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4 de noviembre de 2008


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El nuevo timonel del grupo empezó con el pie izquierdo; es difícil llenar los zapatos de don isidro y don javier

Saltillo, en escenarios de alto riesgo, necesita un GIS fuerte: Dávila

Edgar London


Especular con divisas, cuando sus ganancias en el pasado provenían de la producción, le cuesta al consorcio más de 600 millones de pesos. En el ámbito político, la pérdida de influencia empresarial aumenta el poder del gobierno


Con más de seiscientos millones de pesos echados por la borda a causa de una mala operación especulativa, la directiva de Grupo Industrial Saltillo ha tenido que deshacerse de algunas empresas para recuperar hálito y fuerzas en sus plataformas más importantes.
Algunos analistas señalan que el emporio coahuilense tiene suficiente liquidez para salir a flote y escapar del mal momento como lo ha hecho otras tantas veces. Sin embargo, Alejandro Dávila Flores, doctor en Economía por la Universidad de París X, director del Centro de Investigaciones Socioeconómicas y ex rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, tiende su mirada más adelante y presagia tiempos turbulentos para la economía mexicana que afectará de manera directa al sector industrial.
Entretanto, el ejecutivo estatal aprovecha la ocasión. A las nuevas libertades que ofrece el gobierno federal en términos de autonomía y financiamiento, suma el quebranto de los empresarios locales, hasta hace poco tiempo, únicos capaces de lograr el necesario contrapeso político.

Por años Grupo Industrial Saltillo ha representado una de las empresas más exitosas de la localidad. Su dominio económico le ha valido incluso para ejercer influencia en términos políticos. En 2007 logra un balance a favor del uno por ciento de sus utilidades con respecto al año 2006. Sin embargo, dicho poder se ha visto menguado en el actual año. ¿A qué causas atribuye este descalabro?
Hay circunstancias de diferente naturaleza. Unas relacionadas con el entorno económico general y la creciente competitividad que existe en las industrias donde tiene posicionamiento el grupo; y por otras que se determinan por las dificultades del proceso hereditario. GIS era una empresa de carácter familiar, donde siempre se encargaba a familiares estar al frente de las operaciones. Ese modelo se descarriló en mayo de este año como consecuencia del fracaso en el tercer relevo generacional. A ello se asocia la pulverización de las acciones del corporativo.
En el año 1975 las empresas se agruparon en un consorcio denominado “Grupo Industrial Saltillo”. A partir de esa fecha empezaron a plantearse esquemas de financiamiento mediante la emisión de acciones y su colocación en el mercado de valores. Poco a poco fue incrementándose la participación de accionistas independientes, fuera del seno familiar, y que según información disponible llegan a representar alrededor del cuarenta y cinco por ciento del total de las acciones que definen la propiedad de GIS. Por otra parte, este fenómeno de segmentación también se ha extendido al interior de la familia. Lo que había sido inicialmente un capital englobado bajo la propiedad de una sola persona —su fundador, Isidro López Zertuche— en la segunda generación se dividió entre hijos y a la siguiente entre nietos. De tal manera se dificulta el control de la dirección del corporativo, conjugado con la propia presión de la competitividad en el mundo moderno.
Hace cinco años se retiraron Don Isidro y Don Javier López del Bosque. En ese momento, a la cabeza de los negocios automotriz y del ramo de fundición quedó Ernesto López de Nigris mientras que frente a la sección dedicada a productos para el hogar y construcción quedó Juan Carlos López Villareal
Esa estructura sobrevive escaso tiempo y termina por abortar en mayo de 2008 y se ceden las riendas del negocio a Adán Elizondo. En parte porque hay una competencia muy fuerte alrededor de los productos para el hogar, correspondientes a cerámica, recubrimientos, muebles para baño y algunos de los contendientes, además, operan en condiciones desleales, apoyados en monedas artificialmente subvaluadas, sobre todo los que vienen de China.
Para amortiguar posibles pérdidas, GIS se ha visto obligado a desincorporar varias empresas, reconcentrándose en las actividades de mejor posicionamiento estratégico. En el caso de la industria automotriz se deshace de la fundición de aluminio para limitarse exclusivamente a la fundición de hierro —monoblocks—, que son nichos que van perdiendo importancia relativa y corren el riesgo de ser desplazados porque en los próximos años se va a reinventar el automóvil. Están llegando con mucha fuerza los coches eléctricos e híbridos. En un escenario a mediano plazo la fuerza motriz de los carros va a variar cualitativamente y hay muchas interrogantes acerca de cuál puede ser el papel de las empresas del grupo ligadas al negocio utomotriz bajo este nuevo enfoque tecnológico.
En cuanto a la edición para el hogar, GIS ya se desligó de CINSA, de las empresas de fabricación de cerámica, vajillas, muebles para baños y se concentra en los calentadores de agua.


Tras el anuncio de GIS de una pérdida por alrededor de 600 millones de pesos en instrumentos financieros derivados, analistas señalaron que la firma realmente no tendrá problemas porque cuenta con liquidez suficiente (unos 728 millones de pesos), además de un acuerdo firmado para la venta de su División Hogar (Cinsa) en alrededor de 600 millones de pesos. ¿A su juicio hasta qué punto GIS puede salir bien librado de este golpe?
Perder seiscientos millones en una operación especulativa y en tan corto plazo no puede expresarse como salir bien librado. Tal vez su sentido, por parte de los  analistas es que el grupo puede absorber el castigo que representa ésta pérdida gracias al patrimonio con que cuenta GIS y al hecho de que la mitad de su facturación se debe a exportaciones. En consecuencia tiene un flujo de divisas que le permite disponer de fondos capaces de hacer frente a los compromisos pactados en los contratos de venta de divisas, pero no deja de ser una pérdida de operación significativa, de hecho es equivalente a lo que va a obtener por la venta de CINSA.

Un dato a destacar es que esta pérdida se reporta para septiembre, cuando aún no se depreciaba el peso mexicano. De tal manera, para octubre, se espera que sea aun mayor la merma financiera. ¿Pudiera suceder?
Sí, a menos de que tengan la disponibilidad de dólares que les permita cumplir sus compromisos en el futuro. Lo que se informó en el comunicado del 15 de octubre por parte del grupo es que durante los próximos doce meses GIS tendría que hacer frente a los compromisos derivados de los contratos por venta de divisas y que en septiembre representaban pérdidas por seiscientos millones de pesos. De ahí se deduce que esas pérdidas se van ir ampliando en la misma proporción en que el peso se deprecie. De finales de septiembre a la fecha el peso ha visto disminuir su valor en un rango del veinte al veinticinco por ciento.


En su artículo publicado en Palabra (19/10/2008) “¿Eva tentó a don Adán?” usted asegura que la operación reportada por el GIS en torno a los 600 millones de pesos perdidos tuvo un propósito claramente especulativo pues la transacción no se diseñó para cubrir sus riesgos de operación. ¿Puede explicarnos mejor su razonamiento?
Los contratos a futuro para asegurar cobertura cambiaria forman parte de los instrumentos financieros denominados derivados e inicialmente se diseñaron con el propósito de darle certidumbre a las operaciones de las empresas documentadas en moneda extranjera.
Ahora, lo que se está discutiendo es que en el caso de empresas que cotizan en la bolsa, como sucede con las entidades de GIS, el inversionista que acude al mercado bursátil para comprar una acción de esa empresa, debe poseer la información que le permita valorar el riesgo en el que está incurriendo. Ha de conocer cuál es la exposición de las empresas en derivados porque los hechos nos están mostrando que puede haber quebrantos importantes ligados con malas decisiones en la contratación de derivados y que esos quebrantos no solamente afectan a la empresa, sino también a quiénes compraron acciones de la misma en el mercado bursátil.
No discuto que se tenga derecho a comprar determinada acción ni que la empresa tenga derecho a colocarla. Lo que quiero insistir —y si no está reglamentado es necesario hacerlo— es la necesidad de aportarle claridad al inversionista en torno a los peligros que representa su inversión y para eso requiere tener datos sobre la exposición de las empresas a derivados.

Mirando hacia el futuro hay dos perspectivas opuestas. Por un lado  el secretario de Fomento Económico, Jorge Alanís Canales, considera que el consorcio saltillense podrá recuperarse sin ningún problema como lo ha hecho en otras ocasiones, mientras que por el otro lado, Fitch Rating redujo la calificación para GIS de A+ a A- pues estima que su perspectiva de fortalecimiento en la posición financiera no se alcanzará como consecuencia del entorno económico prevaleciente. ¿Hacia dónde va GIS?
Es la cuarta ocasión, desde 2005, que esa entidad calificadora da una degradación a los valores del Grupo. Las últimas dos están asociadas a las decisiones que implican cobertura cambiaria y la nueva diligencia. Digamos que el cambio de timón empezó con el pie izquierdo por pretender agenciarse una ganancia especulativa echando mano de un instrumento diseñado para cubrir riesgos de operación, cuando la fortaleza económica de GIS, a través del tiempo, se ha cimentado en una política financiera muy conservadora y orientada al fortalecimiento productivo mediante la reinversión de los beneficios. La compra de derivados con fines especulativos nunca han formado parte fundamental de sus operaciones.
Creo que el entorno es delicado, desafiante, y GIS tiene fortalezas innegables. Sin embargo, vamos a enfrentar en los próximos dos años un escenario de contracción en la actividad económica en México, asociada a la crisis global —muy en particular a la reducción de ritmo de los Estados Unidos— y al riesgo, cada vez más cercano, de que se origine un proceso recesivo en la economía norteamericana.
Definitivamente considero que el grupo posee el activo suficiente con que hacer frente a la situación, pero los tiempos van a ser demandantes y de alto riesgo. Habrá que observar cómo se dirimen las estrategias en su seno y la manera en que planteen un esquema de posicionamiento frente a las nuevas circunstancias.

Más allá de que GIS permanezca con sus funciones y aún si saliera a flote de este escollo que ahora lo amenaza, es evidente de que su poder económico se ha desgastado. ¿Quién se beneficia y quién se perjudica con ello?
Un GIS débil no beneficia en modo alguno a la región. Aún forma parte importante del tejido productivo y de la capacidad de generación de riqueza en la comunidad. A nadie le conviene que una empresa con una tradición de tanta importancia pierda capacidad de generación de valor porque, en última instancia, empobrece a toda la zona.
Sin embargo, en los reacomodos de los problemas que está enfrentando se dan repercusiones que van más allá del ámbito estrictamente económico para incidir en la manera de organizar y procesar las decisiones políticas.
En México, el sistema autoritario que tenía por vértice a la Presidencia de la República se ha desconfigurado. En el gobierno federal se avanzó en términos de equilibrio de poderes, debilitándose de manera significativa la fuerza que se concentraba anteriormente en la figura del máximo mandatario. Lo que experimentamos ahorita es muy distinto. El presidente tiene que dialogar con los otros protagonistas políticos representados por el poder legislativo y judicial.
Sin embargo, este esquema no ha permeado hacia los gobiernos estatales y municipales. A esos niveles sigue la operatividad del viejo sistema, donde hay un vértice de poder sustentado por el Ejecutivo. Con facultades acrecentadas, además, por dos razones innegables: 1) el debilitamiento de la Presidencia, que antiguamente definía quién era gobernador y por cuánto tiempo, algo impracticable con la llegada del PAN a Los Pinos; 2) mayores atribuciones y recursos a las entidades federativas a partir de los avances en la asignación del presupuesto para apoyar a las autoridades locales.
En ese escenario basta recordar que, con en el viejo sistema presidencial, figuras como las de Isidro y Javier López del Bosque, ligadas al Consejo de Hombres de Negocios y otros prominentes empresarios en México ,tenían una capacidad de interlocución relevante no sólo con el gobernador del estado sino con la Presidencia de la República. El cambio en el sistema político y el debilitamiento relativo del poder económico del Grupo desdibujaron completamente esta relación y dejaron libre el camino para el fortalecimiento del Ejecutivo al no contar con un contrapeso en el sector empresarial.

Con respecto a esto último, ¿ve en Saltillo algún otro consorcio que a mediano plazo pueda sustituir en terminos económicos y de poder al GIS?
En los últimos treinta años llegaron jugadores foráneos muy importantes y en su momento se consideró incluso que iban a limitar el poder político de GIS. No obstante, si bien se diversificó la economía, la influencia del grupo sobre los mandatarios en turno no sufrió grandes cambios —concentrada entonces en la figura de los grandes empresarios locales y específicamente en los señores Del Bosque—. Básicamente, los grandes consorcios extranjeros tienen una lógica de funcionamiento distinta. Se involucran poco en los asuntos locales. Su orientación y preocupación está ligada a las decisiones que se toman en los cuarteles de sus consorcios, fuera del país.
Respecto a la posibilidad de que aparezca otra figura sustituta en la región, tengo mis dudas. Dadas las nuevas circunstancias no es fácil construir fortalezas económicas en un terreno tan complicado y con competencia foránea. La época para el surgimiento y desarrollo acelerado de nuevos proyectos económicos empresariales de capital nativo local es poco clara. Es una tarea ardua avizorar en el ámbito empresarial alguien que pueda llenar esos zapatos. Lo veo difícil con el papel y la relevancia que llegó a ostentar GIS. No se trata únicamente de su base económica sino de los cambios que marcan la propia estructura del sistema político mexicano.

En el caso hipotético de que GIS se declarara mañana en quiebra, ¿cuánto afectaría realmente a la región?
Depende. Hay muchas formas en las que se puede cumplimentar la transferencia de propiedad de una empresa. Lo estamos viendo en el caso propio del GIS. Han desincorporado ciertos negocios —la parte de muebles para baño de VITROMEX, la de vajillas, de brochas, hogar de CINSA— y, sin embargo, esas actividades siguen desarrollándose en la localidad aun en manos de otro dueño.
En la medida en que se consolide un simple cambio en los derechos de propiedad y sus funciones no se detengan en el ámbito local, la implicación sería menor desde el punto de vista económico. Estamos hablando de empleo, generación de valor, capacidad de pago de impuestos, etcétera.
Obviamente sería más delicado si las diligencias a cargo de ese grupo de empresas ancladas en la ciudad dejan tener viabilidad económica, cesan sus operaciones o se trasladan a otro lugar geográfico. En tal caso el impacto negativo sería mucho mayor.
Estamos hablando de que GIS representa alrededor de diez mil trabajadores y una parte importante de la estructura de la ciudad. Por eso hay que permanecer muy atentos a la manera en que enfocan las baterías dentro  del escenario que se nos avecina. Esa es una interrogante. E4

 
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