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IPro Desarrollo Integral apela a los gobiernos federal y locales para dar utilidad y vida al cauce
El rescate del río Nazas daría a La Laguna su Santa Catarina |
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En Monterrey, un plan quizá menos ambicioso permite aprovechar el río que cruza la ciudad, más allá de cambios políticos; el parque Fundidora es otro ejemplo de lo que se puede lograr, con liderazgo y decisión, para descontaminar y volver más sana la convivencia social

Otra cara. Instalaciones del río Santa Catarina
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Dos ciudades que destacan por su empuje social y empresarial, Torreón y Monterrey miden fuerzas en las más disímiles esferas política, deportiva y cultural.
Basta asistir a un juego de Rayados contra Santos para que se evidencie ese alto sentido competitivo que trasciende las estrechas dimensiones de una cancha de fútbol, en la cual millones de ciudadanos no pudieran jamás satisfacer sus demandas y ansias por demostrar quién es mejor.
Ambas ciudades tienen ahora alcaldes panistas: José Ángel Pérez lo es de Torreón y Adalberto Madero, de Monterrey.
La ola de violencia causada por el crimen organizado y el incremento de víctimas que trae aparejada esta pandemia moderna es una característica común que sufren las dos metrópolis. El estigma del narcotráfico, que en el pasado se creía privativo de la frontera con Estados Unidos, se ha potenciado bastante más al sur, afectando a Monterrey, Torreón y la Comarca Lagunera en general.
De cualquier manera, puede que no sea en sus semejanzas, sino en sus diferentes maneras de reaccionar ante problemas equivalentes, donde se agazapen las pautas que las distinguen en esta competencia, a veces pragmática, a veces utópica.
Ejemplos para dar solución a las recientes inundaciones provocadas por el Río Nazas o al añejo problema de salud que afecta a los laguneros por la contaminación causada por Peñoles, pudieran hallarse justo al pie del Cerro de la Silla.
Dos ríos, dos historias
La cuenca del Río Nazas se extiende por una superficie de casi setenta y dos mil kilómetros cuadrados de Coahuila y Durango. El nacimiento de su cauce tiene lugar en la Sierra Madre Occidental. Antes de la construcción de las presas, desembocaba en la Laguna de Mayrán después de recorrer casi cuatrocientos kilómetros. Desde mediados del siglo pasado, el río es frenado artificialmente por las presas Lázaro Cárdenas (El Palmito) y Francisco Zarco (Las Tórtolas), que hacen funciones de derivadora y reguladora, respectivamente.
Las precipitaciones registradas en el segundo semestre de 2008 obligaron a abrir las compuertas de ambas presas, el 9 de septiembre. Así, luego de diecisiete años, las aguas del Nazas volvieron a correr por el lecho seco que atraviesa la Comarca Lagunera y arribar al día siguiente a las zonas urbanizadas de la región. La novedad constituyó un espectáculo esperado por miles de ciudadanos, muchos de los cuales se apostaron largas horas en puentes y riberas para ser testigos del suceso.
No obstante, la apertura de las presas resultó insuficiente para evitar el desbordamiento del río, que el 23 de septiembre terminó por inundar alrededor de dos mil hectáreas de los municipios de Francisco I. Madero y San Pedro. También se registraron daños en viviendas de varias colonias, desalojadas previamente por Protección Civil y las policías estatal y municipal. El sector salud declaró alerta epidemiológica, pues se prevé un aumento de enfermedades respiratorias, gastrointestinales, dengue y picaduras de animales ponzoñosos.
El 5 de septiembre, el grupo Pro Desarrollo Integral Laguna (PDIL) lanzó un plan para el aprovechamiento integral del río Nazas, dirigido al gobierno federal, a los de Coahuila y Durango, así como a los ayuntamientos de la región. La propuesta se orienta a temas de seguridad, mejoramiento de infraestructura hidráulica, desarrollo de vialidades, promoción del deporte, recreación y fomento del turismo.
Entre los puntos más significativos destacan: 1) rehabilitación, mantenimiento y supervisión permanente de las condiciones del cauce del Nazas; 2) reubicación de los asentamientos humanos irregulares; 3) eliminación definitiva del tiradero de escombro en el lecho; 4) rehabilitación de los tramos secos en la zona conurbada de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo; 5) recuperación de espacios de los canales de riego en esos mismos tramos; 6) establecimiento de sistemas viales en las áreas aledañas al río; 7) instalación de áreas deportivas para uso comunitario y reforestación.
En conversación telefónica con Espacio 4, Armando Martín Soberón, presidente de PDIL, asegura que además del rescate hidrológico del Nazas, el objetivo central consiste en reintegrar a La Laguna su mayor símbolo natural de unidad y hermandad.
Antes de dar otros pasos —e incluso de abordar proyectos que se detonarían a partir del río—, Pro Desarrollo Integral Laguna esperará la respuesta de las autoridades, advierte el empresario.
La propuesta de PDIL es una de las más completas que se han lanzado en los últimos años. El río necesita atención inmediata pues en algunos tramos se ha convertido en basurero y descarga de aguas residuales.
La idea ya cuenta con un precedente en Monterrey: el río Santa Catarina. En su trayecto de oriente a poniente, este afluente se constituye en el espacio público más importante del área metropolitana y el gobierno municipal lo considera la columna vertebral de la ciudad. Con más de treinta kilómetros de largo, su lecho se utiliza de las maneras más disímiles luego de un programa de rehabilitación erigido sobre una visión ecohidrológica para rescatar, ante todo, las áreas de inundación y dedicarlas a usos transitorios.
Para lograrlo, el ayuntamiento de Monterrey, a través de la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte, realizó un proyecto de desarrollo urbano denominado “Parque Ecológico Río Santa Catarina” que convierte el cauce mayor en un parque ecológico, cultural y de entretenimiento.
El área empleada para el deporte y la recreación se ha desarrollado en una superficie de cien hectáreas. En estos lugares se llevan a cabo prácticas de fútbol soccer, fútbol rápido, básquetbol, voleibol, pistas para go-kart y foros al aire libre. También se consideran espacios destinados al comercio temporal —los llamados “tianguis”— que son construidos con estructuras metálicas y lonas fáciles de desmontar en caso de una crecida.
De igual manera se utilizan gaviones para proteger los márgenes del río y se construyó un terraplén en el área de inundación con el fin de prevenir desbordamientos. También se implementó un canal piloto, donde no se permite ningún tipo de actividad. Esta sección está planeada para soportar avenidas con períodos de retorno que varían entre diez y cincuenta años.
En cada etapa del proyecto, la viabilidad se aseguró mediante el uso de diversas estrategias. Los taludes externos de la sección del río se adjudicaron a diversos usos con fines publicitarios, con arreglos florales destinados a vender productos de reconocida trayectoria comercial. Las fuentes de financiamiento, en su momento, incluyeron al Banco Interamericano de Desarrollo, inversionistas privados e instituciones financieras. Además, se firmaron convenios de colaboración con empresas interesadas en el desarrollo de actividades deportivas, de esparcimiento y culturales.
Elemento fundamental para alcanzar los resultados satisfactorios que hoy exhibe Monterrey, fue el diseño de un esquema de uso económico de las áreas de inundación que no dependiera de los cambios en la administración municipal, asegurando así la continuidad del proyecto a mediano y largo plazo.
Al final, las adaptaciones al Santa Catarina quedan para ejemplificar el concepto de arquitectura fluvial sustentable, promotor del uso ecohidrológico de los ríos, manteniendo, en la medida de lo posible, sus servicios naturales, incluida la conducción de los flujos de avenidas, la alimentación de la napa freática, la conservación de los ecosistemas riparios, el refuerzo del principio de biodiversidad y la estética del paisaje.
Actualmente, dentro del Plan Estatal de Desarrollo 2004-2009 para el rescate de la zona centro de la ciudad de Monterrey, se busca concluir la Integración Urbanística: Macroplaza- Parque Fundidora- Extensión del Río Santa Lucía, que se traduce en la proyección de infraestructura vial, construcción de un canal de quince metros de ancho de profundidad, cien por ciento navegable, áreas verdes y de convivencia familiar, espacios abiertos, equipamiento urbano, centros turísticos, comerciales y de servicios.
Los casos Fundidora-Peñoles
Peñoles, para Torreón y la Comarca Lagunera, es la metáfora de la piedra en el zapato. Fundado en 1887, el grupo minero integra sus operaciones en la fundición y afinación de metales no ferrosos y en la elaboración de elementos químicos. Es líder a escala mundial en producción de plata afinada, bismuto metálico y sulfato de sodio. En América Latina lo es de de oro, plomo y zinc afinados.
Sin embargo, su fama en el ámbito local es bastante menos loable a causa de los múltiples casos de envenenamiento por plomo y cadmio, cuya fuente potencial señala directamente a la empresa.
Ya en una fecha tan remota como 1962, investigadores de la Secretaría de Salud documentaron un caso de arsenicismo agudo en Torreón, atribuido a Peñoles. Este episodio, que causó la muerte de un adulto, fue registrado en la Revista Salud Pública de México dos años más tarde. Muy pronto se sucedieron reportes y acusaciones de ciudadanos y organizaciones ambientalistas sin que se les prestara atención oficial. Actualmente se conoce que en la metrópoli lagunera hay plomo en niveles superiores a lo que establece la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) para considerarlos seguros. La concentración elevada de este químico en la sangre provoca daños irreversibles en el sistema nervioso central y periférico, además de alterar el desarrollo físico, siendo por esto último, la población infantil menor de doce años, la de mayor riesgo.
Por si no bastara, el cadmio también está presente en Torreón con los niveles más altos jamás inscritos por la literatura científica. Este elemento no es un químico requerido por el cuerpo humano, así que aun en mínimas proporciones puede inducir osteoporosis, enfisema pulmonar, cáncer de pulmón y de próstata, hipertensión, diversos tipos de cardiopatías y retraso en la habilidad verbal de los niños.
Otro contaminante de la ciudad, producto de las emanaciones de Peñoles y el consumo de “agua fosilizada”, es el arsénico, altamente tóxico, que daña el sistema neurológico, el cardiovascular y causa varios tipos de cáncer en la piel.
A pesar de las evidencias y las denuncias que se han suscitado, existe una inercia oficial a favor de Peñoles. El riesgo constante en que viven los habitantes de más de cuarenta colonias expuestas a desechos tóxicos producidos y liberados al medio ambiente no bastó para que el problema se atendiera a tiempo y, en cambio, sí propició daños en miles de niños. La empresa sostiene que cumple con la ley, sin precisar que la legislación ambiental mexicana es laxa y una gran cantidad de normas oficiales dejan mucho qué desear.
En contraposición, otra vez Monterrey brinda un buen ejemplo de cómo convertir una fuente contaminante en un entorno saludable y propulsor de la cultura comunitaria, nacional e internacional.
La Compañía Fundidora de Hierro y Acero de Monterrey fue una de las empresas nacidas con el siglo pasado dentro del proceso de industrialización de la capital nuevoleonesa. Quedó constituida el 5 de mayo de 1900 con un capital de diez millones de pesos y unos meses después inició sus operaciones bajo la dirección de Vicente Ferrara, Eugenio Kelly, Antonio Besagoiti y León Ferrara.
En aquel entonces tenía por objetivo la adquisición y explotación de minas de hierro y carbón, al igual que el procesamiento de metales para la elaboración de objetos diversos. En sus inicios contaba con mil quinientos obreros y apenas en 1901 ya reportaba importantes ganancias con la operación de los talleres de Vaciados y de Maquinaria.
Con el tiempo, la compañía sufriría una serie de altibajos. Para mediados de los ochenta, las instalaciones de Fundidora eran ya obsoletas, presentaban enormes índices contaminantes y los esfuerzos por modernizar la planta resultaban infructuosos. El 8 de mayo de 1986 se declaró en quiebra.
Su cierre definitivo ofreció un espacio de ciento catorce hectáreas, en pleno centro de la ciudad, disponible para cualquier proyecto. Entonces se formó el Fondo Parque Fundidora, primer Museo de Sitio de Arqueología Industrial de México, con la misión de crear un concepto general para el uso del suelo y regenerar una zona industrial hasta convertirla en un lugar dedicado al fomento de la convivencia.
En la actualidad, el Parque Fundidora es un sitio multifacético, en continua evolución, que ofrece espacios para el descanso, el deporte, el entretenimiento, la formación, la actividad económica y la cultura. Incluye además el Centro Internacional de Negocios de Monterrey, con instalaciones de la tecnología más avanzada. En Cintermex todo está computarizado: seguridad, aire acondicionado, iluminación, protección contra incendios, circuito cerrado de televisión, etcétera. Su culminación significó para la urbe nuevoleonesa adoptar un rol de centro internacional de intercambio de productos y servicios, que la coloca como un puente entre América Latina y el mundo y le ha hecho ganarse el nombre de la “Capital Industrial de México”. En sus años de existencia la cantidad de eventos realizados asciende a más de diez mil, con millones de asistentes de todo el mundo.
Un ejemplo que en Torreón también se debería seguir. E4 
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