
En campaña. Después de la entrevista, el candidato entregó material con información sobre su trayectoria familiar y política |

Propuesta electoral. Moreira charla con personal de este medio |

Medios electrónicos. El priista presenta su sitio en Internet |
En el PRI de Coahuila el fin no justifica los medios. No podemos destrozar un país a ver qué sucede, con tal de no perder, con tal de ganar. Para Rubén Moreira, candidato a diputado por el distrito cuatro, el silencio frente a las descalificaciones de un PAN desesperado ante una derrota electoral inminente, no es respuesta.
Enseguida se remite a un aforismo de Gandhi que aprendió del periodista y escritor Armando Fuentes Aguirre, maestro suyo en el Ateneo: “El fin no justifica los medios, porque el fin está en los medios como el árbol en la semilla”.
En consecuencia —concluye— no podemos tratar de ganar una elección al costo que sea y luego no gobernar nada. Además se revierte porque la expectativa que tú generas en confianza es proporcional a lo que después te exigirán que cumplas. Entonces, cuando no estás a la altura, habrá un problema.
Asegura que el PRI pensó en el país en los momentos decisivos de la historia, con todo lo que se ha sacrificado: Dimos el paso de un gobierno militar a un gobierno civil. En muchísimas ocasiones, los puestos técnicos no fueron para priistas. Científicos de la talla de Jesús Kumate y Juan Ramón de la Fuente se adhirieron al PRI para responder a la dinámica nacional.
Moreira dice que la crisis económica tomó al país como la influenza: en las peores condiciones debido a la falta de visión de los gobiernos del PAN, sobre todo de Fox, en cuyo sexenio el petróleo se vendió a ciento treinta dólares el barril. Cuando la recuperación se inicie el mayor costo lo pagarán los jóvenes, pues quedarán atrapados en una burbuja de desempleo. La prioridad de quienes tienen trabajo debe ser la de conservarlo.
Entre 2000 y 2008 del país sufrió la peor caída económica de su historia. Los flagelos resultantes son el desempleo y la inseguridad pública, declara el candidato en una visita a Espacio 4 el 3 de mayo. Moreira califica ese período como “el gran bache”. Fox desaprovechó las oportunidades de crecimiento que el país tuvo en su sexenio.
En el gobierno de Zedillo —argumenta— México creció siete por ciento anual con un barril de petróleo a trece dólares; Fox lo vendió a ciento treinta y esa tendencia se mantuvo hasta el primer año del gobierno de Calderón y parte del segundo. Todo eso desapareció, no sabemos dónde está. El gran bache se localiza en el gasto corriente. Ese era el momento de construir refinerías y dotar al país de infraestructura. Hoy somos el país con peores números de la región. Guatemala, Salvador y Venezuela crecen —poco, pero lo hacen—. Cuba crece.
Otra cosa que Moreira reprocha a los gobiernos de Acción Nacional es la pérdida de gobernabilidad y el escaso peso político de México en el mundo. Cerrar aeropuertos a líneas aéreas y ciudadanos nacionales, con motivo de la influenza, constituyen actos de discriminación que no se comete contra los Estados Unidos, donde el virus también ha causado estragos. Otro caso: Clinton vetó la venta de armas automáticas a México, que Bush reanudó. En su visita a nuestro país, Hillary Clinton ofreció gestionar una nueva veda, pero en su vuelo de regreso la Casa Blanca la desmintió: cada país debe afrontar su propia situación.
En el plano regional, y ante la debacle de la industria automotriz norteamericana, propone un fondo para rescatar al sector de manera integral —producción y ventas—, eliminar impuestos —en México las empresas pagan veintisiete veces impuestos en el año lo cual, según los teóricos, consume seiscientas horas contra cien en países avanzados— y crear un mercado interno sólido. Para superar la crisis, el país y la industria necesitan ser competitivos. General Motors abrió en China una planta hace tres meses —en medio de todo, los vehículos no dejan de consumirse—, pero el caso es que ya no los produce en condiciones de competitividad. Alguien me decía que eliminar impuestos sobre vehículos nuevos era populista. Lo populista es abstenernos de generar un mercado sólido de autos del año y usados. Al final lo que se necesita es infraestructura y apoyos directos para mantener a la industria y elevar el bienestar de las familias.
Generación de desempleados

Zedillo.
PIB al siete por ciento |
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Moreira confía en que el asunto de la influenza —“delicadísimo”— pase pronto, pero entonces quedaremos con un país en graves dificultades. Ahora mismo, cuando alguien se acerca y pregunta ‘¿qué me recomiendas?’. ‘Conserva tu empleo, el que tengas’.
La tragedia del desempleo es que además de sus efectos inmediatos crea una burbuja generacional que escala edades y anula posibilidades futuras de ocupación. Los muchachos que se supone deben incorporarse cada año a trabajar —alrededor de un millón, y los que ahora mismo pierden su empleo— forman una burbuja porque el año que entra viene otro millón y entonces, cuando esto se estabilice, el empleador contratará primero a los más jóvenes, de dieciocho años. Los de veinticinco a treinta serán la burbuja que sube generacionalmente, con todo lo que ello implica. Eso es lo que espera a los muchachos, lamenta.
Para superar la dificultad económica necesitamos el abecedario completo más que un simple abecé, responde Moreira a una de las preguntas. Jamás habíamos tenido la conjunción de tres factores: inflación, recesión e ingobernabilidad. En crisis anteriores se presentaba uno, a veces dos. Para superar la tríada propone una serie de medidas entre las que destaca: 1) disminuir el gasto corriente del gobierno federal, y 2) realizar grandes obras de infraestructura. El problema —observa— está en la tardanza entre el momento que el gobierno federal decide hacerlas y el momento que se ejecutan. Por lo pronto, ya lleva tres o cuatro planes económicos.
Algo que en apariencia no está ligado al tema, pero sí en el fondo, es que la federalización se detuvo por completo, todo volvió a centralizarse —hasta la construcción de un aula— con el argumento de la calidad. El líder priista demanda continuar la federalización para que los presupuestos se ejerzan más rápido, pero tal parece que no está de moda transferirle facultades a los estados, salvo en el discurso. Lo digo con preocupación.
También es preciso eliminar o disminuir impuestos que implican grandes dificultades para su pago. El ISR y el IETU destrozan la economía de las empresas. Pugna por reducir el costo de los combustibles, es increíble el número de ocasiones que han subido y eso impacta a todos. Requerimos un Estado fuerte, capaz de producir consensos también en materia económica. A mi partido se le han criticado muchas cosas, pero la firma del TLC tardó cerca de dos años cuando todos los senadores eran del PRI. Hoy lo que faltan son consensos.
En ese clima, y a menos de dos meses de los comicios del 5 de julio que renovarán la Cámara baja, Moreira percibe “un ánimo de decepción” con respecto al gobierno federal panista, más en estados como el nuestro. La discusión en el país está entre izquierda y derecha, pero la derecha se concentra en una sola corriente y la izquierda se fracciona en varios partidos. En un escenario bipartidista —“que no propongo”— la gran mayoría estaría en la izquierda, no en la derecha. Sumado el treinta y por ciento del PRI, el veinte del PRD y el siete de Convergencia subes al cincuenta y siete frente a un treinta por ciento del PAN.
Acción Nacional podrá culparnos mediáticamente de algunas cosas para evadir el juicio del país, pero no lo conseguirá, ni siquiera en el tema de la seguridad. Cuando el señor Martí sufre la desgracia de perder a su hijo, dice ‘quiero volver a ver al México donde los niños jugaban en la calle’. Pues bien, “ese México”, asegura el candidato, “es el del PRI”.
Frente a esta realidad, denuncia, el PAN desarrolla una estrategia mediática, propia de un partido que siente que va a perder y trata de hacer algo desesperado. Aquí hago un paréntesis: el silencio no es la respuesta. Mi partido no puede tener como respuesta el silencio, eso sí está claro. ¿Qué hacer frente a la agresión, la mentira y la desesperación? Propuestas, se responde, presentar las realidades con apego a la ley. Pero el silencio, insiste, no es la respuesta.
—¿Ha habido silencio de parte de su partido?
—Sí, ustedes han visto que a las grandes figuras de nuestro partido les preguntan: ‘Oye, y tú qué opinas’, y prefieren no contestar. El PRI de Coahuila cree que el silencio no es la respuesta.
Admite que el PRI tuvo problemas —no lo podemos ocultar—, pero andanadas como la frase de los setenta años de gobierno, que tanto se menciona, debió contestarse de alguna manera. ¿Quién tira la primera piedra a Carlos Pellicer, legislador de nuestro partido; a Jaime Sabines, que también lo fue; a Rosario Castellanos, embajadora de un gobierno del PRI; a Andrés Henestrosa o a Jaime Torres Bodet? Existe una gran diferencia entre Agustín Yáñez y los últimos secretarios de Educación que hemos tenido.
En Coahuila, prosigue, ¿quién tira la primera piedra a Federico Berrueto Ramón? Nadie ¿verdad? ¡Ah! pero si nosotros, como partido, hacemos el hueco, Colosio, Lázaro Cárdenas y todas las grandes figuras de nuestro partido que le dieron rumbo al país, sencillamente no serían recordadas. Uno tiene que enfrentar esos ataques, evitar que el golpe quede impune. Siempre dentro de la ley. E4
Espaldarazo de Paredes: Moreira cumple su palabra
No tengo para comer, me dijo la primera persona que saludé en campaña
Beatriz Paredes dice identificarse con Rubén Moreira por varias razones: 1) “trabaja muchas horas”, 2) la organización del PRI en Coahuila sirve de ejemplo al priismo nacional, y 3) porque es un hombre comprometido con el desarrollo social “que cumple su palabra”. Así lo expresa la presidenta del PRI en un testimonial disponible en la página www.rubenmoreira.com.mx del candidato a diputado federal por el distrito cuatro con cabecera en Saltillo.
Moreira visitó Espacio 4 el 3 de mayo, pocas horas después de haber iniciado su campaña en una demarcación que el PRI nunca ha perdido. Es el candidato mejor posicionado de todos cuantos aspiran a una curul por el principio de mayoría relativa. Más que por su hermandad con el gobernador Humberto Moreira, que en mucho ayuda, por su trabajo en la presidencia del comité estatal del PRI, reconocido incluso por algunos líderes del PAN, segunda fuerza electoral en Coahuila.
“La persona a la que entregué el primer díptico me dijo: ‘No tengo para comer’”, comenta al personal reunido en torno suyo. Son las ocho de la mañana. Afuera Saltillo luce espectral —calles vacías, iglesias, cines y comercios cerrados— por la alarma epidemiológica que tiene a todos con los pelos de punta y el Jesús en la boca.
El lamento que escuchó como inauguración de campaña, simultáneo al lanzamiento de su página web, confirma la tesis del candidato de que el principal problema del país es el económico, sin restar gravedad al tema de la inseguridad pública —por su origen y secuelas—. Es una crisis sin paralelo en los anales del país, gesticula.
Reconoce que parte del fenómeno viene de fuera, de Estados Unidos, para ser precisos, pero que Fox y Calderón no prepararon al país para una eventualidad de esta magnitud, a pesar del “boom” petrolero. Réplica del “mal holandés” que acomete a países cuya renta se dispara súbitamente, pero cuyo efecto final es pernicioso. El ingreso en los Países Bajos lo dispararon los yacimientos de gas en el Mar del Norte, descubiertos en la década de los sesenta del siglo pasado; en nuestro caso fue el petróleo.
Con Zedillo, arguye, el barril se cotizaba a trece dólares. Con Fox y Calderón llegó a ciento treinta. ¿Dónde quedaron los excedentes? No hablo de malos manejos, sino de un crecimiento exagerado del gasto corriente y de enormes subejercicios. Frente a necesidades apremiantes, los recursos no fluyen.
Se le replica que la economía tiene ciclos y que a los períodos de crecimiento sobrevienen ajustes, recesión, estancamiento, aunque no siempre tan severos como los causados por la virtual quiebra del sistema financiero de los Estados Unidos.
Asiente, pero aclara que los gobiernos del PRI han sido más eficientes para superar crisis internas y exógenas. Recuerda la de 1995, al inicio del sexenio zedillista, causada por el “error de diciembre”. Al año siguiente, en 96, el país empezó a crecer. Zedillo saneó la economía y generó más empleos que Fox y Calderón.
Lector asiduo, Moreira recurre a John Keynes y a Franklin Rossevelt cuya teoría —del primero— y práctica —del segundo— dieron salidas sociales y económicas a la crisis de 1929 mediante el New Deal que alentó el consumo y la inversión en infraestructura.
En esa línea, plantea reducir el gasto corriente, elevar la inversión pública, simplificar la política fiscal y continuar el proceso de federalización —inconcluso también en materia educativa— detenido después de que Zedillo liberó los servicios de salud. Rubro en el cual, anota, Coahuila realiza una obra sin precedente en nuevas clínicas y hospitales.
El federalismo no pasa de la retórica. El centralismo, dice, ha vuelto con nuevos bríos en detrimento de los estados y el desarrollo del país. El tema económico es el que más preocupa a los mexicanos, según una encuesta reciente del diario Reforma. La caída, en los últimos años, ha sido terrible: éramos el sexto país receptor de inversión extranjera del mundo, hoy somos el vigésimo; en competitividad ocupábamos el lugar cuarenta, hoy el sesenta y dos; y de novena economía mundial ahora somos la décimo cuarta.
Cuando el gobierno federal centraliza todo bajo el temor de que haya malos ejercicios interviene una de las leyes de Newton según la cual a mayor masa aumenta la dificultad para moverla.
Zedillo creó seiscientos setenta mil empleos anuales. Este año perderemos quinientos mil, además de que no se creará el millón de puestos que el país necesita. Hablamos de millón y medio de puestos menos, entre lo que generábamos y los que dejamos de tener. Calderón ofreció un millón de empleos, porque son los que el país necesita.
Moreira dice que la mujer no es para el PRI un argumento electoral, sino una prioridad, por lo cual se le han abierto espacios de dirección en el partido y de mando en los gobiernos. Socialmente se le atiende para proteger su salud, su empleo y prevenir enfermedades.
Descarta que una vez que reasuma la presidencia estatal del PRI le pase lo que a Jesús Flores Morfín, quien no pudo con la encomienda de ser diputado y líder del PAN al mismo tiempo. Incluso ve a Beatriz Paredes al frente del PRI y como diputada, concluye. E4 |
Testimonios en la red
Efectivamente, conocí a Rubén Moreira en su decisión de multiplicar la presencia del PRI en Coahuila. (Es) un dirigente comprometido con las causas de los coahuilenses que trabaja muchas horas, eso me identifica mucho con él. Ha puesto su vocación docente, su experiencia pedagógica, su experiencia como administrador público, como político al servicio del PRI en Coahuila, un partido cuya organización para todos los priistas del país es ejemplar. Rubén Moreira me lo ha enseñado en este tiempo que tenemos de compartir responsabilidades. Él al frente del PRI en Coahuila, yo al frente del PRI nacional. Es un hombre que cumple su palabra, comprometido con el desarrollo social, un hombre que ama a Coahuila.
Beatriz Paredes |
Abogado y maestro (Rubén Moreira) es un hombre de libros, pero es también un eficiente organizador, y un político inteligente y laborioso.
Armando Fuentes Aguirre “Catón” |
Si algo caracteriza al priismo de Coahuila en estos últimos meses, en estos últimos años, es su compromiso profundo con la gente, con sus causas, con sus más sinceros reclamos, con la ayuda a la gente que no tiene posibilidades. Y Rubén Moreira es eso: simboliza ese argumento de lucha social para ayudar a la gente. Creo que Rubén Moreira es una oportunidad para que en la Cámara de Diputados haya un diputado norteño —hablo de Coahuila—, un diputado de la gente que pueda exigir, que pueda demandar, que pueda reclamar con voz clara, lo que la gente merece: una economía para la gente, una seguridad para la familia, una certidumbre para la producción, para el trabajo en un ambiente sano para un estado pujante como es Coahuila. Creo que Rubén Moreira es una garantía y hay que garantizarlo nosotros también, con nuestro voto.
Carlos Flores Rico
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