González Parás y Calderón, tras las candidaturas de Rodrigo Medina y Fernando Elizondo
Vale más el voto convencido que el voto comprado

Clientelismo electoral.
Comida por votos, práctica ilegal, pero vigente |
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En comparación con el priista Rodrigo Medina y el panista Fernando Elizondo, la figura de Martha Zamarripa ocupa pocos espectaculares en las principales avenidas de la capital regiomontana. Explica que las campañas publicitarias de algunos de sus contrincantes son un verdadero derroche. A pesar de que el Instituto Federal Electoral trató de dosificar el gasto de publicidad en radio y televisión, la propaganda visual no se controla y se sustenta del erario o de inversiones privadas.
“Las campañas electorales son muy costosas porque no hay control sobre el gasto en publicidad visual como folletos, espectaculares o artículos promocionales; eso no lo estipuló el IFE. Está bien que haya que poner algunos anuncios, pero no tan exageradamente; y aquí ponen de todo, inclusive ferias y playas que buscan ganarse el voto, un voto duro. Me parece que hay un derroche ofensivo mientras tenemos una crisis que nos está afectando a todos. Ese dinero que se tira es público y si se justifican en que es privado es peor porque son millones de pesos que significan millones de compromisos corporativos que muchas veces están totalmente desvinculados de los intereses ciudadanos”.
Zamarripa denuncia la existencia de un aparato gubernamental que apoya a Rodrigo Medina y que algo similar sucede con el PAN. No obstante, sostiene que ella busca penetrar en un aparato más fuerte: el ciudadano.
La candidata afirma que hacer política con una visión social abre el camino hacia una nueva tendencia; una alternativa ante la política partidaria viciada en la que muchos ya no creen. El gran reto consiste en “sacar de sus casas a quienes ya no creen y convencerlos de que su voto cuenta y que vale mucho más que un voto comprado”.
De continuar el bipartidismo en Nuevo León, Zamarripa augura “más de lo mismo”: una sociedad donde la clase media ha sido la gran olvidada.
Ganarle al abstencionismo
“Mi mayor reto es ganarle al abstencionismo”, reitera Zamarripa. “El abstencionismo es una tendencia que se ha repetido en Nuevo León desde que se creó el IFE y se tienen registradas estas estadísticas. Los datos históricos apuntan que en las elecciones de 2003, cuando se eligió gobernador por última vez en Nuevo León, la abstención alcanzó el 46.7 por ciento. Entonces, ¿realmente es la mayoría quien elige a sus gobernantes?”
“Es muy difícil sacar a la gente a votar, sobre todo a la población joven, pero es posible”, argumenta.
Su estrategia no podía ser otra que la comunicación. “La clave para convencer al electorado de que acuda a las casillas el día de la elección es darles el mensaje correcto. Decirles qué vamos a hacer sin ese compendio de promesas recicladas en las que nadie cree. Hablar con un lenguaje sencillo y pactando compromisos que sí se puedan cumplir”.
De llegar a la gubernatura, alega, tendría las herramientas para logar cambios que como periodista no están a su alcance. “Tú llegas hasta cierto punto como comunicador, con la denuncia, con la información, con la investigación, pero muchas veces se queda ahí. Desde el poder ejecutivo estatal se pueden crear verdaderos cambios para el bien de los nuevoleoneses”.
“Ya tenemos por quién votar” es su lema de campaña. La premisa es una invitación a ejercer el voto, que surgió del comentario de una estudiante después de saber que la ex conductora de radio y televisión contendería por la gubernatura apoyada por el PRD.
La aspirante al Palacio de Cantera está convencida de que si lograra persuadir a quienes optan por el abstencionismo a que acudan a las urnas el 5 de julio, día en que también se elegirán ayuntamientos, Congreso local y diputados federales, se lograrían resultados muy distintos a los proyectados por algunos medios de comunicación que soslayan la participación de los partidos emergentes.
Pago de facturas
El PRD es un partido desgastado desde las elecciones presidenciales de 2006, y bien o mal se le identifica con el desorden. Los pleitos internos ocurren uno tras otro, situación que, admite Zamarripa, afecta su campaña a pesar de ser una candidatura ciudadana.
Sin embargo, apunta, la crisis no es exclusiva del PRD, sino una constante en todos los partidos. “La dificultades del PRD son un punto en contra, definitivamente, pero creo que no son exclusivas del PRD. Hay una crisis de partidos y una mala opinión de todos en general. Hay disgusto en el PRI por la designación de Medina; molestia en el PAN porque el CEN impuso a Elizondo. Ninguno se fue a la elección interna porque la perdían. Todos los partidos están desgastados”, insiste.
“La diferencia es que quizá en el PRD se hace más eco de lo que sucede, por las llamadas corrientes que también existen en otros partidos. Al final es lo mismo: mucho partido y poco ciudadano”.
El PRD ha tenido dos picos en Nuevo León: uno con Lucas de la Garza en el tiempo de Cuauhtémoc Cárdenas y otro con la corriente que atrajo Andrés Manuel López Obrador en el 2006, cuando la izquierda se convirtió en la segunda fuerza política nacional, desplazando al PRI a la tercera posición.
Y aunque, según estadísticas del Instituto Federal Electoral, el partido del sol azteca alcanzó sólo el 15.96 por ciento de los votos en la elección de presidente, 9.42 en los comicios para diputados federales y 8 en la designación de senadores, considera que estas cifras son un récord, sobre todo en una sociedad con tendencia de derecha como lo es la de Nuevo León.
Zamarripa reconoce que los índices de votación alcanzados en 2006 son difíciles de superar, pero que trabaja duro para superarlas.
“El PRD ha perdido popularidad en los últimos dos años. Algunos creen que ya tienen la gubernatura en el bolsillo, lo cual me parece una falta de respeto para los ciudadanos, siendo que todavía estamos en campaña. La última palabra la tiene la gente”, concluye. E4 |