando dinero con gente no deseable, tu sabes perfectamente bien a lo que me refiero. (…)
Ponte a rezar mejor porque si no hay justicia aquí en la tierra no dudes ni un segundo que la justicia divina si existe ahí no habrá gobernadores, ni senadores ni nadie que salve tu alma de todo el daño que has venido cometiendo hacia seres humanos que lo único que hicimos fue quererte, ayudarte, protegerte. (…) ¿Desde cuándo pones y quitas a los alcaldes de Coahuila? Lo único que si haces es exprimir la cuenta pública de cada municipio con tus obscenidades y campañas de desprestigio…
(…) pon todo en orden, porque yo se que muy pronto de la impunidad que hasta ahora has gozado está por terminarse… Siempre eres el “pobrecito”, siempre eres el mártir (…) en contubernio con el ex procurador de Coahuila Humberto Medina Ansley estuvieron (…) reclamando los aviones que ya no eran tuyos, eran de Chapa Garza.
Toda vez que Candilejas de Saltillo fue asegurado (…) por la PGR, seguiste sacando dinero impunemente y arbitrariamente de esas cuentas (…). Pero la buena suerte se termina y la justicia tarde que temprano llega. Recuerda tienes un expediente negro en la SCT, en Gobernación, en la Secretaria de Hacienda (…) tengo pruebas de ello en grabaciones y en documentos…
Al final lo responsabiliza “de cualquier atentado” en contra suya y de su familia.
El texto fue tomado del foro de discusión “Comando parapolicial vs. secuestradores”, publicado por Milenio.com el 18 de mayo de 2009. El comentario del usuario Mercedes Aguilera Romano apareció el 4 de julio. Puede consultarse en la página http://www.milenio.com/node/217036. E4

 
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