Nº 351 - 21 de abril de 2009
 
 
 
 
 
 

Eisenhower, Johnson y Nixon inician, supervisan e inauguran la presa de La Amistad con López Mateos y Díaz Ordaz

Tres predecesores de Obama visitaron Coahuila
en la década de los sesenta

Gerardo Hernández G.


Humberto Moreira, último gobernador en hacerse la foto con el jefe de la Casa Blanca, en Chicago, previo a las elecciones del 4 de noviembre. Antes, George Bush había asistido a la Conferencia de Gobernadores Fronterizos celebrada en Saltillo en la administración de Montemayor

1960-1969. Eisenhower, Johnson y Nixon,
los presidentes que tuvieron contacto directo con el estado

 

En Chicago.
Barack Obama y Humberto Moreira

Dwight Eisenhower, Lyndon B. Johnson y Richard M. Nixon visitaron Coahuila —Ciudad Acuña, en particular—, entre 1960 y 1969. Sus anfitriones fueron los presidentes López Mateos y Díaz Ordaz, y los gobernadores Raúl Madero y Braulio Fernández. El 24 de octubre del 60, Eisenhower y López iniciaron la construcción de la presa de La Amistad, en base a los tratados de 1944.
Seis años después, el 3 de diciembre de 1966, Johnson y Díaz Ordaz supervisaron los trabajos del embalse. La declaración conjunta establece: “La presa internacional es un proyecto con fines múltiples” pues controlará inundaciones, evitará la pérdida de vidas y daños a la propiedad “como (los) devastadores (que) han ocurrido en el pasado en ambos lados del río de Del Río y Ciudad Acuña a Brownsville, Texas, y Matamoros, Tamaulipas”.
Nixon y Díaz Ordaz inauguraron la presa el 8 de septiembre de 1969. Desde entonces, las visitas de los presidentes norteamericanos a nuestro país han tenido otras sedes. Fronterizas, como Acuña, turísticas (Acapulco, Cancún) financiero-industriales (Monterrey) y, por supuesto, la Ciudad de México, que el nuevo inquilino de la Casa Blanca acaba de visitar para reunirse con el presidente Felipe Calderón, antes de cumplir los cien primeros días de su mandato.
La primera gira de su predecesor, George W. Bush a México ocurrió antes de cumplir un mes en el despacho oval. El 18 de febrero de 2001 se entrevistó con Vicente Fox, el primer presidente no priista, en el rancho de San Cristóbal, Guanajuato. Los augurios para las relaciones entre ambos países eran inmejorables. Sin embargo el 11 de septiembre de ese año sobrevinieron los atentados terroristas de Al Qaida en Washington y Nueva York y la brújula de los Estados Unidos cambió de orientación.
Igual que la guerra contra Irak desvió la agenda de Bush con respecto a México, hoy la inseguridad y la violencia, sobre todo en la frontera, donde los carteles de la droga han atraído al Ejército en proporciones sin precedente, ocupan la lista de prioridades. Otras son el acuerdo migratorio y la revisión de algunos capítulos del TLC.
Volvamos a Coahuila. Si bien el republicano Richard Nixon fue el último presidente que visitó el estado, George W. Bush lo hizo como gobernador de Texas en el marco de la XV Conferencia de Gobernadores Fronterizos celebrada el 5 y 6 de junio de 1997 en Saltillo, durante la administración de Rogelio Montemayor.
En su turno de dirigir el estado, Humberto Moreira se entrevistó con el entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, en Chicago. La noticia y la fotografía de ambos se publicó después de las elecciones del 4 de noviembre que el demócrata ganó con holgura. Ya en calidad de presidente electo, Obama se reunió con Felipe Calderón el 12 de enero en Washington. ¿Volverá algún día a Coahuila el líder del país todavía más poderoso del mundo? Entre 1960 y 69 el motivo fue la presa de La Amistad. Hoy no lo hay a la vista. Al contrario, el narcotráfico ha puesto al estado, lo mismo que a Durango, entre los que el Pentágono y el Departamento de Estado recomiendan, de preferencia, no visitar.
Aunque, como dice Hillary Clinton, ella tampoco llevaría a Bill, su esposo, a ciertos lugares de Estados Unidos. Por inseguros y peligrosos, no por otra cosa. E4

 

Obama: rumbo a los cien días

Lucía Sánchez


Primer impacto. En apenas dos días como presidente, Obama decretó el cierre de la prisión de Guantánamo

Luego de jurar como presidente de la nación más poderosa del orbe, el 20 de enero, las decisiones en torno a la crisis económica han ocupado gran parte de la agenda de Barack Obama. Sin embargo, no parece olvidar sus promesas en torno a la protección de los derechos humanos y la estabilización global.
Relatar los cien primeros días de gobierno de los mandatarios estadounidenses, que se cumplen el 1 de mayo de cada cuatro años, se ha convertido en una tradición de los medios.

Economía: Protección al ciudadano

Las empresas estadounidenses han resentido la crisis económica global mayormente en el primer trimestre del año. Obama ha recibido fuertes críticas por su política económica, que tuvo entre sus principales pilares un plan de estímulo económico dotado con 787,000 millones de dólares y otro para el rescate del sistema financiero. El gobierno ha actuado para que la economía se estabilice y recupere el crecimiento, respondió el presidente a los líderes empresariales que afirman que la política financiera de Obama “ha sido vaga y carente de medidas precisas para atajar la crisis”.
Obama afirma que una vez que la economía se estabilice corresponderá al sector privado responsabilizarse de la marcha económica. El gobierno tiene que intervenir en una crisis pero la meta siempre debería ser encauzar las aguas y dejar que la empresa privada obre su magia, declaró el 13 de marzo en una rueda de negocios en Washington. El dirigente, que ha lanzado varias iniciativas para la reforma de la educación y la salud, agregó que, además de resolver los problemas financieros a corto plazo, es necesario enfrentar otras amenazas a largo plazo, como los costos de los cuidados médicos, el déficit fiscal o la dependencia del petróleo extranjero. La política económica de Obama va encaminada a la protección del ciudadano común, pretende bajar las tasas de interés y prefiere la reducción de impuestos al aumento del gasto público.

Política exterior: nuevos rumbos

Para alivio de la humanidad, Barack Obama ha dejado claro que distingue la minoría terrorista de la mayoría islámica. Una enorme virtud de la política en Medio Oriente propuesta por Obama es que comprende la interrelación de las partes. De acuerdo al escritor Carlos Fuentes, el presidente norteamericano está conciente de que la relación con Irán es inseparable del conflicto entre Israel y Palestina y éste de la política de y hacia Egipto, Siria, Líbano, Afganistán, Pakistán e Irak. Obama concibe un Estado Palestino con continuidad e integridad territoriales, abierto al comercio exterior y a la creación de empresas e inversiones. Una Palestina mutilada, reducida a la Franja de Gaza y trozos de Cisjordania, no puede corresponder a estos objetivos. Sólo una Palestina restaurada (¿a las fronteras de 1967?) puede aislar a sus propios terroristas, reconocer al Estado judío y negociar con Tel Aviv. Esta actitud conciliadora se verá reforzada si el dirigente cumple con su promesa de iniciar la retirada de sus tropas del territorio iraquí.
Si bien esta postura representa una bocanada de aire fresco a las tensas relaciones exteriores que el presidente George Bush le heredó, la noticia que dio vuelta al mundo fue el anuncio del 14 de abril sobre abrir una grieta en el embargo comercial que Estados Unidos mantiene desde hace 47 años contra Cuba; esto confirmó su intención de dar un primer e histórico paso en favor del restablecimiento del diálogo con La Habana. Su decreto incluye el fin de las restricciones para viajar a ciudadanos cubano estadounidenses y para el envío de remesas a la isla. El gobierno norteamericano anunció que también permitirá a firmas de telecomunicaciones hacer negocios en la isla, con el fin de “ampliar el margen de libertades del pueblo cubano”.
Dan Restrepo, asesor del presidente Barack Obama para asuntos hemisféricos, afirma que lo que está haciendo el presidente es extender la mano al pueblo cubano, para decirles que apoyamos su deseo de vivir en libertad. Hasta ahora, los cubanos residentes en Estados Unidos sólo podían viajar una vez al año. Además, por primera vez estarán en libertad de enviar más remesas —por encima de la cuota máxima de mil 200 dólares anuales— y paquetes humanitarios como ropa, semillas para la siembra y otro tipo de productos que hasta ahora figuraban en una amplia lista de materiales vetados hacia Cuba.

Derechos humanos: mucho por resarcir

El inminente cierre de Guantánamo, institución que se ha convertido en un emblema a la violación a los derechos humanos, ha marcado un hito dentro de la cultura social de Barack Obama. El 22 de enero, a sólo dos días como presidente, firmó una orden ejecutiva para cerrar en el plazo de un año la prisión naval ubicada en el sudeste de Cuba, establecida en 2002 para sospechosos de terrorismo, dando con esto respuesta a mil 200 parlamentarios del mundo que en 2008 presentaron al gobierno de Estados Unidos un programa para poner fin a las detenciones ilegales en la “guerra contra el terror”, y a ONG’s como Amnistía Internacional. Los norteamericanos creen que anunciar la clausura del polémico centro de detención es una de las señales más potentes para romper con la era Bush y enviar un mensaje de buena voluntad.
Respecto a la tan demandada justicia hacia la población inmigrante que ha ayudado a la conformación de Estados Unidos como una nación determinante en el planeta, el presidente demócrata anunciará en mayo una reforma al sistema migratorio, vista con buenos ojos por la gran cantidad de habitantes originarios de otros países en suelo norteamericano. El 10 de abril, la Coalición de Illinois para los Derechos de Inmigrantes y Refugiados lo felicitó por su valentía al dar ese paso hacia la reparación de nuestro sistema migratorio roto, dice en una declaración.
Cecilia Muñoz, directora de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca, declaró a The New York Times que la reforma incluiría la búsqueda de una vía para que los inmigrantes indocumentados puedan legalizar su situación. Se calcula que la legislación beneficiaría a unos doce millones de indocumentados. La declaración de la coalición afirma que el tema migratorio es prioritario para los latinos, cuyo voto fue decisivo en la victoria de Obama. E4

 
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