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El aforismo estadounidense que aconseja hacer campaña con poesía y gobernar en prosa, marcará la agenda de Barack Obama
México:
Entre la crisis y la esperanza del sueño americano |
Luis Mac Gregor Arroyo
Ciudad de México
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Especialistas del CIDE y la UNAM coinciden en que el espíritu proteccionista del futuro inquilino de la Casa Blanca no favorece a México. Para ganar respeto e influir en el mundo es preciso fortalecernos primero adentro y generar riqueza
La esperanza de millones de personas, sobre un cambio político en los Estados Unidos y en el mundo, empezará a tomar forma cuando el 20 de enero Barack Obama tome las riendas de la Casa Blanca. Una estampa ilustra el sentimiento casi general hacia George W. Bush: los zapatos que el periodista Mountazer al Zaidi le lanzó en la conferencia de prensa con la cual se despidió del mundo árabe, en una visita sorpresiva a Irak, el 14 de diciembre.
Electo bajo la sombra del fraude, el líder norteamericano desató una guerra sin precedente contra el terrorismo islamista e invadió Irak —basado algunas veces en suposiciones e información no confrmada, como él mismo lo ha admitido—, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Su estrategia, poco dada a solventar problemas internos, contribuyó a la presente crisis económica mundial, peor que la de 1929.
La victoria de Obama se toma como una luz de renovación y los mexicanos no escapan a ese sentimiento. Muchos piensan que puede ayudar a paliar el momento difícil, sobre todo cuando se prevé el regreso de millones de paisanos expulsados por la recesión. Otros ven en el demócrata a un proteccionistra. El presidente Felipe Calderón se muestra optimista. ¿Le tenderá Obama la mano a México?
En buscar de respuestas, Espacio 4 entrevistó a Miguel Ángel Valenzuela, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y a Jorge Chabat, profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
A LA ENTRADA DE UN TÚNEL OSCURO
Para el investigador de la UNAM, Miguel Ángel Valenzuela, a Latinoamérica le hubiera ido mejor con John McCain que con Obama, debido a su apertura al mercado y a su conocimiento del tema migratorio. Asegura que el presidente electo cumplirá su promesa de proteger el empleo de la clase media y revisará el TLC, lo que no favorece a México. Piensa que la crisis en nuestro país será menos dura que en Estados Unidos, pero mucho más larga, y que el recorte de impuestos a las empresas para generar empleos ha sido una medida poco efectiva del presidente Calderón. Acepta que Obama simboliza una esperanza de cambio, pero al mismo tiempo considera que se le pide demasiado y que su administración se preocupará, primero, en resolver la situación de sus ciudadanos.
¿Se insiste que México es el patio trasero de Estados Unidos?
Lo somos, aunque muchas veces se toma por el lado despectivo. Describe una ubicación geográfica: estamos en la zona de influencia de Estados Unidos, en su zona de seguridad. En este sentido es importante sostener una buena relación con ellos. Eso no significa una posición de sometimiento ni de absoluta cooperación, que me parece se ha dado en los últimos años. Debemos mantener una estrategia de sana distancia donde se lleve una política dura con la Unión Americana, especialmente al considerar la defensa del interés nacional.
¿Conviene o no estar junto a Estados Unidos?
Depende de nosotros. Si no tenemos capacidad para aprovechar esa cercanía, entonces no nos beneficia. La ventaja es que somos vecinos del país más poderoso del mundo. Si llegamos a convencer a los Estados Unidos de que nuestro bienestar es el de ellos, podemos alcanzar una cooperación que ayude al desarrollo de México, no sólo en el plano económico sino también social. De no lograrlo, no cooperarán y se aislarán. Habrá muros políticos además del físico.
¿Cómo nos fue con las administraciones de Clinton y Bush?
Tenemos la idea en México de que nos va mejor con los demócratas. Eso no es necesariamente cierto. En general los representantes de ese partido son más proteccionistas y Obama probablemente no sea la excepción. Los republicanos apoyan el libre comercio y eso nos favorece. Sin embargo, el último acuerdo para trabajadores migrantes fue con un presidente demócrata, no con un republicano. Clinton consideraba que el desarrollo y la estabilidad de México redundaría en mayor beneficio para su país.
Con Bush hubo una transformación a partir del 11 de septiembre de 2001. México no entendió, o no quiso entender, el cambio en la agenda política de Estados Unidos. Incluso se tardó en dar un mensaje de condolencia. Evidentemente la prioridad para los EEUU ya no es la relación bilateral sino la seguridad de su territorio.
¿Le habría ido mejor a México con McCain que con Obama?
De acuerdo con su plataforma política, Barack será un presidente sumamente proteccionista. No les habló a los pobres en su campaña, se dirigió a la clase media y a los obreros. A esa clase pujante que está en medio de una crisis profunda. Ello supone un amparo de los trabajos estadounidenses. Plantea revisar el Tratado de Libre Comercio o salirse de él. Aunque probablemente le eche un vistazo y nada más, afirma que ese tratado fue causa de la pérdida de muchos empleos en Estados Unidos.
John McCain, si bien cambió su discurso de campaña para acercarse a la base dura del Partido Republicano, en realidad personifica un conservador bastante moderado. Decir que es igual a Bush resulta absurdo. Está a favor de acuerdos para trabajadores mexicanos temporales. Recordemos que es senador de Arizona, sabe sobre la vida en la frontera y la relación entre los estados que la tocan. También hubiera favorecido el TLCAN. Desde mi punto de vista, pudo haber sido benéfico.
Los Estados Unidos son una especie de salvavidas para millones de mexicanos.
Ahí se ofrecen posibilidades de empleo inexistentes en nuestro país. Hace algunos años se presentó la película Un día sin mexicanos, hay quienes comentan que debe hacerse otra cinta que ubique a todos esos migrantes en México. ¿Qué haríamos con millones de personas si un día regresan? No sólo son trabajadores de bajo nivel académico los que emigran. También hay académicos, intelectuales, científicos... la llamada fuga de cerebros.
¿Cómo avizora el futuro próximo?
Nos quedan dos o tres años muy complicados. Se comenta que el túnel está muy negro y no se ve su salida. Yo diría que apenas estamos por entrar a él. México no va a sufrir una crisis tan profunda como los Estados Unidos; pero probablemente sea más larga.
¿Su efecto traerá a muchos migrantes de regreso?
Eso se cree por la magnitud del problema económico. Se dice que es la peor de la historia; aunque hoy no hemos visto suicidios y cosas por el estilo. Me parece que todavía no se aprecia su magnitud. Ahora, no solamente escasean los compradores sino que en muchos ámbitos tampoco están disponibles los productos. Entonces sí se presume el regreso de grandes cantidades de migrantes.
Pero estamos en México, con el presidente del empleo y del “vivir mejor”…
Hay que entender la filosofía política de Calderón; sin embargo, en realidad no la comparto.Sostiene una idea muy republicana: recortar impuestos a las empresas para permitirles generar trabajos es una apuesta cuyos efectos no se han visto. Barack Obama decía al respecto: “Yo voy a recortar impuestos a las empresas que hayan generado empleos y lo estén haciendo, no a aquellas en las cuales se prometa generarlos o ver si los crean”. Esta posición me parece más inteligente. Asimismo, Calderón plantea promover mucha construcción con lo cual se impulsa la contratación de trabajadores del ramo. Este punto sí me parece algo relevante y un buen elemento para atacar la adversidad actual.
¿Barack Obama ayudará a salir de esta pesadilla?
Él va a pensar primero en los estadounidenses. Para fin de año su nación habrá perdido tres millones de empleos. Depende de nosotros qué podamos lograr dentro de la dura postura de Obama en términos de migración. Entiendo que en el mundo tengamos muchas ilusiones por su triunfo electoral. Se desea que ponga fin a la guerra en Irak, que personifique a un político, sino inteligente, medianamente pensante para revertir muchas decisiones de Bush y, respecto a la crisis económica, él nos pueda salvar de ella. Se espera demasiado de Barack Obama, pero no creo que muchas cosas cambien como quisiéramos. Los estadounidenses tienen un refrán: “Haz campaña con poesía pero gobierna en prosa”. En la campaña enamoras y convences, ya la presidencia es otro asunto.
MATRIMONIO SIN DIVORCIO
Jorge Chabat, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), califica de incorrecto el término de “patio trasero”. Alega que EEUU ha ayudado a México a salir de crisis en el pasado, a diferencia del abandono en que deja a otras naciones lejanas como Argentina. Cree que el país “está condenado” a colaborar pues no hay márgenes para conflictos en lo que un embajador estadounidense llamó “matrimonio sin posibilidades de divorcio”. De igual forma opina que, en lugar de culpar a su vecino norteño por la crisis, México debería construir un país serio, más solvente y poderoso.
¿Qué propicia para México el calificativo de “patio trasero de EU”?
Somos vecinos porque la geografía y la historia así nos ubicaron. El patio trasero es la parte de la casa que uno trata mal, donde guarda la basura y no la muestra a los demás. Eso lo considero inexacto. Existe un acuerdo comercial con Estados Unidos que muchos otros países desearían. Aunque nos quieran ignorar, no pueden. Lo que pasa en México les afecta y al parecer ya son conscientes de ello. El disgusto de Bush cuando el gobierno de Fox no apoyó la guerra en Irak duró alrededor de cuatro meses. Fue incapaz de sostenerlo más tiempo. Hay muchos intereses en común. Prevalece una relación de interdependencia en la cual México es el país más débil en muchos sentidos, pero tenemos cierto poder de negociación. Alguien diría: “El poder de negociación de los patios traseros”; sin embargo, éstos en realidad no tienen facultad alguna en ese aspecto, simplemente los tratas mal.
¿Es benéfica entonces la vecindad?
Tiene ventajas y desventajas. Si se compara la respuesta de Estados Unidos frente a la crisis de México en 1995, y la que dio a Argentina en 2000, que no es su vecino, comprobamos que en nuestro caso, aunque no haya sido por amor, el gobierno de Clinton nos ofreció un paquete de ayuda que permitió sortear el problema con menos desgaste. En el caso de Argentina no movió un dedo y la crisis duró dos años, una de las más terribles de ese país.
¿Es mejor un demócrata que un republicano en la Casa Blanca?
El tema económico sigue sobre sus rieles. El Tratado de Libre Comercio funciona. Obviamente no se beneficia todo el país ni estuvo pensado para ello, sólo favorece a algunos sectores. Las inversiones estadounidenses más o menos se mantienen constantes. En seguridad, la cooperación ha aumentado. Nos ha ido bien y así seguirá porque en una relación tan interdependiente no hay espacio para el conflicto. Es un matrimonio sin posibilidades de divorcio, como alguna vez lo definió el embajador estadounidense John Gavin. No hay de otra, estamos condenados a colaborar. Si fuéramos un país lejano nos podría ir mal. Así pasó con Irak.
¿Resulta positivo que Barack Obama haya ganado las elecciones?
Le voy a contestar con la frase de un clásico: “Ni nos beneficia, ni nos perjudica, sino todo lo contrario”, realmente no va a haber mayores cambios. Es positivo si la economía de Estados Unidos marcha bien y probablemente transite mejor con Obama que con Bush. Es bueno si la Unión Americana tiene políticas menos unilaterales en el ámbito internacional que, en consecuencia, traerá menos conflictos con México, sobre todo ahora que volveremos a estar en el Consejo de Seguridad de la ONU. Algunos comentarán que existen aspectos negativos como la posibilidad de revisar el TLCAN. Obviamente el candidato demócrata dijo eso porque estaba en campaña y quería obtener votos de su gremio; pero después de la reunión del Grupo de los Veinte dio a entender la no necesidad de aumentar barreras proteccionistas.
¿Puede la relación cambiar un poco a nuestro favor?
Se trata de una relación de asimetrías que sólo se resolverá cuando México se constituya en un país de verdad. El problema no es quién está en la Casa Blanca, sino de nuestro lado. Considero que negociamos más de lo que merecemos pues no funciona la economía ni el estado de derecho, la corrupción sigue presente y la mitad de la gente es pobre. Mientras no entendamos que el dilema somos nosotros y le sigamos echando la culpa a Estados Unidos o, peor aún, a su presidente, el problema no se va a resolver.
¿Cómo eliminar la asimetría? Convertirnos en un país con más poder, el cual proviene de la capacidad económica e institucional, de la estabilidad, de tener una nación que funcione, que atraiga inversiones, que dé empleo a su población y que tenga un peso en el mundo.
¿Y los mexicanos en Estados Unidos? ¿Qué sucederá con ellos?
Seguramente regresarán algunos, pero aquellos que puedan resistir uno o dos años permanecerán allá. Aunque si la economía de Estados Unidos está mal, la de México no va a estar mejor. Los pobres están atrapados entre dos países con problemas financieros. Se trata de algo temporal. A pesar de los problemas que tiene Estados Unidos, es un país mucho más poderoso que México. Su economía funciona bastante mejor y va a seguir así durante muchos años.
¿No puede la actual administración ayudar a sortear esta crisis desde Los Pinos?
Calderón tampoco es Dios, no controla las variables de la economía mundial. El prometió eso al suponer que habría estabilidad en las finanzas internacionales. En defensa del presidente puede afirmarse que esta situación no la provocó el gobierno mexicano, a diferencia de otras crisis; pero sí va a pegar y muchos le reclamarán a Calderón no cumplir con su promesa. Simplemente no puede hacerlo porque esto rebasa la capacidad de cualquier gobierno.
Eso es grave porque afecta a los emigrantes y a la gente establecida en el país, ¿qué sucederá?
Va a ser una crisis como las vividas aquí anteriormente en el 82, en el 95… horrible; pero al final la gente sobrevive como puede. Esperemos que en un año o dos las cosas ya se compongan. Van a ser tiempos duros: las personas no tendrán empleo, ni dinero; gastarán sus ahorros, no consumirán bienes o servicios superfluos, no irán a restaurantes, no tomarán taxis, no comerán carne a diario, lo que pasa en toda crisis.
¿Barack Obama nos tenderá la mano?
Obama debe salvar primero a trescientos millones de estadounidenses. Ahora, conforme mejore la economía de la Unión Americana, también lo hará la nacional; pero eso es lo grave… si esta crisis la hubiera provocado el gobierno mexicano, nuestros vecinos del norte nos podrían echar una mano. El problema es que si todo el mundo está igual, no hay a quién acudir. Lo que pasa en México se evidencia en todos los países de América Latina. Pese a ello, nuestra economía está mejor con respecto a quince o veinte años atrás y eso aminorará la crisis. Posiblemente el plan de Calderón, de invertir en infraestructura, al estilo del modelo keynesiano, rinda frutos. De esa forma salió Estados Unidos de la crisis del 29. Va a haber menos dinero y todos los negocios se verán afectados. Paradójicamente, para reactivar la economía se requiere gastar más. Analizado desde esa perspectiva, el gobierno está haciendo lo correcto: gastar más y evitar cuanto sea posible la contracción de la demanda. E4

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