Nº 355 - 16 de junio de 2009
 
 
 
 
 
 

Monsanto, cuestionada por los efectos químicos de sus productos, liberarÁ OMG en Coahuila

Transgénicos en La Laguna:
alerta de contaminación

Gerardo Moyano

La Comarca Lagunera es laboratorio de cultivos transgénicos desde 2005, pero ahora está a punto de convertirse en zona estratégica para su comercialización. Activistas señalan riesgos para la ecología y la salud humana, advertencias que los fabricantes minimizan


Mariposa Monarca.
Entre las especies amenazadas

Avanzar, no avanzar o ¿a qué costo? México quiere meterse de lleno en la era de la biotecnología y mueve su aparto legislativo para iniciar una nueva etapa agrícola, siguiendo los pasos de Estados Unidos.
A simple vista, las intenciones son buenas: satisfacer la demanda, fortalecer el mercado interno, evitar pérdidas por plagas y prepararse para la producción de combustibles alternativos, todo con cuidado de proteger el medio ambiente y a las personas.
Sin embargo, si se analiza un poco la legislación y los estudios que la sustentan, es posible apreciar una tendencia a favorecer los intereses de las multinacionales y no al país, lo cual se ha puesto de manifiesto al descartar estudios que señalan no sólo los peligros de los cultivos transgénicos para la salud y la biodiversidad, sino los riesgos de beneficiar las prácticas monopólicas en el sector.
Además, mientras Estados Unidos subvenciona su agricultura, el gobierno mexicano ha hecho poco para proteger la producción nacional, permitiendo que el precio del maíz estadounidense ponga en jaque a los productores locales y convirtiendo a México en uno de los principales importadores de mundo. Algo irónico en un país con una diversidad de especies única, la cual ha sido base de su alimentación y cultura desde hace miles de años.
A pesar de las protestas de diversas organizaciones sociales, medioambientales y de respetados científicos en la materia, el gobierno ha aprobado leyes a la medida de las grandes empresas multinacionales y está a punto de emitir nuevos permisos para la siembra experimental de organismos genéticamente modificados (OMG) con miras a la comercialización, principalmente en el noreste del país, incluida la región Lagunera.
Coincidentemente, las últimas modificaciones al reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, que buscan acelerar su comercialización, se dieron días después de que Felipe Calderón se reuniera en Davos con el presidente mundial de Monsanto, Hugh Grant, con motivo de la reunión anual del Foro Económico Mundial.
De aprobarse las solicitudes presentadas ante el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) por las empresas Monsanto, Dow AgroScience y PHI México, entre otras, los estados norteños de Sonora, Sinaloa, Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila, se convertirán en los nuevos laboratorios biotecnológicos.
Hasta ahora, la experiencia con transgénicos alrededor del mundo no ha ayudado a mitigar el hambre ni a beneficiar a los productores locales, como aseguran los dueños de las patentes de OMG, sino que ha generado contaminación de cultivos originales —con su posterior demanda de pagos por violaciones de derechos de propiedad—, y ha puesto a los productores en una situación de dependencia de los herbicidas.
Por eso, cada vez más países europeos se suman al rechazo de este tipo de cultivos, promovidos principalmente por Estados Unidos.
Pero México está dispuesto a abriles la puerta y las verdaderas consecuencias sobre la salud y el mercado se conocerán dentro de unos años, cuando quizás sea demasiado tarde.

La Laguna, en la mira

A la contaminación por plomo que por décadas ha afectado a los laguneros, ahora se suma otra preocupación: la incertidumbre por los efectos de los herbicidas utilizados en transgénicos.
Desde 2005, el gobierno de México ha recibido veintinueve solicitudes de permisos de liberación al ambiente de OGM en La Laguna, veinte de las cuales ya han sido aprobadas, mientras las otras siguen el proceso, según datos la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem), organismo a través del cual las secretarías que integran la Comisión colaboran en lo relativo a la bioseguridad de los OGM.
Esto representa el doce por ciento de los doscientos cuarenta registros presentados a escala nacional, pero más del cincuenta por ciento de las cuarenta y siete solicitudes aprobadas en el país. Cabe destacar que sólo dos solicitudes han sido rechazadas.
En los cultivos experimentales que se llevan a cabo en La Laguna, y los que en el futuro se emprendan, el patrón es que se trata de semillas resistentes a herbicidas, en su mayoría de algodón y de alfalfa en menor medida.
Las empresas interesadas en esta región son Monsanto y Bayer, dueñas tanto de las patentes como de los herbicidas.
La discusión sobre los efectos de estos herbicidas, que matan a toda planta que es rociada salvo aquellas que han sido modificadas genéticamente para resistirlo, genera debates acalorados en la comunidad científica.
Mientras algunos aseguran que es inocuo para los humanos, otros señalan que experimentos han demostrado efectos negativos en ratas y en especies como la mariposa monarca, razón por la cual países como Alemania los han prohibido. O Japón, que espera estudiar los efectos en los niños estadounidenses durante los próximos diez años.
Algunos componentes de los herbicidas son los mismos del famoso “agente naranja”, producido por Monsanto y rociado en los campos y selvas durante la guerra de Vietnam, que produjeron todo tipo de malformaciones en niños recién nacidos y efectos en la salud tanto de la población local como de los soldados estadounidenses, quienes demandaron sin éxito a la empresa.
Además se agrega el problema de que ya se han registradas las llamadas “súper malezas”, que resisten a los herbicidas, por lo que los agricultores deben comprar agroquímicos más potentes con los consecuentes peligros para la salud y el aumento de los costos de producción.
“Veinte de las veinticuatro últimas solicitudes incluyen maíz transgénico —NK603— cuya característica es la tolerancia a herbicidas, el cual demostró efectos biológicos a largo plazo en la reproducción de ratas alimentadas con el mismo en un estudio financiado por el Ministerio de Salud de Austria”, asegura a Espacio 4 Adelita San Vicente Tello, miembro de Semillas de Vida AC, organización que junto a Greenpeace México y otras organizaciones no gubernamentales ejercen acciones para exigir el rechazo de transgénicos.
Los estudios han sido tomados en cuenta por Alemania, donde el cultivo del maíz OGM está prohibido. Alemania se suma así a Francia, Austria, Luxemburgo, Grecia, Hungría y Polonia, los cuales emitieron moratorias a la siembra del “Mon 810”, un maíz “Bt” de Monsanto, resistente a insectos, único transgénico aprobado en Europa. Por su parte, Italia prohíbe todos los cultivos transgénicos y Suiza extendió su moratoria hasta 2013.
Sin embargo, las inversiones de Monsanto anunciadas para México y la necesidad de mejorar la producción ha atraído a los productores laguneros.
Según el periódico La Jornada, en una nota del año pasado, Florentino Martínez Álvarez, presidente de la Cooperativa Agropecuaria de la Comarca Lagunera consideró urgente aplicar la biotecnología no sólo para la producción de maíz, sino para papa, jitomate, soya, canola —variedad de aceite vegetal— y alfalfa.
Campesinos de Comarca Lagunera advierten que el rezago en el uso de la semilla de maíz transgénico, en zonas que no son de origen, impide que eleven su productividad en al menos veinte por ciento, lo que afecta sus ingresos, expresa el artículo.
Mientras tanto, cada vez más estudios señalan el riesgo de la utilización de transgénicos, lo que debería generar un debate amplio en la Comarca Lagunera, que aún no logra sacudirse los efectos de la contaminación por plomo.
¿Está La Laguna frente a un nuevo riesgo de contaminación? Al tiempo. E4

La historia oscura de Monsanto

Monsanto carga con un controvertido historial. Fue demandada sin éxito por soldados estadounidenses por los efectos del herbicida “agente naranja” utilizado en la guerra de Vietnam. En 2002 pagó 700 millones de dólares, la multa más grande de la historia industrial, por los efectos de la contaminación de sus químicos en Anniston, Alabama, tras una serie de artículos de investigación publicados por The Washington Post.
También la demandaron por la hormona sintética somatotropina bovina, la cual, según estudios, provoca cambios en la biología de las vacas, razón por la cual la leche tratada con ese producto debe ser etiquetada en Estados Unidos y está prohibida en Canadá y la Unión Europea.
En 2007 fue multada por anunciar que su herbicida Roundup era biodegradable y no tóxico para niños y animales domésticos. La Unión Europea lo calificó “no biodegradable” y aunque en Estados Unidos aparece como “no peligroso”, la empresa tuvo que retirar el término “biodegradable” de su producto y cambiar la publicidad.
The Independent informó en 2005 sobre un estudio secreto de Monsanto que mostraba que un grupo de ratas alimentadas con maíz transgénico sufrió anormalidades en los riñones y en la composición sanguínea. Debido a las repercusiones Monsanto dijo que haría público el informe, pero sólo han circulado boletines de prensa y un resumen de once páginas. El resto, según la firma, “contiene información empresarial confidencial que podría ser utilizada por la competencia”.
Monsanto es considerada además como “potencialmente responsable” de cincuenta y sitios contaminados en EEUU. Es propietaria del setenta por ciento de las patentes de semillas genéticamente modificadas de todo el mundo y de las semillas “terminator” que dan como resultado granos estériles en la cosecha, lo que permite utilizarlas sólo una vez. En marzo de 2005 compró Seminis y se convirtió en el productor de semillas más grande del mundo, con ganancias por 11,365 millones de dólares en 2008.
Su controvertida historia ha sido tema de recientes documentales: “El Mundo Según Monsanto”, basado en el libro Le Monde Selon Monsanto de la periodista francesa Marie Monique Robin. También en “The Future of Food” de Luly Films (2004) y “We feed the world” dirigida por Erwin Wagenhofer (2005), entre otras. E4

 

¿Qué es un OMG?


Influencias políticas.
La mano de Bush

Un organismo modificado genéticamente (OMG o GMO, por sus siglas en inglés) es aquel cuyo material genético es manipulado deliberadamente en laboratorios con el fin de otorgarle alguna característica específica. Se los denomina comúnmente “transgénicos”.
La técnica consiste en aislar segmentos del ADN de un ser vivo (virus, bacteria, vegetal y animal; humano y no humano) para introducirlos en el genoma (material hereditario) de otro.
El registro de patentes sobre semillas genéticamente modificadas desató un fuerte debate en Estados Unidos, por tratarse de seres vivos, pero terminó por considerar a los OMG como “sustancialmente equivalentes” a los organismos naturales durante el gobierno de George Bush (padre) por presiones de la industria.
Bush promovió a Clarence Thomas, ex abogado de Monsanto, como juez en la Corte Suprema de Justicia, y fue él quien dio el voto final para que Geroge W. Bush (hijo) ganara las elecciones en 2000.
La lista de empleados de Monsanto que formaron parte del gobierno EEUU es extensa (algo que los estadounidenses llaman “puertas giratorias”): Donald Rumsfeld, ex secretario de Defensa, presidió Searle Farmacéuticos vendida a Monsanto. Ann Veneman, ex secretaria de Agricultura, participó en la mesa directiva de Calgene Pharmaceuticals, subsidiaria de Monsanto. Mitch Daneils, ex director de la oficina de Gestión y Presupuesto, fue vicepresidente de la farmacéutica Eli Lilly, que desarrolló varios productos con Monsato. Tommy Thompson, ex secretario de Salud, y John Ashcroft, ex fiscal general, también tienen vínculos fuertes con Monsanto. Y la lista sigue… E4

 

Monopolio en puerta

Los temores sobre los transgénicos no sólo tienen que ver con la salud, sino con las prácticas monopólicas que según sus detractores impone Monsanto. “Se abriría la puerta al ejercicio de prácticas monopólicas, esta empresa ya ha sido denunciada por este tipo de prácticas con semillas híbridas en Jalisco, y en el mundo ha sido muy comentado el caso de Percy Schmeiser, que sufrió la persecución de la empresa por la contaminación de sus campos con semilla transgénica de canola, o bien el caso de Argentina, donde esta empresa ha demandado el pago de regalías“, dice Adelita San Vicente Tello, miembro de Semillas de Vida A.C.
Raúl Estrada, coordinador de Prensa de Greenpeace México, coincide con esto al señalar que las otras dos empresas que presentaron solicitudes utilizan las semillas de Monsanto, por lo que persiguen los mismos intereses de la firma.
San Vicente Tello agrega: “Hoy en México se han reportado múltiples casos de contaminación: Oaxaca, DF, Chihuahua, Sinaloa, Chiapas. Al obtener la empresa los permisos se estaría legalizando esta contaminación y de inmediato esta empresa exigiría el pago de regalías por estos cultivos contaminados”.
Pero la empresa niega prácticas monopólicas: “Monsanto no es un monopolio. En México existen al menos cuatro grandes empresas que compiten junto con nosotros por el mercado de la biotecnología agrícola. También están los centros de investigación y universidades nacionales, podrían ser importantes desarrolladores de este tipo de tecnologías”, dice Sofía Elena González Pinzón, gerente de Comunicación Institucional de Monsanto México.
En Canadá, Estados Unidos, Argentina y otros países, la empresa ha demandado a productores por la utilización de sus semillas aún cuando la contaminación haya sido accidental.

 

La contaminación en México

México es el centro de origen de una gran diversidad de cultivos, incluyendo maíz, chile, frijol, mandioca o yuca, calabaza, papaya, jitomate y algodón.
La contaminación genética puede darse accidentalmente, por ejemplo en el caso del maíz, cultivo de polinización abierta, a través del viento y los insectos que transportan libremente el polen hacia otras variedades.
La contaminación transgénica en Oaxaca la confirma un estudio publicado por la revista científica Molecular Ecology en febrero pasado, pero años atrás había sido denunciada por el investigador Ignacio Chapela en la revista Nature. Sin embargo, tras las presiones de la industria, Chapela perdió temporalmente su puesto en la Universidad de California en Berkeley y la revista se retractó de un artículo por primera vez en su historia.
Hoy diversas organizaciones emprenden campañas de información para enseñar a los campesinos a detectar el maíz transgénico y desecharlo.
La contaminación genética en los centros de origen es irreversible y amenaza además a las “especies no objetivo” como la mariposa monarca u otros insectos. Según estudios realizados por la Universidad de Iowa y Cornell, la toxina de los cultivos “Bt” mata especies en peligro de extinción, como la mariposa monarca, lo que pone en riesgo todo el equilibrio ecológico regional. E4

 
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