Nº 346 - 10 de febrero de 2009
 
 
 
 

Edgar Allan Poe, a dos siglos de su nacimiento

El terror emanado de las profundidades de mi corazón

Lucía Sánchez

Fiel a su ambición de conjuntar los mundos de las ciencias exactas y la literatura, Poe es considerado un icono dentro del género policíaco, gótico y de terror. Con su formación académica creó cuentos donde la física y matemáticas apoyaron a la fantasía

Edgar Allan Poe supo equilibrar en cada obra dos cualidades de su naturaleza que de otra forma pudieran ser contrarias: inteligencia y sensibilidad. Nacido en una época en que las ideas científicas vivían un auge nunca antes visto, cuando parecía que el fundamento de la vida era la electricidad, el escritor incurrió en el panorama de la literatura para encontrar nuevos caminos y maneras de decir y describir los sentimientos más profundos del alma humana.
Creador de atmósferas sombrías de castillos abandonados y caminos brumosos, Poe escribía: el terror de mis cuentos no proviene de la lejana Alemania, sino de las profundidades de mi corazón.
Nacido en Boston el 19 de enero de 1809, el escritor realizó los primeros cuentos donde los avances en física y matemáticas prestaban sus herramientas a la fantasía: En La aventura sin par de un tal Hans Pfall, reconstruye la llegada de un hombre a la luna a bordo de un globo aerostático; en Un descenso en el Mäelstrom, explica a través de las fuerzas centrífugas cómo sobrevivir a las corrientes que forman un remolino; en Los hechos en el caso del Sr. Valdemar, lleva el concepto del mesmerismo (la inducción a la hipnosis por medio de la doctrina del magnetismo animal) hasta sus últimas consecuencias.
Además, creó la novela policíaca moderna con Los crímenes de la calle Morgue y La carta robada, cuya figura central, el inspector Auguste Dupin, se concibe como un modelo del pensamiento cartesiano francés, que ante todo, se conduce con la teoría de la probabilidad y el cálculo de los factores aparentemente casuales, lo que permite entender la mente del asesino para que así la resolución del crimen aparezca por sí misma.
La obra de Poe quedó desperdigada en los periódicos norteamericanos entre 1845 y 1849; relatos que se acoplaban de manera precisa con las noticias acerca de viajes en globo, lugares exóticos y demostraciones científicas. El espiritualismo, el hipnotismo y las resucitaciones eran temas de sobremesa y nota periodística. Indisciplinado, apasionado de la astronomía, la física y las matemáticas, con una inteligencia prodigiosa, el autor se encargó de conjuntar ambas ideas para dar una nueva vuelta al romanticismo fundado por Goethe.

Trascendencia de su obra

El alcance de la influencia de Poe en todos los ámbitos literarios es inabarcable. El crítico David Galloway ha resaltado que la misma se basa en la fuerza de su profunda inteligencia creadora que pudo hacer cristalizar actitudes, técnicas e ideas que nos parecen particularmente modernas. Pero es sobre todo por lo que respecta a sus repercusiones en el movimiento simbolista francés, en la estética poética del decadentismo inglés, en la génesis de la ficción detectivesca, en la configuración del motivo novelesco del Doppelgänger (el doble) o en la concepción de un arte narrativo afín a las teorías formalistas y estructuralistas.
Marcó otras influencias que, aunque no tan claras, sí están muy patentes: su incidencia en la ciencia-ficción, el sello del absurdismo grotesco en la narrativa sureña contemporánea, el impacto de su radicalismo estético en la poesía transcendentalista norteamericana, su aportación a la tradición gótica de la novela y el alcance de su filosofía científica y de sus conocimientos psicológicos y parapsicológicos así como el de su crítica literaria.
Durante toda su vida Poe fue principalmente reconocido como crítico literario. Su amigo, también crítico, James Russell Lowell, lo llamó “el crítico más exigente, filosófico y sin miedo a obras imaginativas que ha escrito en América”. También muy conocido como escritor de ficción, fue uno de los primeros autores estadounidenses del siglo XIX en llegar a ser más popular en Europa que en su país. El respeto que se le tiene en Francia se debe principalmente a las tempranas traducciones de su obra por parte de Charles Baudelaire, traducciones que pronto fueron consideradas definitivas en toda Europa.
Las obras policíacas de Poe protagonizadas por el ficticio C. Auguste Dupin, fueron tierra abonada para toda la literatura del género posterior. Sir Arthur Conan Doyle declaró que cada una de estas obras constituye una raíz de la que ha brotado toda una literatura... ¿Dónde estaba la literatura policíaca antes de que Poe le insuflara el aliento de vida?
También influyó decisivamente en la ciencia-ficción, muy notablemente en Julio Verne, quien escribió una secuela de la novela poeana La narración de Arthur Gordon Pym. Verne la tituló La esfinge de los hielos. El autor de ciencia-ficción H. G. Wells apuntó que Pym narra todo aquello que una inteligencia de primer orden era capaz de imaginar sobre el Polo Sur hace un siglo.
Al igual que otros artistas célebres, las obras del autor norteamericano han conocido multitud de imitadores. Una corriente muy interesante es la de aquellos clarividentes o personas con poderes paranormales que se autoproclaman canales de ultratumba de la voz poética de Poe. Uno de los más singulares fue Lizzie Doten, quien, en 1863, publicó Poemas de la vida interior, en el que aparecen presuntos versos recibidos del espíritu de Poe. Estas piezas no eran más que refritos de poemas como The Bells, pero reflejando una nueva y positiva significación
Aunque jamás encontraría en España la larga estela de adeptos que ha tenido en Francia, es muy conocido su peso en el marco de la narrativa hispanoamericana, con Cortázar y Borges a la cabeza. La constante reedición de su obra narrativa, sin embargo, es indudablemente la prueba más fehaciente de que Poe continúa ejerciendo una influencia poderosa y magnética sobre el lector español.

El eterno Poe

Edgar Allan Poe encarnó el primer escritor estadounidense que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él consecuencias desastrosas.
Fue bautizado como Edgar Poe en Boston, Massachusetts, y sus padres murieron cuando era niño. Fue recogido por un matrimonio adinerado de Richmond, Virginia, Frances y John Allan, aunque nunca se le adoptó oficialmente. Pasó un curso académico en la Universidad de Virginia y posteriormente se enroló, también por breve tiempo, en el ejército. Sus relaciones con los Allan se rompieron en esa época debido a las continuas desavenencias con su padrastro, quien a menudo desoyó sus peticiones de ayuda y acabó desheredándolo. Su carrera literaria se inició con un libro de poemas, Tamerlane and Other Poems.
Por motivos económicos pronto dirigió sus esfuerzos a la prosa, escribiendo relatos y crítica literaria para algunos periódicos de la época; llegó a adquirir cierta notoriedad por su estilo cáustico y elegante. Debido a su trabajo, vivió en varias ciudades: Baltimore, Filadelfia y Nueva York. En Baltimore, en 1835, contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, que contaba a la sazón trece años de edad. En enero de 1845, publicó un poema que le haría célebre: El cuervo. Su mujer murió de tuberculosis dos años más tarde. El gran sueño del escritor, editar su propio periódico (que iba a llamarse The Stylus) nunca se cumplió.
Murió el 7 de octubre de 1849, en la ciudad de Baltimore, cuando contaba apenas cuarenta años de edad. La causa exacta de su muerte nunca fue aclarada. Se atribuyó al alcohol, a congestión cerebral, cólera, drogas, fallo cardíaco, rabia, suicidio, tuberculosis entre otras.
Respecto a su vida y obra, el también escritor de terror H.P. Lovecraft escribió el poema Donde una vez Poe caminó
Lo Eterno nutrió a las sombras sobre este terreno/ Soñando con los siglos que han pasado,/ Grandes olmos se alzan solemnes en la hierba,/ Arqueados sobre el oculto mundo de antaño.
En torno a la escena la luz de la memoria juega,/ Y las hojas muertas susurran los días perdidos,/ Anhelando las figuras y los sonidos que ya no serán.
Solitario y triste, un espectro se desliza/ Por los corredores, donde una vez sus pies caminaron;/Nada común se adivina en él, aunque su canción/Se sumerge en el tiempo con un extraño encanto.
Sólo los pocos que conocen el secreto de la hechicería,/ Observan entre estas tumbas la sombra de Poe
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