Nº 354 - 2 de junio de 2009
 
 
 
 
 
 

Entrevistas para la historia de Frost (1977) y Aristegui (2009)

Cometí errores, tal vez horrendos;
me arrepiento profundamente: Nixon

Gerardo Hernández G.

Tres años después de renunciar a la Presidencia,
el periodista británico arranca a Nixon una disculpa al pueblo de Estados Unidos por haberlo decepcionado


Escándalo Watergate. Errores del corazón, no de la cabeza

Carmen Aristegui logró con Miguel de la Madrid lo que David Frost con Richard M. Nixon treinta y dos años antes: confrontar a los presidentes con su conciencia e incitarlos a destapar sus cloacas personales y las de sus respectivos gobiernos y sistemas políticos.
En la última entrevista de una serie de cuatro, realizadas entre el 23 de marzo y el 22 abril de 1977, Frost —periodista británico— arranca a Nixon una disculpa por su comportamiento en el escándalo Watergate cuyas consecuencias fueron: 1) el Gran Jurado lo declara copartícipe de una conspiración para obstruir la justicia; y 2) su renuncia a la presidencia del país más poderoso del mundo el 8 de agosto de 1974. El caso cobró actualidad por la película “Frost/Nixon” que este año estuvo postulada para el Oscar a la mejor película, el mejor actor, el mejor director y el mejor guión adaptado. No obtuvo ninguno.
Frost, de setenta años ahora y treinta y ocho cuando realizó la entrevista, ejerció en su juventud de cura metodista, religión que proclama la salvación para toda persona que la acepte. Nixon era cuáquero, rama del protestantismo que exalta la sencillez, el igualitarismo y la honradez. Esa raíz cristiana los identificó, les dio fortaleza e inspiración.
Frost sale de las cuerdas donde la experiencia y sagacidad de su rival lo arrinconaron durante la mayor parte de la contienda, porque Nixon se lo permite al bajar la guardia. Quizá en homenaje a un contrincante al que en principio tomó como sparring. Además estaba al tanto de que Frost había pagado de su peculio los seiscientos mil dólares por la entrevista de cuyo éxito dependía su futuro profesional.
Pero también lo hizo consciente de que sus débiles espaldas no podían soportar por más tiempo el peso de su responsabilidad histórica ni evadir indefinidamente la realidad. Nixon no pidió perdón por orgullo y para no “arrastrar” la institución que ostentó, pero su disculpa fue una aceptación explícita de los errores que cometió en la Casa Blanca y de los excesos del poder en que incurrió y permitió que otros cometieran.
Cuando Nixon está a punto de sucumbir al fuego antiaéreo de Frost, el oficial de Infantería de Marina Jack Brennan, convertido para entonces en su jefe de personal, interrumpe la entrevista y lo conduce a una sala. En la película, el diálogo es este:


Nixon. ¿Qué hiciste? Arrojaste la toalla, Jack. ¿Acaso te di lástima?

Brennan. Señor, sentí que si iba hacer un tipo de revelación emocional, que deberíamos tomar un minuto para plantearlo, para digerirlo. Señor, sólo debo insistir en lo crucialmente importante que es este momento y en cuántas consecuencias potencialmente devastadoras pueden tener las revelaciones emocionales.

Nixon. Lo sé. ¿Pero continuar y seguir negándolo todo…?. Aprecio el gesto.

Abatido, Nixon regresa al set improvisado en la casa de un  seguidor del Partido Republicano. La entrevista continúa. (…)

Frost. Hay tres cosas que a su país le gustaría escuchar de usted. Una, ‘(los errores) fueron más que equivocaciones, fueron fechorías y hasta podrían ser crímenes’. En segundo lugar, ‘abusé del poder que tenía como presidente’ y en tercer lugar ‘durante dos años puse a la nación estadounidense bajo una agonía innecesaria. Me disculpo’.

Nixon. Bueno…

Frost. Sé lo difícil que es para todos y más para usted.

Nixon. Gracias.

Frost. Pero a la gente le hace falta escucharlo y si usted no se decide a decirlo, lo perseguirán el resto de su vida.

Nixon. Bueno, es cierto, cometí errores, tal vez horrendos. Errores que no son dignos de un presidente, errores que no cumplen con los estándares de excelencia con los que soñaba cuando era joven. Pero si lo recuerdan, fueron tiempos difíciles. Me vi atacado por cinco diferentes frentes: contra medios parciales, congresistas parciales, también un comité parcial. Pero sí, admito que hubo veces en que no cumplí en su totalidad con esa responsabilidad y me vi involucrado en un “encubrimiento” como le llama y por todos esos errores me arrepiento profundamente. Nadie sabe lo que es renunciar a la presidencia. Ahora, si quieren que me tire al suelo y me arrastre… ¡No! ¡Jamás! Sigo insistiendo en que fueron errores del corazón y no errores de la cabeza, pero fueron mis errores y no culpo a nadie. Yo me arruiné solo. Les di una espada y ellos la enterraron y le dieron tantas vueltas, con deleite. De haber estado en su lugar habría hecho lo mismo.

Frost. ¿Y esos compatriotas?

Nixon. Los decepcioné, decepcioné a mis amigos, decepcioné a la nación. Lo peor de todo, decepcioné a nuestro sistema de gobierno. Y los sueños de esos jóvenes que van a pertenecer al gobierno, pues ahora piensan ‘¡Oh! está demasiado corrupto’. Sí, decepcioné a mi pueblo y deberé llevar esa carga sobre mis espaldas el resto de mi vida. Mi vida política se acabó.

Nixon, que en 1960 perdió la presidencia con Kennedy y la gubernatura de California dos años después, regresó de su retiro para convertirse en el trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos y primero en renunciar al cargo. Liquidado de la política, tampoco pudo ejercer de nuevo la abogacía porque fue expulsado por el Colegio de Abogados e inhabilitado para ejercer. Sin olvidarse el Watergate, hoy se le recuerda como estadista. Un derrame cerebral terminó con su vida el 22 de abril de 1994.
En la película Frost/ Nixon, el presidente telefonea a su interlocutor la víspera de la última entrevista, con algunos tragos encima. Habla de sus orígenes comunes y le dice a Frost que el éxito de los que ascienden a base de trabajo y esfuerzo jamás será perdonado por los dueños reales del poder. “Esos presumidos te hacían sentir menos. Esa es nuestra tragedia. No importa cuán alto lleguemos, siempre nos miran hacia abajo”.
En uno de sus libros, Noam Chomsky advierte que Nixon fue desechado por el poder económico de los Estados Unidos cuando dejó de ser útil para sus fines. E4

 

(Carlos Salinas) es cómplice de delitos de los hermanos; me equivoqué: De la Madrid

Aunque a las pocas horas se desdijo, quizá bajo presión, las confesiones del ex presidente a la conductora de CNN confirman viejas sospechas


Versión mexicana. El presidente de la "renovación moral" y el dementido que nadie cree

Frente a las calculadas declaraciones de Richard Nixon a David Frost —para una entrevista que registró cuarenta y cinco millones de televidentes en el verano de 1977— en las que se disculpa ante el pueblo norteamericano por haberlos decepcionado como presidente, las confesiones de Miguel de la Madrid a Carmen Aristegui con respecto a su sucesor, Carlos Salinas de Gortari —transmitidas el 15 de mayo—, fueron demoledoras:
“(Carlos Salinas) Es cómplice de delitos de los hermanos. Me siento muy decepcionado porque me equivoqué, pero pues en aquel entonces no tenía yo elementos de juicio sobre la moralidad de los Salinas. Me di cuenta después que es conveniente que los presidentes estén mejor informados de la moralidad de sus colaboradores”.
Miguel de la Madrid fue engañado por su secretario de Programación Carlos Salinas como él, desde la misma cartera, lo hizo con López Portillo para ganar la candidatura presidencial.
De la Madrid, cuya mano derecha en la SPP era Carlos Salinas, cultivó la vanidad de López Portillo, quien se jactaba de que el “orgullo de su nepotismo” era su hijo José Ramón: convirtió al cachorro en subsecretario y allanó su camino a Los Pinos. La historia la cuenta Jorge Castañeda en La Herencia. Arqueología de la sucesión presidencial en México, publicado en 1999, un año antes de que el país estrenara la alternancia.
La entrevista De la Madrid-Aristegui, para el libro Transición 1988-2000 de la editorial Random House Mondadori, se grabó el 15 de abril y CNN la transmitió el 13 de mayo. Tan pronto se conoció, las mafias políticas, uno de cuyos capos más perversos y poderosos es Salinas, reaccionaron. De la Madrid, seguramente presionado por sus hijos Federico y Enrique, se desdijo. Argumentó que su salud no le “permite procesar adecuadamente diálogos o cuestionamientos (…) Por lo que dejo en claro que después de haber escuchado la entrevista con la señora Aristegui mis respuestas carecen de validez y exactitud”.
Sin embargo, sus confesiones confirmaron entre la población viejas sospechas. Para el clan Salinas, el siguiente fragmento de la entrevista es devastador:

Carmen Aristegui. ¿Qué le decepcionó más de Carlos Salinas?

Miguel de la Madrid. Principalmente esa inmoralidad que hubo.

CA. ¿Respecto al dinero?

MM. Respecto al dinero.

CA. Esa relación, digamos de ese tipo de prácticas que usted al final de cuentas con toda claridad tiene que reconocer porque es el sistema el que operaba así.

MM. Tolerar la venta de plazas, tolerar los contratos de transporte, de obra…

CA. Se tiene que tener un cuero duro para eso… ¿no?

MM. Sí…

CA. ¿Poquito de cinismo?

MM. Necesario para gobernar

CA. Mucho, poco, regular… para gobernar México.

MM. Sí, mucho.

CA. Así se reconoce también.

MM. Yo lo reconozco así. (…) pero durante mi gobierno también gradualmente fui quitándoles esas concesiones ilícitas.

CA. Enrique Salinas de Gortari fue asesinado.

MM. Sí.

CA. Qué dice de esa muerte. En ese entorno y con estas referencias que estamos aquí compartiendo.

MM. No se llegó a saber nada, pero a lo mejor estuvo ligado con dinero del narcotráfico.

CA. Raúl y Enrique robaron mucho. ¿Y Carlos?

MM. Sobre todo Raúl.

CA. ¿Y Carlos?

MM. No, no tanto. Pero se supo que Enrique hizo depósitos en Francia y que allá habían investigado que esos depósitos tenían su origen en transacciones de narcotraficantes.

El año pasado, el juez Paul Perraudin ordenó repatriar a México más de ciento veinte millones de dólares que Raúl Salinas depositó en Suiza durante el gobierno de su hermano. De esa cantidad, setenta y dos millones fueron entregados a la Tesorería de la Federación.
De la Madrid perdió la oportunidad de pasar a la historia como un presidente demócrata. En 1988 permitió, o caso ordenó, a Manuel Bartlett manipular las elecciones para imponer a Salinas en la presidencia. En 1986 declaró “patriótico” el fraude que despojó al panista Francisco Barrio del gobierno de Chihuahua.
En el sexenio de De la Madrid se asesinó al periodista Manuel Buendía, cuyos ejecutores más visibles, José Antonio Zorrilla y Juan Rafael Moro, fueron liberados en febrero pasado, seis años antes de cumplir sentencia. En febrero de 1985, el agente de la DEA Enrique Camarena y el piloto mexicano Alfredo Zavala fueron asesinados por capos de la droga luego de un decomiso de mariguana en el rancho “El Búfalo” de Chihuahua. E4

 

Carlos y Raúl, unidos por la sangre


Vieja historia. Forbes retomó el caso de Excélsior en 1995

De la Madrid pudo ignorar la escasa moralidad y propensión de su sucesor por el dinero y el juego sucio, así como las presuntas relaciones de sus hermanos Raúl y Enrique Salinas con el narcotráfico. Lo que no debió desconocer era que Carlos y Raúl asesinaron de niños a una sirvienta, por mera diversión.
El 14 de abril de 1995 el diario español El Mundo titula:
“Carlos Salinas: «La maté de un tiro»” “«Forbes» recuerda que el ex presidente cometió un crimen en su infancia. Su nombre se ha visto relacionado con varios delitos de sangre”.
En el cuerpo de la nota, firmada por Marian Hens y fechada en Madrid, se lee:
El libro desapareció misteriosamente del mercado justo antes de que Carlos Salinas de Gortari fuera «coronado» presidente de México.
Sus páginas encerraban un delicado episodio guardado con extremo celo por el clan Salinas: mientras tres niños jugaban a la guerra con un rifle calibre .22, alcanzaron fatalmente a una chica de 12 años, Manuela, una sirvienta que trabajaba en la mansión familiar. Dos de esos niños dirigirían años después el destino de un país: los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari. «La maté de un tiro; soy un héroe», dijo tras el suceso «Carlitos», entonces un «chamaco» de cuatro años.
Quizás los Salinas no contaron con que el trágico capítulo quedaría también registrado en los anales de la prensa mexicana. Ahora, la revista estadounidense Forbes lo ha recuperado de los archivos del Excelsior para recordar que Raúl Salinas no es el único miembro de la familia cuyas manos están manchadas de sangre.
Acusado de ser el coautor intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu —ex secretario general del PRI—, Raúl Salinas permanece encarcelado y ha de responder por su protagonismo en varios casos de corrupción.
Carlos Salinas se encuentra en exilio forzado en Estados Unidos —aunque él niega que se trate de un destierro— después de que el presidente Zedillo le pidiera que abandonase el país y renunciara a su actividad política.
La Justicia mexicana ha exculpado a Carlos Salinas, pero no ha conseguido borrar la sospecha de que toda la familia participó en el complot contra Massieu.
Al margen de su culpabilidad «judicial», el 64% de la opinión pública ha condenado a Carlos Salinas, el hombre que estaba convencido de que la Historia le recordaría como uno de los grandes presidentes de México.
No es el único delito de sangre con el que se le ha relacionado. El nombre de Carlos Salinas saltó también a los tribunales por entorpecer la investigación sobre el homicidio de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial por el PRI.
«Este niño va a ser terrible. Cosa que se le mete en la cabeza, cosa que consigue. Pero, eso sí, que no se enoje, porque si no, es capaz de todo». Nunca imaginó Margarita de Gortari que estas palabras sobre su hijo Carlos encajarían tan bien en su posterior biografía.
Queda por ver cómo repercute la historia en el régimen zedillista, que necesita desviar la atención internacional de sus propios problemas. Abrumado por la devaluación del peso y presionado desde la Casa Blanca por el conflicto de Chiapas, Zedillo necesita apuntarse algún tanto que, según diversos observadores, estaría en la detención de Carlos Salinas. Primero fueron las pruebas aportadas contra el ex mandatario mexicano por las cadenas de televisión CNN y NCB. Ahora, la noticia rescatada por Forbes. Los medios de EEUU parecen dispuestos a allanarle el terrero al presidente Zedillo.
Salinas pudo sacar de la cárcel a su hermano Raúl, podrá presionar a De la Madrid, amenazar a los hijos del ex presidente —Enrique y Federico tienen su propia historia de terror—, engañar como siempre lo ha hecho, pero jamás superará a Zedillo ni borrará de la mente de los mexicanos que ha sido el presidente más vil de la historia moderna. E4

 

Los Salinas en frases (*)
Somos basura que Dios ama: Diego
Este muchacho llegará muy lejos”.

 

A él y a su hermano Raúl su madre les decía los ‘pingos’. Las relaciones con sus hermanos fueron normales, si bien, en ocasiones se peleaban ‘como si fueran hermanos’”.

Su juventud fue siempre muy activa. Transcurrió entre viajes en el país y en el extranjero, así como en la práctica de deportes: charrería, equitación, tenis, natación y, por supuesto, fiestas, bailes y amoríos”...

Me detengo aquí para afirmar que no estoy describiendo la vida de un santo. Aseguro que no lo fue”.

En secundaria y preparatoria, por ser un estudiante brillante, con una madre maestra y un padre secretario de Estado, nunca faltaron los ‘dolidos’”.

Raúl Salinas Lozano, padre.

(Carlos Salinas) Era un chamaco sencillo, que acostumbraba hacer muchas preguntas y se comportaba como cualquier hijo de campesino”.

Vecinos no identificados

Raúl era el líder del grupo, el que hacía el contacto inicial, y Carlos tomaba la batuta cuando se trataba de hacer preguntas”.

Yo lo vi muchas veces en la Cámara, los diputados le llegaban a hacer preguntas realmente ofensivas, en las que se notaba que le querían hacer enojar. Se ponía tenso, pero no se alteraba el tono de su voz ni les contestaba de mala forma; demostraba los hechos y su autodisciplina y esfuerzo lo hacían controlarse magníficamente”.

Guillermo Espinosa, amigo

Carlos era muy latoso y molestón, le gustaba y hasta la fecha le gusta, hacer muchas bromas, tenía muy buenas puntadas y era traviesísimo”.  Adriana Salinas de Yáñez, hermana.

...todos quedamos matizados por el movimiento del 68, que fue como un campanazo de alerta, de que las cosas tenías que cambiar’.

José Francisco Ruiz Massieu, ex cuñado

¡Veinticinco años después, papá, pero llegamos!”.

El deporte me ha enseñado la importancia de equilibrar fuerza, habilidad e inteligencia”.

Carlos Salinas de Gortari

Carlos nunca dijo mentiras, tenía un sentido ético de rectitud que sin duda viene de mis padres”.

...hemos sido muy unidos los cinco hermanos”.

Raúl Salinas de Gortari

...gracias a Dios tengo clara conciencia de la debilidad humana; somos basura que Dios ama”.

Lo valioso es vivir bien para morir bien; lo que venga después les pertenece a los demás”.

Diego Fernández de Cevallos

Eficaz, eficiente, trabajador y entregado a su tarea con gran entusiasmo, fue muy leal al presidente y en general, al Estado Mexicano”.

Salinas se convirtió en vocero de la SPP para argumentar sobre los puntos de vista que se sostenían en este documento, lo que le permitió foguearse aún más y tener mayor prestigio en el medio político-económico de aquel tiempo”.

Miguel de la Madrid Hurtado.

Carlos Salinas no pierde la ecuanimidad, nunca grita ni manotea, ni avienta una puerta, nunca tiene un mal modo. Pide, solicita; y con el tono de voz o la forma de pedir las cosas sabemos si está molesto por algo. Cuando tiene preocupaciones se siente porque trabaja con más intensidad y a los que estamos cerca nos exige estar mucho más atentos a las cosas”.

Andrés Massieu, secretario particular

(Carlos Salinas) Es cómplice de delitos de los hermanos. Me siento muy decepcionado porque me equivoqué, pero pues en aquel entonces no tenía yo elementos de juicio sobre la moralidad de los Salinas. Me di cuenta después que es conveniente que los presidentes estén mejor informados de la moralidad de sus colaboradores”.

Miguel de la Madrid a Carmen Aristegui (13-5-09)

Excepto la última, estas citas fueron tomadas de la revista Líderes mexicanos correspondiente a septiembre de 1994 —mes en que José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI, diputado federal electo y ex cuñado de los Salinas, fue asesinado—, dedicada por completo al entonces presidente. E4

 

 

 
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