del hospital donde conozco a un hijo nuevo,
del cuchillo con el que mi padre me destaza,
del mar en el que soy raíz de constelaciones,
de la persecución que agita todos mis órganos,
de la lentitud de mi alegría,
del calor que me da un elefante durmiendo a mi lado,
del tren fantasma que se convierte en mi abuelo,
de los pies del gigante que baila conmigo,
de las luces que enciendo con mi caída.
soy dueña de esa materia
que brinda velocidad a mis ojos cerrados.
es de mi propiedad lo que no pasa pero sucede.