Nº 361 - 8 de septiembre de 2009
 
 
 
 
 
 

Antes de pensar en nuevas cargas fiscales la federación debe elevar la eficiencia recaudatoria y combatir la evasión: Javier Guerrero

Las tres sopas de la economía:
Más impuestos, más deudas o menos gasto

Edgar London

Previo a la renovación de alcaldías, el panorama presupuestario no presenta su mejor cara. Es importante combinar medidas de austeridad con un esquema más justo de transferencias y apoyos de la federación. Los municipios van a cerrar en una situación precaria, advierte el secretario de Gestión Social del PRI



Javier Guerrero. Revisar el pacto federal en materia hacendaria, prioritario para estados y municipios

Crisis económica mundial, deficiencias en la recaudación, problemas estructurales derivados de la caída de los ingresos petroleros y una plataforma de producción que no logra ajustarse ante la variabilidad de precios, son los principales problemas de las finanzas nacionales.
El secretario de Gestión Social del PRI y ex secretario de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Javier Guerrero, habló de los riesgos económicos que acechan al país y de la necesidad de actualizar estrategias para generar paquetes fiscales que en algunos casos todavía se basan en condiciones arcaicas, cuando el precio del barril de petróleo rondaba los ochenta pesos, en un diplomado del Instituto de Altos Estudios Internacionales, el 21 de agosto en la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C.
Dijo que ante un horizonte poco esperanzador, queda en juego el paquete fiscal 2010. Los secretarios de finanzas de los estados celebraron una reunión en Chihuahua para estudiar todos los elementos que tienen a la mano con el objetivo de consolidar bien los recursos disponibles. En este sentido, Guerrero asegura que para enfrentar los problemas de finanzas públicas “no hay más que de tres sopas”. Uno) imponer más impuestos; dos) manejar una deuda mayor; y tres) lograr un menor gasto.
Tomado desde esa perspectiva el problema del déficit está bien reglamentado. Yo la verdad siento que la ley es muy clara —advierte—. No es que prohíba el déficit. Establece reglas para incurrir en el mismo y este es un término importante, incorporado a la liga de presupuesto que le da cierta racionalidad al debate político, a la discusión y a la negociación interna en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores.
Sin embargo, la primera de las tres alternativas es repudiada por la población —que ve constantemente asediados sus bolsillos— y por organismos empresariales en abierta defensa de sus intereses comerciales. El 18 de agosto el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Salomón Presburger, y el dirigente dirigente de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), Isaías González Cuevas, coincidieron en rechazar la aplicación de más impuestos bajo el argumento de que representaría un duro golpe a los trabajadores y fomentaría el comercio informal.
Apenas tres días después, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) se pronunció de igual manera pues señaló que la clase obrera no soportaría incrementos en obligaciones fiscales, mucho menos en productos básicos como alimentos y medicinas. Patricio Flores Sandoval, vocero de esa central obrera, consideró riesgoso que las autoridades federales pongan sobre la mesa planteamientos de este tipo en momentos de crisis económica. Está visto que cuando los gobiernos imponen más tributos, la estabilidad social se daña,
apuntó.
Para el presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, Claudio X. González, es indispensable aplicar el IVA en medicinas y alimentos, con una tasa inicial de cuatro por ciento.

Instrumento privilegiado

El secretario de Finanzas en el sexenio 1999-2005 apunta que el Estado tiene en el presupuesto su instrumento más privilegiado para instruir, producir e incidir en el comportamiento de la economía y crear condiciones de respuesta a los problemas de la comunidad.
El tema no es solamente una responsabilidad de quien lo ejecuta, sino también de quien lo aprueba —el presidente— y tiene la facultad de iniciarlo y promover las iniciativas que le parezcan pertinentes en el paquete económico.
Los senadores, los diputados y los congresos locales pueden hacer propuestas vinculadas con impuestos, empréstitos, pero no están facultados para plantear una iniciativa de ley de ingresos o de egresos de la federación. Es por eso que Guerrero pondera la garantía de una nueva norma para regular lo que considera pieza clave en el desarrollo de la economía nacional.
México sustituyó en 2006 la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal —vigente durante tres décadas— por la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, encargada de establecer tiempo, criterios, disposiciones de carácter legal y normativa que acompañan los alcances, el contenido y el proceso de negociación del presupuesto federal. De esta manera, se evita la recurrencia de discusiones —en palabras de Guerrero— totalmente irracionales en la formación de los ingresos y presupuesto de la propia federación.
La ley establece reglas específicas para incurrir el déficit y un mecanismo sobre cómo decidirlo. Reajuste que Estados Unidos implementó para apalancar los programas de Barack Obama en su rescate financiero y que conllevó a un incremento del rango deficitario del nueve al doce por ciento.
Usualmente, los grupos parlamentarios buscan la manera de hacer crecer el disponible para repartir su propio presupuesto y cuando no se pueden especificar bolsas o subestimaciones de la ley de ingresos lo más fácil es que los estados aprueben un déficit mayor. Esto no es necesariamente un acto de responsabilidad, advierte Guerrero, en muchas ocasiones tiene que ver con concepciones ideológicas de qué papel puede jugar el Estado en la sociedad, en la economía, qué tipo de responsabilidades tiene frente a la sociedad. Si es un Estado interventor, de propietarios o liberal.

Petróleo nuevo con precios viejos


Plataforma petrolera. Menos producción y menor precio del crudo deterioran aún más las finanzas del país

Uno de los principales problemas económicos de México es su fuerte dependencia del petróleo —en su mayoría crudo, ya que los derivados con valor agregado (depuración y petroquímica entre otros) son casi nulos—. Esta característica lo mantiene sujeto a las constantes fluctuaciones del precio del producto a escala mundial. Además, se importan gasolinas porque no hay suficiente refinación, en detrimento de las utilidades que recibe el país. Tampoco se invierten las ganancias de la explotación en la generación de riqueza, sino que se utiliza para mantener a flote el estado actual de la economía mexicana, sin proyecciones a largo plazo. Hoy mismo las controvertidas reformas a Pemex que pretendían oxigenar la industria, parecen insuficientes. Aun así, el ingreso petrolero representa alrededor del cuarenta por ciento en las finanzas del país.
La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria mantiene en estado de alerta sus disposiciones sobre el tema del precio del barril. La misma establece una fórmula técnica para estimar los recursos disponibles a partir de los índices económicos que se manejan con el combustible en el mercado mundial. La dificultad radica en que dicha fórmula se estableció en una época de bonanza y precios altos para el crudo, que si bien duró una larga etapa ya no se ajusta a las circunstancias imperantes.
Nosotros aplicamos al presupuesto de este año la fórmula —explica Guerrero— y lo establecimos en una segunda revisión, después que el presidente nos mandó modificaciones acorde a las expectativas del comportamiento económico (...) El petróleo lo habíamos establecido, en principio, en ochenta dólares por barril y bajamos a setenta.
Sin embargo, el precio realmente llegó a cotizarse a treinta dólares, muy por debajo de las estimaciones más conservadoras. De cualquier manera, el ex diputado ve un paso positivo en el establecimiento de este recurso matemático y espera que se haga una revisión para renovar sus registros conforme a las estadísticas que componen el presupuesto federal según su comportamiento en los diez años anteriores junto con sus perspectivas para los cinco años venideros.
Esto permite de alguna manera que la discusión de cómo estimar el ingreso petrolero en el presupuesto federal y en la ley de ingresos sea un debate de carácter técnico y no de carácter político. E4

El recorte a las universidades, un error;
estados y municipios necesitan mayores márgenes de maniobra

Hay gastos del gobierno federal que deben pasarse bajo la lupa


¿Sector estratégico¿ Recorte de veintitrés mil millones de pesos a la educación

Para distribuir correctamente los recuersos del gobierno federal es preciso realizar primero un análisis profundo de los recursos presupuestarios que posee. Javier Guerrero llama la atención sobre este aspecto y la necesidad de corresponder las responsabilidades de la federación —en términos financieros y económicos— con los estados.
Desaprueba los recortes a la educación, área que califica de “cardinal y estratégica”. Para lograr un mejor balance económico en medio de la crisis mundial, propone enfocarse en una mejor combinación de medidas de austeridad, mayor eficiencia recaudatoria y un esquema mucho más justo de transferencias y apoyos de la federación.
El secretario de Gestión Social del CEN del PRI ofrece apoyar todas las tareas relacionadas con las estimaciones y reclamos presupuestarios. Mientras me inviten, ahí voy a estar, afirma.

¿En medio de la actual crisis económica, cuál será el reto al momento de asignar el presupuesto?

Ante todo, revisar muy bien las asignaciones y los disponibles del gobierno federal. Existen recursos por un monto cercano a los quinientos mil millones de pesos en fondos de fideicomisos y mandatos. Creo que debemos revisarlos puntualmente antes de que se afecten —y continúen afectando programas estratégicos—. Se puede inspeccionar el disponible que posee la propia federación por un lado y, por el otro, me parece que los temas del presupuesto y del ingreso van a tener que contar con un esfuerzo adicional que consolide pagar nuestros gastos junto con el fortalecimiento de programas prioritarios y áreas administrativas. Hay gasto corriente que tiene que pasarse bajo la lupa. En ese sentido prevalecen aspectos de la ley de coordinación fiscal que seguramente se pondrán sobre la mesa para ver facultades, darle margen a los municipios de los estados y establecer esquemas de coordinación y mayor responsabilidad entre los niveles de gobierno.

Quizás también deba promoverse una mayor facultad por parte de las entidades para recuperar recursos.

Sí, la combinación de medidas de austeridad, mayor eficiencia recaudatoria y un esquema mucho más justo de transferencias y apoyos de la federación son, a mi juicio, las vías que tienen que explorarse. De entrada los gobernadores han sido muy enfáticos en el sentido de la bursatilización para los estados y los municipios, de tal manera que les resuelvan realmente el problema de flujo y liquidez. Me parece que hay áreas y temas específicos que tendrán que ser revisados con muchísima más atención. El asunto de las transferencias educativas y en educación superior conforma uno de los puntos a estudiar. Hay responsabilidades de la federación en términos financieros y económicos que no han sido recíprocas con los esfuerzos que hacen los estados.

Desde esa perspectiva, ¿qué opinión le merece el anuncio de un recorte a la educación?

Creo que es el área más cardinal y estratégica. Tenemos que revisarlo con muchísimo detenimiento porque afecta un sector sustancialmente importante. No conozco los datos, pero sé que, acumulando ambos recortes federales, andábamos por cerca de ochenta y cinco mil millones de pesos —treinta y cinco mil millones y cincuenta mil millones respectivamente— y, en el caso educativo, el impacto rondaba los veintitrés mil millones de pesos. Estamos pidiéndole a Secretaría de Hacienda detalles del ajuste porque queremos saber cuánto le está golpeando a las universidades, por ejemplo, al igual que a los programas de rehabilitación, reconstrucción de aulas o compromisos adquiridos con los maestros con su sindicato y, en ese sentido, tener una opinión mucho más exacta.

Queda el tema de los subejercicios...

Sucede que con los recortes y los programas de inversión se oculta el dato de los subejercicios reales. Al segundo semestre de este año los identificados por la autoridad sumaban cerca de doce mil millones de pesos. Creo que estaban más altos, sólo que no lo sabremos porque se cruzan con los datos del recorte del programa o proyectos que ellos mismos han declarado que están en fase de ajustes pues no tenían los elementos técnicos o estaban en calendarios muy retrasados para su aplicación.

Todos estos mecanismos se manejan como soluciones a corto plazo. Pero con la vista puesta en un futuro mediato, ¿cuál debe ser el camino a seguir?

De entrada las estrategias implementadas son ajustes en la coyuntura, derivados de la caída en la recaudación, pero hay un problema estructural, que se relaciona con el ingreso petrolero. Hay cerca de ochocientos mil barriles menos en la plataforma de producción de Pemex y, obviamente, una incertidumbre tremenda en el comportamiento del precio del barril. La dependencia del presupuesto federal del ingreso petrolero es un problema estructural de mediano y largo plazo que tiene que resolverse. ¿Cuál es la alternativa? Revisar el estado actual del pacto federal en materia hacendaria para establecer parámetros que permitan una mayor calidad de gasto y un mayor esfuerzo de eficiencia recaudatoria en los términos de gobierno.
En el caso concreto del gobierno federal me parece que debe simplificar y elevar esta misma eficiencia recaudatoria así como combatir la evasión y deducción fiscal antes de pensar en crear nuevos impuestos.

Están por renovarse las alcaldías ¿Cómo prevé que cierren los municipios y qué les espera a sus nuevos presidentes?

En el caso de Coahuila tenemos el pendiente del adeudo. Hay una presión muy fuerte respecto al fin de año en el flujo de efectivo y, sobre todo, en los compromisos que están ya establecidos. Los municipios van a cerrar en una situación precaria. Para el relevo el tema más importante será, precisamente, el cuidado de las finanzas públicas.

¿Piensa mantenerse al lado de Beatriz Paredes en esta tarea?

Me encuentro, de hecho, en la Secretaría de Gestión y he participado en los grupos económicos del Comité Ejecutivo Nacional. Mientras me inviten, ahí voy a estar. E4

 
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