Lobos del teatro se roban becas con proyectos que ya tienen décadas de realización
TEATRO DE PROVINCIA
En desventaja frente a las megaproducciones que se realizan en el Distrito Federal, los aficionados a las artes escénicas fuera de provincia tienen que llevar adelante sus propuestas con recursos propios y el doble de esfuerzo
Fernando H. García

Vamos poniendo en claro, primeramente, que se le conoce como provincia a lo que no esta en la capital. Bueno, de ahí desprendamos la creencia de que cada capital del estado esta fuera de otra capital; la del país. Y así sucesivamente se van dando las cosas.
Según Wikipedia, una provincia es el nombre de una subdivisión gubernamental usualmente en el nivel inferior a estado. La palabra fue introducida por los romanos, quienes dividieron su imperio en provinciae. Proviene del latín «provincia» cuyo significado es por (pro) victoria (vincia). En un principio designaba a los territorios conquistados fuera de la península Itálica. La provincia romana por excelencia era la actual Provenza francesa.
Continúo con Wikipedia. En muchos países iberoamericanos (México, Brasil, Colombia, Venezuela) se llamó a mediados del siglo XIX provincias a las unidades administrativas constituyentes de tales países hasta que, a fines del citado siglo y por influjo de los Estados Unidos las provincias pasaron a ser llamadas estados dentro de un régimen federal. Por ejemplo, el término provincia, como lo es en el empleo de la frase “provincia mexicana”, incluye el significado de territorio dentro del país a excepción del de su capital, pero el término y su empleo se han vuelto desfavorecidos. A eso me refería en mi primer párrafo.
Tengo siete años viviendo en esta provincia: Ciudad Acuña, Coahuila. México. Pongo todo para que se explique mejor el término del que hablamos.
Provincia que ha visto llegar el teatro desde antes de mi llegada. Un teatro itinerante, un teatro de ocasión y recurrente según la necesidad de la sociedad. Desde la vieja pastorela hasta lo más rebuscado en los textos de Jaime Sabines.
Pongámonos a pensar en el teatro de las grandes ciudades. Torreón, por ejemplo, San Pedro de las Colonias, con el teatro del buen amigo Gerardo Moscoso. Ninguno de los dos es capital, entonces son provincia. Sin embargo están haciendo bastante y buen teatro. Quiero solamente hacer algunos ejemplos de que en provincia como tal, el teatro está funcionando.
La variante en los pueblos o ciudades pequeñas son que la gente ve poco teatro —de ahí que no tengan un modelo a seguir— comparativo de lo que pudieran estar trabajando ya sea en el momento o en otras épocas. Luego tampoco hay directores ni actores propiamente; es decir, que se tenga una preparación histriónica para un papel o para dirigir.
No estoy haciendo de menos ningún trabajo, ni ninguna ciudad, ni a ningún director o actor que pudiera darse por ofendido. Las cosas no son tan simples como parecieran. Desde las autoridades municipales hasta la misma sociedad. Ya que hasta conseguir actores es tan difícil. Actores que aunque todavía no lo sean, ya puedan empezar a pensar que lo serán muy pronto.
De esta manera se le podría aprovechar mejor a las personas, trabajo de conciencia, de disciplina, de amor al escenario. Gente que lea, que se prepare en el aspecto general de cultura, que se comprometa a realizar ensayos con horarios de entrada, más no de salida. Pero esta gente aún no la hay al cien por ciento. Ya que si se están dando casos, como lo he mencionado.
Echando un vistazo por la escena nacional hay demasiadas puestas en escena, tanto de grupos profesionales como de grupos escolares o del barrio que se juntan para la realización del montaje. La diversidad de textos, de propuestas, de la creación misma de sus festivales, para poder tener sus espacios, es más que loable.
Por ejemplo, mencionaré la Muestra Nacional de Artes Escénicas para niños que se llevó a cabo este mayo de 2009 en Xalapa, Veracruz. Es una capital, más no deja de ser provincia, una provincia de México. El grupo Teatro de la Risa que dirigen Isidro Merlos y su esposa Eunice Nieto, han demostrado que cuando las cosas se quieren hacer se hacen, que cuando el cariño y amor por el trabajo se lleva en el corazón, nada es imposible. Una calidad tremenda en su cartelera es lo que nos van a ofrecer para este año.
En Toluca también se realiza una muestra de arte escénica, con grupos independientes y así puedo ir citando a muchos lugares más que aunque sean capitales, no dejan de pertenecer a una provincia, a una minoría de esta nación. Hay demasiados grupos independientes con hambre de sobresalir y mostrar al público su desempeño en el escenario.
También y sin engañarnos hay que hablar de los mal vivientes del teatro. Los que se dedican a estafar escénicamente con montajes meramente comerciales que ni Televisa ni TV Azteca producirían. Hay lobos del teatro que solamente quieren ver sus arcas llenas. Se roban las becas con proyectos que ya tienen más de 20 años realizando. Acaparan las carteleras con obritas mal hechas, con el solo afán de ganarse unas monedas. Válido pueda ser. Más no recomendable para la salud.
Hay los directores (y me acabo de topar con uno) que ni siquiera hacen eso. Se buscan a otras gentes para que les realicen el trabajo y todavía se ponen sus moños en querer solicitar a las dependencias que les den el obligado (según ellos) apoyo, mientras que sus taquillas son para efectos personales.
Volviendo a mi tema del teatro de provincia y dejando atrás mis enojos y berrinches. Veo que el movimiento teatral puede ser mejor en todos los aspectos, en todos los rincones de las provincias. Sólo se necesita un poco de voluntad de los directores, de las autoridades, de los miles de jóvenes, niños y adultos con deseos de estar parados en un escenario, o de participar de algún modo en la producción o montaje del mismo.
Hace días, vino a visitarme una señora a mi oficina. De aspecto humilde, con carácter, con decisión, con unas bolsas de la tienda de la esquina, repletas, llenas de textos teatrales, que ella misma ha escrito. Y para no dejar atrás lo que vengo vociferando, además las ha montado.
Son obras pequeñas, es verdad. Con bastante faltas de ortografía, es verdad. Con un sinfín de errores gramaticales, y que si nos ponemos a revisarlos ni podríamos decirle a la señora que se presente como escritora.
No obstante, ¿quién en esta ciudad está haciendo lo que ella? Nadie. Ha juntado a su grupo de chavos de la colonia, a las señoras mitoteras que dejan sin cenar al pobre marido jornalero. Y lleva más representaciones de sus obritas que la misma compañía de teatro de la localidad. Eso es meritorio.
Este es el teatro de la provincia, este es el teatro que tenemos que apoyar, este es el teatro que nos dará a los próximos actores y directores, que nos darán un espectáculo de primer nivel en un futuro no muy lejano. E4