Ernesto Zedillo gobernó con minoría de diputados los tres últimos años, Vicente Fox todo el sexenio y Felipe Calderón la primera mitad de su mandato
PRI y PAN por la mayoría absoluta
con miras a 2012
El Partido Revolucionario llega el 5 de julio fortalecido; sin embargo, para dominar la Cámara baja necesita ganar por lo menos 145 asientos más que en la elección precedente. Para captar votos el PRI culpa al presidente de la crisis económica y el PAN exalta su liderazgo en la cruzada contra el crimen organizado
Todas las enfermedades de la democracia
pueden ser curadas con más democracia.
Alfred Smith
El PRI fue mayoría absoluta en el Congreso desde su fundación, en 1929, hasta las elecciones intermedias de 1997, preámbulo de la alternancia que sobrevendría tres años después. A partir de la LVII Legislatura, los presidentes Zedillo, del Partido Revolucionario, Fox y Calderón, del PAN, gobernaron con minoría partidaria en la Cámara de Diputados.
En 1994 el PRI ganó, además de la presidencia, 300 diputados, el PAN 119 y el PRD 71. Sin embargo, en las elecciones intermedias de Zedillo, bajó a 239, Acción Nacional subió a 121 y el PRD a 125.
En la elección de Fox el PAN obtuvo 208 diputados, el PRI 207 y el PRD 53. Tres años después el partido Acción Nacional cayó a 148, el Partido Revolucionario conservó 203 y el Partido de la Revolución Democrática aumentó a 97.
En la LX Legislatura, cuyo período concluirá el 31 de agosto próximo, el PAN tiene 206 diputados —lejos de la mayoría absoluta—, el PRD 127 y el PRI 106, el menor número de toda su historia y casi cien menos de los que contaba hace seis años.
Lo paradójico es que, según encuestas, el partido hoy más alejado de la mayoría absoluta, el PRI, podría obtenerla en la próxima legislatura. Sin embargo, para lograrlo, necesita ganar por lo menos 145 diputados más de los que ahora tiene. El salto se antoja demasiado grande, pero en democracia es posible.
Sobre todo porque a medida que la democracia avanzó en nuestro país, las elecciones intermedias se volvieron plebiscitarias para el inquilino de Los Pinos. El presidente Ronald Reagan dice en sus memorias Una vida americana, que “la gente siempre vota por el bolsillo”.
Así ha de ser, pues mientras el PAN centra su campaña en la figura del presidente Calderón y en la lucha que sostiene contra el narcotráfico y el crimen organizado en general, el PRI insiste que el tema de las elecciones del 5 de julio es el económico. En ese sentido, advierte que la inseguridad y la influenza se han usado como distractores.
Para países con experiencia en partidos de Estado, como el nuestro, lidiar con congresos divididos resulta desconcertante, aunque sea lo más natural en democracias consolidadas. En México, el presidencialismo meta constitucional (Jorge Carpizo dixit) no sólo inhibió a los poderes Legislativo y Judicial e hizo de su autonomía un mito, sino que los sometió a la voluntad del presidente de turno, lo que no pasa desde el segundo trecho de la administración zedillista. Los roces entre el Congreso y Los Pinos se agravaron con Zedillo y Fox al grado de que la ceremonia del informe anual de gobierno, al inicio de cada período ordinario de sesiones, se anuló.
Sobre la “incongruencia” de elegir a un presidente de un partido y a un Congreso de la oposición, Reagan, uno de los presidentes más exitosos y mejor recordados de los Estados Unidos, reflexiona en sus memorias:
A menudo me ha sorprendido una paradoja del Gobierno norteamericano: cada cuatro años, los votantes eligen Presidente y en California gobernador, los únicos cargos elegidos por todos. Entonces, la misma gente, en sus distritos individuales, dan un giro y eligen una legislatura y un Congreso que a menudo están controlados por el partido de la oposición, habilitándoles para impedir que el Presidente o el gobernador hagan las cosas para las que los eligieron.
Conozco gente que cree que esto es bueno, porque lo consideran parte de nuestro sistema de frenos y equilibrios. Bien, si éste es el caso, ¿por qué no tenemos una legislatura del Partido Republicano más a menudo cuando tenemos un gobernador del Partido Demócrata? (…) durante la mayor parte de la pasada mitad del siglo, un solo partido, el Demócrata, ha estado en el poder y ha utilizado este poder para trazar los límites de los distritos electorales de una forma tan descaradamente partidista que los distritos apenas han reflejado el auténtico sentimiento político de gran parte de la nación.
Ese es, justamente, uno de los argumentos con los que Acción Nacional y el presidente Calderón exhortan a los mexicanos a votar un Congreso de mayoría panista. El 17 de febrero, en una comida con gobernadores del PRI, el mandatario pidió a Dios evitar que el Partido Revolucionario volviera a Los Pinos. A los pocos días, en París, el secretario de Economía, Gerardo Ruiz, advirtió sobre el riesgo de que un emisario del narcotráfico llegara a la presidencia de la República en un futuro próximo.
Los partidos centran sus agendas legislativas en temas de seguridad y economía (empleo, freno a la carestía…). Sin embargo, a donde miran en realidad es hacia las elecciones de 2012. Se cree que el partido que más diputados obtenga el 5 de julio más cerca estará de la presidencia.
Tal visión es estrictamente errónea —o por lo menos parcial— pues bajo esa lógica el PRI, que en las intermedias de Fox ganó más diputaciones que ningún otro partido, hoy estaría en Los Pinos. Pero resulta que en las presidencial de 2006 sufrió la peor derrota en sus setenta y seis años de historia. El PRD lo desplazó al tercer sitio en el Congreso.
Pensar en la elección inmediata antes de librar la que está en puerta, como pasa en México, dispersa la atención y causa estancamiento. El futurismo consume gran parte de la energía que el país reclama para superar problemas y rezagos ancestrales, resueltos por democracias equivalentes que hoy se hallan en mejor posición que la nuestra.
Las encuestas anticipan que el 5 de julio la competencia será entre el PRI y el PAN, pero aun así es poco factible que uno de ellos alcance la mayoría absoluta; ni con los votos del Partido Verde el primero. El PRD podría volver a los niveles de 2003, cuando ganó 97 diputados, lo que representaría una caída de treinta con respecto a los que obtuvo en 2006. El PT y Convergencia, apalancados por López Obrador, procuran conservar sus respectivos registros y, según les vaya en las urnas, construir a su caudillo una nueva plataforma para las presidenciales de 2012.
Si el talón de Aquiles de la administración calderonista es la economía, además de la agravada inseguridad pública, el del PRI es su pasado, removido recientemente por el presidente Miguel de la Madrid. En una entrevista que la cadena estadounidense CNN transmitió en el marco de las campañas electorales, acusó a su sucesor Carlos Salinas y a sus hermanos Raúl y Enrique, de robar grandes cantidades del erario y de tener vínculos con el narcotráfico.
La cuestión que flota en el ambiente es si algún partido tendrá mayoría absoluta en la LXI Legislatura. Es difícil que así sea, pero la respuesta de los ciudadanos se conocerá antes de que la próxima edición de Espacio 4 empiece a circular. E4
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