Nº 355 - 16 de junio de 2009
 
 
 
 
 
 

Muchos partidos y poca sociedad: La alternancia PRI-PAN no es sinónimo de pluralidad

Martha Zamarripa
Periodista en pos del gobierno de NL

Emma Rodríguez
Monterrey, Nuevo León

Mujer cercana a López Obrador y a Marcelo Ebrad, la candidata aspira a poner fin “a una falsa idea de cambio” en un estado donde la izquierda tiene poca aceptación. Llama a sus paisanos a entender que los gobernantes deben servir a la sociedad y critica el insultante derroche de las campañas del PRI y el PAN


Proselitismo amarillo.
Zamarripa, vista en uno de sus actos de campaña

Pinto mi raya con la clase política”, donde hay muchos partidos y poca ciudadanía, dice Martha Zamarripa Rivas, candidata ciudadana a la gubernatura de Nuevo León. A pesar de estar abanderada por el PRD y coincidir con sus principales postulados, considera que los partidos son tan sólo un vehículo para poder transitar por la carretera electoral. Más bien, la periodista pugna por una política ciudadana, por ser punta de lanza en una forma alternativa de hacer política, frente a una política de partidos.
La ex conductora de Multimedios y editorialista de Milenio, asegura que Nuevo León es un estado muy grande para limitarse al bipartidismo y que la alternancia en el estado no ha sido sinónimo de pluralidad.
En entrevista para Espacio 4, Zamarripa, quien coordinó medios e imagen del jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, señala que las campañas electorales en Nuevo León son un derroche ofensivo frente a la crisis que enfrenta México, pues no toda la publicidad está dosificada por el Instituto Federal Electoral y se ha convertido en coladera del erario.
Abrir campo a la participación de la mujer en la política es uno de sus postulados, pero su principal reto consiste en ganarle la batalla al abstencionismo. Entre sus principales propuestas figuran la reactivación de Pymes y el apoyo a mujeres, niños y jóvenes.
Ofrece que de llegar a la gubernatura, en las elecciones del 5 de julio, mantendría una “política de buenos vecinos” con Coahuila y apoyaría la culminación de la autopista Saltillo-Monterrey.
Martha Zamarripa, quien compite con el priista Rodrigo Medina y el panista Fernando Elizondo por el Palacio de Cantera, se lanza al ruedo con la camiseta ciudadana. Está consciente de tener que pagar la factura por los pleitos internos del partido que la hizo candidata. Sin embargo, asegura que el PRD no es el único partido político sumergido en una crisis interna.

Perfil de una candidata

Marta Zamarripa Rivas es licenciada en Ciencias de la Comunicación por el Tecnológico de Monterrey. Diplomada en Comunicación Política y Análisis de Medios. Ha sido periodista durante veinticuatro años.

Editorialista y colaboradora de Milenio, El Universal, Revista Espacio, Hora Cero, entre otros medios impresos y digitales.

En Multimedios condujo programas noticiosos y especiales de entrevista política entre los que destaca “La otra cara de…”.

Se desempeñó como directora de noticieros de FM y directora general de la Estación AW Noticias y Radio Fórmula.

Fue titular del noticiero institucional, entrevistadora del programa “Decisión 2003” de Televisa Monterrey y conductora de la serie de programas “Rumbo al Parlamento de Mujeres de México” del Canal del Congreso.

En 2005 empezó a participar en actividades políticas y de gobierno. Fue coordinadora de medios e imagen en la campaña de jefe de gobierno del Distrito Federal de Marcelo Ebrard, productora de “La otra versión” con Andrés Manuel López Obrador para Televisión Azteca en 2006 y subdirectora General del Sistema de Transporte Colectivo del DF (Metro).

Es autora del libro Voces de la Transición, un análisis sobre las elecciones presidenciales del 2000. E4

De los medios a la política

De la pantalla chica y los micrófonos, Martha Zamarripa dio pasos agigantados hacia la política. Desde que laboraba en Multimedios Estrellas de Oro y Televisa, la conductora recibió invitaciones del PRD, PT y PSD para ser parte su equipo, sin embargo, asegura no era su momento. Fue hasta el año 2000 cuando empezó a pisar territorio político con la publicación de su libro Voces de la Transición, en el que narra la experiencia de las elecciones presidenciales y la alternancia con la victoria Vicente Fox en 2000.
“Soy una ciudadana, soy periodista, es lo que he sido toda mi vida y lo que voy a ser siempre aunque ya no ejerza el oficio. Llegó un momento en que, como comunicadora, empezaba a tener una posición y un compromiso político, entonces pensé que debía estar del otro lado y no como periodista”, explica.
Tras fungir en 2005 como coordinadora de medios e imagen en la campaña del jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, el Partido del Trabajo le planteó la posibilidad de competir por una diputación federal el 5 de julio, e incluso se barajó la candidatura por la alcaldía de Monterrey.
“La diputación me parecía una opción muy interesante. La formación periodística te da una visión distinta en el rubro político y es precisamente esta visión la que te permite aportar mucho como funcionario público. La diputación sonaba muy bien, pero en todo este proceso el PT hace una alianza con el PRI y esas pláticas quedan sin efecto”, comenta.
El PRD le ofreció enseguida la candidatura al gobierno. “Digo que sí porque coincido con sus postulados. Pero como candidata externa, porque pertenezco a la sociedad civil, nunca he hecho una vida partidista y no creo que la haga. Pinto mi raya con la clase política, el PRD es sólo un vehículo para transitar por la carretera electoral. Hacer público los asuntos públicos, es mi principio rector”, dice.
Zamarripa no es la única periodista que pisa la arena política. En 1999, Miguel Ángel Granados Chapa, editorialista de Grupo Reforma, fue candidato a la gubernatura de Hidalgo, también por el PRD, partido que captó el tercer lugar de las preferencias. “Siempre me preguntan: ‘¿Si a Miguel Ángel Granados Chapa no le fue bien, por qué contigo va ser diferente?’. Creo que Miguel Ángel se lanzó como periodista, él nunca quiso dejar de ejercer. Yo ya no puedo ser periodista y a este reto entro con la camiseta de ciudadana”, expone.

Alternancia no es pluralidad

A escala nacional, Nuevo León es ejemplo de alternancia. El PRI gobernó sesenta y siete años hasta que el PAN ganó en 1997 con Fernando Canales. Seis años después, el PRI retomó la gubernatura con Natividad González Parás.
“Por muchos años nos dijeron que era imposible una segunda opción de gobierno, hoy nos dicen que es aún más difícil que haya una tercera. Yo creo que sí puede ser posible y esa es la alternativa ciudadana. Nuevo León es demasiado grande para limitarse a dos opciones”, apunta.
Para Zamarripa, la “alternancia” es una falsa idea de cambio: “no es sinónimo de pluralidad”. La columnista de El Universal advierte que a pesar del cambio de partido, en las últimas administraciones estatales la relación entre autoridades y ciudadanía se ha tergiversado, dando un giro de ciento ochenta grados para privilegiar a quien ejerce el poder.
“Alternancia no es sinónimo de pluralidad. Era sinónimo de cambio cuando había un solo partido y llegó el segundo. Pero llegó ese segundo e hizo exactamente lo mismo que el primero y nos quedamos en la misma situación. Eso hace que la ciudadanía pierda la esperanza de abrirse a nuevas opciones. Y es que, en cierta medida, la ciudadanía se ha olvidado de su papel en el ejercicio de gobierno. Es el ciudadano quien debe exigir a las autoridades, pero esta relación se invirtió; se ha distorsionado la relación mandatario-ciudadano y ahora parece que somos los ciudadanos los que debemos obedecer al mandante y que ellos nos hacen un favor cuando exigimos cuentas y pedimos información”.
Intrusa en lo que llama “club de Tobi”, por ser la única mujer que contiende por la gubernatura, Zamarripa considera que la implicación de la mujer en política es un paso importante en la apertura a la pluralidad. “No solamente es un reto, es una obligación abrir campo hacia la participación femenina en pro de un espacio gubernativo múltiple y equitativo”. E4

González Parás y Calderón, tras las candidaturas de Rodrigo Medina y Fernando Elizondo

Vale más el voto convencido que el voto comprado


Clientelismo electoral.
Comida por votos, práctica ilegal, pero vigente

En comparación con el priista Rodrigo Medina y el panista Fernando Elizondo, la figura de Martha Zamarripa ocupa pocos espectaculares en las principales avenidas de la capital regiomontana. Explica que las campañas publicitarias de algunos de sus contrincantes son un verdadero derroche. A pesar de que el Instituto Federal Electoral trató de dosificar el gasto de publicidad en radio y televisión, la propaganda visual no se controla y se sustenta del erario o de inversiones privadas.
“Las campañas electorales son muy costosas porque no hay control sobre el gasto en publicidad visual como folletos, espectaculares o artículos promocionales; eso no lo estipuló el IFE. Está bien que haya que poner algunos anuncios, pero no tan exageradamente; y aquí ponen de todo, inclusive ferias y playas que buscan ganarse el voto, un voto duro. Me parece que hay un derroche ofensivo mientras tenemos una crisis que nos está afectando a todos. Ese dinero que se tira es público y si se justifican en que es privado es peor porque son millones de pesos que significan millones de compromisos corporativos que muchas veces están totalmente desvinculados de los intereses ciudadanos”.
Zamarripa denuncia la existencia de un aparato gubernamental que apoya a Rodrigo Medina y que algo similar sucede con el PAN. No obstante, sostiene que ella busca penetrar en un aparato más fuerte: el ciudadano.
La candidata afirma que hacer política con una visión social abre el camino hacia una nueva tendencia; una alternativa ante la política partidaria viciada en la que muchos ya no creen. El gran reto consiste en “sacar de sus casas a quienes ya no creen y convencerlos de que su voto cuenta y que vale mucho más que un voto comprado”.
De continuar el bipartidismo en Nuevo León, Zamarripa augura “más de lo mismo”: una sociedad donde la clase media ha sido la gran olvidada.

Ganarle al abstencionismo

“Mi mayor reto es ganarle al abstencionismo”, reitera Zamarripa. “El abstencionismo es una tendencia que se ha repetido en Nuevo León desde que se creó el IFE y se tienen registradas estas estadísticas. Los datos históricos apuntan que en las elecciones de 2003, cuando se eligió gobernador por última vez en Nuevo León, la abstención alcanzó el 46.7 por ciento. Entonces, ¿realmente es la mayoría quien elige a sus gobernantes?”
“Es muy difícil sacar a la gente a votar, sobre todo a la población joven, pero es posible”, argumenta.
Su estrategia no podía ser otra que la comunicación. “La clave para convencer al electorado de que acuda a las casillas el día de la elección es darles el mensaje correcto. Decirles qué vamos a hacer sin ese compendio de promesas recicladas en las que nadie cree. Hablar con un lenguaje sencillo y pactando compromisos que sí se puedan cumplir”.
De llegar a la gubernatura, alega, tendría las herramientas para logar cambios que como periodista no están a su alcance. “Tú llegas hasta cierto punto como comunicador, con la denuncia, con la información, con la investigación, pero muchas veces se queda ahí. Desde el poder ejecutivo estatal se pueden crear verdaderos cambios para el bien de los nuevoleoneses”.
“Ya tenemos por quién votar” es su lema de campaña. La premisa es una invitación a ejercer el voto, que surgió del comentario de una estudiante después de saber que la ex conductora de radio y televisión contendería por la gubernatura apoyada por el PRD.
La aspirante al Palacio de Cantera está convencida de que si lograra persuadir a quienes optan por el abstencionismo a que acudan a las urnas el 5 de julio, día en que también se elegirán ayuntamientos, Congreso local y diputados federales, se lograrían resultados muy distintos a los proyectados por algunos medios de comunicación que soslayan la participación de los partidos emergentes.

Pago de facturas

El PRD es un partido desgastado desde las elecciones presidenciales de 2006, y bien o mal se le identifica con el desorden. Los pleitos internos ocurren uno tras otro, situación que, admite Zamarripa, afecta su campaña a pesar de ser una candidatura ciudadana.
Sin embargo, apunta, la crisis no es exclusiva del PRD, sino una constante en todos los partidos. “La dificultades del PRD son un punto en contra, definitivamente, pero creo que no son exclusivas del PRD. Hay una crisis de partidos y una mala opinión de todos en general. Hay disgusto en el PRI por la designación de Medina; molestia en el PAN porque el CEN impuso a Elizondo. Ninguno se fue a la elección interna porque la perdían. Todos los partidos están desgastados”, insiste.
“La diferencia es que quizá en el PRD se hace más eco de lo que sucede, por las llamadas corrientes que también existen en otros partidos. Al final es lo mismo: mucho partido y poco ciudadano”.
El PRD ha tenido dos picos en Nuevo León: uno con Lucas de la Garza en el tiempo de Cuauhtémoc Cárdenas y otro con la corriente que atrajo Andrés Manuel López Obrador en el 2006, cuando la izquierda se convirtió en la segunda fuerza política nacional, desplazando al PRI a la tercera posición.
Y aunque, según estadísticas del Instituto Federal Electoral, el partido del sol azteca alcanzó sólo el 15.96 por ciento de los votos en la elección de presidente, 9.42 en los comicios para diputados federales y 8 en la designación de senadores, considera que estas cifras son un récord, sobre todo en una sociedad con tendencia de derecha como lo es la de Nuevo León.
Zamarripa reconoce que los índices de votación alcanzados en 2006 son difíciles de superar, pero que trabaja duro para superarlas.
“El PRD ha perdido popularidad en los últimos dos años. Algunos creen que ya tienen la gubernatura en el bolsillo, lo cual me parece una falta de respeto para los ciudadanos, siendo que todavía estamos en campaña. La última palabra la tiene la gente”, concluye. E4

 

Pymes y clase media en el olvido

Para Zamarripa Rivas, las Pymes y la clase media han sido las grandes olvidadas de las pasadas administraciones. Su proyecto apunta a la familia, empezando por las mujeres, niños y jóvenes, así como a restablecer la economía apoyando a las micro, pequeñas y medianas empresas.
Asegura que de llegar a la gubernatura su primera acción sería reducir diez por ciento los salarios de todos los funcionarios de primer nivel.
En el ámbito económico, sugiere que el treinta por ciento de insumos gubernamentales provengan de las Pymes, para de esta manera garantizarles ese ingreso, dotarlas de tecnología y facilitar los trámites para la apertura de nuevas empresas.
En el rubro de servicios públicos, ofrece promover alternativas para ahorrar en el consumo de servicios básicos como gas, agua y teléfono. “Los salarios han ido a la baja y los servicios han subido. El gas está muy caro y no lo podemos pagar. Propongo buscar alternativas acordes a las posibilidades de la población. El ciudadano tiene que decirle a los prestamistas de servicios: ‘soy tu usuario, trátame bien’ y dentro de ese buen trato están las tarifas justas”, comenta.
En cuanto a educación, ofrece becas a estudiantes de bajos recursos, a hijos de madres solteras y trabajadores de Pymes. La propuesta comprende el proyecto “Talentos Regios”, para niños en educación básica, además de abrir nuevos espacios para estudiantes de nivel medio y medio superior que no alcanzan lugares en escuelas y universidades públicas. “El futuro del país está en la educación y el estado tiene que ser el facilitador”, advierte.
Su proyecto de desarrollo social comprende apoyo a madres que son cabeza de familia: garantizarles una pensión alimenticia justa, dependiendo del número de hijos, y facilidades a través de redes públicas estatales para que la mujer pueda llevar a cabo trámites jurídicos sin afectar sus relaciones laborales y su bolsillo.
“A través de iniciativa al Congreso propondremos que se modifique el manejo de las pensiones alimenticias, desde un veinticinco por ciento hasta un setenta y cinco por ciento del salario del padre, dependiendo del número de hijos. También apoyo a la mujer en la realización de estos trámites que muchas veces le cuestan el empleo”.
Su equipo lo conformaría mediante exámenes de oposición donde se compita por el puesto, con el fin de evitar compadrazgos y “familiarismo”.
En cuanto a las relaciones entre Nuevo León y Coahuila, aplicaría la “política el buen vecino” y apoyaría la aceleración de proyectos que impliquen la colaboración de ambos estados como la autopista Saltillo-Monterrey, en proceso.
“Plantearíamos a Coahuila la posibilidad de establecer la política del buen vecino. Siempre funciona. Daríamos suficientes apoyos para intercambios comerciales y apoyaríamos proyectos que beneficien a ambos estados, como la autopista Saltillo-Monterrey, cuya postergación tiene costos de vidas. Podríamos unirnos, en lugar de duplicar esfuerzos”, concluye. E4

 
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