Nº 346 - 10 de febrero de 2009
 
 
 
 
 
 

El automóvil se va a reinventar, va a cambiar la fuente de propulsión de los coches

Diversificar la economía,
única vía para paliar la crisis en Coahuila: Dávila

Gerardo Moyano


La dependencia del ciclo económico de EU deja al estado maquilador en una situación alarmante. La solución radica en crear nuevas alternativas en la cadena productiva, señala el experto, quien aborda en qué falla el gobierno y cuáles serán los nuevos retos del TLC


Sistema educativo.
Es necesario preparar mejor para el mercado laboral. Ahora priva la educación política

Desde la minería al acero y la electricidad, la cadena productiva coahuilense se eslabona para darle sustento a la industria automotriz. Este tipo de manufactura, que le ha permitido a la entidad crecer por encima del promedio nacional en los últimos dieciséis años, se convierte en un arma de doble filo en tiempos de recesión al otro lado de la frontera.
Y es que Coahuila es por excelencia el estado más ligado al ciclo económico de Estados Unidos, y no sólo por su posición geográfica, si no porque a diferencia de otros estados maquiladores, su producción automotriz representa casi la totalidad de sus exportaciones, limitando el crecimiento de todo el tejido económico a esta actividad.
Para Alejandro Dávila Flores, director del Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la UA de C, la única esperanza de cambiar esa dependencia es diversificar la economía, es decir, transformando el modelo automotriz, el cual si bien no está agotado, tendrá que adecuarse a las nuevas reglas del mercado internacional.
¿Cómo lograrlo? Mejorando la competitividad, no sólo en el mercado internacional, sino en el doméstico. Para ello será necesario prepararse desde el nivel de los individuos —en su manera de afrontar los retos—, hasta el nivel macroeconómico, en el cual las medidas gubernamentales de los tres niveles resultan fundamentales.
Dávila señala que en este sentido los gobiernos han fallado. La administración federal ha apostado por una sobrevaloración de la moneda mexicana que si bien ayuda a la adquisición de productos, encarece las exportaciones, restándole competitividad a México frente a países como China.
Por su parte, el gobierno estatal no ha sabido generar fuentes de empleo perdurables a través del desarrollo de proyectos globales que involucren a diferentes sectores de la sociedad, como bien podría ser la modificación de todo el sistema de transporte público, lo que generaría no sólo empleos, sino que le otorgaría a la capital mayor competitividad y mejor nivel de vida. Monterrey lo ha entendido y en ese camino se encuentra en estos momentos.
En el plano de los individuos, también la administración ha fracasado en ofrecer un sistema de educación pública que prepare mejor a los nuevos elementos del mercado laboral, y no uno en el que prive la educación política como en el actual.
Con las grandes automotrices girando hacia otras alternativas energéticas y el nuevo presidente de Estados Unidos renegociando el Tratado de Libre Comercio en materia laboral y de medio ambiente, el clúster coahuilense deberá adecuarse a las nuevas reglas del mercado y transformar su infraestructura. Esta será la única manera de aprovechar los proveedores actuales e impulsar una diversificación del mercado doméstico que libere a Coahuila por fin de su eterna dependencia automotriz, advierte el ex rector de la Universidad Autónoma de Coahuila.


Dávila Flores. Clúster automotriz, arma de doble filo

¿Cuáles son los efectos de la recesión de EEUU en Coahuila y cuáles han sido las consecuencias de su participación en el TLC?

Entre las economías estatales, la de Coahuila es la más relacionada con el ciclo de los negocios de Estados Unidos. En otras entidades, la actividad automotriz ha perdido competitividad y no está tan vinculada con el resto del tejido económico, pero en el caso de Coahuila las exportaciones tienen mayor encadenamiento con la economía local, por lo cual los impactos afectan de manera ampliada a más sectores de la actividad económica.
Sin embargo, si comparamos los datos del periodo de 1993 a 2006, la economía del estado ha tenido tasas de crecimiento anual en términos reales del orden del 4.3 por ciento, por encima de la nacional del 3.1 por ciento, es decir crecimos casi un cuarenta por ciento más rápido.
En el periodo anterior al TLC, la economía coahuilense creció al mismo ritmo actual, y la nacional estaba en cifras similares a la nuestra, entonces se puede decir que, a diferencia del país, Coahuila logró mantener su ritmo de crecimiento, pero no ha alcanzado los seis por ciento en la década de 1960-70.
Esto no quiere decir que debamos volver al pasado, sino que debemos replantear la forma en que nos hemos integrado al mercado mundial. La cuestión no es si la economía se abre o no, sino ver cómo sacar los mejores provechos de la integración.


Economía estatal.
Especializada, pero volátil

¿Cuáles serían los nuevos desafíos de esa integración?

Van desde el nivel de los individuos hasta el proceso de integración internacional, pasando por las escalas intermedias que tienen que ver con las infraestructuras de las áreas metropolitanas, la logística, el transporte, las telecomunicaciones, la energía, la manera de administrar la política económica, la política comercial, la manera en la que se ejerce la gobernanza, las estrategias que se siguen para fortalecer la competitividad de los sectores económicos de las economías locales. En todos estos planos hay mucho por hacer.
El problema es que el crecimiento de Coahuila ha sido volátil, por momentos ha tenido aumentos de dos dígitos y en otros ha sido negativo. Este año todo indica que vamos a tener la tasa de crecimiento negativa más elevada de todo el periodo posterior a la apertura.
Esto afecta a toda la cadena que se articula a la industria automotriz, desde la minería, el carbón, el mineral de hierro, pasando por la energía eléctrica, el acero que se utiliza en la metalmecánica. Ese perfil se ha profundizado haciendo a la economía más especializada, pero más volátil.
La estrategia es diversificar sin perder eficiencia y no sólo mejorando la competitividad de las exportaciones, sino la de los mercados internos. E4

Los gobiernos federal y local comparten responsabilidades

El reto es generar empleos productivos
como sustento social y ambiental

¿Hacia dónde podría apuntar esa diversificación?

Hay muchas alternativas, pero el reto sigue siendo el mismo: cómo podemos generar fuentes laborales que sea productivas, con ingresos que permitan cubrir necesidades fundamentales y que sean sustentables en lo económico, social y ambiental.
En algunos ámbitos más generales, la responsabilidad es del gobierno federal, pero en mi opinión los gobiernos locales tienen una tarea importante porque es en los territorios donde se pagan los costos de las decisiones, donde se pierden o se generan los empleos.
Por ejemplo, la política monetaria federal que prioriza desde 1990 el control de precios, ha hecho que el Banco de México restrinja la moneda aumentando los intereses y propiciando una sobrevaluación del tipo de cambio. Esto resta competitividad a las exportaciones.
En el caso de la industria textil, muy importante en La Laguna, si se compara el precio del metro cuadrado de origen chino y mexicano en el mercado de Texas, y uno le quita al precio mexicano el margen de sobrevaluación del tipo de cambio, el producto textil local es mucho más competitivo que el chino. Aun cuando China tiene una política de manipulación monetaria al revés, es decir subvaluación de la moneda para empujar las exportaciones, algo que ya ha sido denunciado por Estados Unidos.
Esto no quiere decir que debamos abandonar la lucha contra la inflación, pero lo debemos hacer no restringiendo la moneda, sino mejorando la oferta de bienes y servicios. Ahora, el mercado por sí mismo se ha encargado de devaluar nuestra moneda a los niveles reales.
Mejorar la competitividad también significa mejorar el sistema educativo, ofrecer a la gente la educación que necesita para poder integrarse al mercado laboral. La exigencia actual es polivalente.

¿Pero no ha tenido Coahuila éxito en preparar a sus estudiantes para la industria automotriz?

Hemos tenido algunos éxitos, pero no es suficiente, no podemos descansar únicamente en la actividad exportadora.
Al sistema educativo actual se le han dado dos funciones, una de educación y otra de ser funcional a un sistema político, siendo la segunda la que priva sobre la primera. Entonces tenemos una estructura volcada hacia la política, donde los ejemplos de éxito no están en el aula, ni en la investigación, sino en a política, en los comisionados. Los profesores más exitosos no dan clases, no usan gis, ni pintarrón, usan la lengua y andan en un espacio distinto al de las escuelas.

¿Cómo lograr la diversificación?

Tenemos que incluir a los diversos sectores económicos. Por ejemplo, la manera en la que resolvemos en las ciudades las necesidades de transporte.
Si tenemos tiempos y costos de transporte altos, perdemos capacidad competitiva, porque las empresas van a tener que ofrecer salarios más altos, las propiedades y las rentas van a ser más caras.
El actual sistema que privilegia el automóvil provoca que tengamos ciudades extendidas, congestionadas, contaminadas, con mala calidad de vida.
¿Cuál es la alternativa? Un desarrollo de movilidad urbano más compacto donde se diversifique la modalidad de transporte, fortaleciendo y modernizando el transporte público, generando nuevas opciones o legitimando otras como los peatones y ciclistas que parecen no existir en la actualidad.
Ahí hay una gran oportunidad de generación de crecimiento económico y de fuentes de trabajo. Hay posibilidad de traer fondos federales para reestructurar el sistema urbano, cerrando el Centro Histórico a los vehículos y generando dos redes troncales de un transporte público eficiente, que se conecten con otras redes.
Esto ya se hizo en el DF con el metrobus y Monterrey está entrando en un proceso de reconsideración de estrategias de movilidad urbana, dándole prioridad al transporte público y a los medios no motorizados.
Algo similar a lo que se está haciendo con los jardines públicos locales, lo que genera empleo, mejora la calidad de vida y atrae la competitividad. Pero se puede hacer muchísimo más, aprovechando las vías federales para hacer parques lineales, por ejemplo, al costado del ferrocarril o de los arroyos que tanto dolor de cabeza están dando.
La calidad de la gobernanza es fundamental. Es difícil tener políticas a largo plazo bien estructuradas cuando las administraciones cambian cada tres o cuatro años, cuando no hay un servicio civil de carrera, cuando los criterios de selección no son los criterios técnicos, sino las afiliaciones políticas. Entonces es natural que en ese tipo de estructuras gubernamentales, locales, estatales o federales, tengamos gente improvisada, con deficiencia de información que no piensa en políticas de largo plazo.

¿Qué otros sectores se pueden impulsar además del gubernamental?

Es importante diversificar los clúster, como sucede en otros países con los vestidos, los muebles, la marroquinería, la cerámica. Se pueden utilizar las porciones de la cadena productiva automotriz que tienen más funciones, como las de plásticos y autopartes. Esas industrias pueden ser proveedoras del clúster de la electrónica o el aeroespacial.
Tampoco tenemos que limitarnos en las actividades de exportación, también lo podemos hacer con los bienes y servicios destinados al mercado doméstico, como la industria de los alimentos, la agroindustria, la ganadería. Hay ejemplos muy exitosos, pero son individuales, pequeñas industrias artesanales que generan productos tradicionales de calidad, o familias que han logrado integrar la cadena del cabrito desde el rastro hasta la mesa.

¿Cómo lograr que esos ejemplos se generalicen?

Hay casos de ciudades pequeñas, como Novara en Italia, que han cerrado el centro a los vehículos y en donde se pueden encontrar artículos locales de gran calidad, alimentos, vinos, ropas, productos cerámicos, que son tan buenos que se exportan. Y la gente tiene capacidad de comprarlos. Eso es diversidad, eso es calidad de vida. Lograr un desarrollo económico sustentable no es una tarea simple, es mucho lo que hay por hacer.

¿Significa que el modelo automotriz está agotado? ¿Qué se hace con todas esas empresas paradas en la cadena?

Ese es otro de los desafíos, porque el automóvil se va a reinventar, va a cambiar la fuente de propulsión de los coches. La tendencia es de los motores de combustión interna hacia la combinación con eléctricos o con hidrógeno.
Todo esto va a replantear las cadenas de proveeduría ¿Cómo vamos a quedar ahí? Directivos de GM y Ford declararon hace unas semanas que le quieren plantear al gobierno estadounidense construir los autos híbridos o eléctricos en Michigan y desarrollar proveedores ahí. ¿Entonces qué autos vamos a estar ensamblando aquí? ¿Cómo meternos en la cadena?

¿Afectará el cambio la inversión extranjera?

Ese es un motivo de preocupación, ya que como las grandes empresas norteamericanas están recibiendo recursos públicos, es muy normal que el gobierno les exija generar empleos en su país. Pero creo que aun así vamos a tener un papel en la reestructuración, porque seguimos teniendo una ventaja en los cotos de la manufactura.
La tendencia es que nos están mandando al último vagón del tren y debemos ver cómo adelantarnos como ciudad, como estado, como país. Tenemos que ver cómo ese cambio tecnológico nos va a afectar. Creo que no acabamos de entender eso y es lo que está ocasionando que México no alcance el potencial de crecimiento económico que posee.

¿Cómo impactará la renegociación del TLC que plantea Barack Obama en materia laboral y de medioambiente?

Va a haber más presión sobre esos aspectos, lo que va a propiciar que nuestras expectativas de crecimiento se vean limitadas si no hacemos lo que tenemos que hacer. Se trata de una agenda muy pesada, en la que Estados Unidos nos lleva mucha distancia.
Nuestra ventaja es que México puede ser parte de la solución a los problemas de competitividad de Estados Unidos, ya que tienen que pensar en un bloque norteamericano que compita con Europa y China. Eso nos abre un escenario de oportunidades.
No se visualiza así en una época de crisis como la que estamos viviendo ahora, pero en el momento en que se reactive el crecimiento, la dinámica poblacional de Estados Unidos no le va a dar el recurso humano necesario para mantener su actividad económica y va a requerir fuerza laboral. La tendencia es a reglamentar ese mercado laboral, y ahí hay una oportunidad.
Otra es cómo nosotros podemos participar en manufactura para reducir los costos y hacer viable la competitividad de algunas industrias como la automotriz, la aeronáutica, la electrónica o la textil.
¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos entrado al TLC? Nadie sabe, es un escenario imaginario, alternativo. El punto comparativo es cómo estaba la economía nacional en 1982, completamente desquiciada, con una caída del PIB del cinco por ciento, con una inflación cercana al doscientos por cienro, con desempleo elevado.
Entonces la alternativa no es el saldo pasado. Sólo hay de dos sopas y una ya se acabó ¿Cómo vamos a aprovechar los nutrimentos que nos puede otorgar la que queda? E4

 

 
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