Nº 350 - 7 de abril de 2009
 
 
 
 
 
 

Ni él ni montemayor logran candidatura al Congreso; Mendoza, sí

Enrique Martínezde nuevo a las urnas...
como delegado en el Estado de México

Gerardo Moyano

La sombra de Arturo Montiel, cuya fortuna se calcula en quinientos cincuenta millones de pesos, atosiga a su delfín y lo expone al voto de castigo; el PRD y el PAN, fuerzas equiparables a la del PRI, pueden bajarle los humos al gobernador mexiquense Enrique Peña


Candidato fallido. Martínez (derecha) en el grupo que alzó el brazo a Montiel como candidato del Tucom... para después transar con Madrazo

Tras finalizar su mandato como gobernador de Coahuila y de pretender sin éxito la candidatura presidencial del PRI para las elecciones de 2006, Enrique Martínez desapareció de la vida pública.
Fiel a su filosofía de “prepararse para ser, para no ser y para dejar de ser”, el ex gobernador se abstuvo de acudir a ceremonias e informes. Tampoco respondió las críticas y acusaciones lanzadas contra él y su gabinete desde distintos frentes: el gobierno, la televisora RCG, la oposición. Todos señalaban errores que iban desde faltas administrativas y contables hasta el caso del Distribuidor Vial de Torreón que debió demolerse por los riegos de colapso que representaba, con un quebranto por más de doscientos millones de pesos para el estado.
En 2007 asistió a la toma de protesta de Rubén Moreira como presidente del comité estatal del PRI, junto a la líder del CEN, Beatriz Paredes, a quien debe su resurgimiento a la vida política.
Un año después reapareció en la escena política. Beatriz Paredes lo nombró delegado del PRI en el Estado de México, una de las entidades con mayor peso político y económico del país.
Enrique Peña no sólo es gobernador sino, para muchos, el candidato indiscutible para tratar de recuperar la silla del águila en 2012, con la ayuda de Televisa y de personajes siniestros de la política nacional. Sin embargo, el mexiquense no marcha solo. Beatriz Paredes y el coordinador de la fracción priista en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, comparten la misma aspiración. En tales circunstancias, la tarea de Enrique Martínez, eliminado de las listas plurinominales del PRI para el Congreso, dista mucho de ser sencilla.
La influencia perredista y del PAN en el Estado de México es enorme, entre otros factores por su vecindad con el Distrito Federal. En las elecciones generales de 2006, el PRI, ya con Peña en el gobierno, perdió treinta y siete diputaciones de cuarenta. Es previsible que el mexiquense pague nuevos costos por solapar a su antecesor, Arturo Montiel, conforme se aproximen las elecciones del 5 de julio y la sucesión de 2012.
Montiel formó parte, junto con Martínez, del grupo de gobernadores que buscó la candidatura del PRI a la presidencia en una línea distinta a la de Roberto Madrazo. El bloque se denominó Tucom (Todos unidos contra Madrazo). Apremiado por las acusaciones de enriquecimiento ilícito —en el libro “Los intocables”, de editorial Planeta, coordinado por Jorge Zepeda Patterson, se menciona que el PAN mexiquense denunció que el patrimonio del padrino de Peña Nieto ascendía al termina su gestión a quinientos cincuenta millones de pesos— Montiel cedió la candidatura a Madrazo, lo cual despertó sospechas sobre un pacto de impunidad.
En octubre de 2008, Enrique Martínez acudió al tercer informe del gobernador Humberto Moreira. Cuando el mandatario local pidió a los nuevos diputados ponerse de pie, por lo menos dos de ellos dirigieron la vista a EMM: su hijo Enrique Martínez Morales y su sobrino Gerardo García Martínez. La posición del ex mandatario como delegado del PRI le permite continuar sus relaciones con grupos de poder del DF y con el presidenciable hasta ahora mejor posicionado.
EMM tendrá su prueba de fuego en el Estado de México. No obstante que el PRI bajó del segundo al tercer puesto en 2006 como fuerza política nacional, en los años subsiguientes recuperó terreno y ahora se perfila como favorito para las elecciones que renovarán la Cámara de Diputados, seguido por el PAN. También puntea en los estados priistas que nombrarán gobernador este año, aunque en Nuevo León y Sonora la competencia con Acción Nacional se anticipa cerrada.
El Estado de México elegirá el 5 de julio: ciento veinticinco presidentes municipales, cuarenta y cinco diputados locales y cuarenta federales. Los resultados, en una entidad altamente competida y donde el poder territorial se divide casi en partes iguales entre PRI, PAN y PRD, podrían ser cruciales para el futuro del ex gobernador coahuilense.

Equilibrio de fuerzas en el Estado de México

Beatriz Paredes está dispuesta a reconstruir el partido que Roberto Madrazo dejó en ruinas. Para lograrlo necesita levantar al PRI en el Estado de México.
Bajo la presidencia de Paredes, quien reaparecerá en el Congreso como diputada plurinominal, el PRI cosechó victorias en gobiernos, ayuntamientos y diputaciones en cinco de los seis estados que en 2008 registraron elecciones. Obtuvo más de la mitad de las presidencias municipales y casi el cincuenta por ciento de los congresos locales. En el caso de los ayuntamientos, el PRD le siguió de lejos con un veinte por ciento, mientras el PAN sólo pudo hacerse con dieciocho ciudades, lo que representó un escaso nueve por ciento. Cifra muy cercana a la que se consiguieron en conjunto los partidos pequeños (Espacio 4, 343).
La importancia del Estado de México es indiscutible. Allí residen casi diez millones de votantes de los poco más de setenta y seis millones inscritos en el padrón, según datos del Instituto Federal Electoral (IFE). Sólo se le compara el Distrito Federal, que tiene casi la misma cantidad, seguido de lejos por Veracruz con más de seis millones; Puebla, poco más de cuatro millones; y Oaxaca, tres millones trescientos mil.
Los resultados en el Edomex, junto con los que arroje el proceso federal para elegir diputados, serán determinantes para posicionar al PRI con miras a las presidenciales de 2012.
El tricolor quiere asegurar la victoria y para ello recurrirá a la misma fórmula que le sirvió para marcar la diferencia en los dos últimos años: las alianzas. Ya anunció que irá de la mano con los partidos Verde Ecologista de México (PVEM), Socialdemócrata (PSD), Nueva Alianza, Futuro Democrático y Alternativa Socialdemócrata (PAS).
Y es que aunque el estado está gobernado por el PRI, a escala municipal el cincuenta y dos por ciento de la población mexiquense está bajo administraciones panistas y perredistas, por lo que el tricolor pretende recuperar las alcaldías más pobladas, entre ellas Naucalpan, Ecatepec y Nezahualcóyotl.
El PRI gobierna actualmente cincuenta y cinco municipios en alianza con el PVEM y ocupa veintidós curules de las setenta y cinco del Congreso mexiquense, incluidas las plurinominales. La dirigencia estatal del PRI ya reconoció que “no se puede hablar de carro completo”.
Con candidatos propios, el PRI y sus aliados competirán por las ciento veinticinco presidencias municipales, en cuatro de las cuales harán coalición para lograr el triunfo en por lo menos treinta distritos. El PRI irá solo en Nezahualcóyotl, Texcoco y Tlalnepantla. El partido local Futuro Democrático contenderá sólo en la elección de diputaciones, para refrendar su registro.
La sociedad que más revuelo causó al interior del partido es con Nueva Alianza, de “la Maestra” Elba Esther Gordillo. Sin embargo, la dirigencia del PRI salió al paso para asegurar que “las alianzas se hacen con partidos y no con personas, por lo que cada uno tiene sus ideologías, ya que los hombres son transitorios”.
Los representantes de Nueva Alianza en el Estado de México señalan que hasta el momento no se ha determinado el nombre de la coalición, ya que “esto se verá en el transcurso de las siguientes semanas”.
Por su parte, el PRD y el PAN dan patadas de ahogado. El Partido de la Revolución Democrática anuncia que participará en todos los distritos y municipios. La militancia decidirá las candidaturas en las localidades donde actualmente gobierna. Para las diputaciones permitirá candidatos externos. El consejo estatal realizará elecciones internas en ochenta y tres municipios, veintiséis distritos locales y veintidós federales.
En su caso, el PAN anunció que designará directamente a sus candidatos a las alcaldías y diputaciones locales. Con este mecanismo, que califican de “democrático”, los panistas buscan aumentar de veintiséis a cuarenta y ocho el número de alcaldías en su poder.
Militantes cuestionan el método de selección. Gonzalo Alarcón, presidente de Atizapán de Zaragoza, asegura que en ese municipio había condiciones para elegir candidatos mediante convención.

Martínez, del Tucom a las filas de Peña Nieto

En su toma de posesión como delegado del CEN del PRI en el Estado de México, en el marco de la LXXX sesión extraordinaria del Consejo Político Estatal, Enrique Martínez afirmó que “el PRI es el partido más organizado y con los mejores cuadros”.
El ex diputado federal y ex presidente de Saltillo se comprometió a trabajar en la reestructuración del partido. Expresó que para la militancia del estado el desafío no es únicamente triunfar de manera contundente, sino ser la base de las victorias del Revolucionario Institucional en el ámbito nacional. Subrayó que en su desempeño partidista “se harán a un lado las simulaciones y se erradicarán las claudicaciones”.
Además de su potencial económico y político, el Estado de México juega un papel importante para el PRI desde que perdió la presidencia. Desde allí emanan apoyos logísticos y financieros para fortalecer la estructura partidista a lo largo y ancho del país.
Resulta lógico entonces que desde mucho antes de 2012 el estado se haya convertido en una especie de laboratorio electoral.
El paso del Tucom para que Arturo Montiel enfrentara a Madrazo en la sucesión de 2006 fue bien visto por el círculo priista del Estado de México. Enrique Preña, discípulo y protegido de aquel, no olvidó el favor y allanó el camino para que Martínez se convirtiera en delegado de Beatriz Paredes en el estado donde basa sus esperanzas para llegar a Los Pinos. En su caso, el coahuilense las perdió de regresar a la Cámara de Diputados. Ahora dependerá de su suerte como delegado. E4

 

Peña Nieto: del plato a la boca…

Si el enriquecimiento de Montiel sigue impune, que diga adiós a la candidatura: Corral

Otra sombra. Peña, igual que López Obrador en 2006, encabeza hoy las encuestas

El gobernador mexiquense es uno de los más fuertes aspirantes a la presidencia de la República. La onerosa campaña mediática para promocionar su imagen y la de su gobierno dio frutos tempranos y, por lo tanto, riesgosos: su popularidad supera a la de cualquier otro pretendiente, dentro y fuera del país.
Junto con el gobernador de Nuevo León, José Natividad González, Peña Nieto formó parte del XXXVIII Foro Económico Mundial de Davos, donde fue nombrado “joven líder global” por la fundación Foro Económico Mundial. También se placeó en el V Foro Mundial del Agua, celebrado el mes pasado en Estambul, Turquía. Sin embargo, el fantasma de Arturo Montiel lo sigue a todas partes.
Los riesgos para el gobernador mexiquense son grandes. El ex senador panista y politólogo, Javier Corral advierte: “Si Enrique Peña Nieto no resuelve el escándalo de enriquecimiento ilícito protagonizado por su antecesor, Arturo Montiel Rojas, por más que invierta en medios de comunicación para publicitar su imagen, no podrá evitar su declive político y se puede despedir de la candidatura rumbo a Los Pinos”.
El mismo Corral exige transparentar las relaciones de Enrique Peña y del jefe de gobierno capitalino, el perredista Marcelo Ebrard, con Televisa. Al cuestionar las constantes apariciones del gobernador en la televisora, pidió una investigación para ver si las entrevistas y notas informativas del mandatario son pagadas o cortesía de la empresa. En el primer caso se estaría incurriendo en violación al artículo 134 constitucional.
La influencia de Peña en su estado va más allá de su partido. En su momento, los perredistas de la corriente Izquierda Unida le exigieron sacar “las manos del proceso interno del PRD”. Acusaron al gobierno del estado de financiar las elecciones internas de la alianza GAP-Movidig y Nueva Izquierda y de apoyar a Alejandro Encinas como candidato a la presidencia del PRD hace un año.
Una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica, levantada a finales de 2007, indicaba que Peña era el candidato natural del PRI, tal como en su momento lo fue López Obrador en el PRD.
Excepto en Tlaxcala, donde es superado por una ínfima diferencia por Beatriz Paredes, y en Sonora, rebasado dos a uno por Manlio Fabio Beltrones, Peña lidera en las otras treinta entidades. Y lo hace con grandes márgenes, como en su estado (siete a uno), Distrito Federal (seis a uno), Hidalgo (cuatro a uno) y Veracruz y Oaxaca (dos a uno).
El ex gobernador de Coahuila, Enrique Martínez, se ha arrimado a las frondosas sombras de Peña y de Paredes. Sin embargo, corrió la misma suerte que Rogelio Montemayor, su predecesor en el cargo: ambos fueron eliminados de las nóminas del PRI de candidatos a diputados federales. Más discreto, otro ex gobernador, Eliseo Mendoza, cercano a la presidenta del partido tricolor, amarró un riesgoso décimo tercer lugar como aspirante a diputado plurinominal.
Para Martínez, cuya carrera no está liquidada, su futuro depende de los resultados que rinda el 5 de julio en el Estado de México, que desde López Mateos no coloca a uno de los suyos en Los Pinos. Carlos Hank —limitado entonces por la Constitución para ocupar la presidencia—, Alfredo del Mazo, Emilio Chuayffet y Arturo Montiel no pasaron de los suspiros y lo mismo podría sucederle a Peña Nieto. E4

 
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