Nº 357 - 14 de julio de 2009
 
 
 
 
 
 

La crisis cobra factura a Calderón y al PAN en unas elecciones que el PRI domina de cabo

El presidente pierde el partido
y casi pierde también el gobierno

Gerardo Hernández G.

El PRI y el PAN se alternan la mayoría en la Cámara de Diputados desde 1997,
sólo que esta vez el primero podría rebasar el cincuenta más uno en alianza con el PVEM


En su afán de “ganar el gobierno sin perder el partido”, el presidente Calderón pagó caro la factura por la crisis económica y de inseguridad, en las elecciones legislativas y estatales del 5 de julio, aunque quizá no en proporción a su tamaño. El PAN podría sumar hasta 143 diputados de mayoría relativa y plurinominales en la próxima legislatura, 64 menos que en la actual. Fox terminó su sexenio con 148.
El ganador indiscutible de la jornada fue el PRI. Con 237 diputados, 131 más de los que ahora tiene, vuelve a los números de hace doce años (en 1997 captó 39.1 por ciento de la votación total) cuando pasó de mayoría absoluta a primera mayoría en las intermedias de Zedillo.
El PRI y el PAN se alternan como primera fuerza en San Lázaro —sede del Congreso— desde la LVII Legislatura, tres años antes de que Acción Nacional asumiera por primera vez la presidencia. El PRD, que en 2006 superó al PRI en diputados (127 contra 106), cayó de nuevo al tercer puesto. A partir del 1 de septiembre tendrá sólo 70 asientos. Estas cifras podrían sufrir ajustes mínimos.
En procesos locales, el PAN perdió Querétaro y San Luis Potosí con el PRI, que conservó Nuevo León, Campeche y Colima. En Sonora, ambos partidos proclamaron su triunfo, que al final se decidió por Acción Nacional. El PRD ratificó su predominio en el Distrito Federal. En el Estado de México, el Partido Revolucionario registró avances significativos en ayuntamientos (recuperó Toluca) y diputaciones, lo mismo que en Jalisco, donde su candidato ganó la alcaldía de Guadalajara.
La distribución del poder en el Congreso, los estados y los municipios —en total se eligieron 500 diputados federales, seis gobernadores, 545 ayuntamientos y 424 diputados locales— robustece al PRI para las presidenciales de 2012, sin marginar por completo al PAN y al PRD. La alianza con el Partido Verde le permitiría al PRI recuperar la mayoría absoluta, que no ejerce desde la LVI Legislatura (1994-97).
El desánimo social se reflejó en las urnas, donde la abstención ascendió a cincuenta y seis por ciento. El voto nulo, que por primera ocasión ronda el seis por ciento, cobró factura a todos los partidos y gobiernos por su inoperancia. El máximo histórico de sufragios anulados era de un millón 160 mil 050 boletas, en las elecciones intermedias de 1991, el 4.8 por ciento de la votación nacional.
En los comicios del 5 de julio, casi 1.9 millones de ciudadanos anularon su voto (5.8 por ciento del total), alentados por organizaciones civiles que demandan espacios de participación y representación política. Si el movimiento prosigue podría asestar un revés al desprestigiado sistema de partidos.
Una de las convocatorias más exitosas fue “Mi voto por tu compromiso” del empresario Alejandro Martí, cuyo hijo Fernando murió el año pasado a manos de secuestradores del Distrito Federal que ya habían cobrado el rescate. Candidatos de todos los partidos firmaron ante notario los “compromisos por la seguridad y las libertades constitucionales”, propuestos a través del Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana.
La propuesta de SOS consiste en “Promover la participación comprometida de los ciudadanos en la observación y denuncia de las condiciones de seguridad, y la construcción de un México seguro que cuente con policías profesionales e instituciones sólidas de impartición de justicia, libres de corrupción, que eliminen la impunidad, para poder recuperar la confianza de los mexicanos en las autoridades responsables de nuestra seguridad y la de nuestras familias”.
El pronóstico de María del Carmen Alanís, presidenta del Tribunal Electoral de la Federación, de que el abstencionismo pasivo rozaría el setenta por ciento, no estuvo muy alejado de la realidad si se considera el voto nulo, ejercido al margen de filiaciones políticas, religiosas e ideológicas.
También es primera ocasión que el PRI pierde Sonora, cuna de Plutarco Elías Calles, fundador de ese partido en 1929, y de Álvaro Obregón, asesinado en 1928 tras romper la regla de oro de la no reelección.
El PRI retuvo en 2003 el estado por una nada, en el Tribunal Electoral Federal, pero esta vez el repudio contra el gobernador Eduardo Bours, agravado por la muerte de casi medio centenar de infantes en el incendio de la guardería ABC, de Hermosillo, tornó inevitable su derrota. Más que por el trabajo del PAN, que iba abajo en las encuestas.
En Nuevo León se libró una batalla campal por la gubernatura. Rodrigo Medina, favorito del mandatario local Natividad González Parás y de las televisoras, venció al panista Fernando Elizondo, candidato del presidente Calderón. E4

Guerra sucia

Las campañas federales y locales, sobre todo en Nuevo León, se distinguieron por su rudeza y oportunismo. Líderes y funcionarios del PAN acusaron al PRI, a sus gobiernos y a sus candidatos de estar del lado del narcotráfico y del crimen organizado sólo por no asumir un compromiso público y cabal con el presidente Calderón en su cruzada contra las mafias.
Germán Martínez —ahora ex líder del panismo nacional y uno de los colaboradores más cercanos de Calderón— mantuvo el tono rijoso y provocador de su discurso de principio a fin de las campañas. No conservó la primera mayoría en la Cámara baja y en Querétaro y San Luis Potosí, lo mismo que en Estado de México y Toluca, perdió estrepitosamente.
El PRI optó por la mesura, para no repetir el error de López Obrador, cuya confrontación con el presidente Fox unificó a sus enemigos, le restó votos al PRD y canceló de último minuto su ingreso a Los Pinos. La táctica de Beatriz Paredes, el trabajo de sus candidatos, su conocimiento territorial y su sobrada experiencia electoral de ochenta años le permitieron una de sus más clamorosas victorias desde la oposición.
En sentido opuesto, la soberbia del gobernador Eduardo Bours le costó Sonora. E4

 

El voto nulo achica a lópez obrador

 


López Obrador.
La nulidad lo derrota

Sin necesidad de spots ni discursos exaltados, los votos nulos superaron a los que se emitieron nacionalmente por el Partido del Trabajo. Así, sin aspavientos, esta nueva corriente ciudadana mandó al PT y a su nuevo padrino, Andrés Manuel López Obrador, al sexto puesto entre las “fuerzas políticas” del país, o sea, a su tamaño real.
El movimiento por el voto nulo rindió frutos, pues contabilizó un millón 838 mil 580 papeletas a escala nacional —casi el seis por ciento del total, sin sumar los 62 mil 093 correspondientes a candidatos no registrados—, superado únicamente por el PRI, el PAN, el PRD y el PVEM. En cambio, tuvo más adeptos que el PT, Convergencia, Nueva Alianza, Social Demócrata, que perdió su registro.
En Coahuila, con 28 mil 471 votos anulados, el movimiento se ubica en tercer lugar —sólo por detrás del PRI, el PAN y el PVEM—. El depauperado PRD tuvo que echarse a un lado y dejar espacio a la máxima expresión de descontento popular en las urnas.
Sin embargo, en cuanto al incremento de esta tendencia —reflejo de la inconformidad ciudadana— la capital del país se lleva las palmas. El Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) reconoció que en la jornada el voto nulo se disparó cuatrocientos por ciento en comparación con la elección en 2006.
El consejero electoral Néstor Vargas subrayó que hace tres años el voto nulo, en el Distrito Federal, alcanzó apenas tres por ciento de la votación, en tanto que hoy se reporta doce por ciento en los resultados preliminares.
Si bien los adeptos de la anulación no lograrán cambiar la composición del Congreso federal, su valor expresivo sienta precedentes y representa un foco rojo para legisladores y políticos en general, cuya falta de transparencia y seriedad a la hora de asumir su trabajo les ha agenciado el descrédito de la sociedad.  E4

 

PRI: dos carros completos al hilo y va por otro

 


Rubén Moreira.
El segundo con más votos de los trescientos distritos

El PRI le repitió al PAN la dosis. A diferencia de 2006, cuando perdió cinco de siete diputaciones con Acción Nacional, el 5 de julio ganó de todas todas como el año pasado cuando se renovó el Congreso local. En cuanto el PREP confirmó resultados, Rubén Moreira, dirigente del partido y futuro diputado por el distrito cuatro, anticipó carro completo también para las elecciones municipales del 18 de octubre.
En los siete distritos de Coahuila el PRI obtuvo 504 mil 932 votos, el PAN 169 mil 627, el Partido Verde 51 mil 042 y el PRD 25 mil 016. Con estos números el PRI podría dar por descontado su triunfo en las elecciones gubernamentales de 2011.
En términos porcentuales, la ventaja del PRI sobre el PAN es de 3 a 1, pues mientras el primero alcanzó el 61.27, el segundo logró solo el 20.58 de las preferencias.
No solo eso, la votación del PRI en Coahuila es 24.38 por ciento mayor a la que registró a escala nacional, que fue del 36.68 por ciento.
De los trescientos candidatos del PRI a escala nacional, Moreira fue el segundo que más votos captó —85 mil 466—, después de Rodolfo Torre —86 mil 805— de Tamaulipas.
Tal es el escenario a menos de cuatro meses de las elecciones de ayuntamientos y poco más de año y medio para las de gobernador. La mesa parece vvservida para el PRI. El PAN, por lo pronto, sigue en estado de coma, en palabras del alcalde panista de Torreón, José Ángel Pérez. E4

 


El PRI pondrá a Calderón
contra las cuerdas en el próximo Congreso

Gerardo Moyano

Las principales fuerzas políticas del país tienen poco tiempo para demostrar por qué desean: una, despachar de nuevo en Los Pinos; y la otra, seguir en el poder

 


Elecciones intermedias.
Zedillo, Fox y Calderón, presidentes sin mayoría en la Cámara de Diputados

Sin novedades en el frente. Tal como sucede desde hace doce años, el partido del presidente de turno pierde las intermedias. Le pasó a Ernesto Zedillo en 1997 y a Vicente Fox en 2003. Felipe Calderón ya es parte del club.
Los priistas hicieron realidad su ansiado regreso. Se apuntaron la mayoría de los distritos y casi consiguen la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados que le habría permitido, en determinados casos, actuar sin el condicionamiento del resto de los partidos. El PAN mantendrá la mayoría relativa en el Senado, situación que le permitirá salvaguardar la gobernabilidad.
La nueva composición cambiará las reglas del juego en la aprobación de leyes, máxime cuando se trate de reformas económicas, laborales, fiscales, energéticas y políticas. Si en la actual legislatura el PAN pudo pasar algunas reformas, fue porque el PRI necesitaba réditos en otros ámbitos.
Fortalecidos y con la vista en Los Pinos, es probable que los priistas polaricen sus diferencias con el gobierno federal y marquen una agenda propia que les permita mostrarse como una verdadera alternativa para la próxima presidencia.
La oposición “constructiva” del PRI, que le sirvió para mejorar su imagen, le permitió al PAN reformar la ley de Pensiones, pero el resto de las modificaciones fueron limitadas. A partir del 1 septiembre, fecha en que se instalará el nuevo Congreso, el PRI podría volverse intransigente para abrirse camino a las presidenciales, aunque no sin poner en riesgo su imagen.
En medio de la crisis económica más grave desde 1995, el PAN perdió su posición de primera mayoría en la Cámara baja; ahora es la segunda y el PRD la tercera. Así paga la falta de resultados, como la creación de un millón de empleos anuales. El Banco de México prevé la pérdida unos 650 mil este año y el gobierno estima que la economía se contraerá en un 5.5 por ciento, aunque analistas internacionales sitúan la cifra cerca del ocho por ciento y aun más.
La guerra contra el narcotráfico juega a favor del presidente Calderón, quien ha podido mantener sus niveles de aprobación cercanos al 70 por ciento.
En ese marco, y presionado por las grandes calificadoras internacionales, el gobierno buscará negociar nuevas reformas fiscales y energéticas para mejorar el sistema recaudatorio y disminuir la dependencia petrolera. Todo dependerá de cómo negocie con su eterno rival: el PRI.

Nuevo arco en San Lázaro

Con 136 distritos y 50 más en alianza con el PVEM, adicionales a los de representación proporcional, el PRI se aseguró la primera mayoría en la Cámara baja. Le sigue el PAN con 71 asientos de mayoría relativa y los plurinominales que alcance. El PRD quedó en un lejano tercer puesto con 40 curules de mayoría.
El Partido del Trabajo y Convergencia lograron imponerse en alianza en sólo tres distritos, pero no hubo nada para Nueva Alianza ni el Partido Socialdemócrata que perdió su registro. Con estas cifras —por quinta ocasión y por tercer sexenio consecutivo— el país tendrá una Cámara formada por minorías, pluralidad sana que debería abonar la democracia.
La tendencia volvió a repetirse. En elecciones intermedias los partidos de oposición ganan terreno, invirtiéndose la composición en la Cámara. En 1997, Entesto Zedillo perdió por vez primera la mayoría absoluta. En 2003, con Vicente Fox en Los Pinos, el PAN pasó de doscientos siete diputados a ciento cuarenta y nueve.
Con esta composición, las reformas legislativas del fin de sexenio calderonista dependerán de la línea que el PRI tome. Más que un órgano de representación ciudadana, es posible que el Congreso termine convertido en arma de presión política.
Lo que está en juego no es poco. Con respecto a las reformas económicas, el PAN ha propuesto autorizar al Banco de México a regular las tasas de interés y las comisiones bancarias. El proyecto ya fue aprobado por el Senado, pero falta la ratificación de los diputados.
En el tema energético, la administración de Calderón pretende aún que empresas privadas construyan y operen refinerías. En materia laboral, pugna por facilitar las contrataciones y elevar la productividad mediante capacitación.

Las dos caras de la democracia

El PRI festeja sus ochenta años de vida —setenta de los cuales se mantuvo en la presidencia—, con un triunfo arrasador por encima del 36 por ciento de las preferencias.
Además de ganar en las cinco circunscripciones la elección de diputados, venció al PAN en San Luis Potosí y Querétaro y mantuvo el control en Nuevo León, Campeche y Colima. Sólo perdió Sonora, donde la tragedia de la guardería ABC jugó en su contra. También desplazó al PAN en el corredor del estado de México, donde se alzó con el triunfo en 94 municipios y en 36 de 45 distritos electorales locales.
En Coahuila arrasó en los siete distritos. El carro completo lo repitió en otros diez estados: Campeche, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Yucatán, Puebla y Guerrero. Después de haber sido desplazado al tercer lugar de las votaciones en 2006, el PRI recupera su posición de primera fuerza electoral.
Porfirio Muñoz Ledo, ex priista, ex perredista y actual coordinador del Frente Amplio Progresista, resume la situación: “el PRI se coloca a partir de hoy en la derecha viable del país, porque el PAN es inviable”.

El gran perdedor

Con un escaso 28 por ciento de la votación, el PAN ha visto su peor pesadilla hecha realidad y corre el riesgo de dejar al país en una parálisis política y económica. Los ciudadanos parecen haberle pasado factura a los panistas por sus promesas incumplidas y por sus escasos resultados en sus casi diez años de gobierno.
La profunda recesión económica y el incremento de la criminalidad, jugaron en contra del PAN, que ahora verá aún más reducidas sus posibilidades de aprobar las reformas estructurales.
Esto lo ha entendido el presidente Felipe Calderón, quien después de felicitar a los mexicanos por acudir a votar, afirmó que la contienda electoral ha terminado y ahora se debe centrar el esfuerzo en buscar coincidencias y alcanzar acuerdos.
Consciente de la nueva composición de la Cámara de Diputados, el mandatario dijo que “es fundamental que tanto el Legislativo como el Ejecutivo trabajemos juntos, en el necesario fortalecimiento de las finanzas del Estado y en preservar su estabilidad y su solidez”.
La responsabilidad de la debacle electoral recae en el líder panista Germán Martínez. Repetir la fórmula priista de imponer candidatos a dedo generó disputas internas y escisiones que terminaron por hacerle perder el gobierno de San Luis Potosí.
Pero si bien el PAN pierde posiciones, el hecho de que ningún partido haya obtenido la mayoría absoluta propicia la negociación, pues todos tendrán que ceder.
Con la ventaja del PRI, pero sobre todo con el rechazo de los ciudadanos a los partidos, estos deberán cambiar su actuación y el presidente su estrategia para lograr acuerdos. El éxito de las negociaciones será la última carta del PAN para soñar con mantenerse en Los Pinos.

Debacle amarilla

Lejos quedó el PRD de lo que fue en 2006, cuando acarició la presidencia de la República. Con poco más del 12 por ciento de los votos, la izquierda tuvo un retroceso que prácticamente la deja sin posibilidades de ser un serio competidor en 2012.
Gran parte de la culpa se achaca a López Obrador, convertido ahora en el nuevo “innombrable”. Jesús Ortega, presidente nacional del PRD, dijo que quienes apoyaron a otros partidos, a otros candidatos, a otros proyectos, en automático quedan fuera del partido. Pero rehusó dar nombres. Expulsar a Andrés Manuel terminaría por resquebrajar a ese partido.
Aun así, el PRD mantiene su fuerza en la mayoría de las delegaciones y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde obtuvo 27 de los 40 distritos; el PAN ganó 10 y el Partido del Trabajo dos. El PRI no volvió a tener cabida. E4

Las elecciones vistas por la prensa

Mientras Reforma señala a Beatriz Paredes como la estratega del triunfo priista, El Universal sugiere que detrás de la victoria se asoma Carlos Salinas de Gortari.
El rotativo que preside Juan Francisco Ealy Ortiz colocó debajo de su titular “Regresa el PRI” una foto en la que se ve a Carlos Salinas de Gortari saliendo de una casilla del Instituto Electoral del DF. Carmen Aristegui llamó la atención del despliegue que el diario le dio a esa imagen. Dijo que seguramente lo hizo con un claro propósito editorial y con toda la malicia, “en el buen sentido de la palabra”.
Por su parte, Milenio destacó un “aplastante” triunfo del PRI en su versión impresa, y en su versión online destaca el “casi carro completo”.
En Monterrey, Reporte Índigo no dudó en calificar a Felipe Calderón como un “presidente anulado”, a quien muestra en portada en una pantalla frente a sillas vacías, una fotografía que fue tomada la noche del 5 de julio en la explanada de la sede del PAN.
La Razón destaca en su editorial: “en los siguientes días veremos uno de estos dos escenarios: el presidente de la República reacciona como ex líder nacional del PAN y lanza al gobierno contra el PRI para frenarlo rumbo al 2012. Felipe Calderón se asume como estadista y teje una alianza sólida entre panistas y priístas. Por el bien de México, que sea lo segundo”
La Jornada resalta en su titular “PRI noquea a PAN y PRD en la elección federal”, que tras casi 12 años de haber perdido el control de la Cámara de Diputados, el PRI recupera la mayoría.
Los principales diarios de Estados Unidos y Europa destacan el triunfo del PRI en las elecciones intermedias, aunque por debajo del seguimiento que se le da al golpe de estado en Honduras.
The New York Times pone en relieve que el resultado de las votaciones fue un referéndum para la política gubernamental en general, pero especialmente para la estrategia anti-narco del presidente Calderón. Los Angeles Times atribuye el triunfo de la oposición priista a la crisis económica. E4

 
353 - 352 - 351 - 350
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