Nº 347 - 24 de febrero de 2009
 
 
 
 
 
 

Denuncian que primero “se cayó el sistema” y luego se cambió de proveedor

Revuelta silenciosa en la UA de C
por contratar Internet con RCG

Diego Guevara


Catedráticos e investigadores de la Universidad temen que información sensible de la institución, así como datos personales, sean utilizados con otros fines. Ignoran si hubo licitación, pero logran que el servicio, que Telmex se habría negado a prestar, sea en principio por siete meses


¿Bajo acoso?
Preocupa el uso de información financiera y académica por Internet

La noticia de que la televisora local RCG se ha convertido en el nuevo proveedor del servicio de Internet para la Universidad Autónoma de Coahuila, cayó como un balde de agua fría entre maestros, investigadores y empleados de la institución.
Y no es para menos, ya que la empresa de Roberto Casimiro González ha cosechado un largo prontuario de antecedentes legales que no inspira mucha confianza.
Fuentes en el interior de la casa de estudios que han pedido el anonimato por temor a una guerra sucia, aseguran que la mayor preocupación gira en torno a los datos sensibles que generan algunas áreas, como la Tesorería General, la Dirección de Asuntos Académicos y otros departamentos de administración e investigación. De hecho, dicen desconocer la existencia de un proceso de licitación para adjudicar el servicio, tal como lo marca la ley.
Sin embargo, esta información no se encuentra disponible en la sección de Acceso a la Información de la página web de la UA de C, por lo que se ha girado una solicitud al Instituto Coahuilense de la Información (ICAI), la cual será resuelta en los próximos días.
El tema es delicado si se considera que los proveedores de Internet tienen acceso a los paquetes de información que envían sus clientes. Y más delicado aún con los antecedentes de la televisora, los cuales van desde procesos administrativos y civiles contra algunos de sus conductores hasta sanciones económicas por parte de la Secretaría de Gobernación por faltas graves a la ley.
El mes pasado, Roberto Carlos González Fernández, hijo del concesionario de RCG, fue arrestado en Zacatecas por el presunto robo y venta de un avión de su tío Rolando González Treviño, quien opera sistemas de televisión en Monclova y lo demandó en 2005.
Según fuentes de la Universidad, la relación de RCG con la institución se ha estrechado en los últimos años, aunque no descartan que sea por presiones.
En este marco, la empresa de Roberto Casimiro González podría convertirse también en proveedor del servicio de telefonía, aprovechando el negocio del triple play (servicios por cable de televisión, telefonía e Internet) a través del acceso a las líneas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Este dato podrá ser confirmado una vez que la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) responda a una solicitud realizada ante el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI).
RCG no deja de acumular riqueza y poder en Coahuila. Según contratistas inconformes, a ellos también los ha desplazado en la ejecución de obra pública. Esta vez, según parece, sus tentáculos aprisionan con más fuerza a la Universidad.

La Iglesia en manos de Lutero

Catedráticos, investigadores y trabajadores de la UA de C comenzaron a tener problemas para conectarse a Internet el 31 de enero, cuando por causas desconocidas “el sistema se cayó”. Enseguida corrió la noticia de que RCG sería el nuevo proveedor y el servicio empezó a normalizarse de manera gradual. Algunos, incluso, consideran que el fallo fue provocado por los propios beneficiarios.
Según las fuentes, el contrato con RCG será por siete meses con la posibilidad de extenderse incluso al de telefonía. Por razones que se ignoran, Teléfonos de México (Telmex) se habría negado a proporcionar el servicio.
Si el contrato inicial se firmó por siete meses, se debió al revuelo que la noticia causó y a la oposición interna por dejar en manos de la polémica empresa información sensible de la Universidad —sobre todo financiera y académica—, lo mismo que datos personales de los maestros.
También preocupa la presunta falta de licitación para adjudicar el contrato, pues si bien la Constitución de Coahuila reconoce la autonomía de la Universidad en su artículo 118, la institución no está exenta de rendir cuentas debido a que hace uso de recursos públicos.
La misma Ley de Acceso a la Información Pública del Estado de Coahuila de Zaragoza señala a las “universidades públicas dotadas de autonomía por ley” como entidades sujetas a la legislación.
Los temores entre el personal son fundados, por algunas prácticas de la televisora que generan desconfianza. De hecho, señalan que el grupo tiene prácticamente en sus manos algunas áreas de la Universidad, sin precisar cuáles.
El prontuario de la empresa incluye denuncias como la interpuesta por el ex gobernador Rogelio Montemayor contra del conductor Marcos Martínez Soriano, cuando era titular del programa De Primera Mano.
El concesionario enfrentó también un proceso administrativo por parte de la Secretaría de Gobernación, debido a violaciones graves a la Ley de Radio y Televisión cometidas en 2005, e investigaciones de la PGR por sus presuntos vínculos con Juan Chapa Garza, procesado por delitos contra la salud en Estados Unidos. Chapa vendió a González el salón Candilejas, del que ahora solo quedan escombros.

Triple play, un jugoso negocio


Triple play.
Otra vez, en el ojo del huracán

RCG aprovecha el negocio de ofrecer un paquete completo de servicios de televisión, telefonía e Internet por cable. El tema ha despertado una guerra entre los principales proveedores del sector en todo el país.
Teléfonos de México, el gigante de las comunicaciones de Carlos Slim, ha sido obstaculizada por el duopolio de Televisa y TV Azteca, prácticamente desde que anunció su deseo de participar en el millonario negocio de la televisión.
En Saltillo, RCG es pionero en la materia. Si bien el servicio de Internet no es tan eficiente ni veloz como el que ofrece Telmex a través de Prodigy Infinitum, los precios han provocado que algunos clientes de Saltillo se inclinen por esa opción. Algo que podría explicar la elección de la UA de C, en caso de que haya seguido un proceso de licitación.
Por otro lado, existe preocupación por los rumores de que la televisora estaría utilizando líneas públicas de la CFE para llevar el servicio de triple play. Al parecer, la paraestatal otorgó la exclusividad de red de transmisión sólo a Multimedios, a RCG y a otras empresas relacionadas con González Treviño, lo que contribuiría a afianzar su monopolio en la ciudad.
Al cierre de esta edición, la solicitud de información oficial no había sido respondida por el IFAI, pero se encuentra en proceso. De confirmarse los datos, RCG se estaría aprovechando de dos instituciones públicas para acumular más poder. ¿Le conviene a la sociedad? ¿Es sano para el estado? E4

Los pleitos de una próspera e influyente familia

El escándalo del avión
podría encubrir affaire

 


González Fernández.
Se declara inocente

Acusado de vender un avión de su tío Rolando González Treviño, Roberto Carlos González Fernández, uno de los hijos de Roberto Casimiro González Treviño, fue detenido en Zacatecas y trasladado a Monclova. Él se declara inocente.
González Fernández llegó a Saltillo hacia finales de los noventa, para hacerse cargo del área de información de la televisora RCG. A él se le atribuyen varios cambios en los formatos de los noticieros y la contratación de Marcos Martínez Soriano, uno de los más controvertidos conductores de la televisora.
Una vez sustituido por otro hijo del concesionario, González Fernández fue trasladado a Zacatecas, donde se le asignó la operación de un sistema de televisión por cable. También obtuvo un puesto en el gobierno estatal. Y hasta allá llegó la justicia para apresarlo por una denuncia que su tío Rolando González interpuso en su contra en 2005 por el robo con quebrantamiento de confianza de una avioneta.
Un delito tipificado en el artículo 414 del Código Penal y por el cual podría enfrentar una pena de hasta dos años. La fianza fijada por el juez es de un millón doscientos treinta mil pesos, los cuales, hasta el cierre de esta edición, no se habían depositado.
El juez Segundo Penal, Hiradier Huerta Rodríguez, informó que la demanda penal fue presentada por el apoderado jurídico de Núcleo Radio Televisión Canal 4.
González fue ingresado el 29 de enero al Penal de Mediana Seguridad de Monclova y desde allí se dice inocente.
Según la denuncia, el acusado robó un avión Cessna modelo C421-B, el cual vendió en un millón doscientos mil pesos en Monterrey, Nuevo León.
Los hechos se presentaron el 2 de julio del 2005, cuando Roberto Carlos González Fernández, quien en ese entonces se desempeñaba como piloto de la televisora, acudió hasta las oficinas centrales para pedir a la secretaria las llaves de la aeronave. El piloto argumentó que el avión lo exhibiría para su venta en la ciudad de Monterrey.
Pero al día siguiente el sobrino de Rolando González no llegó a la televisora por lo que acudieron a su domicilio, donde González Fernández habría dicho: “Ya vendí el avión y háganle cómo quieran, no les voy a dar el dinero”. Agentes de la Policía Ministerial lo detuvieron a poco más de tres años de los sucesos.
En una nota publicada en el periódico Vanguardia el 30 de enero, la periodista Mayté Parro asegura que Roberto González Fernández “narró extraoficialmente ser inocente y reveló cómo fue que vendió este aeroplano”.
Sin embargo, el acusado se negó a dar su versión al juez, según la cual todo se habría hecho “para que el propietario del Canal 4 no pagara los impuestos de importación de la avioneta”.
A pesar de los errores en la redacción del párrafo fundamental de la nota, se puede entender que el propietario le habría dado el dinero “para que comprara la avioneta en Estados Unidos y que por ser ciudadano americano la comprara a su nombre, por lo tanto legalmente era de él”.
Agrega que “esta petición la hizo para que ingresara (la avioneta) a territorio mexicano sin tener que pagar los derechos de importación, por lo que traía su matrícula y permiso norteamericano y por lo mismo no puede existir una factura mexicana que ampare al propietario de Núcleo Radio Televisión como dueño de dicha avioneta. Posteriormente le pidió que la vendiera y estuvo parada por dos años en Los Ángeles, California, y después consiguió venderla, mandándole a Rolando González, por depósito, 25 mil dólares ya una vez que pagó los cargos de dos años de pensión en el lugar donde mantuvo parada la avioneta.
“Con estos argumentos, Roberto González se declaró inocente aunque no lo planteó ante el juez penal, al menos hasta la tarde de ayer”, señala el artículo.

Reacciones en la red

El foro que se adjunta a la noticia de la detención, publicada en el sitio web del periódico Vanguardia el 29 de enero, está repleto de comentarios de repudio.
Los usuarios hacen referencia a la “sospechosa fortuna” del concesionario de RCG, las “prácticas ilegales” de su empresa, el rechazo a los conductores de la televisora y su relación con el poder.
Pero el comentario más ácido quizás sea el del usuario que se identifica como “Salvador Jiménez Chávez”, quien hace un recuento de la historia de la televisora y de su propietario en un texto de poco más de una cuartilla de extensión.
Entre otros señalamientos, recuerda que el concesionario “que se autonombra empresario de la comunicación, fue denunciado en los 90’s por piratearse con sus antenotas, la señal de todos los canales gringos, señal que luego y muy despistadamente, vendía a cientos de suscriptores (…). Luego Televisa se dió (sic) cuenta que este honorabilísimo, santo y muy digno hombre de empresa, revendía a los mismos estafados suscriptores, la señal de los canales de la empresa de Azcárraga sin que pagara ni medio centavo partido a la mitad”
Señala que “se sabe también que Slim tiene una demanda judicial en contra de RCG por usar sin permiso todos los postes de la empresa telefónica para realizar el tendido de la red de cable”.
Además menciona sus relaciones con Chapa Garza, los desmanes de Martínez Soriano, la falta de ética de conductores a los que llama “los tres chiflados”, entre otros puntos.
Por último, denuncia que “Sin duda, el negocio de Roberto Casimiro y Asociados no es ni la televisión ni los medios de comunicación, puesto que es imposible que una empresa como lo es canal 7 que no tiene anunciantes (…) se da el lujo de tener varias unidades móviles, una hummer apantalla penitentes y un edificio de escenografía, conformando con todo ello un gran encubrimiento, que junto a una mueblería que no vende ni una silla de plástico (…) y la gran plaza comercial que está construyendo (…) en la avenida Prolongación Urdiñola y 20 de Noviembre allá por Lomas de Lourdes.”
Los comentarios de otros usuarios van en la misma línea y ocupan dos páginas. Ninguno de ellos es a favor de RCG. E4

 
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