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VOTAR POR EL PAN SERÍA HOY, EN ALGUNOS CASOS, VOTAR CONTRA MÉXICO; EL EXTREMISMO DE LÓPEZ OBRADOR CAUSA TEMOR
Cambió la realidad de México, no mi opinión: Fuentes Aguirre |
Gerardo Hernández G.
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Sostiene que Rubén Moreira “sería un buen gobernador” y que las nuevas circunstancias colocan al PRI en posición de ganar la presidencia de la República en 2012; los laguneros deben unirse y superar pugnas internas derivadas de cuestiones partidistas
Porque es muy fácil pontificar sentados (...)
desde la columna de mármol, desde el pedestal que se convierte,
precisamente por la inacción, en pedestal de imbéciles.
Felipe Calderón, presidente de México,
en el homenaje luctuoso a Juan Camilo Mouriñ
en la sede del PAN
Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, columnista leído en más de ciento cincuenta diarios del país, explica que su proclama “un voto por el PRI es un voto contra México”, lanzada cuando ese partido lo dominaba todo y no dejaba resquicios para la democracia, y su pronóstico de que la formación fundada por Calles, en 1929, podría volver a Los Pinos en 2012, “no es un cambio de opinión, sino un cambio de realidad tan evidente que nadie puede negar, ni a la luz de una preferencia política o de una actitud crítica”.
Fuentes acredita, a través de columnas y conferencias, su espíritu democrático y conciliador. Eso le permite enjuiciar al gobierno de la alternancia y al actual: “la administración de Fox fracasó y la de Calderón se muestra vacilante”, por lo que “ahora, incluso, puede haber casos en que un voto por el PAN sea un voto contra México”.
Nadar a contracorriente de la historia oficial confirma a “Catón” como autor comprometido con la verdad y la justicia. Su libro La otra historia de México. Juárez y Maximiliano. La roca y el ensueño ha vendido más de cien mil copias, y su nueva obra, Hidalgo e Iturbide. La gloria y el olvido, promete cotas similares. Crítico de presidentes y gobernadores en sus momentos de esplendor, Fuentes aprueba la administración de Humberto Moreira, que el 1 de diciembre iniciará su cuarto año. “El balance es totalmente positivo y de los siguientes tres años debemos esperar también una obra igualmente consistente e igualmente llena de frutos buenos, pendiente de todos los coahuilenses”.
Sobre la crítica al populismo de Moreira, vigente aún en algunos sectores, pero menos extendida que al principio, el también cronista de Saltillo recurre a la semántica: “Una cosa es lo populista y otra muy diferente es lo popular. Lo populista tiende a adular al pueblo, a engañarlo con promesas que no se cumplen (…). Pero lo popular entraña una preocupación auténtica (…) por aquellos que más necesitan que la obra de gobierno llegue a ellos (…) en ese contexto puede inscribirse la administración de Humberto Moreira.
En la columna “Coahuila”, que publicó dos días después del carro completo del PRI en las elecciones del 19 de octubre, Fuentes sorprendió con el destape de Rubén Moreira para gobernador, con la advertencia de que “tocaría a los coahuilenses decidir a favor o en contra de esa eventual candidatura”.
En política —dice al reportero— todo puede suceder, “pero si las elecciones fueran en este momento, no me cabe duda de que el PRI triunfaría, fuese cual fuere el candidato que presentara, y tengo la convicción personal de que Rubén Moreira sería un buen gobernador”.
—En ese supuesto, ¿dónde quedaría, entonces, el anhelo de los laguneros de tener a un paisano de gobernador?
—El sentimiento de los laguneros es justificado, admite, “ellos han formado una comunidad muy laboriosa que merece ser permanentemente reconocida, apreciada y valorada (…) pero “debe unirse más, superar pugnas internas derivadas de cuestiones partidistas”.
Lo mismo que las elecciones para renovar el Congreso local, Fuentes vislumbra una sucesión estatal sin novedad. Hasta ahora, el senador Guillermo Anaya, compadre del presidente Calderón, se perfila como el candidato más fuerte de la oposición. Sin embargo, para “Catón”, “un partido (el PAN) así de dividido… es muy difícil que pueda obtener una victoria” en 2011.
La recuperación del PRI, a escala nacional, la atribuye, entre otros factores, al “temor de la ciudadanía hacia las actitudes extremas de la izquierda” de López Obrador y a la “falta de solvencia política del PAN”, lo que convierte al Partido Revolucionario en la opción de centro.
¿Cuál es tu balance, Armando, de estos tres años de la administración de Humberto Moreira?
Han sido tres años pródigos en obras que han llegado a todos los rincones de Coahuila. Pienso que nunca antes se había hecho una labor tan consistente, tan continuada y tan permanente, que no sólo ha cubierto las ciudades importantes del Estado, importantes por su tamaño o por su número de habitantes, porque desde un punto de vista todas las poblaciones de Coahuila son igualmente importantes. Eso lo entendió el gobernador Moreira y ha llevado la obra de su administración aun a las más pequeñas poblaciones, de lo cual puedo dar testimonio personal porque he recorrido los treinta y ocho municipios del estado y en todas partes he visto esa labor; también he visto el afecto que la gente le tiene. Entonces, creo que el balance es totalmente positivo y que de los siguientes tres años debemos esperar también una obra igualmente consistente e igualmente llena de frutos buenos, pendiente de todos los coahuilenses.
Al capitalismo se le reprocha lo tardado que es en generar bienestar social. En el país hay todavía millones de pobres. Por su orientación a los sectores vulnerables, una de las críticas al gobierno del estado es su tendencia al populismo. ¿Qué piensas al respecto?
Una cosa es lo populista y otra muy diferente es lo popular. Lo populista tiende a adular al pueblo, a engañarlo con promesas que no se cumplen: eso es populismo; y esa, una administración populista. Pero lo popular entraña una preocupación auténtica y sincera por el pueblo, es decir, por aquellos que más necesitan que la obra de gobierno llegue a ellos. En ese contexto puede inscribirse la administración de Humberto Moreira, la cual, a mi juicio, ha sido popular en el sentido de que ha cuidado que los beneficios de la inversión pública y de los fondos del erario lleguen a aquellos que más lo necesitan, incluso en aspectos como el de la cultura. Esos beneficios nunca se veían en los pequeños poblados de Coahuila y él los ha llevado; también, obras importantes de vialidad, pavimentación, agua, drenaje, vías de comunicación y arreglo integral de esas poblaciones que son muy bellas y están colmadas de historia y de tradición, pero habían sido olvidadas. Es un gobierno que no merece el calificativo de populista y sí, en cambio, el de popular, porque se ha preocupado en verdad por los coahuilenses, a los cuales muchos gobiernos no los habían atendido.
En tus recorridos por Coahuila percibes un estado conciliado, en armonía, o expresiones de inconformidad, de reproche hacia la capital. Me remito al reclamo histórico de La Laguna de tener un gobernador surgido de la Comarca. El tema es recurrente, pero recuerdo que en la sucesión pasada advertías a los laguneros que hasta ese momento el gobernador que más había invertido en la región lagunera era Enrique Martínez, de Saltillo, y el que más se había preocupado por Saltillo había sido don Braulio Fernández Aguirre, de Torreón, aunque nacido en San Pedro.
El sentimiento regional de los laguneros es totalmente justificado, ellos han formado una comunidad muy laboriosa que merece, entonces, ser permanentemente reconocida, apreciada y valorada, no sólo por los que gobiernan al estado, sino por todos los coahuilenses. Pero debe unirse más, superar pugnas internas derivadas de cuestiones partidistas. Los gobiernos, a su vez, deben estar permanentemente atentos a los reclamos de los laguneros, de tal manera que puedan resolver las necesidades de una comarca que mucho ha dado a Coahuila y que por lo tanto merece también recibir mucho.
En la época no tan remota del México casi unipartidista, autoritario, avasallador del PRI, advertías en tu columna “De política y cosas peores”, si no recuerdo mal, en vísperas de una elección presidencial, que “un voto por el PRI era un voto contra México”. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
Claro que sí, y lo expresé muchas ocasiones. En aquellos años el PRI representaba precisamente un sistema antidemocrático, sólo que las circunstancias han cambiado radicalmente. El PRI tuvo que entregar el poder por la fuerza del voto ciudadano y las condiciones que hay ahora son totalmente distintas a las de entonces. Hoy existen elecciones en que los ciudadanos participan y el voto popular es respetado, lo cual hace que prevalezcan nuevas condiciones. Ahora, incluso, puede haber casos en que un voto por el PAN sea un voto contra México. La vez que use aquella expresión era en elecciones de diputados federales. Consideraba que si el presidente —del PRI— tenía el control total del Congreso, entonces esa maquinaria o ese aparato pesarían tanto que sería imposible llegar a un estado democrático. Mi aspiración era que México tuviera un Congreso de oposición capaz de frenar las iniciativas presidenciales, y por eso dije eso, que en su tiempo era una contribución a la democracia. Las condiciones han cambiado —vuelvo a decirlo—, ahora los partidos tienen que luchar para ganarse el voto de los ciudadanos, las elecciones son transparentes, ya es imposible que un partido pueda lanzarse al poder por la vía del fraude electoral. Entonces, creo que se ha conseguido eso por lo cual luché durante muchos años a través de mis artículos como crítico constante del PRI.
En contraste, el PAN en el poder ha decepcionado.
Lo he señalado también permanentemente. He dicho que la administración de Fox fue una administración fracasada y que la de Felipe Calderón se ha mostrado vacilante. Las expectativas que había en torno de ese partido no han sido totalmente satisfechas y he asegurado, o por lo menos presentado la posibilidad, de que el PRI vuelva al poder. Hay indicios claros, las elecciones en varios estados del país muestran esa tendencia.
¿Ya en condiciones democráticas?
En condiciones totalmente democráticas. Ahí van a ser los ciudadanos los que decidan.
¿A qué atribuyes la recuperación del PRI? ¿Necesariamente al fracaso del PAN como gobierno o existen otros factores?
Hay otros factores: el temor de la ciudadanía hacia las actitudes extremas de la izquierda, representadas principalmente por López Obrador, la falta de solvencia política del PAN y el radicalismo del PRD pueden llevar a los votantes a escoger una posición que no sea ni la extrema derecha ni la izquierda radical, y esa opción de centro está representada claramente ahora por el Partido Revolucionario Institucional. El PRI ha tenido éxitos —algunos de ellos resonantes, como el de Coahuila— en algunas elecciones intermedias y la suma de esos casos puede inclinarnos a pensar, con un índice alto de posibilidades de acierto, que eventualmente el PRI, si no cambian las circunstancias, puede volver al poder en la siguiente elección presidencial.
Donde las condiciones apuntan hacia la confirmación de tu tesis, en la columna “De política y cosas peores” del 21 de octubre, es hacia una candidatura que muchos ya dan por cierta en Coahuila: la de Rubén Moreira para gobernador. ¿No vislumbras cambios significativos que pudieran alterar esa percepción tuya de la sucesión?
Bueno, en política desde luego todo puede suceder, pero si las elecciones fueran en este momento, no me cabe duda de que el PRI triunfaría, fuese cual fuere el candidato que presentara, y tengo la convicción personal de que Rubén Moreira sería un buen gobernador de Coahuila, por su formación personal, por su modo de ser, que conozco desde que era estudiante. Desde luego —vuelvo a decirlo— todo puede pasar. Muchos criticarían y harían reproche al hecho de que un gobernador sea sucedido por su hermano. Eso habría sido impensable e imposible en tiempos del PRI. El propio presidente de la República y el mismo partido se habrían encargado de vetar esa candidatura, pero ahora sólo los ciudadanos pueden vetarla, y la manera de hacerlo es con su voto. Entonces, si la ciudadanía se inclina hacia esa candidatura, lo demostrará en las urnas; y si le parece reprochable, también en las urnas la va a rechazar. Eso es uno de los frutos de la democracia.
Aun con una diferencia importante de votos entre el PRI y el PAN, la tendencia del estado es hacia el bipartidismo. Acción Nacional ha presentado candidatos de peso estatal y nacional en las últimas elecciones para gobernador —García Villa y Zermeño—, sin embargo en las urnas no logran aproximarse ni remotamente al PRI. ¿Cómo prevés la próxima competencia PRI-PAN por el gobierno?
Bueno, yo siento al PAN muy dividido en Coahuila. Se escindió en esta coyuntura política, y a pesar de la derrota, que debió haber servido como una lección de experiencia, siguieron disputando en torno de las diputaciones plurinominales. Un partido así de fraccionado, un partido que lucha internamente y que internamente ésta desunido, es muy difícil que pueda obtener una victoria electoral. Contrariamente, el Partido Revolucionario Institucional, nunca, que yo recuerde en su historia, ha estado tan eficientemente organizado, tan intensamente trabajando y tan unido como se le ve ahora. Eso no representa un cambio de opinión, es un cambio de realidad que el analista observa y de la cual da constancia, porque esa realidad es tan evidente que nadie puede negarla ni a la luz de una preferencia política o de una actitud crítica. E4 
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