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Ni populismo autoritario ni neoliberalismo a ultranza; la doctrina humanista, clave para la recuperación blanquiazul: Manuel Espino
Divorcio entre
promesas
y realidades:
causas del desplome panista |
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El populismo es un modelo autoritario y obsoleto, afirma el presidente de la ODCA, quien cuestiona la experiencia de Barack Obama en asuntos latinoamericanos. Califica las elecciones de 2009 como las más importantes para su partido y confía en la capacidad de Germán Martínez, presidente del PAN, para definir una estrategia ganadora
A propósito de la presentación de su último libro Señal de alerta, el ex presidente nacional del PAN, Manuel Espino Barrientos, estuvo de visita en Saltillo, donde se reunió con representantes de los medios de comunicación y sostuvo una charla con jóvenes panistas del estado. Asimismo, concedió una entrevista a Espacio 4 en torno a la situación política nacional e internacional.
El también presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) y vicepresidente de la Internacional Demócrata Cristiana llama la atención sobre la creciente falta de credibilidad del electorado hacia el PAN y apunta entre sus causas el alejamiento entre lo que se promete y los resultados finales. Tal divorcio no pasa inadvertido y nos cuesta mucho en términos electorales.
De igual forma, advierte la importancia de revisar la selección de candidatos pues se abusa del amiguismo y el compadrazgo en momentos difíciles, cuando se avecina la elección de 2009 que, a su juicio, será la más importante que ha enfrentado el PAN en toda su historia. De su resultado depende en gran medida que su partido permanezca en Los Pinos en 2012.
Consciente de que, junto con Fox, es blanco de críticas de aliados y enemigos, asegura sentirse tranquilo. Para él, la política se mide en resultados y recuerda que al terminar su mandato al frente del Partido Acción Nacional había aumentado el número de diputados federales, senadores, alcaldes y diputados locales panistas en relación con los que había recibido.
En el escenario internacional, critica la imposición del populismo, un modelo que considera poco confiable y que privilegia una estructura autoritaria opresora y arcaica. En este punto cita a Rusia, Venezuela y Bolivia. Sobre una eventual transición democrática en Cuba, indica que la responsabilidad es de los cubanos y no de terceras naciones.
En relación al entusiasmo que genera en Latinoamérica la victoria del demócrata Barack Obama en Estados Unidos, Espino llama a la prudencia. Prefiere no apostar demasiado y advierte que el actual presidente electo del país más poderoso del mundo carece de un proyecto concreto para la región. Además, señala, Barak Obama no conoce América Latina.
En el mundo se advierte de los riesgos del neopopulismo y de la aspiración rusa de volver por sus fueros. Dimitri Medveded prepara una reforma para ampliar de cuatro a seis años el período presidencial, visiblemente en favor de Putin. ¿Dónde localiza la IDC los principales riesgos y cómo evitarlos?
El principal riesgo del populismo, cualquiera que sea su orientación ideológica en el mundo, es que privilegia una estructura autoritaria que busca controlar la economía y, a través de ella, la vida de los pueblos. Ese orden que se ha llamado de izquierda, marxista, socialista o comunista —bajo diversas modalidades— ya se ha rebasado y superado. No tiene vigencia y menos inspira confianza por sí mismo. Requiere entonces, necesariamente, de hacerse con el poder para darle validez. Por eso los regímenes que se dicen de izquierda —sobre todo los de carácter populista— están tratando de hacer adecuaciones legales para perpetuarse en el poder. No solamente es el caso de Putin en Rusia, de Chávez en Venezuela o de Evo Morales en Bolivia, es el caso de otros que buscan establecer ese modelo. Tan riesgoso es para el mundo el populismo de izquierda como el liberalismo económico a ultranza que se ha seguido especialmente en los últimos años en Estados Unidos.
Como pasó con Franco, el final de Castro es una crónica largamente pospuesta. Sin embargo, ahora parece que sí va en serio su separación del poder. ¿Qué le espera a Cuba y a la región?
Primero, tenemos que admitir que el pueblo de Cuba es soberano, tiene derecho a tomar sus propias decisiones y debe ser visto como una nación independiente y libre. A partir de ese reconocimiento, toca a los cubanos actuar. Si deciden buscar un esquema democrático hay que alentarlos y apoyarlos. Si deciden quedarse con un régimen autoritario, que sea su elección. Lo que en todo caso podríamos hacer es aconsejarlos, compartirles experiencias exitosas de otros países. Se les debe respetar como personas y no tomarlos por instrumentos de un régimen de poder. Cuba tiene capacidad de sobra para decidir su futuro y lo que decida debemos apoyarlo.
Conviene que los gobiernos de otros países brinden oportunidad a los cubanos que llegan a sus territorios y no se muestren reacios a establecer relaciones bilaterales con Cuba. Pero salvando los derechos humanos, sin intromisión, sin injerencia, como la ha tenido Estados Unidos y en el pasado la tuvo la extinta Unión Soviética.
En materia de derechos humanos, me parece que un tema urgente por resolver es el del bloqueo que mantiene Estados Unidos sobre la isla. Es ante todo una medida injusta y, más allá de las razones políticas que pretenden justificarlo, debe ser visto desde una perspectiva humana. Es un atentado a los derechos de los cubanos y debe terminar.
Los EEUU han tenido también sus épocas de populismo, sobre todo después de la Gran Depresión, con Rooselvet. Ahora, por ser demócrata y de raza negra, en el mundo se han creado expectativas de más en torno a Obama, fundamentalmente en América Latina. Sin embargo, con Carter y con Clinton nada positivo pasó en la región, excepto el crédito salvador de este último a Zedillo tras la crisis financiera de 1994. ¿No es un error confiar de más en Obama?
Yo no diría que es un error. Sólo hay que ser cautos, prudentes. No apostar demasiado. No se debe desestimar, por un lado, que Barak Obama no conoce América Latina. No tiene un proyecto concreto para esta región del continente y aún cuando recibió un voto muy determinado de las comunidades negra e hispana en Estados Unidos, eso no lo ha llevado a hacer un gran compromiso con los latinos. Incluso me inquieta que en algún momento Obama llegó a pronunciarse a favor de la construcción del muro de la frontera de México y Estados Unidos. No me preocupa como posicionamiento político, me preocupa que ignore que ese muro no sirve absolutamente para nada y que sí contribuye a poner distancia entre dos culturas e implica un atentado a los derechos humanos, un agravio a los pueblos latinoamericanos. Confío en que este hombre, el primero de raza negra que ocupará la Casa Blanca, sea sensible a la necesidad de una relación de mayor respeto y de mayor cooperación entre el pueblo de Estados Unidos y los pueblos de América Latina.
El PAN sigue en franca caída libre. ¿Dónde identifica las causas de este desplome y dónde sus posibles soluciones?
Evidentemente existe una falta de credibilidad del electorado hacia el PAN. Entre las causas pesa el haber estado diciendo una cosa y haciendo otra muy distinta. Esto es una realidad en todos los niveles, desde la responsabilidad de cualquier gobierno municipal, estatal o federal. La comunidad nos comienza a percibir como un partido inconsistente y esa falta de congruencia nos cuesta mucho en términos electorales.
Creo que la solución debe orientarse en ese sentido. Ser consistentes con nuestro pensamiento político, nuestra doctrina humanista, y que no cometamos errores declinando a principios bajo la expectativa de ganar posiciones. Eso no va con el PAN y la gente le cobra caro al partido tales debilidades También me parece importante que revisemos de manera seria a quienes promovemos de candidatos porque está pesando últimamente el amiguismo y el compadrazgo. Tenemos por dirigentes o candidatos a gente cercana de los encargados de tomar las decisiones y eso no es saludable porque la ciudadanía aspira a ver candidatos aptos para las posiciones públicas y no aquellos que llegan a serlo sólo por amistad o lazos familiares.
¿No le preocupa que alguien considere que Fox y usted mismo se hayan convertido en lastre para el presidente y su partido?
No, no me preocupa. Primero, porque no tiene sentido, Vicente Fox es un hombre que cuenta con vigencia política y tiene mucho que aportar todavía en su papel demócrata, no solamente en México. Lo ha venido haciendo muy bien con el reconocimiento de mucha gente dentro y fuera del país.
En mi caso particular, respeto a aquellos que discrepan de mi posicionamiento político, pero la política se mide en resultados y tengo el privilegio de haber dejado la dirigencia del partido con más diputados federales, más senadores, más alcaldes y más diputados locales de los que recbí. Además, refrendamos la Presidencia de la República y, por primera vez en la historia del PAN, ganamos dos presidencias internacionales, una en la Organización Demócrata Cristiana de América y otra en la Internacional Demócrata Cristiana. Yo me conformo con que la actual dirigencia deje, por lo menos, un diputado más de los que recibió para las próximas elecciones de 2009.
A propósito de ese año, ¿cómo vislumbra las elecciones de 2009 para renovar la Cámara de Diputados y la sucesión de 2012? Existe la fundada percepción de que el PRI volverá a Los Pinos. Nada raro sería en una sociedad democrática.
Considero que la dirigencia del partido está haciendo lo que debe para preparar a nuestra estructura y hacerle frente a esas elecciones. Sin duda será la más importante que ha enfrentado el PAN en toda su historia. De su resultado depende que acompañemos al presidente Calderón con mayoría legislativa en la Cámara de Diputados. Yo confío en que el trabajo del presidente del PAN y del comité nacional en general sea capaz de definir la mejor estrategia para ganar las elecciones de 2009. Pienso que sí se puede. E4 
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