Las palabras se pierden con los hechos
la sonrisa con tu indiferencia.
Es difícil besarte y no poder tenerte.
Esquivo la mirada para que no veas en mí la derrota.
El ser reina de tu castillo
me convirtió en una mendiga
que toca la puerta por un pedazo de pan
La mirada de dolor que puedes ver
no se compara siquiera con la ausencia
de algo doloroso.
Hace algún tiempo mis lágrimas se acabaron.
Ahora lloro con el alma
y con la plena seguridad
que tu corazón
sólo late por naturaleza.
Aprendo a estar sola
No veo más allá de la niebla,
detrás de la ventana,
el cielo gris.
Desde mi lugar, aprendo a estar sola.
La tarde es para tomar café,
Lo mejor ya fue.
Ahora debo dejarte ir.
Momentos como hoy valen la pena recordar.
Esto me hará fuerte para seguir viendo la lluvia
desde este cuarto donde aún huele a esos días
donde tu abrazo cubría mis sueños.
Pero debo dejarte ir aprender a estar sola.
Esto duele amor, quizá más que un raspón en la rodilla,
y momentos como hoy, valen la pena recordar.