Vicario Episcopal de Vida Consagrada de la Arquidiócesis de México
¿Qué explicación teológica existe para los fenómenos que estamos viviendo: pandemias, terremotos, crisis económica? ¿Será algún tipo de señal por parte de Dios?
Los cristianos afirmamos que Dios es el creador del universo, el señor de la historia y quien estableció las reglas fijas de la naturaleza. Sin embargo, en la historia opera también el albedrío humano. A partir de esa afirmación fundamental los cristianos estamos invitados a ver todo lo que acontece en la providencia de Dios. La visión de fe admite estas dos fuerzas que actúan en la historia.
¿La fuerza de Dios y del ser humano con su libre albedrío?
El señorío de Dios, que es absoluto, y la libertad humana, que es auténtica. Cómo se conjugan estas dos cosas, no sabemos. La filosofía ha tratado de resolverlo pero no puede por tratarse de una aforía. Aforía es un término de la filosofía griega que significa “sin salida”.
¿Cómo el actuar de Dios y del hombre nos condujo a tener esta epidemia de influenza humana?
Bueno, bajo la luz de este principio está la epidemia. Es un efecto de la naturaleza, la que está sujeta al virus rotante.
¿Se puede decir que el virus es algo propio de la naturaleza?
Seguramente sí y ahí actúan voluntades humanas. Es decir, hay ciertos desórdenes humanos que propician esos nuevos brotes.
¿El Sida sería otro ejemplo?
También. Dios permite todo esto porque los hombres lo están induciendo. Otro ejemplo puede ser la guerra. Donde los seres humanos fabrican armas, se entrenan para la guerra, declaran guerras y las llevan o no a cabo. Dios no quiere la guerra, la permite porque está actuando la libertad humana. Ahora, Él, como Señor de la historia saca bienes de esos males.
Después de una guerra o una pandemia hace reaccionar a la gente, ésta se humaniza. En las guerras la gente se conmueve tanto de una cosa espantosa que se hace más humana. No puede desembocarse la pasión del odio hasta masacrar a todos, no se debe. Ahí es donde los cristianos decimos: “Allí es donde actúa la providencia de Dios. Miren lo que pasa cuando se extralimitan con sus pasiones desbocadas”.
¿Dios no provoca todas estas tragedias?
Querrá decir el señorío de Dios… Él no pone un dedo para que se mueva la tierra, no pone una mano encima para que los virus roten, no lo hace. Se dice que su providencia lo permite porque los humanos lo provocan directamente. En el caso de la naturaleza esta sólo actúa y Dios le permite hacerlo.
En la historia todo puede cambiar, pero la naturaleza tiene reglas estrictas.
Las reglas de la naturaleza no cambian; pero en la historia Dios pone límites. Si no los pusiera ya nos hubiéramos matado todos. Él dice. “Miren, ustedes se desbocan, ocasionan desastres como guerras, esclavitudes, injusticia”, pero al mismo tiempo hace reaccionar al ser humano: “Miren a dónde va esta masacre, esta terrible ideología”. Esto se puede verificar en la historia. Cuando el hombre desata su odio no pone límites. Avienta bombas atómicas o lo que sea y Dios les dice: “Espérense tantito, por ahí no va la cosa”. Eso es lo que se llama la providencia paternal de Dios que cuida de nosotros.
¿Hasta cuándo esa providencia va a permanecer?
Siempre, nunca desaparece. Los cristianos afirman, y se demuestra en la metafísica, que el cosmos y todo ser no subsiste sin la voluntad de Dios porque no se dieron el ser a sí mismos. El cosmos existe debido a que Dios así lo desea. Cuando no lo desee desaparece.
¿Llegará el Apocalipsis en algún momento?
El Apocalipsis siempre está presente porque no está sujeto a la temporalidad histórica. Se trata de lo último, lo eminente, presente siempre. Por ejemplo la vida de cada hombre empieza y termina. Para mí mi Apocalipsis es mi muerte, mi fin, eso le da sentido a mi vida. El Apocalipsis no está para el siglo L. No, está presente siempre en cada generación, persona o colectivo humano. Entonces yo debo vivir mi vida con el sentido de que voy a fallecer. Yo debo rendir cuentas de mi vida. Ese es mi Apocalipsis…
¿Depende de cómo se comporte uno se va al cielo, al purgatorio o…?
Esas son expresiones, en realidad uno tiene que rendirle cuentas a Dios. No estamos aquí de gratis. Ni nos dimos la existencia, ni tampoco nos la quitamos. Nos la dieron y nos la retiran, y ya.
¿Venimos a aprender algo?
Sí, uno viene a aprender la convivencia. Somos seres relacionales. Siempre debemos vivir juntos unos con otros y saber convivir. Eso es bastante difícil. No hay recetas para ello puesto que cada generación se estrena en la convivencia.
¿Qué pueden hacer los creyentes para ayudar a solucionar los hechos actuales?
Dos cosas: lo primero, rogar a Dios, pues él tiene el poder para retirar estos males y, segundo, actuar humanamente, con inteligencia, responsabilidad y amor a los demás. Es decir, tomar acciones que conduzcan a retirar la epidemia.
¿Cómo le podemos rogar a Dios?
Pidiéndole. No necesita intermediarios. La relación es directa. Cada persona, como hijo de Dios, acude a su padre y le ruega. E4