Olmos-De León
vistos por la prensa
Las candidaturas de Eduardo Olmos (PRI) y Jesús de León (PAN) fueron recibidas con escepticismo en los medios, reflejo el desánimo social. Columnistas de Torreón y Saltillo coinciden en que el PRI pasa por su mejor momento y está en condiciones de ganar el 18 de octubre. No obstante, critican el centralismo y advierten que la postulación de Olmos abre a Acción Nacional resquicios para conservar la alcaldía que ocupa desde 2002.

Elecciones municipales
En su columna Archivo adjunto del 5 de agosto, Luis Fernando Salazar Woolfolk opone al efecto Zermeño (positivo en las urnas) el factor José Ángel (negativo) como amenaza para que el PAN.
Sobre Olmos y De León dice que representan “la confrontación de dos proyectos, el del PAN enraizado en precedentes que lo vinculan con la ciudadanía y el del PRI, totalmente enmarcado en la regeneración del viejo sistema priista de partido de Estado...”.
“La fortaleza de Chuy de León depende de la valía de su propia trayectoria y de los precedente de dos gobiernos municipales panistas que dejaron buen sabor de boca (...) y su mayor debilidad reside en el pésimo desempeño de la administración de José Ángel Pérez.
“...el lanzamiento de Eduardo Olmos Castro encuentra su mayor fortaleza y su mayor debilidad en el mismo factor de total dependencia del proyecto moreirista, que si bien goza de una percepción positiva (...) resulta ajeno a la comunidad torreonense, y depende de la voluntad omnímoda del gobernador. A ello se debe que en la decisión hayan sido postergados los liderazgos priistas que no gozan del apapacho del ocupante del Palacio Rosa. (…)
“Sin embargo, en política no hay nada escrito, quienes piensen que los torreonenses estaremos mejor con un alcalde impuesto desde Saltillo (...) que recuerden a Zermeño y Anaya que gobernaron con acierto (...) manteniendo la dignidad de su posición como alcaldes de Torreón, y sin caer en confrontaciones estériles con el gobernador...”.
Concluye que “los ciudadanos libres de Torreón (…) siempre han repudiado el autoritarismo y el vasallaje”.
El columnista es esposo de Carmen Fernández, regidora del ayuntamiento que presidió Jorge Zermeño. Su hijo, Luis Salazar, es delegado de la Sedesol.
Ya con candidatos
Enrique Irazoqui Morales, director de Operaciones de El Siglo de Torreón, destaca en su columna No hagas cosas buenas…, del 7 de agosto, “hay muchos más visos de interés ciudadano en participar en la contienda para elegir al sucesor de José Ángel Pérez”, que en las precedentes de octubre y julio para nombrar diputados. Admite que “al día de hoy parece que el resultado de la contienda (Olmos-De León) está decidido, y con ello el gobernador podrá satisfacer su apetito electoral”. “(…) hasta ahora juega perfecto, (pero) le falta una ficha: Torreón. Si hace poco más de un mes (…) fue capaz el PRI de doblar al PAN en votación, sería casi temerario suponer que De León tiene posibilidad alguna de llevarse el triunfo.
“Sin embargo, la nominación de Eduardo Olmos en ciertos grupos no ha caído bien. (...) es de marcado rechazo, ya es visto como la pieza elegida por Moreira y producto del viejo priismo para acceder a la presidencia, cosa que no hubiera sucedido si el candidato hubiera sido (Antonio) Juan Marcos…”.
Dice que “Eduardo se sentará en la silla que se le negó hace cuatro años”, pero enseguida rectifica: “no está del todo definido”.
Después de Olmos,
Antonio
En Addenda del 15 de agosto (“Lecciones que hay que aprender”), Germán Froto dice “Por primera vez en muchos años, el PRI tiene la posibilidad de recuperar la presidencia municipal (…). Pero para que eso sea realidad tienen que darse determinadas condiciones. (…) Eduardo Olmos y su equipo, tienen que aceptar que esta segunda oportunidad, es sólo eso. (…) Creer que ya triunfaron y que no necesitan de nadie es el error más grande que pueden cometer (…) desunidos no se logra nada y sólo se facilita el trabajo del oponente”.
“(El PRI) es un partido fuerte, porque sabe mantenerse unido. Porque conoce lo que es la disciplina, que no es sumisión. (…) En política, se gana y se pierde, pero nadie está acabado hasta que se muere”.
Para el rival priista de Olmos, sólo tiene elogios “Antonio Juan Marcos, a pesar de su edad, supo actuar con sensatez y ceder el espacio para no fracturar la estructura del partido”. Pero además lo destapa como sucesor “dentro de cuatro años, Antonio Juan Marcos tendrá 37 (…). Y con la ventaja de que es de esperarse que reciba una Administración menos complicada”.
Froto es magistrado y en el sexenio de Rogelio Montemayor fue diputado local por el PRI. Su simpatía por Juan Marcos Villarreal coincide con la de otros miembros del grupo conocido como “los coffe boys”.

Lo que está en juego
Así encabeza Rodolfo Walls, candidato a tercer regidor de la planilla que preside Jesús de León, su columna Acotando, de La Opinión Milenio, el 10 de agosto. Postula, como Salazar en El Siglo, la tesis de los dos proyectos.
“…una de las propuestas es hacer de Torreón un satélite gobernado a control remoto a más de 250 kilómetros de distancia por una sola persona desde las oficinas de un partido político y siempre asegurándose que Torreón no sobresalga y explote todo su potencial, no vaya a ser que se vuelva demasiado atractivo y termine por arrebatar proyectos de inversiones privadas que están orientadas exclusivamente para el sureste del estado.
“Por otro lado, se vislumbra un proyecto para que las decisiones de cómo gobernar se tomen por los propios torreonenses, construyendo puentes de participación ciudadana y no dejando las decisiones en manos de una sola persona, y menos aún, alguien extraño a nosotros y con intereses ajenos…
“Uno de los proyectos plantea a Torreón como un botín político; el otro, como la causa que queremos para nuestros hijos”.
Intimidades colectivas
En esta columna, Edgar Salinas Uribe ha dedicado una serie al tema “La batalla por la presidencia de Torreón”. En la sexta parte, el 10 de agosto, cuestiona: “¿Y los equipos?” —de Olmos y De León. “Es prematuro preguntar por ello pero me parece una cuestión incluso más relevante que la del nombre de los candidatos”.
Sostiene que “uno de los parámetros para evaluar la estatura de un líder está en el equipo que elija para acompañarlo en su misión (…) el perfil surge de la tensión entre las cualidades de una persona y los retos de la porción de realidad que tiene como reto transformar. (…) la fuerza de los candidatos puede verse enriquecida por los perfiles que elijan”.

Las tres bofetadas
César Tovar escribe el 11 de agosto en su columna Todos los fuegos: “Sólo muy pocos, además de sus incondicionales, creyeron que Antonio Juan Marcos Villarreal sería designado por Humberto Moreira como el candidato del PRI a la alcaldía de Torreón; incluso él mismo, conforme la fecha de la decisión fue acercándose, comprendió que no tenía oportunidad ante Eduardo Olmos, delfín del gobernador. Primera bofetada.
“La segunda, quizá la más dolorosa, fue al percatarse de que nunca hubo una competencia verdadera, es decir, reconocer que sólo fue utilizado para enaltecer el maquiavélico ‘espíritu democrático’ del tricolor coahuilense.
“Y, por si los dos reveses anteriores no le dejaban aún en claro quién manda, llegó el tercero: ser nombrado Secretario de Desarrollo Regional en La Laguna. Y es que, el súper trampolín que posicionó a Olmos como el mecenas torreonense para Juan Marcos puede significar su degradación política.
Paradójicamente, no podrá hacer uso de las herramientas y recursos de la SDR que tanto le dieron a su antecesor, pues se encontrará copado, limitado en todo sentido, como mera figura decorativa si Olmos gana la alcaldía, lo cual es más que probable” (…).
“Entretanto, luego de hacer a un lado a Juan Marcos, Olmos y los Moreira preparan el asalto a la presidencia. Y vaya que tienen trabajo, pues se encontrarán con un polvorín”.
Entre Olmos y los Juan Marcos existen viejos agravios. Uno lo causó un reportaje en la revista Proceso, acerca de presuntos negocios turbios de la familia del segundo, que el mayor de los hermanos (Salomón) atribuyó al ahora candidato. Si las rivalidades no se zanjan, Olmos podría tropezar el 18 de octubre.

¿Saraperos vs Vaqueros?
Lagunero arraigado en Saltillo, Luis García Abusaíd pregunta “¿De dónde surgen las distancias, no sólo geográficas, sino culturales, que separan a saltillenses de torreonenses y viceversa?
En Otra opinión, espacio que Zócalo Saltillo publica los domingos, el sociólogo aborda el 16 de agosto la sucesión municipal desde la perspectiva del funcionalismo estructural. Plantea que “Los saltillenses perciben a los torreonenses como abiertos, acelerados, conflictivos y liberales; mientras su contraparte los aprecia cerrados, lentos, pasivos y conservadores”. Advierte que “el conocimiento real entre ambos grupos se dificulta y se erigen barreras que podrían generar, en el largo plazo, problemas de gobernabilidad política o distribución racional del agua entre ambas ciudades, por ejemplo.
Más adelante vuelve a las preguntas “¿existe evidencia histórico-empírica que permita sugerir una relación centralista y autoritaria de manera consistente entre el Gobierno central y Torreón? (…) Sería interesante comprender el porqué de las tendencias regionalistas-autónomas de Torreón (…) ¿existen éstas como reacción al poder centralista saltillense? (…) ¿De qué manera específica han estimulado los diversos grupos étnicos que configuran el rostro de Torreón tales tendencias regionalistas-autónomas? (…) ¿cuáles son los rasgos distintivos de la cultura política predominante en Torreón?...
“De no entenderse tal historia, de la cual Saltillo y Torreón son corresponsables, nunca podremos asumir como coahuilenses nuestras responsabilidades éticas y políticas. (…) De ser así, el terreno será fértil para que el regionalismo continúe abonado la división y el conflicto futuro entre Saraperos y Vaqueros”.
García Abusaíd es funcionario del gobierno del estado. |