La dictadura de Irarragorri
Gómez-Irarragorri. El crítico y el dictador |
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Imagen Empresarial se transmite de lunes a viernes, de las 6 a las 6:45 horas. Tal vez por ello el presidente del club Santos, Alejandro Irarragorri, supuso que nadie en Coahuila y La Laguna escucharía la sarta de hipérboles y faroles que hiló sin recato en la entrevista que concedió recientemente al titular del programa, Carlos Mota, quien además de especialista económico es también espléndido analista político.
Pontificó como si el Grupo Modelo fuera un mecenas o, mejor aún, un Mesías que salva a La Laguna de la postración, sin considerar que el consumo inmoderado de bebidas alcohólicas contribuye a agravar los problemas familiares y sociales. No de la región, sino del país. Nadie asiste al estadio a punta de pistola y tampoco nadie, con un cañón en la sien, ingiere volúmenes ingentes de cerveza en cada partido. Sin embargo, tampoco ninguna autoridad frena su distribución y venta; incluso clandestina, en expendios y colonias.
Irarragorri, quien amaga con llevarse al equipo y el estadio —en construcción— a otra plaza, cuando la afición no colma su actual casa, según ha denunciado Juan Gómez Junco, cronista deportivo de La Opinión Milenio y Multimedios Televisión, anunció que las obras en el “Territorio Santos Modelo” están a punto de turrón. Pero en su sitio web, el club muestra el futuro estadio a medio construir y sin señales de otras inversiones.
En octubre de 2005, Gómez Junco denunció penalmente a Miguel Zepeda, mediocampista del Santos, por intento de agresión. A falta de goles, el refuerzo quería asestarle puñetazos al cronista que criticaba su falta de efectividad.
Ufano por el título del torneo de clausura 2008, el presidente del Santo declaró que en el fútbol, la mejor democracia es la dictadura (Espacio 4, 329). Y dictadura es el “Gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor, del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país” (Diccionario de la Lengua Española). En este caso, Irarragorri ejerce un gobierno despótico y el país es “el territorio Santos”. Desafortunado título en momentos en que las mafias luchan por el control de “territorios”.
En la entrevista con Mota, el directivo se refirió a la “función social” de la cervecería que representa. Palabras más, palabras menos, declaró que en lugar de construir una casa a los que no la tienen, mejor un complejo de calidad mundial, con estadio, hoteles, centros comerciales… proyecto en el cual se invierten más de cien millones de dólares.
Sólo que omitió un detalle: que el Estado contribuye con ciento cincuenta millones de pesos y el Municipio con cincuenta. Irarragorri exudaba soberbia. Nada dijo de abrir el club a la participación, así sea minoritaria, de la afición, como pasa en otros países, especialmente en Europa. Tampoco se comprometió a fijar precios más accesibles o a atacar la corrupción dentro y fuera del estadio.
La reventa llega al extremo de anunciarse en los periódicos en semifinales y finales. En juegos regulares, los boletos se cotizan hasta en tres veces su valor a la vista de directivos y autoridades. El hecho de que nadie compre a la fuerza no elimina el abuso, las faltas a la ley, la evasión fiscal. En algunas secciones se cobra por ocupar lugares previamente pagados, sin que nadie diga pío. El colmo: Ticketmaster vende boletos que corresponden a asientos de abonados. La dictadura funciona, el circo romano abre impune. La gente de sol, apretujada, soporta rayos incandescentes, quiere ver a sus héroes, reflejarse en ellos. Pero el ídolo es ídolo por un rato nomás, humana eternidad, cosa de nada, recuerda Galeano en El futbol a sol y sombra. (Durante el partido) La fuente de la felicidad pública se convierte en pararrayos del público rencor: — ¡Momia! A veces el ídolo no cae entero. Y a veces, cuando se rompe, la gente le devora los pedazos.
Y qué decir de los patanes que se cuelan a cualquier localidad. El fanático es el hincha en el manicomio. La manía de negar la evidencia ha terminado por echar a pique la razón... (…) el humillado se hace humillante y da miedo al miedoso. (…) liberado por un día… tiene mucho que vengar, escribe Galeano del fanatizado que amenaza e insulta cobijado por la dictadura de Irarragorri. E4 |