
Conveniencia mutua. El presidente Calderón y la secretaria Clinton |
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Si bien Coahuila es un estado donde los índices de secuestros varían de acuerdo a la fuente —alta para los empresarios de La Laguna, baja según la estadística oficial—, un caso centra los reflectores internacionales sobre la entidad y su sistema de justicia.
El secuestro del norteamericano de origen cubano Félix Batista, el 10 de diciembre pasado en Saltillo, ha tomado tal relevancia que en algunos círculos se le compara con el caso de Enrique “Kiki” Camarena, cuya ejecución, en 1985, desató un roce diplomático sin precedente en las relaciones entre México y Estados Unidos. La diferencia es que Batista era investigador privado, y Camarena, agente de la DEA.
A pesar de que las circunstancias actuales distan mucho de lo sucedido hace veinticuatro años, existen coincidencias que obligan a un análisis paralelo, el cual puede explicar, en gran medida, las discrepancias entre los gobiernos de Felipe Calderón y Barack Obama, que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, suavizó en su gira del 25 y 26 de marzo a la Ciudad de México y Monterrey. El presidente norteamericano visitará nuestro país a mediados de este mes.
La ejecución del agente de la DEA, junto con la del piloto Alfredo Zavala Aguilar, generó una ofensiva diplomática por parte del gobierno de Ronald Reagan, quien ejerció presión sobre la estructura militar y policiaca de la administración de Miguel de la Madrid, y que derivó no sólo en la captura de los responsables (Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo y Miguel Ángel Félix Gallardo), sino en el enjuiciamiento en territorio estadounidense de varios civiles mexicanos y políticos relacionados con el gobierno de México.
Coincidentemente, el caso Batista ha generado una ofensiva similar, la cual ya ha dado sus frutos. Días después del secuestro, México comenzó a ser calificado por los estadounidenses como “estado fallido”, “lugar peligroso para visitar” o “amenaza fronteriza”, lo que ha derivado en la detención de importantes capos de la droga, buscados a uno y otro lado de la frontera, aunque ninguno relacionado hasta ahora con el secuestro de Batista.
Tanto los informes del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y de los departamentos de Estado y Justicia, así como las declaraciones de personajes como Michael Chertoff, Barry McCaffrey o Michael Hayden, han apuntado hacia una alerta por el grado descomposición que vive México. Clinton, sin embargo, matizó toda esa avalancha de declaraciones y comprometió la participación del gobierno norteamericano en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.
Antes, el presidente Calderón había exigido acciones concretas a Estados Unidos para frenar el tráfico de armas hacia México. Tras la desaparición de Batista y a pesar de la postura oficial por la falta de indicios que confirmaran un secuestro, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, dijo que revisaría el caso personalmente.
Más tarde, en gira por Washington, donde se reunió con jefes militares y autoridades políticas y de seguridad, Gómez Mont propuso atacar al narco con “tiros de precisión” en ambos lados de la frontera. El mismo 20 de marzo, el Ejército capturó en Saltillo a Sigifredo Nájera Talamantes, jefe de Los Zetas en Monterrey, en un operativo fríamente calculado.
El 24 de marzo, fecha en que la PGR ofreció públicamente recompensas por los capos más buscados, el Ejército detuvo a Héctor Huerta Ríos, testaferro del cartel Beltrán Leyva en Nuevo León. Otro tiro de precisión, si se considera su limpieza y oportunidad, pues ocurrió dos días antes de la visita de Hillary Clinton a Monterrey. Según informes de la PGR, el cartel del Golfo/ Zetas y los hermanos Héctor y Arturo Beltrán Leyva tienen un pacto de no agresión en ese estado desde 2007.
En otra línea, la familia de Félix Batista ha desplegado una cruzada mediática para captar la atención mundial, ante las barreras del sistema judicial mexicano. La campaña abarca desde entrevistas con grandes medios de comunicación como CNN, hasta la recolección de firmas a través de una página de internet para exigir que el caso fuera considerado en la visita de Clinton.
El tema Batista ha dado vuelta al mundo y captado la atención de medios internacionales como el canal MegaTv de Colombia y el periódico El País de España. La constante son sus críticas a las autoridades mexicanas por su pasividad y la escasa atención de los medios locales.
Los medios crearon confusión

Gómez Mont. También pide tiros de precisión en los Estados Unidos |
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Lourdes y Jackie Batista, esposa y hermana del investigador desaparecido, enfrentaron un primer obstáculo en los consulados de México en Miami y San Antonio. La denuncia se registró casi veinte días después de su entrega, sólo para que la PGR resolviera que la investigación correspondía a la Procuraduría de Justicia de Coahuila, por tratarse de un delito del fuero común. Las autoridades estatales manejan hipótesis extremas: desde un presunto auto secuestro hasta la búsqueda de sus restos en las narcofosas de Arteaga.
Sin embargo, fuentes cercanas a Batista apuntan hacia una posible negociación con los secuestradores de José Pilar Valdés Malacara, plagiado el 9 de diciembre en Saltillo. Batista desapareció el 10 y ese mismo día Valdés regresó a su domicilio, herido, sin establecer contacto con las autoridades. El gobierno descarta esa versión. También se especula que Valdés fue la carnada para prender al perito norteamericano.
ASI Global, donde Batista prestaba sus servicios, se deslindó del consultor y borró de su portal web información y datos de quien figuraba entre sus socios. El presidente de la compañía, Charly LeBlanc, declaró que Batista se encontraba en México “para dar asesorías a nivel personal y no a nombre de la empresa”.
Esto, a pesar de que antes de despedirse de sus comensales en el restaurante El Principal, Batista habría pedido: “Si no regreso, avisen a mi socio”, al tiempo que entregaba a uno de ellos —Daniel Garza— una tarjeta con datos de un consultor de ASI.
Analistas de seguridad consideran que Batista podría haber sido levantado en represalia por sus actividades en México, donde resolvió una serie de secuestros. Autoridades manejan la hipótesis de que podría tratarse de una provocación del cartel del Golfo para mostrar su poder en la zona.
Otra de línea de investigación, revelada por la Agencia de Noticias Proceso (Apro), indica que Batista podría haber sido levantado por Los Zetas, por considerar que era un agente encubierto del gobierno de Estados Unidos ocupado en tareas de inteligencia.
Charlie LeBlanc, presidente ASI Global, y una fuente diplomática consultada por Apro, coinciden en que el plagio pudo ser consecuencia de una confusión de los medios de comunicación de México que identificaron a Batista como agente o ex agente del FBI, equívoco que pone en riesgo su vida, advierte LeBlanc.
¿Represalia diplomática?
Después de la desaparición de Félix Batista, en medio de oleadas de enfrentamientos y ejecuciones, grupos no gubernamentales anunciaban que México estaba por alcanzar la cifra récord de mil secuestros en un año. En tanto, el Departamento de Estado norteamericano lanzó una “alerta de seguridad” que incluye a Coahuila y Durango.
Grupo Reforma y otros medios revelaron presiones del gobierno estadounidense para que las autoridades locales encontraran a Batista. El subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, Carlos Rico, declaró que no había ninguna petición específica sobre el caso.
Un reportaje de Proceso denominado “El misterioso secuestro de un antisecuestrador” señala que agentes y personal del consulado estadunidense en Monterrey visitaron al procurador de Justicia de Coahuila, Jesús Torres Charles, con quien permanecieron dos horas.
El cónsul de prensa, Todd Huizinga, declaró sobre el caso que “coadyuvan con las autoridades mexicanas a cargo de la indagatoria”.
Otra fuente consular, que pidió a Proceso no ser identificada, explicó que la reunión con el procurador Torres Charles tuvo como objetivo conocer los avances de la investigación. Confirmó que agentes de su gobierno permanecen en Saltillo e insistió que Batista no es ni fue miembro del FBI, y que la movilización obedece a que se trata de un ciudadano estadounidense.
Después del intercambio de declaraciones entre los gobiernos de Calderón y Obama, relacionadas con la inseguridad, el consumo y el tráfico de drogas y de armas, se produjo la visita de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien se reunió con el presidente mexicano. La Casa Blanca anunció un plan anti narco en la frontera que incluye movilización de agentes, recursos tecnológicos y financieros y hasta perros sabuesos para revisar “todos los trenes”.
Por ahora el plan desoye la demanda de los gobernadores fronterizos de Estados Unidos que reclaman la presencia de la guardia nacional, pero si las cosas no mejoran pronto, el gobierno norteamericano podría dar pasos para militarizar la frontera y contener la violencia que ya empieza a causar estragos en su patio trasero, como lo ha insinuado ya el presidente Obama. E4
Batista: 25 años de carrera
Félix Batista, cubano-estadounidense de cincuenta y cinco años de edad, es un ex militar de Estados Unidos.
Hasta su secuestro trabajaba como consultor de ASI Global Kidnap & Ransom Response, empresa de Houston dedicada al manejo de crisis, medidas de seguridad y negociación de secuestros.
Con más de veinticinco años de experiencia, Batista resolvió más de cien casos de secuestro y trescientos de extorsión en México y América Latina, donde era el principal negociador de la firma.
Durante su estancia en Saltillo y Torreón, Batista estuvo acompañado de Daniel Garza Ortiz de Montellano, ex secretario particular del gobernador Enrique Martínez en el período 1999-2005.
En ambas ciudades impartió pláticas a empresarios y policías sin cobrar honorarios, pues el propósito de su visita era ofrecer a industriales sus servicios y una película de poliuretano que protege de impactos de bala a vehículos, entre los niveles uno y cuatro. Su costo es de sesenta mil pesos, contra medio millón del blindaje tradicional. E4 |
Obama: una visita esperada

Pascual.
Embajador de Obama |
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Las visitas de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y las programadas por los titulares de Seguridad Nacional y Justicia, Janet Napolitano y Eric Holder, han tenido como objetivo preparar la gira de Barack Obama a México, los días 16 y 17 de abril. Las expectativas sobre el encuentro entre los mandatarios son altas. Destaca el inicio de una nueva era de cooperación y la eventualidad de que el presidente estadounidense envíe la Guardia Nacional a la frontera. Para ello, la Casa Blanca ya nombró embajador en México: Carlos Pascual, experto en “estados fallidos”, según la senadora priista Rosario Green.
Los gobernadores fronterizos de EE.UU. demandan a la Casa Blanca el envío de refuerzos, lo cual no dista mucho de la opinión de Obama sobre la situación en México, pues si bien elogia la lucha de Felipe Calderón contra el narcotráfico, al mismo tiempo coincide en que la violencia en nuestro país está “fuera de control”.
“No creo que sea lo que se llama una amenaza existencial, pero es una seria amenaza a las comunidades de la frontera y la situación está fuera de control”, dijo el mandatario en entrevista con el programa Face The Nation, de la cadena CBS. El concepto de “amenaza existencial” fue adoptado tanto por su rival republicano John McCain como por la propia Janet Napolitano.
Obama ha tomado un ejemplo concreto para hacer notar que el presidente Calderón tomó la decisión correcta al lanzar la ofensiva contra los carteles de las drogas: “Está encarándolos, de la misma manera que Elliot Ness enfrentó a Al Capone durante la época de la Prohibición. Con frecuencia eso causa más violencia, y estamos viendo que eso está aflorando”, añadió.
Elliot Ness fue un agente del Tesoro estadunidense famoso por sus esfuerzos por imponer la ley seca (Prohibición) en Chicago, en la década de 1930. Durante la presidencia de Herbert Hoover, Ness fue escogido para encabezar las operaciones relacionadas con el contrabando de alcohol, apuntando a las cervecerías ilegales y las rutas de suministro de la mafia de Al Capone.
Debido a la corrupción de las fuerzas policíacas, Ness creó un equipo de nueve hombres confiables, que luego serían llamados Los Intocables tras rechazar una tentativa de Capone de sobornarlos. Ness asegura haber descubierto cervecerías que generaban más de un millón de dólares de ganancias. En 1942, Ness murió en un accidente automovilístico cuando supuestamente manejaba alcoholizado. E4 |
El caso Camarena
Tras el asesinato del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena, en 1985, el gobierno estadounidense exigió a México un mayor compromiso en la lucha antinarcóticos, aumentó el personal de sus agencias en territorio mexicano, amplió el intercambio de información y diseñó nuevas estrategias de cooperación.
“Kiki” Camarena se ganó la confianza de los narcotraficantes Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo “don Neto”, Manuel Salcido “el Cochiloco” y Miguel Ángel Félix Gallardo, los capos de Jalisco más poderosos de la época. Les había prometido protección e impunidad de Guerrero hasta Tijuana.
Con la información de Camarena, en 1984 se realizó un operativo en el rancho “El Búfalo”, de Chihuahua, en el cual participaron cuatrocientos soldados apoyados con helicópteros. El Ejército incautó la cosecha de casi mil hectáreas de mariguana, valuadas en ocho mil millones de dólares, que representaban el consumo de varios meses en los Estados Unidos. En la propiedad laboraban diez mil campesinos.
En venganza, los capos secuestraron a Camarena en calles de Guadalajara, en marzo de 1985. Luego lo torturaron y asesinaron.
Washington presionó al gobierno mexicano y la DEA atrapó a Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo, Manuel Salcido y Félix Gallardo, dejando al cártel sin sus principales cabezas.
Analistas sugieren que a partir de entonces emergieron cuatro grandes carteles: el de Tijuana, a cargo de los hermanos Arellano Félix y Jesús “Chuy” Labra; el de Sinaloa, dirigido por Joaquín “el Chapo “Guzmán Loera y Héctor Luis “el Güero” Palma Salazar; el del Golfo, controlado por Juan García Ábrego, y el de Juárez, liderado por Amado Carrillo Fuentes “el Señor de los Cielos”. E4 |
La lista de los diecisiete
La alerta del consulado de Estados Unidos en Monterrey sobre “el deterioro de condiciones de seguridad” en Durango y Coahuila, debido al aumento de asaltos, secuestros y asesinatos, redujo los viajes de personal diplomático a ambos estados. El hecho fue minimizado por las autoridades locales.
Según el secretario de Gobierno, Armando Luna Canales, la alerta no corresponde a la realidad que se vive en Coahuila, porque el secuestro de Batista fue “un incidente aislado, lamentable y que hay que investigar”.
Sin embargo, Edgardo Buscaglia, profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México, quien encabeza un equipo de expertos de ciento siete países, afirma que el narco controla ya diecisiete estados de la república mexicana, entre ellos Coahuila.
Una nota del periódico Vanguardia señala que Buscaglia registra desde mediados de 2007 un incremento en la frecuencia de extorsiones, consumo de drogas, infiltración de los grupos criminales en los municipios, corrupción policíaca, cobro por protección a empresarios, impuestos paralelos con padrón fiscal criminal, conformación de ejércitos paralelos, secuestros, y utilización de armas cada vez más sofisticadas en México.
“Esto por sí mismo no da prueba de que estemos en una situación de Estado fallido hoy, pero sí da cuenta de que en diecisiete estados del territorio mexicano los grupos criminales ya enfrentan al Estado de igual a igual, para tomar control territorial y oponerse a cualquier intento del Estado de sanear sus instituciones y esto lo hace con capacidad militar logístico-operativa para enfrentarse a las fuerzas armadas”, detalla.
Buscaglia señala en sus investigaciones que las entidades que han comenzado a ser controladas por los tres principales carteles del narcotráfico son Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, Michoacán, San Luis Potosí, Chiapas, Tlaxcala, Nayarit, Aguascalientes, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Campeche, Tabasco y el Estado de México. E4 |
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