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Un accidente en el aeropuerto plan de guadalupe, que no pasó a mayores, deja al descubierto parte de la riqueza del concesionario
RCG: El poder detrás
de los medios |
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Roberto Casimiro González ha acumulado una fortuna insospechada. En dos sexenios, el controvertido manejo de su televisora le ha permitido convertirse en el hombre más poderoso del estado, por encima de políticos y gobernantes
Poderoso caballero. El jet de trece millones en el aire, con las siglas de RCG.
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El pasado 14 de septiembre una escueta noticia publicada en el periódico Vanguardia informó sobre el accidente sufrido por un avión privado en el Aeropuerto Plan de Guadalupe, de Ramos Arizpe. El diario fue el único medio local en cubrir la noticia y, sin dar muchos detalles, relacionó el accidente con otro ocurrido recientemente fuera del aeropuerto, el cual fue protagonizado por un avión de carga origen canadiense.
Si bien el rotativo menciona el nombre del propietario, la nota no hace demasiado hincapié en el “empresario local” y se limita a un breve recuento de los pormenores. La nota pasó casi desapercibida (excepto para algunos lectores que dejaron sus comentarios en el sitio web del periódico), particularmente en la televisora local RCG que generalmente despliega gran parte de su personal y equipo para cubrir sucesos de esa naturaleza. Las razones eran obvias.
El jet privado que se despistó es propiedad de Roberto Casimiro González, dueño de RCG, quien en ese momento, según señala Vanguardia, se dirigía hacia Cancún con su esposa a disfrutar del “puente” del 15 de septiembre.
Por fortuna, no se produjeran heridos de gravedad. Sin embargo, el accidente volvió a generar comentarios y rumores sobre el estilo de vida del empresario, cuya riqueza le permite darse lujos que pocos en el país pueden darse. Privilegios fuera del alcance de ejecutivos de consorcios construidos en varias generaciones. No se diga en el angosto mercado saltillense.
El auge de RCG y la ostentosa prosperidad de su dueño contrasta con la crisis de industrias mexicanas y extranjeras, anterior incluso a la quiebra de gigantes financieros de Estados Unidos
El éxito de la televisora local que acapara también los sistemas de cable, incesantemente resaltado por la misma empresa, le ha permitido adquirir un parque vehicular y tecnológico digno de una cadena nacional, en el que destacan estaciones móviles en vehículos modelo Hummer, helicóptero y una red de cámaras apostadas en la vía pública.
El jet de Roberto Casimiro, todavía con matrícula estadounidense, alcanza en el mercado un valor de doce a trece millones de dólares (alrededor de ciento cuarenta millones de pesos). Lujo accesible sólo para un selecto club de multimillonarios de Coahuila, que antes no lo eran, como es el caso también de Salomón Juan Marcos Villarreal, que en 2002 poseía un avión Hawker 125-800XP, valuado en trece millones de dólares. Más tarde, el hijo del ex alcalde de Torreón, Salomón Juan Marcos Issa, adquiriría un Challenger 6-550, cuyo costo aproximado es de treinta millones de dólares. Su hangar, en el aropuerto de Torreón, está valuado en varios millones de dólares.
Como en el caso de González, el enriquecimiento del empresario lagunero también ha dado pábulo a múltiples especulaciones. Sobre la legitimidad de su fortuna, la revista Proceso ha publicado investigaciones del periodista Ricardo Ravelo, autor de varios libros sobre narcotráfico en México.
González fue uno de los empresarios saltillenses que hizo negocios con Juan Chapa Garza, fugado de una prisión de Texas donde purgaba delitos contra la salud. Chapa le vendió el centro social Candilejas al dueño de RCG. En octubre de 1994, el Ejército y la PGR detuvieron a Chapa en el aeopuerto de La Paz, Baja California, antes de abordar un jet propiedad de González Treviño, el cual fue asegurado.
Chapa fue extraditado a Estados Unidos, donde terminó de cumplir su condena. El año pasado, según fuentes periodísticas, regresó a Saltillo a reclamar sus propiedades. Entre ellas, maquinaria y fraccionamientos.
¿Aviso divino?
El 14 de septiembre, según la nota de Vanguardia, Roberto Casimiro González Treviño se disponía a viajar con su familia a Cancún, cuando su Lear Jet matrícula N-666-TV sufrió un desperfecto en el tren de aterrizaje y se despistó.
El accidente ocurrió en la pista 17-35 del aeropuerto de Ramos Arizpe, pocos minutos después de las 4 de la tarde, cuando una llanta se desbandó y ponchó. Como consecuencia, el avión salió de la pista.
La aeronave, pilotada por el capitán Gabriel Montes, terminó en la cabecera de la pista. Cerca del Centro de Rescate y Extinción de Incendios, lo que ayudó para que el percance no pasara a mayores.
En el incidente no se registraron lesionados, pero se activó la alarma del aeropuerto y esto provocó la cancelación del vuelo 72-25 Saltillo-México e impidió la llegada del vuelo 72-24 México-Saltillo, ambos de Click Mexicana operados en un Fokker 100.
Según información de la Dirección General de Aeronáutica de México (DGA) de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT), los aviones privados con matrícula extranjera pueden obtener la autorización GHC-001 para surcar cielos mexicanos, en las comandancias de los aeropuertos internacionales.
El subdirector de Enlace de la SCT, José Rodríguez Cabrera, informa a Espacio 4 que estas autorizaciones se expiden por un máximo de seis meses y no se renuevan, por lo que conforme a la normatividad aduanera, la aeronave tiene que salir del país, y puede regresar para obtener nueva autorización.
El hecho de tener un avión con matrícula extranjera tiene la desventaja de representar un gasto mayor por las constantes tramitaciones para la entrada y salida del país, pero significa una ventaja a la hora de mantener un perfil bajo sobre las propiedades del dueño, ya que en aras de acceder a cualquier dato sobre el vehículo u otras aeronaves del mismo propietario, se debe consultar a las autoridades estadounidenses.
Para obtener información respecto de otras aeronaves a nombre del propietario de la N666TV, se requiere obtenerla de las autoridades aeronáuticas de los Estados Unidos, señala Rodríguez Cabrera.
De hecho, por ser una aeronave de matrícula norteamericana la supervisión de los servicios y mantenimiento queda bajo la responsabilidad de las autoridades aeronáuticas de ese país. Por esta razón, la Comisión Investigadora y Dictaminadora de Accidentes de Aviación deberá trabajar en coordinación con las autoridades estadounidenses para determinar las verdaderas causas del percance.
Tras el incidente que sufrió el 13 de septiembre el jet de González, de inmediato se cubrieron las siglas RCG que aparecen en la cola del avion.
Malas compañías
Juan Chapa Garza llegó a Saltillo bajo el nombre ficticio de José Luis García Treviño a finales de la década de los noventa, después de haberse fugado de una cárcel de San Antonio, Texas. Fundó el Grupo Aztlán, a la vez que compró y construyó inmuebles como el polémico Candilejas, derrumbado en 2007, supuestamente para construir en su lugar un centro de exposiciones con una inversión superior a los cien millones de pesos. Según columnas de prensa, el edificio sería la sede de la Feria del Libro de Saltillo. El proyecto se abandonó de manera misteriosa.
Después de la detención, la Procuraduría General de la República aseguró sus bienes y le comprobó vínculos con el cartel del Golfo, encabezado entonces por Juan García Ábrego, quien fue extraditado a los Estados Unidos en el gobierno de Ernesto Zedillo.
Entre los bienes figuraba maquinaria cedida al gobierno de Rogelio Montemayor y propiedades como el rancho “Colotlán de Arriba”. En ese lugar, la lideresa Guadalupe Olguín Romero obtuvo por años dinero de los habitantes de la colonia Omega. El predio pasaría luego a su nombre, cuando un fallo judicial la convertía en la mayor propietaria de tierra urbana en Saltillo. Años más tarde, Chapa Garza volvería por lo suyo.
El salón Candilejas, que para entonces ya era propiedad de Roberto Casimiro González, lo mismo que el Lear jet utilizado por Chapa Garza, también fueron asegurados por la PGR.
Durante el sexenio de Montemayor, Candilejas fue uno de los salones más socorridos. El gobierno celebraba allí todo tipo de reuniones, lo mismo que la Muestra Nacional de Antigüedades, costumbre que continuó en las siguientes administraciones.
Las investigaciones que detonó esta propiedad no fueron pocas. Incluso estuvo presente en una línea de investigación por el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio.
Un dato apuntaba hacia la posible participación del cartel del Golfo, por un desaire que le habría hecho Colosio a un hermano de García Ábrego, al retirarle la invitación a una comida con empresarios regiomontanos llevada a cabo en marzo de 1994 en Monterrey. En esta versión figura el dato de que en el salón Candilejas de Saltillo, Luis Donaldo Colosio iba a tener una entrevista con Humberto García Abrego, el 24 de enero de ese año. Sin embargo, de acuerdo con información proporcionada a la fiscalía “nunca se llevó a cabo el evento y sólo se rumoró que el candidato asistiría a la inauguración del salón Candilejas, lo cual no ocurrió”.
Sin embargo, la fiscalía estableció que Luis Donaldo Colosio sí estuvo presente en Saltillo el 24 de enero de 1994, porque tuvo una entrevista en las instalaciones del Canal 7, propiedad de Roberto Casimiro González. Si bien no hay datos fehacientes que indiquen que Colosio asistió al salón Candilejas, se logró establecer que Juan Chapa Garza, dueño del Grupo Aztlán, fue socio de Juan García Abrego “y que en 1994 inició una operación de compraventa del mencionado lugar (salón Candilejas) con Roberto Casimiro González Treviño, propietario del grupo empresarial RCG”.
Luego de la detención y la extradición a Texas de Chapa Garza, Candilejas permaneció embargado, hasta que la PGR lo liberó.
En dos sexenios, el nuevo propietario de Candilejas se transformó en el empresario más próspero e influyente en el ámbito político de la región, mientras a su alrededor industrias forjadas con el trabajo de varias generaciones, como el GIS, venden activos y luchan por mantener su predominio en el mercado.
En setiembre de 2007, Juan Chapa Garza obtuvo un amparo con el que logró recuperar las viviendas de la colonia Las Margaritas, y se temía por el destino de las colonias Omega y Candelarias, ocupadas de manera ilegal desde hace más de diez años. Elementos de la PGR, apoyados por la Policía Estatal, ejecutaron órdenes de desalojo contra los moradores de Las Margaritas, derivadas del amparo otorgado por el juez cuarto de Distrito con sede en Torreón, Gerardo Tiscareño Mercado, promovido por el representante legal de Chapa Garza, Enrique Adolfo Gutiérrez Falcón, en noviembre de 2006.
Al mejor postor
La política de la televisora RCG ha sido de adulación a los gobiernos de turno y de traición una vez finalizada la administración. Así le sucedió al ex gobernador Rogelio Montemayor quien emprendió una demanda judicial por daños y perjuicios contra el animador de RCG, Marcos Martínez Soriano. Después de haberle servido durante su mandato y de proponerlo incluso como candidato a la Presidencia de la República, el ex mandatario fue víctima de una campaña de RCG. Le llamaban “defraudador”, “rata, rata asquerosa”, “rata traicionera”, entre otros adjetivos.
Con Enrique Martínez pasó lo mismo. Luego de adular las obras y programas de su sexenio, las cosas cambiaron tan pronto dejó el poder.
En 2007, el Ayuntamiento de Saltillo, encabezado entonces por Fernando de las Fuentes, se habría negado a aceptar un presunto chantaje de la televisora, que al parecer le exigía una suma cuatro veces más alta a la anterior para renovar el contrato publicitario. E4 
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