Los gobiernos federal y local comparten responsabilidades
El reto es generar empleos productivos
como sustento social y ambiental
¿Hacia dónde podría apuntar esa diversificación?
Hay muchas alternativas, pero el reto sigue siendo el mismo: cómo podemos generar fuentes laborales que sea productivas, con ingresos que permitan cubrir necesidades fundamentales y que sean sustentables en lo económico, social y ambiental.
En algunos ámbitos más generales, la responsabilidad es del gobierno federal, pero en mi opinión los gobiernos locales tienen una tarea importante porque es en los territorios donde se pagan los costos de las decisiones, donde se pierden o se generan los empleos.
Por ejemplo, la política monetaria federal que prioriza desde 1990 el control de precios, ha hecho que el Banco de México restrinja la moneda aumentando los intereses y propiciando una sobrevaluación del tipo de cambio. Esto resta competitividad a las exportaciones.
En el caso de la industria textil, muy importante en La Laguna, si se compara el precio del metro cuadrado de origen chino y mexicano en el mercado de Texas, y uno le quita al precio mexicano el margen de sobrevaluación del tipo de cambio, el producto textil local es mucho más competitivo que el chino. Aun cuando China tiene una política de manipulación monetaria al revés, es decir subvaluación de la moneda para empujar las exportaciones, algo que ya ha sido denunciado por Estados Unidos.
Esto no quiere decir que debamos abandonar la lucha contra la inflación, pero lo debemos hacer no restringiendo la moneda, sino mejorando la oferta de bienes y servicios. Ahora, el mercado por sí mismo se ha encargado de devaluar nuestra moneda a los niveles reales.
Mejorar la competitividad también significa mejorar el sistema educativo, ofrecer a la gente la educación que necesita para poder integrarse al mercado laboral. La exigencia actual es polivalente.
¿Pero no ha tenido Coahuila éxito en preparar a sus estudiantes para la industria automotriz?
Hemos tenido algunos éxitos, pero no es suficiente, no podemos descansar únicamente en la actividad exportadora.
Al sistema educativo actual se le han dado dos funciones, una de educación y otra de ser funcional a un sistema político, siendo la segunda la que priva sobre la primera. Entonces tenemos una estructura volcada hacia la política, donde los ejemplos de éxito no están en el aula, ni en la investigación, sino en a política, en los comisionados. Los profesores más exitosos no dan clases, no usan gis, ni pintarrón, usan la lengua y andan en un espacio distinto al de las escuelas.
¿Cómo lograr la diversificación?
Tenemos que incluir a los diversos sectores económicos. Por ejemplo, la manera en la que resolvemos en las ciudades las necesidades de transporte.
Si tenemos tiempos y costos de transporte altos, perdemos capacidad competitiva, porque las empresas van a tener que ofrecer salarios más altos, las propiedades y las rentas van a ser más caras.
El actual sistema que privilegia el automóvil provoca que tengamos ciudades extendidas, congestionadas, contaminadas, con mala calidad de vida.
¿Cuál es la alternativa? Un desarrollo de movilidad urbano más compacto donde se diversifique la modalidad de transporte, fortaleciendo y modernizando el transporte público, generando nuevas opciones o legitimando otras como los peatones y ciclistas que parecen no existir en la actualidad.
Ahí hay una gran oportunidad de generación de crecimiento económico y de fuentes de trabajo. Hay posibilidad de traer fondos federales para reestructurar el sistema urbano, cerrando el Centro Histórico a los vehículos y generando dos redes troncales de un transporte público eficiente, que se conecten con otras redes.
Esto ya se hizo en el DF con el metrobus y Monterrey está entrando en un proceso de reconsideración de estrategias de movilidad urbana, dándole prioridad al transporte público y a los medios no motorizados.
Algo similar a lo que se está haciendo con los jardines públicos locales, lo que genera empleo, mejora la calidad de vida y atrae la competitividad. Pero se puede hacer muchísimo más, aprovechando las vías federales para hacer parques lineales, por ejemplo, al costado del ferrocarril o de los arroyos que tanto dolor de cabeza están dando.
La calidad de la gobernanza es fundamental. Es difícil tener políticas a largo plazo bien estructuradas cuando las administraciones cambian cada tres o cuatro años, cuando no hay un servicio civil de carrera, cuando los criterios de selección no son los criterios técnicos, sino las afiliaciones políticas. Entonces es natural que en ese tipo de estructuras gubernamentales, locales, estatales o federales, tengamos gente improvisada, con deficiencia de información que no piensa en políticas de largo plazo.
¿Qué otros sectores se pueden impulsar además del gubernamental?
Es importante diversificar los clúster, como sucede en otros países con los vestidos, los muebles, la marroquinería, la cerámica. Se pueden utilizar las porciones de la cadena productiva automotriz que tienen más funciones, como las de plásticos y autopartes. Esas industrias pueden ser proveedoras del clúster de la electrónica o el aeroespacial.
Tampoco tenemos que limitarnos en las actividades de exportación, también lo podemos hacer con los bienes y servicios destinados al mercado doméstico, como la industria de los alimentos, la agroindustria, la ganadería. Hay ejemplos muy exitosos, pero son individuales, pequeñas industrias artesanales que generan productos tradicionales de calidad, o familias que han logrado integrar la cadena del cabrito desde el rastro hasta la mesa.
¿Cómo lograr que esos ejemplos se generalicen?
Hay casos de ciudades pequeñas, como Novara en Italia, que han cerrado el centro a los vehículos y en donde se pueden encontrar artículos locales de gran calidad, alimentos, vinos, ropas, productos cerámicos, que son tan buenos que se exportan. Y la gente tiene capacidad de comprarlos. Eso es diversidad, eso es calidad de vida. Lograr un desarrollo económico sustentable no es una tarea simple, es mucho lo que hay por hacer.
¿Significa que el modelo automotriz está agotado? ¿Qué se hace con todas esas empresas paradas en la cadena?
Ese es otro de los desafíos, porque el automóvil se va a reinventar, va a cambiar la fuente de propulsión de los coches. La tendencia es de los motores de combustión interna hacia la combinación con eléctricos o con hidrógeno.
Todo esto va a replantear las cadenas de proveeduría ¿Cómo vamos a quedar ahí? Directivos de GM y Ford declararon hace unas semanas que le quieren plantear al gobierno estadounidense construir los autos híbridos o eléctricos en Michigan y desarrollar proveedores ahí. ¿Entonces qué autos vamos a estar ensamblando aquí? ¿Cómo meternos en la cadena?
¿Afectará el cambio la inversión extranjera?
Ese es un motivo de preocupación, ya que como las grandes empresas norteamericanas están recibiendo recursos públicos, es muy normal que el gobierno les exija generar empleos en su país. Pero creo que aun así vamos a tener un papel en la reestructuración, porque seguimos teniendo una ventaja en los cotos de la manufactura.
La tendencia es que nos están mandando al último vagón del tren y debemos ver cómo adelantarnos como ciudad, como estado, como país. Tenemos que ver cómo ese cambio tecnológico nos va a afectar. Creo que no acabamos de entender eso y es lo que está ocasionando que México no alcance el potencial de crecimiento económico que posee.
¿Cómo impactará la renegociación del TLC que plantea Barack Obama en materia laboral y de medioambiente?
Va a haber más presión sobre esos aspectos, lo que va a propiciar que nuestras expectativas de crecimiento se vean limitadas si no hacemos lo que tenemos que hacer. Se trata de una agenda muy pesada, en la que Estados Unidos nos lleva mucha distancia.
Nuestra ventaja es que México puede ser parte de la solución a los problemas de competitividad de Estados Unidos, ya que tienen que pensar en un bloque norteamericano que compita con Europa y China. Eso nos abre un escenario de oportunidades.
No se visualiza así en una época de crisis como la que estamos viviendo ahora, pero en el momento en que se reactive el crecimiento, la dinámica poblacional de Estados Unidos no le va a dar el recurso humano necesario para mantener su actividad económica y va a requerir fuerza laboral. La tendencia es a reglamentar ese mercado laboral, y ahí hay una oportunidad.
Otra es cómo nosotros podemos participar en manufactura para reducir los costos y hacer viable la competitividad de algunas industrias como la automotriz, la aeronáutica, la electrónica o la textil.
¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos entrado al TLC? Nadie sabe, es un escenario imaginario, alternativo. El punto comparativo es cómo estaba la economía nacional en 1982, completamente desquiciada, con una caída del PIB del cinco por ciento, con una inflación cercana al doscientos por cienro, con desempleo elevado.
Entonces la alternativa no es el saldo pasado. Sólo hay de dos sopas y una ya se acabó ¿Cómo vamos a aprovechar los nutrimentos que nos puede otorgar la que queda? E4 |