Nº 353 - 19 de mayo de 2009
 
 
 
 
 
 

Influenza:
entre la ciencia y el castigo divino

Luis Mac Gregor
Ciudad de México

Un médico y un sacerdote dan su punto de vista sobre la epidemia de gripe. Mientras el primero advierte sobre la incapacidad de la ciencia para controlar mutaciones de virus como el A/H1N1 y el Sida, el segundo afirma que Dios permite la pandemia para hacer reflexionar a la humanidad


Ciudades fantasmas.
El centro de Saltillo, con autos pero sin gente

Mucho se ha hablado de la influenza en las últimas semanas, pero el exceso de información —o desinformación-— deja más dudas que certezas acerca de un virus que tomó a todos por sorpresa, máxime a las autoridades de salud.
El pánico lo generó en gran medida el tratamiento que algunos medios de comunicación nacionales y extranjeros dieron al problema y a la irresponsabilidad de otros, pero también por lo que significa una pandemia en pleno Siglo XXI, con avances tecnológicos apenas imaginados hace cien años, cuando las enfermedades devastaban pueblos enteros.
Pero además de preguntarse por qué la medicina no ha podido controlar el virus de la influenza y otros como el SARS o el VIH (Sida), la gente busca respuestas y voltea hacia Dios en los momentos actuales. La impotencia del hombre ante fenómenos que no puede controlar llevan el tema al ámbito religioso, desatando una serie de teorías que van desde el castigo divino —al estilo del Diluvio— hasta el Apocalipsis.
Para conocer si los alcances de la ciencia serán suficientes para controlar el virus de la influenza humana —y otros que seguramente vendrán—, e indagar sobre la posición de la Iglesia con respecto al brote, Espacio 4 entrevistó a representantes de ambos sectores con autoridad para opinar sobre el tema.
Enrique Segura Cervantes, coordinador del Programa para la Prevención de la Transmisión del Virus de la Influenza Humana del Instituto Nacional de Perinatología, y el sacerdote Javier Cacho Vázquez, vicario episcopal de Vida Consagrada de la Arquidiócesis de México, abordan el tema desde el universo científico y religioso.
Lamentablemente, se puede decir que en ninguno de los dos casos hay buenas noticias para la humanidad. Segura Cervantes asevera que la ciencia no ha podido reaccionar a la velocidad en la que mutan algunos virus como la influenza —en sus variedades aviar, porcina y humana— o el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) y que es posible que se registren más mutaciones y nuevas epidemias.
Por su parte, Cacho Vázquez señala que es en la encrucijada entre el poder divino y el albedrío humano que aparece la pandemia de gripe. Y que si es permitida por Dios es con la intención de que la gente se humanice, como sucede después de la guerras.
El sacerdote hace un llamado a reflexionar sobre el papel de la humanidad en la actualidad y recomienda hablar mejor de Apocalipsis personales antes de un fin del mundo próximo a venir.          
Estas son las opiniones.

NO HEMOS CONTROLADO LA EPIDEMIA: Dr. Enrique Segura Cervantes

Coordinador del Programa para la Prevención de la Transmisión del Virus de la Influenza Humana del Instituto Nacional de Perinatología

¿Qué es el virus de la influenza y por qué tanto temor?

El virus de la influenza ha existido desde hace muchos años. El que nos ocupa ahora produce una infección de las vías respiratorias que se parece mucho a los resfriados o catarros comunes, pero tiene una sintomatología mayor y puede complicarse. Se trata de un virus de influenza nuevo capaz de provocar infecciones, por lo general no presentes.

¿Por qué el cambio de influenza porcina a humana?

Se pensó que esta epidemia provenía de los cerdos. Al avanzar los estudios se identificó que no sólo tenía elementos del microorganismo que provoca la influenza en los cerdos, sino también aves y humanos. Posee esos tres componentes. El virus se está transmitiendo específicamente de humanos a humanos y no de cerdos a humanos. Por ello el comité de la Organización Mundial de la Salud lo llama virus de la influenza humana.

¿Se sabe si el primer contagio fue de cerdo a humano?

No se conoce el origen exacto del virus. A lo largo del tiempo se dan cambios en todos los virus de la influenza, a eso se le llaman mutaciones. Habitualmente esos cambios son pequeños, no relevantes. Sin embargo, cada treinta o cuarenta años aparecen alteraciones notables en ellos y eso provoca las epidemias. Cuando se genera un cambio importante en la estructura genética, el organismo que había estado en contacto con los virus anteriores ya no reconoce al nuevo. El sistema inmunológico ya no lo tiene identificado y debe generarse una nueva resistencia.

¿Hay medicinas eficaces?

Sí, se dispone de algunos medicamentos que han demostrado utilidad. Básicamente se utiliza un medicamento llamado Oseltamivir. El nombre comercial del Oseltamivir es el Tamiflu, y el Relenza, es el nombre genérico del Zanamivir. Este último también se recomienda para combatir este tipo de infecciones; pero en este momento, por las características de la enfermedad, se recomienda el uso de Oseltamivir.

¿Existe alguna vacuna para esta influenza humana?

No. Se trata de un virus totalmente nuevo. Es necesario que pase un tiempo para poder desarrollarla.

¿Puede alguien enfermo de influenza humana, una vez curado, volverse a enfermar?

Lo habitual es que no se enfermen nuevamente de ella; pero sí pueden recaer ante complicaciones infecciosas de otro tipo. Quien desarrolla un cuadro de influenza posteriormente puede desarrollar neumonías bacterianas por otros agentes diferentes.

En el caso del Sida se ha dicho que se encontró una vacuna para curar la enfermedad pero no ha sido así, ¿qué ha pasado?

Es una característica de los virus que cambian constantemente su estructura. El virus del Sida muta tan rápido que no da tiempo de desarrollar una vacuna efectiva hasta el momento. En el caso de los virus de influenza se utilizan algunas bastante efectivas pero su efecto se limita a un año. Cada año debe vacunarse la persona nuevamente.

¿Es viable obtener una vacuna contra el virus de la influenza humana antes de que mute?

Es altamente probable. Se contempla que en seis meses o un año se produzca una vacuna efectiva. Lo importante es distinguir las proteínas más importantes del virus, pues son las que sirven para desarrollar las vacunas.

¿El virus no puede mutar antes?

No lo sabemos. El virus se ha estudiado durante poco tiempo, pero existe la posibilidad de que experimente cambios. No sabemos qué tan grandes pudieran ser y si afectarían la producción de una vacuna. Si los cambios son como los de los otros virus de influenza serán pequeños y permitirán aplicar una vacuna en periodos anuales, como se hace con los otros virus.

¿Existe alguna vacuna para prevenir la influenza aviar en el humano?

Todavía no existe ninguna.

¿Hay antivirales?

Sí, los hay. Hay cuatro antivirales recomendados alrededor del mundo, para tratar los casos de influenza aviar y porcina.

Entonces no es seguro que se cuente pronto una vacuna contra la influenza humana.

Lo ideal sería tenerla lo más pronto posible. Sería una medida efectiva para evitar que se propague la enfermedad en México y otros países. Las personas vacunadas ya no se infectan.

¿Cuándo se podría decir que la influenza humana están bajo control?

En un principio se espera que el contagio sea exponencial. Es decir, que una persona infecte a dos y esas dos a otras dos y así sucesivamente. Lo que se está viendo, cuando menos en este hospital y en algunos otros, es que los casos de infectados no se han recibido con esa dimensión. Todo parece indicar que el contagio no ha sido tan activo como sucedió en las primeras fases de la epidemia. Eso no significa que ya se controló, pues puede haber un repunte la semana siguiente. Las epidemias se comportan con diferentes picos u oleadas de casos. Hasta ahora no ha disminuido el número de casos en forma permanente. Todavía no se ha controlado el problema.

Si la epidemia avanza, ¿hay suficiente medicamento para todos?

Hasta ahora hay medicamento para todos los casos que se espera se presenten.

¿Dónde se consiguen los medicamentos?

Se compran a unos laboratorios internacionales. Provienen de Estados Unidos.

El virus vive más tiempo en el frío que en el calor, ¿es así?

Sí, en una condición de humedad y frío puede durar hasta veinticuatro horas fuera del organismo. E4

 

DESÓRDENES HUMANOS: Padre Javier Cacho Vázquez

Vicario Episcopal de Vida Consagrada de la Arquidiócesis de México

¿Qué explicación teológica existe para los fenómenos que estamos viviendo: pandemias, terremotos, crisis económica? ¿Será algún tipo de señal por parte de Dios?

Los cristianos afirmamos que Dios es el creador del universo, el señor de la historia y quien estableció las reglas fijas de la naturaleza. Sin embargo, en la historia opera también el albedrío humano. A partir de esa afirmación fundamental los cristianos estamos invitados a ver todo lo que acontece en la providencia de Dios. La visión de fe admite estas dos fuerzas que actúan en la historia.

¿La fuerza de Dios y del ser humano con su libre albedrío?

El señorío de Dios, que es absoluto, y la libertad humana, que es auténtica. Cómo se conjugan estas dos cosas, no sabemos. La filosofía ha tratado de resolverlo pero no puede por tratarse de una aforía. Aforía es un término de la filosofía griega que significa “sin salida”.

¿Cómo el actuar de Dios y del hombre nos condujo a tener esta epidemia de influenza humana?

Bueno, bajo la luz de este principio está la epidemia. Es un efecto de la naturaleza, la que está sujeta al virus rotante.

¿Se puede decir que el virus es algo propio de la naturaleza?

Seguramente sí y ahí actúan voluntades humanas. Es decir, hay ciertos desórdenes humanos que propician esos nuevos brotes.

¿El Sida sería otro ejemplo?

También. Dios permite todo esto porque los hombres lo están induciendo. Otro ejemplo puede ser la guerra. Donde los seres humanos fabrican armas, se entrenan para la guerra, declaran guerras y las llevan o no a cabo. Dios no quiere la guerra, la permite porque está actuando la libertad humana. Ahora, Él, como Señor de la historia saca bienes de esos males.
Después de una guerra o una pandemia hace reaccionar a la gente, ésta se humaniza. En las guerras la gente se conmueve tanto de una cosa espantosa que se hace más humana. No puede desembocarse la pasión del odio hasta masacrar a todos, no se debe. Ahí es donde los cristianos decimos: “Allí es donde actúa la providencia de Dios. Miren lo que pasa cuando se extralimitan con sus pasiones desbocadas”.

¿Dios no provoca todas estas tragedias?

Querrá decir el señorío de Dios… Él no pone un dedo para que se mueva la tierra, no pone una mano encima para que los virus roten, no lo hace. Se dice que su providencia lo permite porque los humanos lo provocan directamente. En el caso de la naturaleza esta sólo actúa y Dios le permite hacerlo.

En la historia todo puede cambiar, pero la naturaleza tiene reglas estrictas.

Las reglas de la naturaleza no cambian; pero en la historia Dios pone límites. Si no los pusiera ya nos hubiéramos matado todos. Él dice. “Miren, ustedes se desbocan, ocasionan desastres como guerras, esclavitudes, injusticia”, pero al mismo tiempo hace reaccionar al ser humano: “Miren a dónde va esta masacre, esta terrible ideología”. Esto se puede verificar en la historia. Cuando el hombre desata su odio no pone límites. Avienta bombas atómicas o lo que sea y Dios les dice: “Espérense tantito, por ahí no va la cosa”. Eso es lo que se llama la providencia paternal de Dios que cuida de nosotros.

¿Hasta cuándo esa providencia va a permanecer?

Siempre, nunca desaparece. Los cristianos afirman, y se demuestra en la metafísica, que el cosmos y todo ser no subsiste sin la voluntad de Dios porque no se dieron el ser a sí mismos. El cosmos existe debido a que Dios así lo desea. Cuando no lo desee desaparece.

¿Llegará el Apocalipsis en algún momento?

El Apocalipsis siempre está presente porque no está sujeto a la temporalidad histórica. Se trata de lo último, lo eminente, presente siempre. Por ejemplo la vida de cada hombre empieza y termina. Para mí mi Apocalipsis es mi muerte, mi fin, eso le da sentido a mi vida. El Apocalipsis no está para el siglo L. No, está presente siempre en cada generación, persona o colectivo humano. Entonces yo debo vivir mi vida con el sentido de que voy a fallecer. Yo debo rendir cuentas de mi vida. Ese es mi Apocalipsis…

¿Depende de cómo se comporte uno se va al cielo, al purgatorio o…?

Esas son expresiones, en realidad uno tiene que rendirle cuentas a Dios. No estamos aquí de gratis. Ni nos dimos la existencia, ni tampoco nos la quitamos. Nos la dieron y nos la retiran, y ya.

¿Venimos a aprender algo?

Sí, uno viene a aprender la convivencia. Somos seres relacionales. Siempre debemos vivir juntos unos con otros y saber convivir. Eso es bastante difícil. No hay recetas para ello puesto que cada generación se estrena en la convivencia.

¿Qué pueden hacer los creyentes para ayudar a solucionar los hechos actuales?

Dos cosas: lo primero, rogar a Dios, pues él tiene el poder para retirar estos males y, segundo, actuar humanamente, con inteligencia, responsabilidad y amor a los demás. Es decir, tomar acciones que conduzcan a retirar la epidemia.

¿Cómo le podemos rogar a Dios?

Pidiéndole. No necesita intermediarios. La relación es directa. Cada persona, como hijo de Dios, acude a su padre y le ruega. E4

 

 
352 - 351 - 350
349 - 348 - 347 - 346
345 - 344 - 343 - 342
341 - 340 - 339 - 338
333 - 332 - 331 - 330
329 - 328 - 327 - 326
325 - 324 - 323 - 322
321 - 320 - 319 - 318
317 - 316 - 315 - 314