Nº 348 - 10 de marzo de 2009
 
 
 
 
 
 

Tres giras del presidente al estado en veintisiete meses de gobierno

 

Calderón-Moreira
después del encontrón en Los Pinos,
el apretón de manos en Saltillo

Gerardo Hernández G.

Precedida de una discusión en Los Pinos con gobernadores del PRI, la visita del presidente a Coahuila ocurre en un contexto marcado por la inseguridad y la competencia electoral; no hubo manifestaciones, pero esta vez la prensa fija posiciones, aconseja, contrasta popularidades y reprocha algunas políticas federales

Nadie predica mejor que la hormiga, y no habla
Benjamin Flanklin


Pelillos a la mar. El presidente Calderón y el gobernador Moreira se saludan en planta tratadora de aguas de Saltillo

La noticia empezó a desgranarse el 21 de febrero en la columna Serpientes y Escaleras de Salvador García Soto en El Universal: El presidente Calderón reclamó a un puñado de gobernadores del PRI la falta de apoyo al Ejército en la cruzada contra el narcotráfico y el crimen organizado, ante Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa. El acuerdo de mantener la reunión bajo reserva resultó inútil, igual que la comida de Salinas con la cúpula del PRI hace quince años, cuando en medio de una sucesión atropellada advirtió: “No se hagan bolas: el candidato es Colosio”. Sin embargo, tan pronto los invitados pusieron un pie fuera de Los Pinos, el mensaje se convirtió en reguero de pólvora, sólo que a Colosio lo asesinaron un mes después.
Según García Soto y notas de El Norte y el periódico digital Reporte Índigo, en la reunión del 17 de febrero —dos días antes de la celebración del Día del Ejército en Monterrey— participaron los gobernadores Humberto Moreira, de Coahuila, Enrique Peña, del Estado de México, José Natividad González, de Nuevo León, Mario Marín, de Puebla, y Fidel Herrera, de Veracruz. Al presidente lo acompañaron los secretarios de Gobernación, Fernando Gómez Mont, de Hacienda, Agustín Carstens, y del Trabajo, Javier Lozano.
El gobernador que más se enzarzó con Calderón fue el de Coahuila, señalan las crónicas. El presidente reprochó Me han dejado solo. (…) algunos gobernadores no están haciendo su parte en esta guerra y prefieren desentenderse de la gravedad del problema; advirtió de que en el Ejército existe malestar por esa situación y alertó sobre el riesgo de que el futuro presidente sea un narcotraficante. Moreira replicó que en Coahuila todos los mandos policiales estatales y hasta municipales son militares y que era injusto que se (les) acuse de inacción, cuando está claro que ni el aparato estatal ni los alcaldes tenemos la capacidad de reacción que se necesita para enfrentar a tan fuertes enemigos. (…) ¿Cómo cree que nos sentimos allá en nuestros estados.
Moreira habría criticado también la falta de cuidado de los asesores del presidente al programarle una gira por Coahuila el 19 de febrero, cuando se cumplieron tres años de la explosión en la mina Pasta de Conchos que dejó sesenta y cinco muertos. “Lo están llevando a confrontarse con los que protestan”. Según Reporte Índigo, Calderón respondió que no evadía las protestas y que no sería la primera ni la última vez que hablaría con los deudos. Además habría dicho: “Mire, gobernador Moreira, Coahuila también es México, y ya van dos veces que usted evita que vaya de gira por su entidad”.
El gobernador de Durango, Ismael Hernández, recriminó al presidente la falta de coordinación entre el procurador Eduardo Medina y el secretario de Seguridad Genaro García. Preguntó: ¿Quién está a cargo de la AFI? Una semana después, el Ejército detuvo a los directores de seguridad pública de Mapimí y de Tlahualilo, Gerardo Soto Alvarado y Roberto Rodríguez Santiago, en posesión de mariguana, armas y municiones. Por los mismos días, el Departamento de Estado norteamericano lanzó la alerta a sus ciudadanos para abstenerse de visitar Coahuila y Durango por la escalada de violencia y de secuestros, sobre todo en La Laguna.
En la misma comida del 17 de febrero, Calderón habría invocado a Dios y a los ciudadanos para impedir que el PRI regrese a Los Pinos. Pero cuando la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, apeló a la Virgen de Guadalupe para que les hiciera el milagro de volver al poder en 2012, el mandatario le pidió no forzar a la Virgen a tomar partido.
El tema lo abordó Luis García Abusaíd en la columna Otra Opinión, de Zócalo Saltillo, el 1 de marzo:
“El trasfondo de este intercambio verbal ilustra un rasgo de la crisis política que, aparejada a la económica, financiera y de seguridad, tiende a dejar solo a Felipe en la conducción del país. (…) Su lógica está equivocada: Calderón es el que está creando con su gabinete una burbuja a su alrededor que le aleja de una realidad común a ciento seis millones de mexicanos; y le impide obtener la legitimidad necesaria para liderar una coalición de fuerzas políticas, empresariales, religiosas y ciudadanas que pudieran rescatar a nuestro país”.
El ex secretario técnico del gobierno del estado y actual coordinador de asesores pregunta: “¿Cómo no dejar solo a nuestro presidente?, cuando su burbuja permea una arrogancia, intolerancia e insensibilidad que le confronta ante la ciudadanía, cuando, por ejemplo, le hace pensar que la solución a la crisis es sólo un problema de voluntad, ‘de echarle ganas’ (…) ¿Cómo no dejar solo a nuestro presidente? Cuando insiste en una guerra frontal contra el narcotráfico y crimen organizado en el terreno estrictamente militar, que soslaya el tráfico de armas, el lavado de dinero, el trabajo de inteligencia estratégica y el depuramiento (sic) de nuestras instituciones dedicadas al rubro de seguridad pública?
Remata: “¿Cómo no dejar solo a nuestro presidente? Cuando él se aleja, y nos abandona a cada instante. Mientras miramos su estrella, y la nuestra, caer en el horizonte”.

La visita en los medios

En este contexto se produjo la tercera gira del presidente Calderón a Coahuila en veintisiete meses de gobierno, que comprendió la tarde del 26 y la mañana del 27 de febrero, para inaugurar la planta tratadora de aguas de Saltillo y la fábrica de camiones Freigthliner.
Reprogramada la visita, para que no coincidiera con la conmemoración de la tragedia en Pasta de Conchos, las actividades del presidente, que incluyeron una cena con autoridades locales y empresarios la noche del 26, transcurrieron sin incidentes. Esta vez no hubo protestas ni porras al gobernador, como cuando visitó Piedras Negras después del tornado del 24 de abril, cuando le cambiaron el recorrido, dice una fuente.
El presidente fue recibido con un editorial de El Diario de Coahuila en primera plana donde le expresa que hallará “una gran afinidad a los proyectos que su gobierno ha trazado para México” y las acciones que realiza “para avanzar hacia su cumplimiento. (…) Pero tenga también presente que los coahuilenses necesitamos de su solidaridad, y demandan de la Federación mayores apoyos para avanzar, con usted y con México, en el logro de las metas comunes en materia de empleo, seguridad, salud, bienestar y justicia social”. Por último, un exhorto: “Señor Presidente: vamos a trabajar juntos, tome por favor la mano amiga de nuestro Gobernador; el profesor Humberto Moreira sabe tenderla con sinceridad y con lealtad, y el resto de los coahuilenses también”.
Vanguardia publicó el viernes 27, también en primera plana, una encuesta entre saltillenses que califica con 8.68 al gobernador Humberto Moreira y 7.31 al presidente Calderón. El principal problema estatal, según el sondeo, es la inseguridad (43 por ciento) y el primero a escala nacional inseguridad y narcotráfico (41 por ciento).
Las ocho columnas de Zócalo Saltillo fueron, Felipe Calderón: Torreón, embudo del narco (27 de febrero), Inversionistas extranjeros elogian a Saltillo por su seguridad (28 de febrero). En la edición dominical, el diario retoma la discusión entre el gobernador y el presidente en la columna Teatro Político. La cabeza es un reclamo histórico: La Federación de $2.00 que se lleva, nos regresa $1.00. El texto señala que después de la controversia en Los Pinos y “encendida la ira calderonista hubo los peores presagios sobre la gira. Finalmente, Calderón vino, constató, se convenció y se fue. No dejó nada, no prometió nada, no trajo nada. Simplemente de trámite para el libro de récords”.
El presidente Calderón no visitaba Saltillo desde enero de 2007, en una gira relámpago. La del mes pasado no duró veinticuatro horas. La agenda marcó su arribo a las 16:25 horas del jueves y a las 9:50 del viernes la inauguración de la planta de ensamble Daimler de tractocamiones.
Entre una y otra gira, las críticas y reclamos del gobierno del Estado a la Federación fueron constantes, algunos más subidos de tono que otros. El 15 de noviembre de 2007, después de que diputados del PAN interpelaron al gobernador en su segundo informe, Moreira acusó a líderes y autoridades de ese partido de proteger a narcotraficantes. El señalamiento lo hizo en base a un reportaje del corresponsal de la revista Proceso, Arturo Rodríguez García, según el cual el presunto capo Sergio Villarreal, “El Grande”, hermano de un ex cuñado del senador Guillermo Anaya, había asistido al bautizo de una hija del político lagunero cuyos padrinos fueron el presidente Calderón y su esposa.
El caso se convirtió en escándalo nacional y en un cruce de acusaciones entre el PRI y el PAN hasta que el gobernador Moreira y el senador Anaya se reunieron a finales de diciembre de ese año en el hangar del gobierno del Estado en Ramos Arizpe. Sin embargo, no solo el presidente se alejó de Coahuila, por decisión propia o, como lo dijo en Los Pinos, porque en dos ocasiones se evitó que visitara el estado.
Lo mismo que Calderón, las giras de los secretarios del gabinete a Coahuila son contadas. José Ángel Córdoba, de Salud, vino el año pasado, después del segundo informe presidencial, a presentar los avances del gobierno federal y más recientemente a la inauguración de una clínica. Javier Lozano, del Trabajo, representó al presidente en el tercer informe del gobernador. Rodolfo Elizondo, de Turismo, también tuvo actividades en el estado el año anterior.
El secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño había logrado acuerdos con el gobernador Moreira que mejoraron las relaciones entre el Estado y la Federación y redujeron las tensiones con el PAN (Espacio 4, 345). Sin embargo su fallecimiento, el 4 de noviembre en un accidente de aviación, volvió a generar vacíos y confrontaciones, atizadas por la sucesión estatal de 2012, cuyas cartas fuertes son hasta hoy Rubén Moreira, hermano del gobernador, presidente del PRI con licencia y precandidato a diputado federal, y el senador Guillermo Anaya, compadre del presidente y ex alcalde de Torreón.
Este año será crucial para el futuro relevo del gobernador Moreira, pues en julio se elegirán diputados federales y en octubre alcaldes. Las tendencias para la renovación del Congreso marcan favorito al PRI, en segundo lugar al PAN y en tercero al PRD. En 2008 el Partido Revolucionario Institucional hizo carro completo en las elecciones de diputados locales, pero el triunfo más sonoro se registró en Torreón, bastión del PAN, donde obtuvo sin dificultad los cinco distritos, cuatro de los cuales había perdido en los comicios de 2005. E4

Invítenme a Torreón y voy:
el presidente a empresarios

Alejandro Gurza y Carlos Delgado describen
el ambiente en la cena de Calderón con la IP

 


Gurza.
Apoyo al Ejército

Delgado. Diálogo con Calderón

Coahuila y Durango aparecen en la lista negra del Departamento de Estado norteamericano, por las oleadas de violencia y de secuestros que no sólo azotan a estas entidades, sino a la mayor parte del país, aun y cuando la canciller Patricia Espinosa centre el problema en Baja California, gobernado por Acción Nacional, Chihuahua —donde José Reyes Baeza sufrió un atentado por presuntos sicarios del narcotráfico el 23 de febrero— y Sinaloa, del PRI.
La gira del presidente Calderón incluía también Torreón, pero “por seguridad se lo impidieron”, según la columna Teatro Político de Zócalo Saltillo (1-3-09) que suele poseer información de primera mano y adelantar movimientos políticos que después se confirman.
Sin embargo, el presidente cenó con empresarios del estado el 26 de febrero, donde abordó temas de seguridad y economía. Salvo comentarios en columnas, poco trascendió de la reunión.
Alejandro Gurza, uno de los líderes más combativos de La Laguna, describe así el ambiente: Era tenso, de azoro. Debo decirte que fui el único invitado de la Presidencia, pues en Torreón no me permiten participar en este tipo de reuniones. Efectivamente, el 4 de diciembre se impidió su acceso a la Casa de Gobierno, donde se analizaba el problema de los secuestros (Espacio 4, 345).
¿En qué consistió su participación?
Felicité al presidente por su valor y decisión para enfrenta al crimen organizado, pero no solo corresponde al presidente sacar adelante al país, sino a todos los gobiernos, pues los hay que no están comprometidos. Por otra parte, necesitamos, como seres humanos, volver a Dios, inculcarle a los niños y jóvenes valores, alejarlos desde el hogar de las drogas, la prostitución y el alcohol. Por desgracia, en nuestras ciudades falta una ciudadanía atenta, crítica y participativa.
El presidente reveló un dato que sorprendió a todos, dice Gurza. Al principio de su administración los soldados ganaban alrededor de dos mil pesos mensuales, hoy perciben más de seis mil. Pero además, parte de la fortuna que Raúl Salinas ocultó en Suiza y que el gobierno de Calderón recuperó, sirve para un fondo de apoyo al Ejército. El ex candidato del PAN a diputado federal en los ochenta refiere que al final de la cena platicó unos minutos con el presidente y con el gobernador sobre el tema de la inseguridad.
En un breve diálogo con Calderón, Carlos Delgado resumió el ambiente en La Laguna: “es insoportable”. Los asesinatos, secuestros y balaceras callejeras provocan que la gente se encierre en sus casas. Otras, de plano, han dejado el país, declara telefónicamente. Muchos negocios están devastados.
¿Cómo reaccionó el presidente?
Bien. Invítenme a Torreón y voy. Pónganse de acuerdo, me dijo.
¿Se pondrán de acuerdo?
Lo haremos.
¿Qué ambiente percibió en la cena y en el trato del presidente con el gobernador?
Calderón habló de economía y de seguridad, los temas del momento. Y con el gobernador muy bien. Habían discutido en Los Pinos, ¿verdad?
El 27 de febrero, un día después de la cena, el grupo Laguneros Unidos por un México en Paz publicó un reconocimiento al presidente Calderón, en el cual se solidariza “con su valiente y decidida política para combatir el crimen organizado”.
También “agradecen y aplauden las acciones y operativos que realiza el Ejército”, al que califican como “la institución más confiable a su Supremo Mando” y destacan el papel de los soldados muertos en el cumplimiento de su “patriótico deber”. Piden que “por ningún motivo” suspenda sus operativos en La Laguna y de las autoridades locales demandan seguridad y —en mensaje cifrado— “aplicar todo el rigor de la ley” a los delincuentes para que “no regresen a la calle impunemente” como por desgracia “suceden en muchas ocasiones”. Y por último, una exigencia a los responsables de administrar justicia, que desvela un poco de lo mucho que saben: “ojalá (los jueces y magistrados) emulen a nuestras Fuerzas Armadas para el bien de México”.
El desplegado, sin firma responsable, cierra con un aforismo del político y escritor británico Edmund Burke, al que, por cierto, no se le da el crédito respectivo: “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”. E4

 
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