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Doce muertos después, Marcelo Ebrard reacciona, mueve piezas y promete cambios en políticas de segurida
La violencia y una modernidad descontrolada atentan contra la armonía familiar. Es imprescindible hallar un punto de referencia para comprender qué son y cómo funcionan los espacios y códigos de interacción preferidos por los muchachos. Destituciones en el alto mando de la seguridad capitalina no solventan la raíz del problema

News Divine.
Uno entre miles de su tipo en el país donde la juventud peligra |
A las tres y media de la mañana, en la pantalla de mi computadora, aparece un pequeño recuadro avisando que, desde algún lugar del mundo, Pedro también acaba de encender su “compu”. Él es un joven inquieto. No lleva un promedio sobresaliente en la universidad, pero hace el esfuerzo necesario —ni más ni menos— por conservar su beca. Pocos minutos después, envía un zumbido para alertar que desea comenzar a platicar, de manera remota, conmigo. Le saludo y comienza nuestra charla:
–Ke onda??? xk tan desvelada??? (aquí aparece un emoticón, el dibujo animado de un rostro de una caricatura que abre y cierra los párpados, con los ojos somnolientos y enrojecidos) recién llegada del antro??? jajajajajaj
– No, Pedro. Sólo insomnio y mucho trabajo.
– Yo si voy llegando…….estuvo + o -
– ¿Por qué? ¿Te aburriste?
– Nee, pss, algo…no fue eso…= (
– ¿Fueron tus amigos?
– Sip…ya no kiero ir k ellos…puro des…
– Oye, ¿y no te regañaron tus papás por llegar tarde?
– (Aparece el emoticón de un rostro caricaturizado, riendo a carcajadas). Ni cuenta….si supieran todo lo que se ve afuera y lo que pasa en los antros…..neta que hasta miedo les daría…..no me dejarían salir ni a la esquina
– ¿Así de plano?
– Sip…gachote…tmbn a mí me da miedo… a veces...

Ebrard.
Con las castañas y su gobierno al fuego |
La conversación virtual por MSN Messenger concluye con la descripción ofrecida por Pedro sobre algunas situaciones, en efecto, atemorizantes y riesgosas, que muchos como él tienen que capotear cuando deciden irse “de antro”. Mayores y menores de edad, hombres y mujeres, consumiendo alcohol y/o drogas; prostitución explícita e implícita; peleas entre grupitos bien identificados de juniors o entre pandillas; circulación de armas de distintos tipos; arrancones, choques, atropellamientos, carreritas; persecuciones, enfrentamientos y sobornos de diversa ralea con policías, tránsitos, ministeriales; rituales de sectas extrañas integradas por darkies, emos, alternos, punks, góticos, narketos, búnburos; “levantados”, “arrojados” y desaparecidos. Clubbers dispuestos a derrochar lo que sea con tal de entrar al antro de moda y conseguir estatus y aceptación social. ¿Y los papás?, en realidad, “ni en cuenta”, —bien lo dijo Pedro vía Internet—. ¿Qué mueve a algunos de ellos a darse por enterados y a actuar como si no lo estuvieran? ¿O es que, en efecto, el mundo de afuera es completamente desconocido para quienes son cabezas de familia? ¿Será que la vida de la calle llegó para imponerse a la de casa?
Cuatro días después de la plática por MSN con Pedro, ocurrió la tragedia de la tardeada del News Divine, donde pierden la vida nueve jóvenes y tres policías. La rápida mediatización de los hechos dio cuenta de las condiciones en las que se encontraba el sitio; del tipo y cantidad de clientes que lo frecuentaban; de la clase de bebidas que se vendían; del perfil y liderazgo que ejercía el dueño del sitio con su clientela; de la manera en que se llevó a cabo el desalojo; de la histeria colectiva en los muchachos que estaban siendo prensados y asfixiados por el tumulto al que ellos mismos pertenecían; de la resistencia de los policías para obstruir la salida del News Divine; de los cuerpos sin vida cubiertos por sábanas en el piso y en camillas de la Cruz Roja.
Concluidos los funerales de los muchachos del News Divine, sus padres comenzaron a pedir, con derecho, justicia. Solicitaron la destitución de autoridades y el esclarecimiento de los hechos. Al papá que hasta ahora representa a las familias afectadas y habla en nombre de ellas frente a los medios, le preguntaron si había dado permiso a su hija para asistir al festejo. Respondió que sí, que le había permitido ir porque conocía el sitio, así como a las amigas con las que ella había acordado reunirse. Y es aquí donde comienzan las disyuntivas.
Para algunos podrá ser muy sancionable el hecho de que, a pesar de conocer esa “boca de lobo defeño” a la que se internan los chavos para irse de “reven” en una de las ciudades más peligrosas del mundo, los padres hayan dado su consentimiento. Para otros, la declaración del progenitor puede revelar que, en efecto, a él como a otros centenares de papás esos antros les parecen los espacios normales a los que ahora asisten chicos de las edades de sus hijos para pasar un buen rato y que, incluso, también tienen la edad y el derecho de hacerlo. Y unos cuantos más no creerán que el padre de familia haya dado permiso alguno, ni que conociera el News Divine, menos aún estar al tanto de amistades. Defenderán la idea de que el padre fue sorprendido por completo al enterarse dónde y cómo terminó la vida de su hija revelando, así, la evasión cada vez más arraigada que manifiestan los diferentes miembros de la familia de hoy para dialogar con apertura. Cierto es que, ante los hechos trágicos, son varios los que comparten responsabilidad. Pero también es necesario reparar en el tipo de paternidad y maternidad que, ante este tipo de situaciones extremas queda al descubierto y las prácticas familiares que se van instituyendo.
Quienes convivimos frecuentemente con jóvenes tenemos muchas ventajas. Más aún cuando dicha labor profesional se desarrolla junto con la de ser padre o madre en ambientes sociales cada vez más enrarecidos. Las multiplicadas e intensas formas de la violencia vuelven muy necesario —por no decir urgente— tener algún punto de referencia para comprender qué son y cómo funcionan los espacios y códigos de interacción preferidos por los muchachos. Ellos, como es sabido, tienden a vedar por naturaleza estos datos a quienes ubican como figuras de autoridad o de represión.
Abrir diferentes tipos de canales de comunicación con chavos que han sumado a sus dominios las calles, antros y otros tipos de espacios públicos es una alternativa que debe pasar del mero discurso retórico o demagógico a la estrategia emergente. Es decir, que debe evolucionar de los meros comerciales de televisión, del consejo desde el púlpito o de las circulares de la escuela que invitan a los padres a hablar (así, en abstracto) con sus hijos, a la asunción, primero, de una posición empática en cuanto a la elección del medio de comunicación con el que niños, adolescentes y jóvenes de hoy, de ahora, prefieren establecer lazos informativos. Pero esto para muchos padres resulta simplemente impoble. Por ejemplo, la tecnofobia o hasta una concepción purista o distanciada del lenguaje que unos y otros manejan son dos de las múltiples razones por las que familias completas pueden perder oportunidades valiosas de poner en común sus opiniones y manera de sentir.
Quizá el padre de familia siga soñando con recibir una carta de puño y letra de su hijo en la que éste le narre, cuartilla tras cuartilla, y con todo detalle, por qué se siente deprimido, contento, enamorado o temeroso. Los modelos comunicacionales de generaciones pasadas, por más que les agraden a ciertos usuarios, no son los preferidos por bastantes adolescentes y jóvenes de esta primera década del siglo XXI. El diálogo cara a cara, en situaciones y con personas específicas, tampoco es apreciada por muchos como opción. De hecho, hasta es rehuída. Este tipo de comportamiento, aunque extraño y difícil de entender, es parte del proceder individualista que caracteriza a la época posmoderna nuestra.
Los distintos tipos de chats digitales al igual que el correo electrónico, los mensajes por celular, los blogs, el “Facebook”, el “Metroflog” y el “Youtube” son explotados por usuarios cada vez de menor edad que han encontrado en dichos canales espacios de libre expresión y auténtica convivencia. Ven en ellos lugares óptimos para la interlocución y vuelcan buena parte de lo que consideran importante. Los medios tecnológicos virtuales vinieron a tomar el rol que el padre y la madre dejaron ausente por cualquier cantidad de razones, entre las que se encuentran las nuevas responsabilidades laborales y las demandas económicas para la subsistencia diaria. La computadora y sus diferentes opciones programáticas funcionan a modo de complementos para los raquíticos vínculos frente a frente que los chavos mantienen en lugares de reunión: entiéndase el aula, el antro o la casa. La misión de los padres de familia sigue siendo complicada. Retadora. Valdría la pena que optáramos por incursionar en las esferas que el mundo de la tecnología ha puesto a merced, navegar en ellos, enterarnos qué y cómo escriben sus usuarios, y ver si de esta manera se da un paso más seguro hacia una comunicación familiar más fluida y cálida. E4 
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