EDITORIAL PARTIDOS SALUD ENTREVISTA SOCIEDAD EL PEZ CONTACTO
18 de noviembre de 2008


NÚMEROS ANTERIORES

333 - 332 - 331 - 330
329 - 328 - 327 - 326
325 - 324 - 323 - 322
321 - 320 - 319 - 318
317 - 316 - 315 - 314

 

Candidatos improvisados, pereza e ignorancia provocan una caída de cuarenta y cinco por ciento del voto albiazul

Los motivos de la derrota

Jesús R. Cedillo


Paradójicamente, al PAN no lo hundieron sus derrotas, sino sus pírricas victorias, como bien lo apuntó alguna vez Luis H. Álvarez. Escindidos, con una guerra intestina de escándalo, señalados como incapaces y con liderazgos tibios, los responsables de su derrota fueron ellos mismos. Aquí se ponen varios clavos más sobre su ataúd


No leen la Biblia, pero si acuden a misa dominical. Se entregan al golpe de pecho: en una mano cargan el rosario, en la otra su libro de oraciones y tienen siempre a Jesucristo en la boca. No creen en la justicia del hombre ni en las leyes terrenas, porque todo el tiempo apelan a la justicia divina que no más no llega.
Son los miembros de Acción Nacional, la derecha mexicana que por décadas vivió sólo del desprestigio de los regímenes emanados del PRI, a los cuales criticaron hasta la saciedad en su momento. Pero, en décadas de su ayuno del poder, jamás pudieron articular un programa y estructuras saludables y triunfadoras, las cuales, al ponerlas en práctica, los llevarían a un mejor estadio a ellos y a sus gobernados.
Lo dijo con mucho tiempo de anticipación don Daniel Cosío Villegas: “...Acción Nacional se desplomaría al hacerse gobierno... No cuenta ahora ni con principios ni con hombres, y en consecuencia, no podría improvisar ni los unos ni los otros.” Profético, el intelectual mexicano dejó las anteriores reflexiones escritas allá, por las lunas de 1946. Hoy el texto está más vivo que nunca y a la fecha se ha cumplido letra por letra: en la pasada contienda electoral del 19 de octubre, donde se renovaron las curules del Congreso local (veinte distritos directos en disputa en las urnas), el PAN no pudo improvisar ni principios ni hombres, y su derrota histórica está llevándose en la misma carreta al propio presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa (ya no digamos a Juan Camilo Mouriño o a Germán Martínez).
Los culpables de la derrota del PAN en Coahuila tienen nombre y apellido y son los siguientes: Guillermo Anaya Llamas, Ernesto Saro, Reyes Flores Hurtado, Esther Quintana Salinas, sólo por citar a los más emblemáticos generales. Y es que los panistas se quedaron solos en Coahuila. Así también en Saltillo y Torreón. Y el peor escenario: les está sucediendo lo mismo a nivel nacional. Los panistas van en retroceso.
Aunque este escritor ya lo ha dejado en varios textos pretéritos impresos y documentados, vale la pena escribirlo de nuevo, para contextualizar la derrota panista: Anaya (como Saro, como Flores Morfín, como Reyes Flores) tiene un solo problema qué solucionar y es harto difícil de corregir: no es frío ni caliente. Es barbilindo, tibio, siempre engominado para la fiesta, pero nunca listo para el combate. Los panistas no leen la Biblia que a la letra dice en Apocalipsis 3.15-16: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente./ ¡Ojalá fueses frío o caliente!/ Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”
Tibio, así es Anaya Llamas, así fueron los panistas y los resultados y costos están a la vista. Ni fríos ni calientes. No muestran bravura o inteligencia ante el embate ya no de señalamientos, sino de insultos de poca monta que les han enderezado una y otra vez el clan Moreira.
Tal cual era de esperarse, apelaron a la “conciencia ciudadana” para votar por ellos, pero su trabajo proselitista resultó nulo. Divididos, sin liderazgos fuertes y macizos (por su proverbial don de la tibieza), en los últimos meses hubo cinco “líderes”: Esther Quintana, Jesús Flores, Javier Cavazos, Mario Dávila y Reyes Flores Hurtado. Uno de ellos, el científico Flores Morfín, presumió de manejar al PAN desde su ordenador personal y en video-chat-conferencia desde las mullidas y climatizadas oficinas de Acción Nacional. Las consecuencias están a la vista.
Mientras Rubén Moreira Valdés, líder del PRI, amanecía en Piedras Negras, comía en Sabinas y cenaba en San Pedro, promoviendo reuniones proselitistas y aceitando su maquinaria electoral, los dirigentes panistas (la mayoría de la Comarca Lagunera) se quejaban una y otra vez del centralismo de los gobernantes y de Saltillo, señalaban un posible fraude que ya se estaría fraguando y temprano se irían a dormir. Las elecciones los agarraron dormidos a todos.
Anaya Llamas, “El tibio”, se equivocó más de una vez. En pocos meses hizo rotar la presidencia del PAN en cinco manos diferentes. Se equivocó en sus candidatos de todas, todas. Tan es así, que ni los propios aspirantes de Acción Nacional votaron por sus propios compañeros de partido. La empresaria Patricia Torres (postulada por el Distrito V) no fue a votar. Antonio Ballesteros (colega suyo por el Distrito XV) sí lo hizo... ¡pero por el candidato del PRI (Pablo González)! No por su compañero, Arturo González.

Ni por ellos mismos votan


¿Por qué y para qué ofender a militantes de linaje y prosapia escogidos del PAN?, ¿por qué relegarlos, hacerlos menos y a un lado (menospreciarlos), en aras de “apostar” por aspirantes extraños con ejemplos como los siguientes? Veamos a los candidatos que reclutó Anaya Llamas: por el Distrito VI (Ramos Arizpe, Arteaga, General Cepeda y Parras) se lanzó a Epifania Herrera, nativa al parecer del ejido de Higueras. Epifania fue por años ama de llaves (digámoslo eufemísticamente, era sirvienta en realidad) de Ernesto Saro en su residencia y directora del Instituto Municipal de la Mujer (nadie pues como ella, para saber de los abusos de los patrones). ¿Conoce el lector cuántos votos obtuvo de 76 mil 827 posibles? Apenas 6 mil 400. Pero cuidado, en las elecciones de 2005, el PAN había obtenido 13 mil 006.
Anaya Llamas alistó a Patricia Torres para el Distrito V (Saltillo). El costo y el yerro aquí se multiplican: ofendió a panistas de abolengo —Julio Martínez y José Guadalupe Martínez Valero, entre otros—, para ofrecer a la empresaria la candidatura en bandeja de plata. Patricia Torres apenas obtuvo el seis por ciento de la votación (alrededor de 3 mil 546 boletas de un universo posible de 78 mil 903 electores). Francisco Tobías la superaría con más del cuarenta y dos por ciento del voto emitido.
El último clavo en el ataúd de Anaya Llamas y su manera torpe y errática de hacer política sería la declaración de la empresaria el lunes 20 de octubre: “Yo, Patricia Torres, sí estoy conforme con el resultado; el PAN no sé. Yo no soy del PAN.” Nada más que agregar.
Acción Nacional lo perdió todo en las elecciones del pasado 19 de octubre. Pero más allá de que cedió los veinte distritos en disputa, dilapidó el honor, el respeto de sus militantes, la credibilidad, y dejó en el aire un resabio difícil de quitarse: son torpes, tibios, no saben de política y prefieren ir al rosario de ocho de la mañana que estudiar y leer sobre política, literatura y materias afines.
Vayamos a los datos duros para los que llevan las estadísticas: desde tiempos de don Óscar Flores Tapia, los partidos de oposición, sobre todo el PAN, habían ganado al menos una alcaldía para evitar el famoso “carro completo” del PRI. La primera diputación local se perdió en 1988, con Eliseo Mendoza Berrueto, aunque tres años después el Partido Revolucionario recuperó todas las diputaciones de mayoría.
Acción Nacional vio esfumarse ese 19 de octubre el cuarenta y cinco por ciento de los votos que había obtenido en las elecciones de 2005. Tan grande y terrible resulta la derrota del PAN, que apenas ganaron sesenta y dos casillas de ¡3 mil 211 instaladas! O sea, lograron mayoría en menos del dos por ciento de los puntos de votación. En la Comarca Lagunera (único bastión panista en el estado), donde ostentaba cuatro diputaciones y la alcaldía de Torreón, el PRI registró una intención del voto de cincuenta y nueve por ciento contra apenas diecinueve de Acción Nacional.
José Ángel Pérez, aún alcalde de Torreón, declararía lo siguiente: “Los de enfrente sí están trabajando y no estamos al mismo ritmo. Por eso a veces uno se desespera... fue la decisión de la ciudadanía; esta es la democracia, se eligió un Congreso totalmente priísta.”
El candidato Carlos Orta Canales (Distrito IV) apenas obtuvo 9 mil 645 votos (en las elecciones de 2005, el entonces candidato del PAN, Jorge Rosales, captó 13 mil 983). Emulando al gran mimo mexicano “Cantinflas”, Orta espetaría lo siguiente sin pies ni cabeza: “Estuvimos preparados para ganar, para perder y para empatar, eran los escenarios....”.
Y luego se preguntan por qué los acusa este columnista de no poner a funcionar al menos una de sus neuronas. Como “Cantinflas”, antes de hablar, Orta dijo unas palabras. Patético.
En 1946, don Daniel Cosío Villegas lo dejó por escrito: “(los hombres del PAN) no tienen sex-appeal para el pueblo mexicano: ninguno de sus dirigentes procede de él, ni siquiera del campo o de la aldea; antes bien, son de la clase media alta, y sus intereses y experiencias están confinados dentro de las paredes de la oficina o la penumbra de la Iglesia.”
Los del PRI no son invencibles, tienen ingentes fracturas que los del PAN no saben aprovechar, por un motivo principal: no les funciona el cerebro que Dios les dio. Otras causas evidentes son: la flojera y la ignorancia. En el próximo número de Espacio 4 publicaré un análisis titulado “El PRI: los motivos de la victoria.” Me uno a los rezos de los cresos panistas para que San Juditas Tadeo les de pronta resignación en su derrota. Amén. E4

 
Coordinador Editorial
Edgar London
 
Jefe de redacción
Gerardo Moyano
 
 
Consejo Editorial
Gilberto Prado Galán
 
 
Coordinadora Gráfica
Erika Flores Padilla
 
Caricaturistas
Monsi
 
 

Periférico Luis Echeverría
No 1161 Interiores 2 y 3
Col. Cumbres CP 25270
Saltillo, Coahuila

Telf: 416-6437
Fax: 416-7913

Espacio 4 y el suplemento cultural
El pez en el agua, son publicaciones catorcenales del Grupo Editorial Coahuilense SA de CV, editados por los talleres gráficos de esta casa editora. Saltillo, Coah. Registro en trámite.