
Héctor Franco.
Soy un excelente candidato
|
|
Echado hacia delante, el candidato del PRI a diputado por el distrito siete, Héctor Franco, define en pocas líneas los objetivos propios y de su partido el 5 de julio y en la LXI Legislatura federal: carro completo en Coahuila más cuatro asientos de representación proporcional, mayor número de comisiones en el Congreso y más presupuesto federal para el estado bajo la filosofía de que “quien tiene más saliva traga más pinole”.
El ex secretario de Ecología del estado asegura que las nuevas circunstancias no se parecen en nada a las de hace tres años cuando su partido perdió en Coahuila, además de la presidencia de la República, cinco de siete diputaciones federales y las senadurías de mayoría relativa: En Coahuila tenemos un nuevo PRI, orgulloso de su pasado, que está en movimiento, que sabe de causas sociales y que tiene una nueva definición incluso como partido: la social democracia.
Baraja como sus mejores cartas para ganarle al PAN y al PRD la combinación de un estado que reconoce el liderazgo del tricolor y los descalabros de Acción Nacional, partido que ostenta actualmente la diputación del distrito siete.
En Coahuila el PRI es el de mejor posición, no solamente porque se ha renovado, sino porque demuestra que sabe gobernar. Contamos con una estructura y una formación ideológica envidiable incluso para el partido en otras entidades de la República. Además, como gobierno, hemos dado resultados. Asimismo señala que uno de los atributos que la gente nos da es la experiencia y, por otro lado, a nuestros adversarios, el atributo que les dejan es que nos engañaron: prometieron y no cumplieron.
Al momento de apuntar las tribulaciones de Acción Nacional, Franco extiende su diapasón hasta el quehacer del gobierno federal. Con una crisis económica por escenario, hace constar que de la promesa que se hizo a los mexicanos —un millón de empleos— tenemos hasta ahorita, en dos años y cinco meses, un déficit de dos millones trescientos mil. Tan sólo de octubre a la fecha se han perdido seiscientos mil. La proyección más optimista es que terminemos 2009 con un déficit de tres millones cien mil para quien se autoproclamó “gobierno del empleo” y que no ha dado resultados en la materia. Por otro lado, también se habló en campaña de proteger el ingreso de las familias y los productos de la canasta básica han aumentado hasta doscientos por ciento. Tenemos la gasolina más cara de América, treinta y tres por ciento por encima de la que se vende en Estados Unidos.
La estrategia de Franco consiste en convencer a la ciudadanía con propuestas que intentan solucionar esta crisis.
Nuestra plataforma política —apunta— se distingue por tres cosas: el hecho económico es el más amplio porque creemos que la política económica no se ha manejado de manera adecuada a nivel nacional; las mujeres, que es un grupo que requiere apoyo; y la salud.
La prioridad de la tríada es salvar la economía y el empleo de los mexicanos, aún por encima del tema de la seguridad, los cuales se mantienen en jaque desde que el presidente Calderón inició su cruzada contra el crimen organizado. El tema toral es la economía. De él depende la salud e incluso la seguridad, señala Franco. Creemos que el partido está fortalecido y que la gente está esperando este mensaje porque es el que siente en sus bolsillos todos los días. Creemos, incluso, que el gobierno federal y Acción Nacional están tratando de cambiar la mirada hacia otros temas.
Su discurso se mueve entre el desencanto causado por el precario estado financiero nacional y la crítica a un “modelo neoliberal” que, desde su perspectiva partidista, ha llevado por mal camino a la nación.
Esperábamos crecimiento en nuestro país, estábamos todos esperanzados en ser un país exportador, en el curso de un modelo neoliberal que nos llevaba de la mano hacia el progreso. La realidad es que con la seguida de este modelo el PRI ha sido oportuno en definirse como un partido social demócrata. Esta definición indica que creemos en la intervención del Estado en la economía para amainar las desigualdades del modelo neoliberal. Ese es el problema de México, que cada vez somos más pobres, tenemos menos que comer, y el partido se ve fortalecido en el desarrollo social. De hecho, nuestro lema es “democracia y justicia social” y la búsqueda de la justicia social está totalmente vinculada con la situación económica.
El PRI de Coahuila ha uniformado la visión de sus militantes y de su clase dirigente. Aún cuando las encuestas se decantan más por el perfil de los candidatos que por los partidos, Franco confía en que la elección del 5 de julio, por ser intermedia, sea de partidos y estructura más que de candidatos. En lo particular suelen ser un poco desairadas. Entonces es el convencimiento histórico, la opción del partido, lo que lleva más a votar.
Sin embargo, desde el plano individual también dará batalla a su contrincante. En cuanto a la persona yo soy un excelente candidato que también agrego un plus. Es más, te puedo decir que soy mejor candidato y, además, pertenezco a un mejor partido que está asumiendo la necesidad de la gente de ver por los que menos tienen. Tengo experiencia, he trabajado en el gobierno durante diez años, siempre en el área del medio ambiente, y las personas que trabajamos en el medio ambiente poseemos un común denominador: estamos preocupadas no solamente por la gente de hoy, sino por la del mañana.
México figura entre los países de la OCDE con menor recaudación fiscal, lo que impone serias limitaciones al presupuesto federal. Estirar la cobija para un estado destapa a otros. Franco responde el planteamiento con un refrán: El que tiene más saliva traga más pinole. Coahuila quiere tener más saliva, porque queremos más presupuesto. Y por otro lado, déjame decirte, también la cobija está muy hecha hacia el gasto corriente del gobierno federal, que ha sido muy elevado desde el sexenio de Fox, y no se ha hecho nada para corregirlo. Por si no bastara se ha incrementado en lo que va del sexenio de Calderón. Desde el Legislativo se pueden regular las cosas para tener un aparato burocrático más delgado.
Con carro completo y una votación nacional copiosa el 5 de julio, el PRI de Coahuila podría sumar hasta diez diputados federales, todos identificados con el gobernador Humberto Moreira, lo que aumentaría su influencia en el Congreso, que hoy es leve. Las implicaciones políticas de este escenario representan para Franco una multiplicidad de vertientes.
Creo que podemos llegar a ese número y eso va a ser un reconocimiento a que tenemos un nuevo PRI; y más, a que tenemos un PRI que sabe gobernar. Implica reforzar las acciones de gobierno que se siguen en Coahuila. Eso está clarísimo al tener diez diputados, al menos, porque yo creo que podemos llegar a once dependiendo del diferencial. Significa igualmente tener un estado muy fortalecido, sobre todo en cuestiones presupuestales. Ahorita hay que reconocer que apenas contamos con dos y uno sumamente comprometido en la búsqueda de presupuestos. Imagínate tener, en el peor de los escenarios, diez. Coahuila estaría muy representado no solamente en la Cámara sino directamente en cuestiones de corte presupuestal.
Sobre el riesgo de contradecir el lema de su partido —“Democracia y justicia social”— en caso de obtener los once puestos a que aspira, por la consecuente merma de pluralidad, la respuesta del candidato priista es tajante.
De ninguna manera. Un partido tiene como misión llegar a ser gobierno. ¿Por qué? Porque tiene que promover su proyecto político. Si no quiere carro completo mejor que deje de ser partido. E4
Ser de izquierda significa ir contra lo establecido y el desaseo gubernamental
Llego a donde está el clamor,
y el clamor es de hambre: Dewey |
Mesa de Redacción
|
La alternativa somos nosotros, dice el candidato, seguro de que el 5 de julio ganará para el PRD la curul del distrito siete, pese a su perfil “panista”. Advierte que las instituciones están por encima de los hombres y que su renuncia al PRI, hace trece años, fue porque sus propuestas renovadoras y de justicia no hallaron cabida

Eloy Dewey.
Ningún candidato en el distrito me supera
|
|
¿Por qué el PRD y no el PAN? Un empresario con su presencia ¿a quién puede restarle votos, al PAN o al PRI? Son preguntas que Espacio 4 recoge y formula a Eloy Dewey, candidato a diputado federal por el distrito siete de Saltillo que el PAN ganó en 2000 y 2006. Con un perfil familiar para las clases media y alta, la lógica apunta a que el ex presidente del Instituto de Acceso a la Información Pública, más que sumarle sufragios al Partido de la Revolución Democrática se los restará al PAN. En ese supuesto, la escisión de votos entre ambas fracciones terminaría por favorecer al PRI.
Dewey responde que, aun y cuando pudiera parecerlo, no se lanza a ciegas a ningún precipicio. Considera que hay elementos reales que avizoran una clara posibilidad de triunfo. Maneja la combinación de una serie de circunstancias que pueden favorecerlo. 1)la falta de credibilidad hacia los partidos; 2) los sondeos de opinión que lo aceptan e invitan a participar; 3) la puesta en marcha de un proyecto perredista a nivel nacional encabezado por Jesús Ortega, al cual denominan “la marcha al norte”, donde se quiere aprovechar a Saltillo como detonante; 4) la existencia de un nuevo código electoral que brinda participación equitativa a los medios electrónicos en las campañas; 5) los límites y controles para evitar la intromisión de autoridades federales, estatales y municipales en los comicios; y 6) la percepción de que ninguno de sus contrincantes cuenta con una trayectoria de trabajo y un reconocimiento popular que lo supere.
En este punto hace una aclaración. Hay una plataforma de los partidos, amplia y resumida, pero en particular yo me identifico y puedo defender el proyecto del PRD porque va más con mi manera. Sí, soy izquierda, siempre y cuando izquierda signifique estar en desacuerdo con lo establecido y con las prácticas no aseadas de la administración pública. A lo largo de mi vida he configurado proyectos que me gustaría llevar al Congreso como diputado.
Dewey planta sin reparos punto y aparte entre su ideología y su antigua militancia en el PRI. Yo no soy anarquista ni soy revolucionario. Estudie economía, pero me identifico con esta izquierda razonada que quiere una evolución. Si bien tú me hablas de los dos partidos que forman parte del juego, te puedo decir que hasta 1996 fui priista. Ahí claudiqué en mis aspectos renovadores, para que se hicieran las cosas de una mejor manera, de justicia, de crecimiento y no la encontré. Aquí (en el PRD) puedo defender lo que yo creo.
Justifica la viabilidad de sus proyectos a partir de la situación que afecta al país y la necesidad de un cambio real, no mediático. Nuestra gente merece un mejor estándar de vida. El fenómeno de la marginalidad que tenemos tan grande en México no se abate. No crecemos al ritmo que necesitamos para generar empleos. Entonces el proyecto económico no está funcionando y nos urge una nueva alternativa. Ésa que no nos han dado la oportunidad de poner a gobernar.
Eloy Dewey se muestra optimista del rumbo que elegirán los seguidores del sol azteca, a pesar de las diferencias en su seno que lo presentan como una formación resquebrajada y sacudida constantemente por pugnas internas a escala nacional. Tengo una dirigencia nueva que intenta al máximo armonizar a los grupos al interior del partido y se los ha dicho hasta en el Auditorio Nacional a donde asistí. Los partidos reaccionarios, conservadores, quieren que nos fragmentemos, están esperando que nos dividamos para ocupar nuestro puesto.
López Obrador, uno de los responsables del debilitamiento del PRD a partir de 2006, adquiere una dimensión menos encumbrada a ojos de Dewey. Es una figura que ha gobernado el Distrito Federal, fue candidato a la presidencia y priista con anterioridad, lo que sigue pesando en el ánimo en algunos estados de la república. Pero también todos se han convencido que hay instituciones por arriba de los hombres. Son justamente las instituciones las que tienen que mantenerse y sus bases las encargadas de escoger quiénes los encabezan en sus distintos proyectos, senadores, diputados o en 2012, para optar por Los Pinos.
En el caso específico de su candidatura y la manera en que se decantará el sufragio en un estado que exhibe uno de los más elevados índices de abstencionismo en el país, Dewey se siente confiado. Creo que en Saltillo, dada la competencia, la estructura del partido y la manera de conducción que lleva el gobierno actual, existe una coyuntura a la cual le apostamos con un nuevo código. Estaremos atentos a que no haya fraude electoral ni se utilicen las dádivas y las compras de conciencia de la dignidad humana para favorecer a un determinado candidato. Triunfador en otras actividades, Dewey está seguro de ganar el 5 de julio.
Esta confianza la respalda moralmente el hecho de haber renunciado, primero, como secretario de Finanzas de Enrique Martínez —sin haber rendido protesta— por presuntas irregularidades del gobierno precedente que jamás especificó y, después, a la presidencia del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información Pública —tras ganar un amparo que lo reinstaló en el cargo—. Sin embargo no todo es color de rosa pues entre el electorado ese mismo historial podría levantar sospechas de revanchismo político, algo que Dewey niega de inmediato sin perder la compostura.
No soy de los que guardan las cosas, de los que poseen rencores o temores por el pasado, yo veo al futuro. Tengo principios y he intentado ser congruente con lo que digo y actúo. En esas circunstancias mis principios tampoco me lo permitían, por congruencia. Tengo ideales, me gusta imaginar cómo deberían verse las cosas mejores de cómo están y en ese ámbito he luchado dentro de una serie de campañas políticas. Mi inquietud o mi inclinación por ayudar a la gente viene desde los años de Humberto Gómez Villarreal, Enrique Martínez, Eliseo Mendoza, Rogelio Montemayor o el presidente de la República, José López Portillo. No soy nuevo en haber apoyado y participado con mis ideas en proyectos de gobierno.
Coincide en que el papel del Instituto Federal Electoral es fundamental para estas elecciones. Si bien su papel ha sido criticado a veces —no exento de razón—, el organismo sigue en pie como la herramienta más fiable para el adecuado desarrollo de los comicios, especialmente en Coahuila. El hecho de que las decisiones de la autoridad electoral (IFE) puedan ser confirmadas o revocadas por un tribunal electoral, para Dewey es motivo de tranquilidad pues se garantiza procesos limpios, legales y transparentes.
No quiero decir que esté de acuerdo en todo con el código pues aún tiene muchas imperfecciones. Es apenas el primer ejercicio y ahorita veo ahí también sus áreas negras, donde todavía pueden estar a expensas de cualquier intromisión política. Pero en otras circunstancias, con seguridad no me hubiera animado a competir. Tenemos un presupuesto limitado y necesitamos hacer que rinda el dinero. (…) Creo que tengo reglas peores que una empresa: facturas, comprobantes, remisión de cuentas con transparencia. Debo ser muy cuidadoso con estas nuevas disposiciones.
Finalmente, la mayor esperanza de Eloy Dewey, para muchos víctima del sistema, se deposita en el entusiasmo social que percibe en los ciudadanos del distrito siete. Ante la pregunta de si existe en la sociedad el verdadero deseo de apostarle a un cambio capaz de garantizar su victoria, afirma que sí. Hay expresiones, y muy claras, porque finalmente alguien se animó, alguien que haga contrapeso y más ahorita, inmerso en una crisis económica, de desempleo, con un problema de salud nacional. Llego a donde está el clamor y el clamor es de hambre. Entonces, si tantos años con este modelo no nos están dando el instrumental para detonar con un gobierno eficaz, necesitamos alternativas y la alternativa somos nosotros. E4 |