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16 de diciembre de 2008


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Una presentación excelente prueba que el arte de primer nivel es apto para todoS

¡AGA BOOM! Aegría de vivir en el Festival de Coahuila

Cirilo Recio Dávila

Las peripecias de cuatro personajes bastan para crear una gama de situaciones que van revelando esa frágil condición humana que conmueve y nos lleva a la reflexión

La capacidad lúdica, el juego es inherente al ser y hace posible el desarrollo de las capacidades vitales y gregarias. Gracias al juego aprendemos a convivir. En el juego ponemos en funciones mente, cuerpo y corazón al servicio de una finalidad gratuita, al servicio de la libertad y la creatividad. Y es precisamente al juego a lo que apela el grupo Aga Boom que hace unos días se presentó en Saltillo en una presentación de primera categoría en el Festival de Coahuila. La compañía Aga Boom! que se desprende del Cirque du Soleil para integrarse como grupo independiente trajo a nuestra ciudad un espectáculo que trascendió las barreras del lenguaje al mostrar en un conjunto de cuadros sin palabras la magia del circo, el encanto de la comedia, la sutileza del drama y la vibrante emoción del clown. Una presentación que derivada del Festival Internacional Cervantino llegó a Saltillo gracias al Festival Artístico de Coahuila 2008 y demostró así que el arte de primer nivel es también para todos los públicos.
Cuatro personajes se bastan para crear a través de pulsar un botón una gama de situaciones que van revelando esa frágil condición humana que conmueve y nos lleva a la reflexión. El cosmonauta cuyo cohete ha despegado por la inopinada acción del conserje culpable, los curiosos que se persiguen entre sí, un telón de papel que se va convirtiendo en material, en periódico, en paisaje acuático, en arma, personajes que el azar de la vida coloca en posición de protagonista y en su actuar van revelando que la esencia humana está formada por barro simple, entrañable barro que hace brotar las lágrimas y hace nacer las risas. Sobre todo los niños atestiguaban los momentos con regocijo especial, pero todo el público, grandes y chicos participaban de la conmoción de Aga y Boom, los personajes principales. Boom que encuentra un billete y con prontitud lo escamotea, una mano emerge entonces detrás de la vasta pantalla blanca de papel y se lo arrebata, lo que da pretexto para una serie de acontecimientos, Boom persigue a Aga, Aga persigue a Boom, este se convierte en pequeñito, el brazo se alarga detrás del blanco ciclorama y aparece una pistola, un monstruo, el juego permite hilvanar escenas y secuencias en un continuo movimiento al que el público no es ajeno, porque en muchos momentos la interacción entre personajes y auditorio es un hecho tan divertido como ingenioso.
De pronto los personajes bajan del escenario y suben con ellos a alguien del público que se deja conducir y participa con la libertad que da el juego. Herman Hesse formó en su novela “El juego de abalorios” a partir del libro de las mutaciones, el I Ching y esa variedad inconmensurable de posibilidades que da el juego de la vida, en el escenario teatral tiene su reflejo, permite que actores y espectadores intercambien su experiencia vital, contagia el entusiasmo, genera nuevas alternativas de bienestar, de saber y entender. Aga Boom crea un fenómeno de comprensión del mundo a partir de esa capacidad lúdica que nos permite incorporarnos o desentendernos con la misma facilidad de un pestañeo, sueño y juego se vuelven reales en la magia del teatro.
Al subir las personas comunes del público se vuelven en parte de la escena en materia con otra vida. Como en una travesura, la mujer del auditorio bailaba entonces con uno de los protagonistas, era luego invitada a participar en una película por otro personaje, quien luego la dejaba con el posible productor, quien a su vez entonces la llevaba tras bambalinas, pero rápidamente era cuestionado y corregido por sus compañeros. En otro punto del desarrollo de los acontecimientos, se invita a subir a uno más del público. A este se entrega un pretendido bebé representado con un trapeador. En lo más dramático del arrullo llega el conserje toma al bebé y lo convierte de nuevo en trapeador.
Poco a poco como un dimmer escénico las acciones van adquiriendo el matiz de la ternura y la melancolía, para dejar en el foro a los dos invitados a subir, solos, cubiertos por una sábana, no se han dado cuenta de que los personajes se han retirado, esto provoca el gozo del auditorio. Contraste de emociones de la melancolía de la escena al alborozo que se produce ante el hecho de dejar a los recién estrenados protagonistas en el abandono, contraste que concluye con el desgarramiento del telón de fondo de papel que se pasea sobre los brazos de los espectadores ya en franco alboroto. Globos de distintos tamaños y la sala entera del Teatro se vuelve una apoteosis que contagia en su juego la alegría de vivir.
AGA BOOM!

—Integran Aga Boom: Dimitri Bogatirev, Aga. Iryna Ivanyska, Boom. Valery Slemsin, Dash. Antón Bogatirev, Mini Boom. Tatiana Gousarova, contorsionista.

 
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