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Bajo el liderazgo de beatriz paredes, el revolucionario institucional toca a las puertas de la presidencia
El PRI llega enrachado
2009:
antesala de los pinos |
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Mientras Acción Nacional retrocede, el narcotráfico asuela y la recesión acosa al país, el PRD se desgaja; este año, además quinientos diputados, se elegirán seis gobernadores y alcaldes en trece estados, entre ellos Coahuila
No estaba muerto… andaba de campaña. 2008 cerró electoralmente con un claro vencedor: el Partido Revolucionario Institucional, al cual muchos daban por difunto tras su salida de la presidencia en 2000 y la debacle de 2006 que lo ubicó como la tercera fuerza política en el país.
Para sorpresa de muchos, el PRI ascendió un año después al primer sitio en diez de los catorce estados donde hubo elecciones, recuperando gubernaturas y alcaldías, incluidas nueve de las capitales en disputa.
Bajo la misma dirección de Beatriz Paredes, el PRI continuó en 2008 su cosecha de victorias en ayuntamientos y diputaciones, en cinco de seis estados. Obtuvo más de la mitad de las presidencias municipales en juego y casi el cincuenta por ciento de los congresos locales. En el caso de los ayuntamientos, el PRD le siguió de lejos con un veinte por ciento, mientras el PAN sólo pudo hacerse con dieciocho ciudades, lo que representó un escaso nueve por ciento. Cifra muy cercana a la que se consiguieron en conjunto los partidos chicos.
En los congresos, al PRD le fue un poco mejor, diferenciándose del PRI por un siete por ciento. El PAN, de mal en peor, se tuvo que conformar nuevamente con sólo un diez por ciento de las ciento ochenta y siete curules. Si se consideran sólo las diputaciones de mayoría relativa —que representan victorias en los distritos— el blanquiazul anotó a su favor cuatro de los ciento veinticinco asientos (menos de uno por estado) mientras que el PRI acaparó setenta y siete plazas y el PRD treinta y cinco.
A los panistas parece haberles ido aún peor que a sus rivales nacionales, los perredistas, quienes a pesar de sus luchas internas lograron mantener el control de Baja California Sur.
¿Cuál fue el factor clave de este año? Todo apunta a las alianzas. Del total de victorias priistas, tanto en ayuntamientos como en diputaciones, la mitad se logró mediante coaliciones. El PAN fue solo y perdió.
Igual que en 2006, cuando jugó un papel clave en la victoria de Felipe Calderón, el Partido Nueva Alianza, de Elba Esther Gordillo, volvió a ser determinante, esta vez para el PRI. La estrategia recolectó sus frutos de inmediato: en asociación con el tricolor, el PANAL logró echarse al bolsillo cincuenta y cinco ayuntamientos.
Incluso los seguidores del sol azteca sacaron buena tajada de las coaliciones, las cuales le abrieron la puerta a más de la mitad de los puestos legislativos en los estados —porcentaje que por sí solo supera todos los asientos obtenidos por el PAN.
Así la situación, el PRI llega fortalecido a 2009, gracias a la eficacia de su estructura nacional y su posición negociadora en el Congreso federal. Por su lado, la fracción que gobierna desde Los Pinos deberá cargar con los efectos de la crisis financiera y la inseguridad, mientras las huestes de Obrador pagan cara la soberbia de su líder y las insuperables divisiones en su seno.
El PAN y el PRD pagarán los costos de haber restringido la propaganda electrónica, pues sin estructuras locales fuertees, la promoción a escala nacional es fundamental.
Los resultados
De las ciento noventa y ocho alcaldías en juego en 2008, el PRI se adjudicó ciento diecisiete. Por su cuenta logró ganar en sesenta municipios, mientras que en alianza (principalmente con el PANAL) se llevó otras cincuenta y siete. Su otro aliado natural volvió a ser el Partido Verde Ecologista de México, aunque no fue tan relevante en esta ocasión.
El PRD obtuvo cuarenta ayuntamientos —que representan veinte por ciento del total—. Sus alianzas con el PT y Convergencia le permitieron imponerse en diez de ellos. El PAN fue sin compañía y apenas acumuló dieciocho alcaldías, poco más de las catorce que obtuvieron los partidos chichos, solos o en coalición.
En materia de diputaciones, el PRI se alzó con noventa y tres —de ciento ochenta y siete posibles—, el cuarenta y cinco por ciento sustentadas por alianzas, de las cuales buena parte fue con Nueva Alianza.
El PRD obtuvo ochenta curules, de nueva cuenta veintidós gracias a coaliciones con el PT, Convergencia y el PVEM. Acción Nacional consiguió veinte diputaciones, aunque apenas cuatro en términos de mayoría relativa.
En este sentido, de las ciento veinticinco diputaciones en juego, el tricolor arrasó con más del sesenta y uno por ciento —setenta y siete curules—, mientras el PRD lideró casi el treinta —otros treinta y cinco asientos.
El reverso de la moneda lo representan los partidos menores, incapaces de hacerse con alguna diputación por mayoría. Una muestra de hasta qué punto son utilizados por los grandes para respaldar sus triunfos y robarle votos a la oposición.
BCS: gobierno de tío a sobrino
El PRD empezó bien el año. Arrasó en las alcaldías y diputaciones de Baja California Sur, bastión suyo por excelencia. Sin embargo, sería la única victoria contundente del periodo.
Allí, su asociación con el Partido del Trabajo y Convergencia resultó clave. De mano con estas fracciones logró ganar todos los ayuntamientos y catorce de dieciséis distritos en las legislativas.
En la península, el partido del sol azteca mantiene la gubernatura desde 1999, primero con Leonel Cota Montaño y ahora con su sobrino, Narciso Agúndez Montaño. No obstante, a pesar del triunfo, perdió votos con respecto a la elección de 2005.
Los grupos de oposición anunciaron impugnaciones, pero poco pudieron hacer por revertir los resultados. La coalición PRD-PT-Convergencia obtuvo ventaja en Mulegé, Comondú, La Paz, Los Cabos y Loreto, municipio este último que sólo había tenido gobiernos priistas y uno panista.
Pese a las críticas sobre el parentesco con el dirigente nacional del PRD, Leonel Cota Montaño, la capital la ganó Rosa Delia Cota Montaño. Y en Los Cabos, el ex diputado local, Oscar René Núñez, protagonista de un “video hot”, consiguió aventajar al empresario priista Ángel Salvador Ceseña Burgoin. Así se las gasta el PRD.
Dominador en Quintana Roo
El Partido Revolucionario Institucional se impuso en las elecciones intermedias de Quintana Roo al sumar seis de ocho municipios en disputa.
Perdió por poco en Cancún, pero se impuso en Othón P. Blanco, José María Morelos, Solidaridad (playa del Carmen), Lázaro Cárdenas y recuperó Cozumel y Felipe Carrillo Puerto. El PAN se quedó únicamente con Isla Mujeres.
Además, los candidatos a diputados locales del partido de Paredes barrieron en catorce de los quince distritos, situación que le permite una posición cómoda en el Congreso.
De manera recurrente, la alianza del PRI con el Partido Verde Ecologista fue clave: significó la mitad de los ayuntamientos y seis de las catorce curules de mayoría relativa.
Guerrero, el regreso
En Guerrero, cuyo gobernador es perredista el PRI recuperó terreno perdido. Se agenció las cinco principales alcaldías y la mayoría del Congreso, arrebatándole al PRD los municipios de Acapulco, Iguala y Zihuatanejo, y al PAN el de Taxco. Asimismo, retuvo Chilpancingo.
Mientras el PRD obtuvo victorias en cuarenta alcaldías en 2005, tres años después sólo alcanzó veinticuatro. Acción Nacional agregó una a su favor, llegando a cuatro; pero el PRI pasó de treinta y tres —en 2005— a cuarenta y cinco.
El Partido de la Revolución Democrática cedió cinco diputados en comparación con tres años atrás, mientras que el PRI aumentó cuatro y el PAN se mantuvo con uno.
Coahuila: carro completo
La historia es demasiado conocida. Rubén Moreira, al frente de su tropa, logró llevarse el carro completo y recuperar el bastión de Torreón por una diferencia abrumadora.
El tenue bipartidismo PRI-PAN que se vislumbró en las últimas elecciones para conformar la legislatura (veinte a cuatro, con ventaja para el tricolor), quedó hecho polvo en los comicios de octubre, cuando los priistas le dejaron poco menos que migajas proporcionales a los panistas.
En un estado priista por tradición, no hicieron falta alianzas para asegurarse una mayoría absoluta. La coalición con la Unión Democrática de Coahuila sirvió parta otorgarle al PRI un diputado más de representación plurinominal y minimizar aún más al PRD.
Si bien el albiazul prácticamente desapareció del mapa político, por lo menos sigue en carrera. No ocurre lo mismo con el Partido Cardenista Coahuilense, el del Trabajo, el Verde Ecologista, Nueva Alianza y Convergencia, los cuales perdieron prerrogativas al no alcanzar el tres por ciento de los votos que exige la ley.
Hidalgo, broche de oro
El PRI cerró las elecciones de 2008 con broche de oro, al obtener una victoria contundente en Hidalgo: de treinta y ocho municipios que ganó en 2005, hoy gobierna cincuenta y tres de ochenta y cuatro. En esta misma entidad, pero en los comicios de febrero, el PRI ya había arrasado en el Congreso.
Refrendó su gobierno en Pachuca, la capital, y arrebaó Tulancingo al PRD. La carta del perdedor se la guarda el PAN, que no pudo quitarle al tricolor ninguna de esas dos ciudades.
El PRD cayó en picada; perdió Ixmiquilpan y Tezontepec, Emiliano Zapata, Francisco I. Madero, Mineral del Chico, Tetepango y Tezontepec de Aldama, tierra natal del ex dirigente estatal del PRD, Luciano Cornejo Barrera, y de su actual homólogo Pedro Porras Pérez.
La alianza con el PANAL sirvió al PRI para llevarse treinta y siete de los municipios (más de la mitad de los ganados). Por tal motivo no fue difícil recuperar de manos del PAN las ciudades de Atotonilco el Grande, Almoloya, Calnali, Huasca, Omitlán y San Agustín Tlaxiaca, entre otras.
En las elecciones de diputados, los priistas también consolidaron una alianza con el Partido Unidos por Hidalgo, que les permitió llevarse doce de los dieciocho asientos en el Congreso local.
2009: antesala de Los Pinos
No es arriesgado afirmar que el PRI extendió su recuperación de 2007. De hecho, se consolida como la primera fuerza política “territorial” al gobernar a más del setenta y cinco por ciento de la población del país.
El liderazgo de Paredes y su estructura electoral le permiten operar de manera eficiente para ir por la mayoría del Congreso en 2009. Aun cuando en algunos estados adolece de liderazgos creíbles —no es el caso de Coahuila— o candidatos adecuados, no tiene conflictos para manejar sus arreglos políticos locales, lo que podría marcar la diferencia.
El Partido Acción Nacional carga aún con los efectos negativos de la primera presidencia de Vicente Fox y sus actuales divisiones internas, a lo que habrá que agregar el contexto de recesión económica y la lucha contra el crimen organizado que no acaba de arrojar resultados positivos.
Por su parte, el Partido de la Revolución Democrática se mantiene a merced de sus tribus, la intransigencia de López Obrador y las pretensiones de Marcelo Ebrard de convertirse en el próximo presidente. ¿Legítimo?
El año 2009 será clave no sólo por la renovación de la Cámara de Diputados, sino también por la elección de seis gobernadores, alcaldes en trece entidades y diputados en otras doce. Indudablemente, será el año que definirá los favoritos para llegar Los Pinos. E4

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