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Benedicto XVI. Defensa del matrimonio entre hombre y mujer
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Hace dos años, durante la realización de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, el Papa Benedicto XVI afirmó que la familia es patrimonio de la humanidad, ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente, pronunció.
Ese mismo mes de mayo de 2007, en la Ciudad de México era aprehendido Carlos Omar Banda Cruz, de diecisiete años, responsable del secuestro y muerte de compañeras suyas en la secundaria. Tras sus declaraciones se comprobó que el estudiante —autor de siete homicidios y cuatro secuestros— procedía de un hogar con problemas de violencia familiar. Estudios de organismos privados, como el Consejo Mexicano de la Comunicación, indican que el setenta por ciento de los doscientos cincuenta mil reclusos del país que incurrieron en crímenes del fuero común de alto impacto son menores de treinta años y, de ellos, ocho de cada diez provienen de familias disfuncionales.
Por tal causa el gobierno federal dio un gran apoyo a la realización del Sexto Encuentro Mundial de las Familias México 2009, convocado por el Vaticano y el Episcopado Mexicano. Las reuniones, instituidas por el Papa Juan Pablo II, tienen seguimiento con Benedicto XVI. El tema propuesto para esta edición fue “La familia formadora de los valores humanos y cristianos”.
Durante el encuentro, realizado del 14 al 18 de enero, el presidente de México y los representantes de la Iglesia Católica coincidieron en que el fortalecimiento de la estructura del hogar tradicional es el eje vertical en la batalla contra la disfunción social que genera violencia y criminalidad.
La familia es la escuela más eficaz de humanidad de vida cristiana, afirmó durante el evento el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para las Familias. Se basa en el ejemplo y en el testimonio, en la experiencia y en el ejercicio cotidiano. Por esto, los valores no permanecen teóricos y las normas no son percibidas como una imposición. Valores y normas son interiorizadas en términos de exigencias de la vida personal, como la verdad que hace auténticamente libre, se convierten en energías espirituales y virtudes.
Ante una asistencia de cerca de nueve mil participantes provenientes de noventa y ocho países (entre ellos doscientos obispos y tres cardenales), Antonelli se refirió a Dios en términos de una unidad perfectísima de tres personas.
Estamos todos conscientes de que la misión formadora de la familia encuentra hoy gravísimas dificultades. El Santo Padre en la carta a la diócesis y a la Ciudad de Roma del 21 de enero de 2008 hablaba de emergencia educativa y de fractura entre las generaciones, debido a la confluencia de varias causas y en una medida relevante a la difusión de relativismo que insinúa la duda, respeto a la verdad y al bien, pronunció.
Si se minusvaloran las certezas esenciales, se hace difícil transmitir de una generación a otra reglas de comportamiento, objetivos creíbles, en torno a los cuales construir la propia vida. Pero también se hace difícil vivir, crece el malestar existencial y social, entonces, la necesidad de certezas y de valores, vuelve a sentirse de modo urgente. Antonelli concluyó que aumenta la exigencia de una educación verdadera por parte de padres de familia, profesores y la sociedad en conjunto, especialmente los jóvenes.
LA IGLESIA NO PUEDE PERMANECER CALLADA: RODRÍGUEZ

Agenda presidencial. Calderón saluda a los participantes del Sexto Encuentro Mundial de las Familias
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El presidente Felipe Calderón se comprometió ante los participantes a diseñar políticas públicas transversales que atiendan integralmente los requerimientos de las familias.
Un gran porcentaje de personas que fallecen en enfrentamientos entre grupos criminales en México y que provocan, desde luego, la mayor atención de la sociedad y de los medios de comunicación, son particularmente jóvenes que están desarraigados de un núcleo familiar.
Señaló que es importante avanzar en la regeneración del tejido social, en la impartición de valores desde la edad más temprana y en el fortalecimiento de los lazos que unen a las personas.
La proliferación de individuos que hacen de la violencia, del miedo, del crimen y del odio su forma de vida coincide, por desgracia, en una gran medida, con la fragmentación y la disfuncionalidad que afectaron su entorno familiar, dijo.
Debido a esto, el presidente aseguró estar convencido de que para tener un México más seguro y combatir las adicciones es imprescindible fortalecer el seno hogareño.
Hoy sembramos un compromiso claro y determinado para liberar a nuestras sociedades de las garras de los delincuentes, para enfrentar a la criminalidad, para vencer a la nueva esclavitud del siglo XXI, que son las adicciones, y que el día de mañana las familias mexicanas, las nuevas generaciones de mexicanos disfrutarán, estoy seguro, un nuevo escenario de paz, de justicia, de seguridad y de tranquilidad que desde hoy estamos construyendo.
El riesgo recorre todo el continente. El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, advierte que el incremento de la delincuencia en América Latina es producto de la disgregación humana.
Después viene toda la violencia concomitante de las pandillas, de las bandas, que se matan unas a otras, del sicariato. En fin, es toda una descomposición moral que debe empezar a atacarse desde la familia, enfatizó.
El mitrado hondureño dijo que la Iglesia católica no puede permanecer callada y tiene que reforzar acciones, principalmente en la comunidad, con miras a retomar los valores de Cristo.
La Iglesia no sólo debe denunciar esto, que es un atentado contra la humanidad sino, elevando la voz, el magisterio de la Iglesia y todos los bautizados, colaborar para formar una conciencia social y así rechazar en bloque lo referente al narconegocio, dijo.
FAMILIAS ALTERNATIVAS, NUEVA REALIDAD

Familia tradicional.
Escala de humanidad
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De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), la conformación de la familia mexicana se encuentra en constante transformación: en 1990, el 75 por ciento era tradicional (papá, mamá e hijos), en 2000 bajó a 69 y en 2005 a 68 por ciento. En cambio, los hogares unipersonales se incrementan. En 2000 representaban un 6.3 por ciento y cinco años después saltaron al 7.5. Los núcleos extensos también disminuyen; en 2000 constituían el 24.5 por ciento de todas las familias, y para 2005, el 23.6.
El Consejo Nacional de Población atribuye el aumento de hogares unipersonales al envejecimiento poblacional (los adultos mayores que ahora viven más tiempo se ven obligados a buscar un hogar), a la postergación de la primera unión (antes de compartir un techo con otra persona deciden vivir solos) y a la propensión creciente de la ruptura de las uniones (quienes sufren un fracaso matrimonial regresan a la soltería antes de buscar otra pareja).
Estas cifras reflejan un entorno social cambiante en el país. Poco a poco se conforman familias diferentes a la tradicional, compuestas por personas del mismo género, divorciados, separados o alguna otra peculiaridad.
Clara Jusidman, experta en política social, señala que en medio de esas transformaciones es cada vez más evidente que se deja a un lado el propósito de brindar cariño y protección a sus miembros. El rol que tienen las familias en la sociedad mexicana es importante, pero no significa que hagan bien su labor. Hay demasiada violencia, autoritarismo y muchas mamás consideran que sus hijos son de su propiedad.
El INEGI se niega a incluir en los censos poblacionales preguntas que identifiquen a la población con diversidad sexual; aún así hay proyecciones, pues por lo menos en el conteo de 2000 resalta un dato curioso: hay un diez por ciento de hogares con familias donde no existe parentesco.
El INEGI se niega a incluir en los censos poblacionales preguntas que identifiquen a la población con diversidad sexual; aún así hay proyecciones, pues por lo menos en el conteo de 2000 resalta un dato curioso: hay un diez por ciento de hogares con familias donde no existe parentesco.
Esta cifra refleja a los hogares formados por parejas del mismo sexo u otras que no corresponden a mamá, papá e hijos, dice Enoé Uranga, ex diputada y fundadora del colectivo LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales).
Ante esta situación, y para desagrado de un sector de la comunidad mexicana que pugna por la igualdad y la no discriminación, el Papa Benedicto XVI ha externado su postura de defensa al matrimonio heterosexual.
Así quedó asentado el 14 de enero, durante su discurso público de los miércoles. Desde el Aula Pablo VI pidió a los presentes rezar por el encuentro de las familias en México e hizo un llamamiento en favor del hogar basado en el matrimonio entre hombre y mujer, a la que calificó de célula insustituible y fundamental de la sociedad. Se refirió a esta unión conyugal como la Iglesia es esposa de Cristo.
Por su parte, Ennio Antonelli sugiere que las relaciones homosexuales no deberían hacerse evidentes.
No es una realidad de interés público, es sobre todo una experiencia que como cristiano no apruebo, pero en el plano civil y político debería dejarse en lo privado y no promoverse.
Afirma que este tipo de situaciones no tienen futuro en la familia. Las relaciones homosexuales siempre han estado presentes, desde la antigüedad, la novedad es el hecho de que se quiere equiparar a la familia entre la convivencia homosexual y esto no puede ser aceptado porque la familia tiene una especificidad, la familia da a los hijos y los educa.
Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Salud, considera que dos personas del mismo sexo podrán unirse e incluso el gobierno reconocerles derechos, sin que se necesite un contrato matrimonial.
La familia es la fuente de la vida, así que dos individuos del mismo género no pueden concebirla, por lo tanto no pueden ser familia. Cada quien tiene su libre albedrío, y deberá responder ante Dios, señaló Lozano, quien aclara que uno de los derechos fundamentales es la libertad de conciencia, por lo que la Iglesia Católica no tiene inquisiciones y no está contra los homosexuales.
El Vaticano ha puesto los ojos en México debido a las actuales leyes que debaten temas como el aborto, el divorcio y la eutanasia. En un documento del Pontificio Consejo para la Familia que emitió el jerarca de la Iglesia Católica, con motivo del encuentro internacional, señala una crisis y alerta contra la penetración de temas “lejanos de la praxis popular”. ¿Cuál es el estado de salud de la familia hoy en México? A esta pregunta respondemos que, como en otras partes del mundo, está atravesando una crisis.
Entre los sectores que criticaron la reunión por su carácter tradicional se encontró el Partido SocialDemócrata, que días antes del evento solicitó un encuentro con el cardenal Norberto Rivera para solicitarle la participación de una delegación con modelos de familia diversos.
Jorge Díaz Cuervo, líder nacional del partido, informó que en el país hay ocho millones de personas cuyas relaciones no responden al esquema que promueve la Iglesia. A través de una carta, indica a los organizadores que la pluralidad y convivencia en democracia ayuda a que seamos un país que construya a la libertad y derechos para todas las personas, por lo que es fundamental el reconocimiento de las distintas formas de hacer familia.
A pesar de que una comitiva del partido y miembros de familias extraordinarias hicieron un esfuerzo por acudir al evento, la policía federal cercó el camión en que se trasladaban y les negó el acceso.
COMPROMISO SOCIAL

Ennio Antonelli.
Por una verdadera educación
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Con una mujer a la cabeza en cinco millones de familias en el país, Felipe Calderón reconoce que la sociedad mexicana evoluciona.
También presenciamos cada vez más que, de acuerdo con la legislación civil, la práctica de divorcio propicia que se viva un proceso de desintegración y reintegración, en ocasiones hacia nuevos núcleos, dijo en el discurso de bienvenida al encuentro internacional.
Ante estos hechos, señaló, no es propicio ignorarlos y dejar a la deriva a las personas involucradas. El fenómeno es real y, aunque preocupante, resulta fundamental afrontarlo desde la perspectiva de los valores. Esta situación debe impulsarnos a fortalecer más que nunca los lazos familiares sustentados en la confianza, en la lealtad, en el respeto recíproco, en la sinceridad y, sobre todo, en el amor.
El presidente acentuó que quienes forman parte de una familia sólida están obligados a la solidaridad y a transmitir los sentimientos que fortalecen a la comunidad.
Las personas tenemos el deber de incorporar y respaldar a quienes forman parte de una familia integrada por una madre soltera y su hija o hijo, o bien por un nuevo matrimonio o, particularmente, de quienes en los suburbios de las ciudades o en los pueblos que sufren la migración en nuestro país carecen de la presencia cotidiana de sus padres o de sus hijos.
Afirmó que como gobierno posee una responsabilidad especial con quienes más sufren la carencia de familia, como lo son, por ejemplo, las niñas y los niños en situación de calle. Este grupo vulnerable, como muchos otros, es un claro ejemplo que clama y que exige un llamado a la solidaridad, a la justicia, a la caridad. E4 |