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12 de agosto de 2008


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El Primer Congreso Nacional de Bases del SNTE podría variar el rumbo del sindicato más poderoso del país

Elba Esther Gordillo:
¿mal necesario?

Gerardo Moyano


Su poder la convierte en pieza clave en las negociaciones
políticas del país. Sin embargo, nuevos brotes de disidencia amenazan el reinado de una de las mujeres más poderosas y astutas de México, desde que Salinas destronó a  Jonguitud

 


Dieciocho años le tomó a Elba Esther Gordillo Morales hacerse con el control del sindicato más fuerte del país: el de los maestros. Para lograrlo tuvo que pactar o traicionar a personajes e instituciones, según la circuns-tancia del país. Fue así como se convirtió en el demonio político que es hoy. Cualquier aspirante a gobernador o presidente de la República debe pactar con ella para asegurar un buen resultado; sobre todo, en elecciones altamente competidas.
Sin embargo, por primera vez enfrenta una disidencia fuerte, apadrinada por el PRD, que en apariencia busca acabar con las prácticas de quien se impuso como presidenta vitalicia. En este sentido, el reciente Primer Congreso Nacional de Bases del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), celebrado el 11 de julio, que busca removerla del cargo, fue un golpe para el clan de la maestra.
Quizás sea por esa razón que Gordillo anticipó en marzo de este año que ya es hora de “armar los relevos generacionales”, dejando entrever la posibilidad de un retiro “por la puerta grande”. Algo similar a lo que había anunciado en mayo de 1995, antes de retirarse de la secretaría general del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, pero sólo para mantenerse en el poder detrás de sus aliados y preparar el camino a la presidencia, la cual consiguió nueve años después. Hasta ahora, el anuncio quedó sólo en eso.
Pero este nuevo movimiento de piezas, en el que casi rueda la cabeza del secretario general del CEN, Rafael Ochoa Guzmán, bajo acusaciones de querer disputarle el poder, no sólo busca fortalecer las posiciones de la familia Gordillo dentro del sindicato, sino que le despeja el sendero como líder virtual del Partido Nueva Alianza (Panal), que podría ser clave para que Acción Nacional no pierda terreno en las elecciones federales de 2009.
En respuesta a ese presunto acuerdo, PRD empezó a apoyar a la disidencia. En el Distrito Federal, Marcelo Ebrard pactó una alianza con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los incorporó a un consejo en el que se analizarán las políticas educativas de la administración local.
El órgano colegiado se abrió sólo a los movimientos opositores a Elba Esther: las secciones nueve, diez y once de la CNTE, así como el Movimiento Por la Escuela Pública y los Maestros Democráticos del DF. El SNTE fue excluido, a pesar de que ostenta la titularidad del contrato colectivo del magisterio nacional.
La disidencia se mueve y crece, por lo que el fin de una de las mujeres más poderosa de México podría estar cerca, como otras veces se ha cantado sin éxito. Por lo mismo, aún no pueden echarse las campanas al vuelo, pues su poder económico, su cercanía con el presidente Calderón, su influencia en la SEP y su conocimietno del sistema, lejos de debilitarla, pueden fortalecerla como fiel de la balanza en las elecciones para diputados del año próximo y en las estatales que se avecinan.

Lealtades frágiles


Calderón-Gordillo.
De las urnas a la Alianza para la Calidad de la Educación

Desde que asumió la dirección del SNTE en 1989, tras la forzada salida de Carlos Jonguitud Barrios, Elba Esther se convirtió en uno de los aliados más importantes de los gobiernos de turno para amortiguar la inconformidad social por las políticas de ajuste en el país. 
Tres años antes, en el marco del IV Congreso Nacional Ordinario, celebrado en Baja California Sur, Elba Esther había jurado lealtad a “Vanguardia Revolucionaria” del SNTE y a su maestro Jonguitud. Sin embargo, la lealtad sólo duró hasta 1989, cuando Carlos Salinas de Gortari, su nuevo guía e ideólogo, tomó el poder.
Una frase de Gordillo refleja hasta dónde es capaz de llegar. Como líder de la bancada del PRI en la Cámara baja —en el sexenio de Fox— declaró que “hablaría hasta con el diablo” para sacar adelante las reformas que el país requiere.
De ahí su inclinación por pactar con quien le sirva para salvaguardar sus intereses, sin importar partido u orientación ideológica. Cuando se sintió en riesgo, no dudó en formar su propio partido (el Panal) y llevarse una cantidad de votos que hoy le permiten negociar con cualquier fuerza política. El movimiento le valió su expulsión del Partido Revolucionario, bajo la presidencia de Madrazo. Pero hoy, ante la posibilidad de que el PRI regrese a Los Pinos en 2012, ya se habla de acercamientos entre Gordillo y la presidencia de ese partido, Beatriz Paredes.
El control que Gordillo ejerce sobre el SNTE habría sido imposible sin la ayuda del gobierno federal. Por esa razón, siempre ha tenido acceso a Los Pinos; desde Carlos Salinas, que la impuso, hasta Felipe Calderón, a quien reconoció como presidente electo cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no dictaminaba sobre las presuntas irregularidades del proceso electoral de 2006.
Durante el sexenio de Vicente Fox, mantuvo también una relación cordial con el presidente y su esposa, quienes la exoneraron de las acusaciones de represión magisterial y el asesinato de Misael Núñez Acosta, imputadas por maestros de la CNTE.
Aliada “incondicional” de Roberto Madrazo, con quien rompió apenas decidió ir por la Presidencia de la República, enemiga de López Obrador y promotora de la candidatura de Felipe Calderón, Elba Esther se ha coronado como emperatriz vitalicia de más de un millón y medio de trabajadores de la educación, afiliados a un sindicato que hace mucho tiempo olvidó las causas revolucionarias de Jonguitud.

Poder absoluto

Su primer mentor y protector, Carlos Jonguitud, se mantuvo al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación entre 1973 y 1989, hasta que su preferida lo traicionó. Pero Elba Esther fue por más y quiso mantenerse en el poder de por vida.
Eso es justamente lo que aprobó el XXIII Consejo Político Nacional Extraordinario del SNTE, en una reunión que se realizó a escondidas, sin presencia de los medios y bajo fuertes medidas de seguridad. Debido al escándalo que la noticia produjo, Rafael Ochoa debió dar la cara y declarar que la presidencia de Gordillo duraría “sólo” hasta 2012.
Los delegados le otorgaron a su presidenta un voto de confianza absoluto para designar dirigentes en los estados y asegurar la supervivencia de su grupo en el poder.
Esto generó gran rechazo en las bases magisteriales, ya que bajo tales términos no sólo su mandato podría prolongarse indefinidamente, sino el de todos los demás puestos, lo cual significaría el fin de la carrera de quienes difieren de la dirigencia.
Poco importó que el artículo 75 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado prohíba la reelección dentro de los sindicatos, ni la creciente oposición. La codicia de Elba Esther fue más allá de las leyes.
Pero si esta acción pretende proyectar una imagen de fuerza dentro del sindicato, al mismo tiempo reconoce la escasez de liderazgos y la verticalidad en la toma de decisiones. Es por eso que las quejas se escuchan también dentro de los mismos grupos “elbistas”, que temen por la reacción de la base magisterial.
Al investirla con poderes plenipotenciarios, el aquelarre realizado por la cúpula magisterial refrendó algo que hace más de quince años esconden los estatutos y el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica: que Elba Esther es la dueña y titular de las relaciones laborales establecidas con la Secretaría de Educación Pública y con los gobiernos de los estados, y que los secretarios generales de los Comités Ejecutivos Seccionales (CES) son sólo peones del CEN del SNTE, ya que pueden ser removidos por la presidenta cuando no representen sus intereses.

La disidencia

El hecho de que después de dieciocho años al frente del SNTE Elba Esther Gordillo decidiera tomar el control completo del gremio, coincide con la creación del Frente Amplio Dignidad Magisterial por parte de grupos disientes, el cual integra diversas expresiones del profesorado que operan en forma particular.
Los abusos de la dirigencia magisterial oficial han generado un profundo descontento entre las bases del sindicato. Prácticas antidemocráticas, imposiciones, uso político de la fuerza del SNTE y actos de corrupción han desgastado la imagen de la organización. La formación del Panal y el papel de Gordillo en las elecciones de 2006 han sido factores importantes para la configuración del frente opositor, que va más allá de la disidencia aglutinada en la CNTE.
Ante este panorama, las distintas corrientes del magisterio disidente que, al menos a ojos vistas, han superado sus diferencias, declararon que el frente tiene dos objetivos principales: 1. La derogación de la ley (del ISSSTE); y 2. La salida inmediata (de Gordillo) del gremio “para exigir que pague por sus crímenes”.
Algunos profesores confían en que los días de Gordillo en el SNTE están contados, pues la oposición es cada día más grande.
A su vez, los disidentes del CEN reclaman que el procedimiento y los argumentos enarbolados por la organización y por la presidente vitalicia ya han sido utilizados anteriormente, cuando se promovieron cambios en los estatutos que le permitieron reelegirse en la secretaría general, arguyendo que sólo ella podía detener el avance de la derecha y la privatización de la educación promovida por la Iglesia católica y Carlos Salinas de Gortari. Algo que no pudo lograr pues las reformas al Artículo Tercero de la Constitución, realizadas en ese sexenio, reincluyeron a los ministros de culto en los asuntos educativos y permitieron la enseñanza religiosa en las instituciones de educación de carácter privado.
Sin embargo, será muy difícil detener a la maestra a partir de una realidad: existen muy pocas posibilidades de que pueda ser impugnada. No sólo por trabas jurídicas, sino porque se trata de un gremio que mantiene dominados a sus afiliados mediante diversas prácticas burocráticas y de lealtad, y son ellos los únicos que podrían inconformarse. Un sistema de “democracia indirecta”, en el cual el grupo en el poder puede tomar decisiones sin consultar a las bases.
No obstante, la CNTE busca integrar un comité ejecutivo paralelo al que encabeza Elba Esther Gordillo. Entre las razones para buscar la destitución de la maestra, los líderes disidentes la responsabilizan del atraso educativo que registra el país y que ubica a México en el último lugar en la evaluación de la prueba Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA), además de asegurar que no representa la defensa de los intereses de los maestros.
Hábil, Gordillo firmó con el gobierno  federal la Alianza para la Calidad de la Educación, que aspira a elevar la calidad de la enseñanza e incluye la contratación de plazas del magisterio mediante concurso y en función del mérito profesional.
En otro frente, Gordillo superó el más serio desafío en el sindicato, cuando veinte de los cincuenta y siete secretarios seccionales de la agrupación, encabezados por Rafael Ochoa, se sublevaron. Suceso que nada cambió después del XXIV Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, donde cada uno mantuvo su lugar.
Con este blindaje, la maestra seguirá saltando obstáculos y lo hará hasta en tanto México siga en el letargo legal que permite a los sindicatos actuar como mafias. Mientras los maestros respondan primero a su lealtad política y no al compromiso educativo, el país seguirá en el atraso. E4

 
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