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La calidad y experiencia de los candidatos del pri y el pan decidirán la elección de 2009
Nueve alcaldes, una sola visión: Torreón |
Gerardo Hernández G.
Torreón, Coah.
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En entrevistas con Grupo Radio Estéreo Mayrán para la serie “Torreón visto por sus alcaldes. 25 años de historia”, presidentes municipales del PRI y el PAN desvelan episodios hasta ahora ignorados, proyectan escenarios, ejercen la autocrítica y conciden en que es mejor tender puentes con la capital
Un alcalde viaja a Saltillo para renunciarle al gobernador por “pecados” que ignora. Otro narra sus experiencias como suplente de un senador longevo. El tercero observa que su actuación genera celos en la capital. Quien le sucede admite que el PRI, si no se cierra, seguiría en Los Pinos. El interino cuenta cómo brincó de la Canacintra al ayuntamiento. El primer panista en el poder municipal advierte que “cada elección tiene su propia historia”. Al que dos veces se ha levantado de la tumba política, a base de cañonazos y chárters, no le importa si la política lustra o no. El compadre presidencial dice que con el DVR “pasó lo que tenía que pasar” y su compañero de partido y competidor de aspiraciones confiesa que la policía “por momentos se le desmoronaba”.
Por separado y en orden cronológico, los últimos nueve presidentes —seis del PRI, uno de ellos interino, y tres del PAN— participaron en la serie “Torreón visto por sus alcaldes. 25 años de historia” que el Grupo Radio Estéreo Mayrán transmitió del 3 al 13 de noviembre. El “carro completo” en las elecciones de diputados locales abre al Partido Revolucionario la posibilidad de recuperar el ayuntamiento lagunero en poder de Acción Nacional desde 2003.
Con autorización de GREM, grupo radiofónico líder en La Laguna, reproducimos partes de las entrevistas —editadas por razones de espacio, que imposibilitan también la publicación del catálogo de obras de cada alcalde— conducidas durante toda la serie por Marcela Moreno y Juan Ceballos, quienes compartieron micrófonos de manera alternativa con Javier Garza, director editorial de “El Siglo de Torreón” y Carlos Castañón.
Los alcaldes narran vivencias, anécdotas y amarguras. En sus respuestas y reflexiones reflejan estados de ánimo tras de los cuales, en algunos casos, subyace nostalgia por el poder y en otros aspiraciones políticas. Los ocho primeros coinciden en que una relación de cordialidad y respeto entre municipio y estado, sobre todo cuando sus titulares pertenecen a partidos distintos, siempre será positiva para la ciudad. E4
Braulio Manuel Fernández Aguirre (1982-1984)
Entregamos el municipio con cero deudas, se hicieron grandes obras que dieron vida a la ciudad y hasta la actualidad siguen dando beneficios. Las épocas cambian, pero no por eso se dejan de tener retos. Nosotros estábamos olvidados en apoyos económicos, no había programas. Recuerdo que don Antonio de Juambelz (director de “El Siglo de Torreón”) me dijo: “Braulio, ya no ande buscando soluciones a los problemas de Torreón en otro lado, las soluciones de Torreón están en Torreón y se las van a dar los torreonenses”. Fue una crítica constructiva que me hizo reflexionar y me dio seguridad para encontrar respuestas en Torreón. Una persona que desea ser gobernante debe saber decir que no a pesar del costo político, anteponer los intereses colectivos a los individuales.
¿Cuál fue su momento político más complicado?
A media administración. Habíamos tenido una serie de actuaciones que empezaban a encelar a funcionarios estatales, algunos venían y querían sacar burdamente la charola. En el desfile del 1 de mayo pretendieron generar conflictos, violentar a colonos, campesinos, transportistas y estudiantes, pero la armonía que existía en Torreón no lo permitió; en cambio, sí dejó una situación muy tensa. El gobernador tuvo que retirarse porque se sintió mal y después se operó de unas piedras en la vesícula. A los diez días fui a verlo. En ese momento, nada más la persona que elaboró la carta sabía que mi renuncia la traía en la bolsa. Fui a la casa del gobernador, platicamos y le dije: “Señor, siento que la relación gobierno-municipio se ha deteriorado. Como cabeza del municipio quiero preguntarle ¿cúal es mi pecado?”. Y empecé a decirle todas las actitudes de sus colaboradores. Me hizo dos o tres preguntas que me sorprendieron. Ese 10 de mayo me invitó a un evento importante en Saltillo y me sentó a su lado sin saber que llevaba mi renuncia, porque si en un momento dado no era posible coincidir y trabajar juntos, no tenía caso que yo le hiciera daño a Torreón. Nunca he sido partidario de que los alcaldes se enfrenten a autoridades estatales ni federales. El camino es la armonía, la franqueza y la amistad, así construimos más. No presenté la renuncia y jamás supe donde quedó, ni quiero saber. Desde ahí tuve siempre muy buena relación con el gobernador De Las Fuentes.
En otra parte de la entrevista, Fernández advierte que la época dota a las personas de más habilidad, información y conocimiento. Los actuales participantes de la vida política —prosigue— están más embebidos en su proyecto personal, en tomar decisiones en base a encuestas, que en buscar planes para la ciudad, sin perder de vista las leyes para evitar bandazos. La política se ha desvirtuado, ha perdido el sentido de lo común, de preponderar el bienestar general sobre el interés individual, de partido; a veces impera el proyecto económico de quien está en el poder. Para mí, se ha perdido la posibilidad de crear confianza en la ciudadanía en los diferentes niveles de gobierno. El sistema democrático se ha desvirtuado.
¿El actual sistema produce este tipo de políticos?
Lo han llevado por un mal camino los actores principales. En estas épocas, por obtener el control, el poder y el proyecto personal descuidan las cosas principales. En la actualidad, como en todas las épocas, se disfruta mucho el poder, pero yo lo cambiaría por “el poder para servir”. La ciudadanía espera que el gobierno trabaje. Si cada quien se refugia en su trinchera y a golpetearse, no vamos a ir a ningún lado. Ha habido nuevos estilos de gobierno que llegan a querer cambiar las cosas, pero terminan por crear un desorden total. Necesitamos entrar en una etapa de consolidación, de unidad, de planes positivos.
El reconocimiento a su padre, como gobernador de Coahuila es incuestionable, ¿de qué manera ha influido en su vida política?
La presencia de mis padres la veo al identificar el rumbo que pueden tomar las cosas y las precauciones para enfrentarlas. Mi padre me dijo: “Acuérdate que una mano generosa es una mano poderosa”. Mi madre se dedicó al servicio social, nunca participó en política. Las señoras no se deben confundir en que ellas también fueron electas. Tienen derecho a participar en tareas de servicio social, solamente. Ése fue el peor error del señor Fox, haber incluido a su esposa en la vida pública. Ella se lo acabó. El ejemplo que uno recibe de sus padres, lo que uno ha llevado en la vida, es interpretando la mejor forma de servir a su comunidad.
Manlio Gómez Uranga (1985-1987)
¿Cómo observa la relación municipio (panista), estado (priista) y federación (panista)?
Falta platicar, ser más sensatos, tratar de llevarse bien con el gobierno estatal o federal. Hablamos de más obras, más participaciones para Torreón. A veces hay que aguantarse la dignidad o el orgullo de ciertas maneras. Todas las obras se hacen gracias a las relaciones, sin pleitos con el gobierno.
Sobre su carrera política, confía: Cuando Raúl Castellanos, íntimo amigo del presidente De la Madrid, entra como candidato a senador, pensé “me toca la diputación federal… y nada”. Me dijeron “vas de suplente de don Raúl”. El delegado (del PRI) en ese entonces, Celso Delgado, me animaba: —Mira, don Raúl tiene ya ochenta y siete años, más seis de senador… Lo vas a conocer, hoy llega a Saltillo.
Esa noche cenamos, Pancho Madero, el otro candidato a senador, don Raúl, Celso y yo. Cuando se despidieron, le digo a Celso: —¿Te fijaste que no va morirse pronto el señor (era delgado, flaco, canoso). —¿Por qué lo dices? —Mira, se echó un sirloin, un tequila, acabó con güisqui y luego un amaretto. Nosotros cenamos cereal, y él a lo mejor está con una muchacha. Don Raúl duró los seis años de senador, después fue embajador en Cuba, diputado en el DF y asesor de Salinas. Murió de noventa y tantos.
¿Qué diferencia hay entre la política de hace veinticinco años y la de hoy, sobre todo en la región?
Es más competitiva, ya no es la misma fuerza ni la decisión de un solo partido. Ahora hay que “escoger a los mejores hombres de cada partido, más identificados, con mejor cualidades, que tengan experiencia” para enfrentar a los candidatos del otro partido.
Heriberto Ramos Salas
(1988-1990)
Asegura que su alcaldía generó celos en el equipo del gobernador Eliseo Mendoza, por el temor siempre vigente de que un lagunero aspire al gobierno del estado. “Hace veinticinco, treinta años el PRI era el partido casi único, el partido que ganaba con facilidad las elecciones. Siempre se le vio como un partido aplanador, que hacía fraudes, que alteraba las urnas (…). En ese entonces el partido tenía un amplio consenso, las elecciones eran un mero formulismo”.
¿La política se vive, se aprende, se lleva en la sangre o es casi cosa de genética?
Creo que se lleva en la sangre el deseo de interesarse por las cosas públicas, por la política, por lo que corresponde a la actividad humana más privilegiada que es servir a los demás.
Hoy los equipos se conforman más con el criterio “es mi amigo, no me va a traicionar”, ¿qué tan importante fue para usted la confianza en la gente más cercana?
Es una mezcla, hay gente muy cercana que resulta ser excelente funcionario, pero hay otros que desafortunadamente fallan por no tener espíritu de servicio. Hay otros que no siendo amigos los designa uno por los antecedentes y después del balance resultan mejores amigos.
¿Cómo observa la confrontación entre un alcalde y un gobernador de distinto partido?
El país ha cambiado, vivimos gobiernos divididos, congresos divididos. El cambio de México nos obliga no sólo a acceder a una democracia más perfeccionada sino a aprender también lecciones de civilidad política. Tampoco es conveniente que haya desencuentros entre el gobernador de un partido y el alcalde de otro. Es grave para la ciudad y no lo debemos permitir. Me atrevería a proponer a los nuevos legisladores ejemplos de países donde hay voto de censura. No llegar al juicio político, pero sí a una reflexión seria. Debemos buscar que el funcionario, independientemente del partido de donde venga, tenga la capacidad de generar armonía y consenso.
En el caso particular de Torreón y Coahuila, ¿para quién sería el voto de censura?
Yo veo que el responsable de la ciudad es el alcalde, y quien debe tener la iniciativa de generar el consenso es el alcalde.
Carlos Román Cepeda González (1991-1993)
¿Cómo picaste piedra para llegar a ser candidato a la presidencia municipal?
Fui ascendiendo y el licenciado Fernández Aguirre me abre un espacio en su administración, como presidente del patronato del Rastro Municipal. Luego fui oficial mayor de la CNOP. Manlio Gómez me da la confianza de ser presidente del partido y coordinador de su campaña para la alcaldía. La experiencia, intensiva, me sensibiliza a las peticiones ciudadanas, eso me da buen pulso. Posteriormente soy candidato a diputado local.
¿Cómo te dijeron que ibas de alcalde?
No me lo dijeron, vengo de una contienda interna. Podría pensarse que en aquel tiempo eran dirigidas, pero contender en un auditorio de cuatro mil personas con la diputada federal Alicia López y un dirigente empresarial como Jorge Dueñés, no era un juego. El proceso lo abrió Luis Donaldo Colosio, con quien me siento muy identificado. Además había mucha afinidad política con el entonces gobernador Eliseo Mendoza, me veía con simpatía, no violentó las cosas, fue un ejercicio de mucha altura. Don Eliseo conduciendo un proceso innovador que, de haber continuado, pienso que la caída del PRI no hubiera sucedido. Si te cierras como partido te vas deteriorando porque no tienes inyección de gente. Corporativizado, no privilegias los liderazgos, todo lo que vale es la estructura.
¿Estás satisfecho como presidente municipal?
Eso le corresponde a la gente, en lo personal siento que di todo lo que pude haber dado, cumplí con la gente que me dio su confianza, con la educación que me dieron mis padres y mis hermanos. En estos momentos difíciles, es importante tomar de base lo que ha sucedido para proyectar el futuro. Es la oportunidad de renovar, pero creo que la juventud debe tomar la experiencia, el balance. Es bueno hacer cambios, pero hay que respetar la experiencia y los resultados. El cambio por el cambio no funciona, sino el cambio para enfrentar con firmeza lo que está mal. Eso sí, con el empuje y el vigor de la juventud para generar un cambio fuerte y positivo.
¿Cómo se está vigente en la política, donde cada vez hay más tiradores y menos patos?
Yo le llamaría buscar confianza entre la gente, constancia e intentar dar resultados.
Salvador Jalife García (último año del trienio 1994-1996)
¿Cómo se dieron las cosas? Tú eras presidente de Canacintra.
En Canacintra hacíamos señalamientos al gobierno estatal, municipal y federal, como todos los miembros del sector privado. A partir de la renuncia del licenciado López Mercado se me plantea la oportunidad ser presidente municipal.
¿Eres militante priista?
No. En ese momento no militaba en ningún partido y fui criticado porque lo dije. Ciertamente, era y soy simpatizante del PRI, pero tengo amigos en todos los partidos. Ahora más, pero en aquel entonces tenía más amigos priistas que panistas.
¿Cómo te hicieron la propuesta? Eran un momento álgido, muy difícil para el municipio.
El gobernador (Rogelio Montemayor) me lo propuso directamente.
¿Y qué dijiste?
De inmediato, que no. A final de cuentas analizamos todo y decidimos entrarle.
Si tres años son pocos, uno es nada… ¿Qué te planteaste?
Había una crisis muy severa, la más severa de la historia de México (espero que haya sido esa y no la que está enfrente). Había mucho descontento en la ciudadanía, rumores de corrupción en el municipio, de endeudamiento. Había inseguridad creciente, con algunos secuestros, y se sentía un desorden en la administración. Para que tengan una idea de cómo estaban las cosas en seguridad pública, sólo había veinte o veintitrés patrullas, algunas descompuestas, y no había armamento. Hoy escuchaba que se compraron noventa en un solo día. Recibimos una deuda de 55, 57 millones de pesos. Al año de que entregamos la administración empezaron a haber cambios favorables, a etiquetarse dinero para los municipios.
Resume en una palabra tu participación para la ciudad.
La transición entre un sistema y otro.
Jorge Zermeño Infante
(1997-1999), desde España
Preside usted el primer gobierno panista. ¿Hubo voto de castigo para el PRI? ¿Favoreció la llegada del PAN?
Había malestar generalizado por la corrupción y el deterioro de los servicios públicos. Simas debía más de 45 millones de pesos, nos decían que debíamos privatizarlo, pero permaneció como empresa pública. Saneamos la administración y dejamos pagada la deuda. Hay que destacar la lucha del PAN por un cambio democrático y la participación de miles de personas. La candidatura fue bien vista, la campaña desplegada en las colonias humildes nos dio la mayor votación. No lo veo como un voto de castigo, sino como un voto de adhesión. El problema en la población era la desconfianza, no sabía por quién votar. Si preguntabas qué partido iba a ganar, respondían que el PRI porque no estábamos acostumbrados a ver otra cosa. Felipe Calderón presidía el PAN.
En seguridad, durante su administración, no se vivía lo que se vive ahora.
Veníamos de una situación delicada de secuestros en los años 94, 95 y parte de 96. En aquel entonces se crea un grupo antisecuestros y se inicia un fideicomiso con recursos del municipio, del estado y de particulares. La situación era difícil, pero ahora se ha salido de proporciones. El reclamo de mayor seguridad es permanente y justo, pero tiene que haber colaboración de todos: medios, padres de familia, no sólo del gobierno.
¿Cuáles fueron los principales retos de su administración?
Había que hacer rendir los recursos, mejorar los servicios y hacer de Torreón una mejor ciudad para vivir. No es cierto que las autoridades hagan las cosas, las hace la sociedad.
Comentaba que tenía buena relación con Rogelio Montemayor. ¿Cómo se hace para ser oposición y que la ciudad se vea beneficiada?
Con respeto, defendiendo lo que te corresponde, actuando desde el ámbito de tus competencias y haciéndole entender al gobierno del estado que los municipios son una autonomía, órdenes de gobierno distinto. La relación debe ser de iguales y de colaboración.
Han pasado más de diez años desde que fue electo, ¿el PAN de entonces era diferente al de ahora?
Creo que sí. El PAN nace en 1939 como una escuela de civismo, un partido con ideales de un México mejor, democrático, libre y justo. Competía casi con la certeza de no ganar porque no había condiciones para hacerlo en igualdad de circunstancias. Ahora las cosas son distintas porque hay recursos en los partidos, porque el PAN llega al poder. Son nuevos tiempos: el partido crece, se profesionaliza, pero al mismo tiempo entran intereses que distorsionan esa lucha.
¿El resultado de las elecciones de diputados locales puede relacionarse con el desempeño de la administración municipal?
Cada elección tiene su propia historia, los candidatos tienen mucho que ver, pero muchas veces están rodeados de circunstancias que no favorecen; por ejemplo, ahora los ayuntamientos duran cuatro años y eso desfasa las elecciones de diputados locales. Volver al “carro completo”, a un partido que gana todo, tampoco es sano para Coahuila. Ojalá haya una mejor participación ciudadana y en el PAN una autocrítica objetiva de cómo trabajamos y cómo nos perciben.
¿Qué opina de las críticas del presidente Calderón a su partido?
El crecimiento de un partido como el PAN trae aparejadas actitudes como las que señala el presidente Calderón, que son la búsqueda del poder por el poder mismo. Creo que al interior del partido se dan estas situaciones, que no debería ser porque no van con los valores que profesa, sin embargo, existen como parte de la naturaleza humana, donde se introducen vicios, pero siempre se está a tiempo de corregir actitudes y mejorar la participación política, buscar mejores candidatos, porque ahora el ciudadano analiza quién es el candidato, independientemente si pertenece a un partido u otro.
¿Qué opina del nuevo secretario de Gobernación?
A Fernando Gómez Mont lo conozco hace muchos años, proviene de una familia de abolengo dentro del PAN. Cuando fuimos diputados en la LV Legislatura, él presidía la Comisión de Justicia. Es conciliador, valiente, conocedor del ámbito jurídico, retirado de la actividad partidista hace muchos años.
¿Creyó los rumores que lo candidateaban para Gobernación?
No, a veces siento que algún periodista no tiene otra cosa que hacer y se pone a jugar con nombres. De mí se ha dicho muchas veces que si voy para un lado u otro, pero no me lo creo, porque carecen de sustento.
Salomón Juan Marcos Issa (2000-2002), desde la sierra de Arteaga
Usted es empresario y de pronto parece en su escenario la política, ¿cómo fue?
Desde la preparatoria y la universidad siempre me gustó participar en la política. Quizá empecé un poco tarde, a los 48 años me invitan a la primera contienda, en la que no tuve buena fortuna, así que me seguí dedicando a los negocios. Volví a contender y recuperamos la alcaldía de Torreón.
¿Qué tiene la política que luego resulta tan atractiva?
Deberíamos pensar muchos más en participar en política. Desde ahí podemos hacer mucho beneficio para los ciudadanos. La política es el rector de lo que se mueve en la sociedad. En la política, coordinada con los profesionistas, con la sociedad civil y organismos no gubernamentales, podemos hacer muchísimo.
En los tiempos que corren, ser político no da mucho lustre…
No me mortifica que dé lustre o no, lo que me preocupa es que hagamos un plan para la ciudad, no para tres años. En nuestra administración hicimos el plan 20-20, porque necesitamos hacer un plan para 20 o 25 años para que podamos ir avanzando; las cosas no se hacen en cien días ni en un mes ni en un año.
¿Cómo recibió la ciudad?
En 2000 era una ciudad tranquila. Acabábamos de pasar una situación de secuestros. En los tres años creo que ni un cajero automático nos robaron. Había una delincuencia normal, era una ciudad que la mantuvimos tranquila por ese periodo.
¿Cuáles fueron los errores?
Lo que más me preocupaba era que teníamos un presupuesto limitado, estaba por debajo de los 600 millones de pesos, para un municipio que estaba creciendo, que tenía muchas necesidades y que tenía un gran rezago. Faltó tiempo.
¿Cómo se entabla la relación con la federación, presidida por primera vez por un panista?
El presidente Fox hablaba mucho del federalismo, fuimos a un evento de esto en Veracruz y me tocó hablar en representación de los municipios del país. Me dejé caer hablando del famoso federalismo, porque quienes producen la riqueza y los recursos son los municipios, y son a quienes menos les toca. Entonces, ¿dónde está el federalismo? Yo hablé muy fuerte en ese sentido.
Cuando deja la presidencia municipal para buscar una diputación local, hubo quienes no lo entendieron, ¿cuáles fueron sus motivaciones?
Estaban casi todas las obras terminadas y se me presenta una oportunidad para seguir sirviendo a Torreón. Creo que lo hicimos desde el Congreso.
¿Alguna recomendación a José Ángel Pérez para tener buena relación con el gobernador?
Con quien vaya a tener alguna relación, hacer los consensos necesarios y ver por la gente de Torreón. Hacer una relación de trabajo amigable es lo importante.
Guillermo Anaya Llamas
(2003-2005)
Eres de los alcaldes más jóvenes, esto puede parecer una ventaja, pero también hay quienes ven en la juventud una desventaja.
Juventud no quiere decir falta de experiencia; yo venía de una diputación local y luego de una diputación federal, de una experiencia legislativa.
¿Cuál fue el primer problema al que te enfrentaste en el trienio?
El transporte. No permitimos subir ni un centavo las tarifas en los tres años, a pesar de la presión de los concesionarios. Hicimos una encuesta ciudadana que nos decía que debían modernizarse y cambiar las rutas existentes por otras más cortas. Lo hicimos y las empezamos a poner en marcha, pero no autorizamos ni un solo aumento en la tarifa.
Eso hubiera sido meritorio con un servicio eficiente…
La promesa de los transportistas era: danos una mejor tarifa y nos modernizamos. Nosotros cambiamos la propuesta: cambia, primero, y te doy una mejor tarifa.
¿Cómo fue tu relación con Enrique Martínez? En algunos círculos se comentaba que te consentía más que si fueras priista…
Para mí, siempre ha sido prioritario tener una buena relación humana con todos. Cuando llego a la alcaldía me propuse llevarla con el gobernador, que a la larga se convirtió en amistad. En cambio, había una presión constante del secretario de Gobierno y de los diputados priistas para generar conflicto, bajo la “lógica” de que una autoridad del PAN debe pelearse a fuerza con el PRI o viceversa. Yo intenté cambiar esa percepción, la instrucción fue trabajar de manera conjunta.
¿Qué pasó con el DVR?
Lo que tenía que pasar, lo que era un secreto a voces. Nosotros, como autoridad municipal, no teníamos la posibilidad de hacer algo, pero ya habíamos denunciado que estaba mal hecho. Esto sí trajo una secuela de conflicto con el gobierno estatal porque Jorge Viesca, secretario de Obras Públicas, reclamaba que nuestra denuncia era por cuestión política, porque venían elecciones. Cuando llego a la alcaldía, la obra ya estaba empezada, sólo teníamos que pagar la mitad, según la licitación. Cuando pasa el primer accidente señalamos los desperfectos, pero no nos hacen caso, dicen que era pura grilla.
¿Cuánto aportó el municipio?
Setenta millones de pesos.
¿Cómo estaba la seguridad?, que sin duda es hoy el tema principal en el país entero.
Javier Gutiérrez era la persona que más sabía sobre la seguridad en Torreón y La Laguna. Para mí, había dos pilares que sostenían a la administración, uno era la seguridad. Con María Urbina, delegada de la PGR, hicimos muy buena mancuerna, estado, federación y municipio. Fuimos el municipio que sirvió de base a la PGR para entrenar elementos. María Urbina capacitó y nosotros pagamos.
Pregunta ciudadana: ¿Qué consejo le daría al actual presidente municipal para que cambie su forma de pensar y corrija lo que ha hecho mal?
No he mencionado ningún conflicto con José Ángel (…) somos dos personas diferentes. Platico constantemente con José Ángel, pero la responsabilidad final es de él. Yo no puedo actuar. Tampoco trato de dar consejos cuando no me los piden. Es muy importante que el presidente y la administración dejen buenas cuentas para devolver la confianza ciudadanía al PAN.
Se te premió con una notaría al final de su administración…
Sí, y renuncié a ella. El presidente del partido era Manuel Espino, y yo precandidato a un distrito. Renuncié a la notaría para evitar conflictos dentro del propio partido. Fue un error, porque era en ejercicio libre de mi profesión.
José Ángel Pérez Hernández (2005-2009)
Recibes la alcaldía de una administración panista, uno piensa que es más fácil, ¿cómo fue?
Normal, se entregó bien, no tuvimos ningún problema.
¿Cómo recibiste las finanzas del municipio?
Bastante bien, no había prácticamente deudas. No teníamos problemas financieros, sólo unos pequeños detallitos. El inicio de año es lo que te puede dar el recurso inmediato para las obras que puedas contemplar. Es cuando más recaudación entra por el Predial.
¿Con qué presupuesto arrancaste?
La administración anterior promedió 800 millones de pesos por año. Nosotros vamos en mil 200 millones y lo subiremos como 400 millones más. De cada peso metemos 32 centavos en inversión pública.
Todos recordamos que uno de tus slogans fue tener la mejor policía del norte de México. ¿En algún momento imaginaste la circunstancia que ibas a enfrentar?
Desde que se empezaron a vivir las marchas con Vicente Fox, entonces yo era diputado, empecé a visualizar la situación de inseguridad que se iba a presentar. Dije “vamos por la mejor policía”, no que somos la mejor policía, porque conocía la situación dentro de todas las policías de México. Existe un gran problema cultural y de selección de personal. Investigué cuánto aportaba el municipio al Fideicomiso de Seguridad. Cuando veo que son diez o doce millones, lo doblo a veinte y pido otros veinte (del estado). Ahora, con cuarenta millones, tenemos un costo de operación de doce millones y veintiocho para invertir.
Mucho de lo que se comenta es que la administración tardó en hacer cambios para darle confianza al ciudadano.
Sí, creo que pudo haberse hecho antes. Empecé a tener contacto con el secretario de Seguridad Pública federal, le planteé que necesitaba una terna para seleccionar un director y hacer el cambio. Me dijo que hasta terminar un curso para policías me recomendaría a alguien. Esa fue la causa de la demora.
¿Por qué una persona de fuera?
Desde un principio quise buscar afuera y me recomendaban no hacerlo, pero difícilmente podía armar mis proyectos con la gente de aquí. Cuando conocí a Alfredo Castellanos supe que iba poder arrancar con él. Sin embargo, a medida que la situación empeoraba, menos encontrábamos quien se hiciera cargo de la Dirección de Seguridad Pública.
Dice Ortega y Gasset que eres tú y tus circunstancias… ¿reniegas de las circunstancias?
Esto es lo que me gusta. Hubiera preferido que no existiera el problema, pero ya aquí hay que enfrentarlo. Sentía que esto me iba a tocar: con Simas, con el transporte, con la policía… El de la policía ha sido el problema más serio… por momentos se me desmoronaba.
¿Cómo ha sido tu relación con Humberto Moreira?
A pesar de todo lo que se dice, no hemos caído en problemas graves. Siempre fui muy claro con él. Desde que llegó le dije: “no se preocupe por Torreón”. Las cosas cambiaron cuando me manda la Secretaría de Desarrollo Regional. Al principio decían que no era electoral, ahora vemos que sí fue electorero. Lo percibí, sabía que íbamos a enfrentar estos problemas, porque te ponen al adversario que pierde la elección en esa Secretaría. Sentimos que se violentaba la autonomía municipal y presentamos la controversia constitucional.
¿Fue una buena decisión?
Creo que sí, a final de cuentas lo que buscó el municipio fue defender su autonomía. La resolución fue en el sentido que nos coordináramos más.
¿Prevalece el enfrentamiento con el gobierno estatal?
Más bien tenemos puntos de vista diferentes. Presentamos nuestra visión respecto a problemas como la inseguridad y cómo deben atacarse. Hemos debatido, pero casi todo ha sido alrededor del tema de la inseguridad, no porque nos enterquemos en alguna situación.
(Transcripciones de Emma Rodríguez y Érika Flores) E4

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