La esgrima del gobernador Moreira
acorrala al PAN y acelera su caída

Humberto Moreira. Cosecha de medio millón de votos en las elecciones del 5 de julio
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Ser el primer candidato a alcalde que derrota a un futuro gobernador (Humberto Moreira) y a su preferido para Torreón (Eduardo Olmos), pues obtuvo más votos que cada uno de ellos en las elecciones municipales de 2005, envalentonó a José Ángel Pérez. Con ese capital bajo el brazo, el panista trazó un nuevo objetivo: ser gobernador. Actuó en consecuencia y empezó a recorrer el estado.
Sin embargo, las rencillas con el grupo de Jorge Zermeño y Guillermo Anaya, que después se extenderían a la fracción de Juan Antonio García Villa, en otro tiempo aliado suyo, socavaron al alcalde. La controversia constitucional contra la Secretaría de Desarrollo Regional —a cuyo titular, Eduardo Olmos, había vencido en las urnas—, introdujo a Pérez en un torbellino que lo distanció de la administración estatal y demoró la ejecución de obras necesarias para la ciudad. El fallo de la Corte, favorable al Estado, constituyó una derrota política.
Lo peor estaba por venir. El 8 de septiembre pasado, agentes de la Dirección de Seguridad Pública intercambiaron disparos con
la Policía Federal Preventiva por la posesión de un delincuente al que, presuntamente, pretendían rescatar. En la refriega murió un policía municipal. El 2 de julio pasado, los 32 preventivos detenidos, cuya inocencia defendió el alcalde, fueron absueltos y pidieron su reinstalación.
Todo esto, además del desempleo y la inseguridad creciente, generó un mal clima contra el PAN y José Ángel Pérez que se reflejó en las dos últimas elecciones.
Acción Nacional, visto en los gobierno de Felipe Calderón y José Ángel Pérez, y el PRI, en los de Humberto Moreira y Peña Nieto, llegarán a las elecciones del 18 de octubre instalados en polos opuestos. El PAN en declive y el Partido Revolucionario cubierto de laureles por su victoria legislativa del 5 de julio.

Pérez Hernández.
Aspiraciones en la debacle
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Moreira registra hoy mayor grado de aprobación que José Ángel Pérez, tercer alcalde panista de Torreón y primero de cuatro años. Sin embargo, es preciso variar el rumbo para salvar el proyecto de un gobierno que aspira a trascender como “el transformador de Coahuila”, Moreira no titubea.
Igual que en elecciones previas, el gobernador desapareció de los medios dos meses antes de los comicios para renovar la Cámara de Diputados, pero a partir del 7 de julio retomó una agenda que combina actividades dentro y fuera del estado.
La estrategia de Moreira —gobernar cerca de la comunidad, brindar prioridad a las demandas de empleo, seguridad, salud y educación, abatir los niveles de marginación y elevar la inversión extranjera— ha rendido fruto en las urnas. En las elecciones del mes pasado, el PRI superó la barrea del medio millón de votos, en tanto que el PAN retrocedió significativamente.
En línea con los grados de aceptación del gobernador Moreira, que en una escala de diez supera los ocho puntos, el PRI sube como espuma. Las posiciones que perdió en 2005 y 2006 las recuperó en menos de un año. La siguiente meta consiste en repetir el carro completo el 18 de octubre. En principio se antoja difícil por las condiciones de cada municipio y la pasión que despierta el cambio de ayuntamientos.
El PRI tiene asegurada la capital, donde se concentra el mayor padrón de electores. Desde esa perspectiva podría darse el lujo de perder algunos municipios pequeños y medianos, mas no Torreón. Primero, porque rescatar la capital lagunera culminaría cuatro años de trabajo; y segundo, porque marcaría una tendencia, acaso irreversible, para las elecciones de gobernador de 2011.
Los dos últimos candidatos de Acción Nacional al gobierno han surgido, precisamente, de Torreón: Juan Antonio García y Jorge Zermeño. El próximo podría ser también lagunero: el senador Guillermo Anaya, compadre del presidente Calderón. Pero más allá de esa relación, Anaya es el único panista que ha ganado cuatro elecciones en línea: para diputado local, diputado federal, alcalde y senador, marca que ni los más avezados priistas pueden presumir.
Falta que el PRI y el PAN destapen sus gallos. El diputado federal Jesús de León luce como el más fuerte aspirante de Acción Nacional, pero no se descarta que, dada la emergencia, su partido recurra a un ex alcalde; los únicos son Anaya y Zermeño. Sólo un desastre evitaría que el PRI retome el control del municipio, pero ya se han dado y casi siempre han venido de adentro. El exceso de confianza crea espejismos. E4 |