EDITORIAL PARTIDOS SALUD ENTREVISTA SOCIEDAD EL PEZ CONTACTO
18 de noviembre de 2008


NÚMEROS ANTERIORES

333 - 332 - 331 - 330
329 - 328 - 327 - 326
325 - 324 - 323 - 322
321 - 320 - 319 - 318
317 - 316 - 315 - 314

 

 

 

Corredor de la niebla

Alejandro Pérez Cervantes

A Claudia Luna, corriendo contra el sol.

Yo corría para olvidar mis fracasos.
Prefería hundirme en el dolor de mis rodillas; abrumarme del ardor de mi vientre o enajenarme por la quemadura del oxígeno en mis pulmones que pararme a pensar en el páramo desierto de mi vida.
Corría para castigarme.
El dolor era mi profesor.
Y así, elegí la soledad de la noche y el recuerdo granuloso y heroico de aquel maratonista egipcio que devoraba las calles de Roma con sus pies de patriarca descalzo.
Pero yo no corría para ganar. Corría para huir.
De las decisiones fallidas y las postergaciones. De la propia estupidez y el nunca jamás.
Aquel espacio de dolor era una obra hecha por y para mí;
Una obra de arte y autodesprecio en la pesadez del aire y las punzadas en mis piernas. La velocidad era todo un descubrimiento: la forma más concreta de la soledad.
Porque no corría para ejercitarme. Tampoco para competir. Ni siquiera para fortalecerme. Corría para hundirme en la negrura. Para obligarme a padecer. Como un solitario e implacable maestro de danza en un estudio vacío y oscuro, que a falta de quien someter, me atormentaba a mí mismo.
Noche a noche los bulevares solitarios eran el escenario donde  pulía mi aniquilamiento, aunque los demás pensaran que pulía mi espíritu.
Semáforos que parpadeaban para nadie, hojas de periódico anunciando catástrofes que a estas alturas ya no cumplían su noble fin de aterrorizar, eran símbolos ominosos y desolados.
Un abandono que ahora nos parecía natural.
Como si más terrible que la muerte fuera esta ausencia de vida, este derrumbe silencioso, irremediable y lento.
Aunque piensen lo contrario, no soy un monstruo.
Como ustedes, tuve una madre, y aunque de niño masacré un par de hormigueros, también dibujé corazones en el vaho de las ventanas (terminaban por esfumarse solos), y alguna vez —parecen siglos— aferrada a mi cuerpo, una mujer repitió mi nombre, con el aceite del llanto en sus sienes, boqueando como un pez que mordiera el vacío.
Así, aprendí  a matar. Aprendí a huir.
Aprendí del otro volumen en la piel que se vence.
Así, aprendí a correr.

Alejandro Pérez Cervantes: Saltillo, Coahuila, 1973. Escritor y artista plástico. Licenciado Gráfico por la Universidad Autónoma de Coahuila. Desde 1993 ha sido colaborador de diversos medios regionales en el área del periodismo cultural, como El Norte, Espacio 4, 10 minutos y Vanguardia, donde obtuvo en dos ocasiones el Premio Estatal de Periodismo, además de medios nacionales como La revista de El Universal y Replicante. Fue editor de la revista cultural Azimuth y consejero editorial de la revista norteamericana Contratiempo. Autor de la plaquette Los muros de niebla (1998). Diversas antologías de cuento han recogido su obra narrativa en los últimos años.
Diseñador free lance, actualmente se desempeña como catedrático de tiempo completo en la Escuela de Artes Plásticas Rubén Herrera de la UADEC. Su obra plástica puede verse en babel1.buzznet.com. En 2006, con Murania, su segundo volumen de cuento, obtuvo el Premio Nacional de Cuento Julio Torri.
Cree en los beneficios de la duda y la belleza total de algunas nubes. En este año, obtuvo el tercer lugar en el certamen municipal de poesía Manuel Acuña, con el poema Una jaula, fiel al hambre.

 
Coordinador Editorial
Edgar London
 
Jefe de redacción
Gerardo Moyano
 
 
Consejo Editorial
Gilberto Prado Galán
 
 
Coordinadora Gráfica
Erika Flores Padilla
 
Caricaturistas
Monsi
 
 

Periférico Luis Echeverría
No 1161 Interiores 2 y 3
Col. Cumbres CP 25270
Saltillo, Coahuila

Telf: 416-6437
Fax: 416-7913

Espacio 4 y el suplemento cultural
El pez en el agua, son publicaciones catorcenales del Grupo Editorial Coahuilense SA de CV, editados por los talleres gráficos de esta casa editora. Saltillo, Coah. Registro en trámite.