Nº 349 - 24 de marzo de 2009
 
 
 
 

La trascendencia de la obra del escritor español alcanza el suelo coahuilense

Federico García Lorca
un canto de libertad y esperanza hecho realidad

Lucía Sánchez

El considerado una de las cimas del teatro español es protagonista de la historia cultural de Saltillo pues dos montajes se contemplan para este año, Yerma y Bodas de Sangre

Debido a su capacidad para aunar la tradición con la vanguardia, Federico García Lorca está considerado como uno de los autores más universales. Recurrió a la recreación de mitos literarios para reflexionar sobre las transformaciones que se estaban gestando en el tejido social del momento en que vivió, además de cuestionar los estereotipos morales y hacer frente a las acciones costumbristas que empañaban la evolución del género humano.
Es con todos estos ingredientes y mucho más que Coahuila espera para este año dos montajes de obras producto de la inteligencia y la creación del autor español: Bodas de Sangre y Yerma.
La primera de las obras será dirigida por Marisa Vallejo, la segunda, por Jesús Valdés. Ambas fueron beneficiarias con un apoyo económico por el Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico 2008-2009, y se contempla su respectivo estreno para el mes de octubre. Además, no se descarta la posibilidad de realizar una gira por el estado.
Con estos proyectos, los ciudadanos tendrán la oportunidad de ver un teatro poético que gira entorno a símbolos medulares —la sangre, el cuchillo, la rosa—, que se desarrolla en espacios míticos o presenta un realismo trascendido, y que encara problemas sustanciales de existir. El teatro de Lorca es, junto al de Valle Inclán, el de mayor importancia escrito en castellano en el siglo XX.
Nacido en Fuente Vaqueros, provincia de Granada, el 5 de junio de 1898, murió ejecutado tras el levantamiento militar de la Guerra Civil, el 18 de agosto de 1936. Su cuerpo permanece enterrado en una fosa común anónima en algún lugar de Granada con los cadáveres de dos banderilleros y un maestro, asesinados todos por su afinidad al Frente Popular.

El teatro de Lorca

Sobre Lorca influyeron el drama modernista (de aquí deriva el uso del verso), el teatro lopesco (evidente, por ejemplo, en el empleo organizado de la canción popular), el calderoniano (desmesura trágica, sentido de la alegoría) y la tradición de los títeres. La producción dramática de Lorca puede ser agrupada en cuatro conjuntos: farsas, comedias “irrepresentables” (según el autor), tragedias y dramas.
Entre las farsas, escritas entre 1921 y 1928, destacan La zapatera prodigiosa, en la que el ambiente andaluz sirve de soporte al conflicto, cervantino, entre imaginación y realidad, y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, complejo ritual de iniciación al amor, que anuncia los “dramas irrepresentables” de 1930 y 1931: El público y Así que pasen cinco años, sus dos obras más herméticas, son una indagación en el hecho del teatro, la revolución y la presunta homosexualidad —la primera— y una exploración —la segunda— en la persona humana y en el sentido del vivir.
Consciente del éxito de los dramas rurales poéticos, Lorca elabora las tragedias Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934), conjugación de mito, poesía y sustancia real.
Los problemas humanos determinan los dramas. Así, el tema de la “solterona” española (Doña Rosita la soltera, 1935), o el de la represión de la mujer y la intolerancia en La casa de Bernarda Alba, para muchos la obra maestra del autor.
Hay que presentar la fiesta del cuerpo desde la punta de los pies, en danza, hasta la punta de los cabellos, todo presidido por la mirada, intérprete de lo que va por dentro. El cuerpo, su armonía, su ritmo, han sido olvidados por esos señores que plantan en la escena ceñudos personajes, sentados con la barba en la mano y metiendo miedo desde que se les ve. Hay que revalorizar el cuerpo en el espectáculo. A eso tiendo, afirmaba el autor español.

Sentimiento sobre la razón

Federico García Lorca defiende la primacía de los instintos amorosos sobre los criterios de la razón, de las opciones personales frente a las convenciones sociales, a pesar del trágico fin que provocan. Los imperativos morales convencionales actúan con la misma fuerza que los hados que guían la acción de los personajes clásicos. Es precisamente en esta búsqueda de la libertad donde radica la tragedia protagonizada por las mujeres lorquianas, quienes queriendo huir de su destino de sometidas buscando la libertad, acuden a la llamada poderosa de fuerzas ciegas que las hunden en la tragedia y en la muerte.
Eros y Thanatos unidos de nuevo en sus composiciones dramáticas. Al tratar la influencia de Las Bacantes, de Eurípides, en Yerma, el investigador Carlos Feal ha incidido en esta precisa referencia a la tragedia griega, en este poder femenino, que, en el caso de una obra como La casa de Bernarda Alba, no se concreta en un individuo específico o en una faceta de su esencia, la maternidad, sino en el protagonismo de un colectivo, cuyos integrantes manifiestan su honra desde una posición contraria a la que la honra asume en el universo masculino de valores. La protagonista lorquiana se convierte así en el instrumento ideal de una crítica contra la sociedad de hombres, indica Feal en su libro Lorca: tragedia y mito.
No obstante, conviene añadir que el tratamiento del tema de la defensa de la libertad frente a las convenciones sociales asociado a la mujer, no puede entenderse en toda su dimensión sin relacionarlo con la recreación personal ideada por García Lorca de un componente esencial del drama español de los siglos 16 y 17, el honor. Algunas de sus obras más importantes presentan este tema en distintas vertientes, pero se separa del teatro clásico al no aceptar los dictados del orden social. El autor granadino se apoya, en efecto, en la tradición española para “modernizar” la tragedia clásica, pero son los personajes femeninos, sus víctimas más directas, los que le permiten llevar adelante esta nueva perspectiva. No puede entenderse el teatro lorquiano sin tener en consideración su irónica actitud hacia el tema de la honra, fruto de la dialéctica establecida entre el honor y el amor, piedra angular de sus tragedias.
Yo he abrazado el teatro porque siento la necesidad de la expresión en la forma dramática. Pero por eso no abandono el cultivo de la poesía pura, aunque ésta igual puede estar en la pieza teatral que en el mero poema, comentó Lorca en una ocasión.  En base a esto, la lírica de Lorca constituye una de las cimas de la poesía de la Generación del 27 y de toda la literatura española. La poesía lorquiana es el reflejo de un sentimiento trágico de la vida, y está vinculada a distintos autores, tradiciones y corrientes literarias. En esta poesía conviven la tradición popular y la culta. Aunque es difícil establecer épocas en la poética de Lorca, algunos críticos diferencian dos etapas: una de juventud y otra de plenitud. Descata el libro El diván de Tamarit (1940), con poemas de atmósfera oriental, inspirados en las colecciones de la antigua poesía arábigo-andaluza.

Memoria histórica… y física

Una polémica se levantó dentro de la familia de García Lorca en septiembre de 2008, debido a que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, Andalucía, solicitó la exhumación de los restos. 
Las investigaciones llevadas a cabo por Ian Gibson para su libro El asesinato de Federico García Lorca señalan el lugar en el que podrían estar los restos, bajo un olivo, junto al barranco en el que hoy existe un parque memorial de todas las víctimas. Otras teorías lo señalan a cuatrocientos metros. Después de la aprobación por el Parlamento español de la ley que condena al franquismo y rehabilita a las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura, la asociación pidió la exhumación de los restos del poeta.
Ante esto, Laura García Lorca, sobrina carnal del dramaturgo, señaló en entrevista al diario El País que no lo impediremos. Aunque nos gustaría que no se hiciera, respetamos los deseos de las otras partes implicadas. Las razones de la familia, explicó consisten en que el acto podría generar mucho morbo, pero sobre todo, afirma, quisiéramos que siguiera ahí y que sea su fama la que sirva para preservar el lugar como el cementerio que es. Así evitaríamos que las demás víctimas cayeran en el olvido. E4

Simbología Lorquiana

De acuerdo con su gusto por los elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en su poesía. Se refieren muy frecuentemente a la muerte aunque, dependiendo del contexto, los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca:

  • La luna: es el símbolo más frecuente en su obra. Su significación más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza.
  • El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada, representa la muerte.
  • La sangre: representa la vida y, derramada, es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual.
  • El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra, portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino.
  • Las hierbas: su valor dominante, aunque no único, es el de ser símbolos de la muerte.
  • Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia

Bodas de Sangre
Acto tercero
(extracto)

Novia: ¡Calla! Desde aquí yo me iré sola. ¡Vete! ¡Quiero que te vuelvas! ¡Calla, digo! Con los dientes, con las manos, como puedas, quita de mi cuello honrado el metal de esta cadena, dejándome arrinconada allá en mi casa de tierra. Y si no quieres matarme como a víbora pequeña, pon en mis manos de novia el cañón de la escopeta. ¡Ay, qué lamento, qué fuego me sube por la cabeza! ¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
¡Ay qué sinrazón! No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del día que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba. He dejado a un hombre duro ya toda su descendencia en la mitad de la boda y con la corona puesta. Para ti será el castigo y no quiero que lo sea. ¡Déjame sola! ¡Huye tú! No hay nadie que te defienda.

 

 
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