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Trabajadora de cinsa en los sesenta, Nelly Herrera hace un repaso histórico del Grupo Industrial Saltillo
Saltillo necesita una propuesta empresarialabierta y contemporánea |
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La huelga de 1974 modernizó a la capital en las esferas social y política, dice la activista; hoy, a la luz de los cambios en la conducción de GIS, espera que el corporativo modifique también sus políticas laborales para mantener su liderazgo en el plano nacional

Herrera.
Testigo de una época |
Grupo Industrial Saltillo trae aparejada una historia mucho más amplia que sus actuales transformaciones. Dentro del estado, su ingreso en la plataforma industrial capitalina hace ya ochenta años conjuntamente con su carácter promotor en la generación de empleos, la influencia de sus directivos en la política local y las últimos cambios acometidos, ya sea por fuerza natural o estratégica, son algunos de los factores que para la coordinadora de Alianza Cívica, Nelly Herrera, hacen de esta corporación material de estudio y reflejo del comportamiento empresarial a lo largo y ancho del territorio mexicano.
Trabajadora de CINSA cuatro décadas atrás, Nelly señala paradojas que históricamente han marcado a GIS, una entidad que llegó a ser capaz de contar con una fuerza de trabajo superior a los diez mil obreros, pero que siempre sostuvo la fórmula laboral de restringir al máximo los salarios y prestaciones. Mientras su expansión industrial se aceleraba, su organización interna y sindical hacía justo lo contrario.
Esta opresión trajo por consecuencia el estallido en 1974 de una huelga que fue seguida a nivel nacional y que, al mismo tiempo, sirvió para que Saltillo se modernizara en la esfera social y política. Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas. Al término de la huelga sobrevinieron ocho años de represión, vigilancia y el despido de miles de trabajadores.
Fue Don Isidro López Zertuche o sencillamente, “Don Isidro, el viejo”, como respetuosamente lo llama Nelly, el único que mantuvo un comportamiento humano a juicio de quienes lo conocieron. Luego que el grupo pasara a los distintos herederos, esa fraternidad terminó por perderse.
La coordinadora de Alianza Cívica advierte que está por verse el proceder de la nueva directiva. Sin embargo, adelanta que esta responderá siempre a los intereses y la manera de proceder de GIS.
Desde tu opinión como ciudadana y dirigente de Alianza Cívica, ¿qué ha representado para Coahuila y su capital el Grupo Industrial Saltillo a lo largo de estos ochenta años?
Ha sido uno de los grandes impulsores del desarrollo de la industria, sobre todo durante los primeros años de su creación. Llegó a convertirse en la principal fuente de trabajo para la ciudad, el grupo más fuerte y su crecimiento se comportó de manera desmesurada. De tal forma que se establecieron relaciones —que muchos hemos considerado de subordinación— no sólo a nivel de quienes trabajaban directamente en el GIS sino a escala empresarial, política, universitaria, etcétera. Se decía que era descabellado ponerse en contra de ellos. Un amigo abogado aseguraba que pelearse con el GIS aquí es pensar en ya no vivir en Saltillo. Sin duda, durante muchos años tuvo una presencia dominante, en todos los sentidos.
Entonces se puede asegurar que no es posible hablar de desarrollo industrial en Saltillo sin incluirlos.
Categóricamente. En especial dentro de ese nivel, el industrial. No digamos desarrollo social o económico en el plano individual, allí habría que matizar en algunos aspectos. El GIS ha influido mucho en el progreso de esta ciudad, creo que en todo el estado, pero muy en particular de la capital y, no obstante, a pesar de que hubo momentos en que su fuerza de trabajo superaba los diez mil obreros, en el sentido de ingresos personales para la población no ha significado una mejoría palpable.
Yo trabajé en CINSA hace cerca de cuarenta años y la política laboral —por supuesto, también sindical— era restringir al máximo los salarios, las prestaciones… tanto hacia el interior de GIS como hacia el sistema general de salarios, de las comisiones laborales. Éste influía para que se mantuviera cierto status, no sólo dentro de sus entidades.
Aun cuando en los ochentas se empezaron a instalar otras empresas grandes —la General Motors, por ejemplo— que ciertamente vino a incrementar los salarios trayendo por lógica consecuencia que muchos obreros abandonaran GIS para incorporarse al gigante norteamericano, nosotros en esos años analizamos los sueldos existentes y descubrimos que esas mismas plantas de General Motors o Chrysler pagaban mejor en otras ciudades de México. En Saltillo tenían que conservar los índices que GIS imponía. Aunque es válido reconocer que todavía hoy las condiciones, en general, de un obrero que labora en cualquiera de estas empresas automotrices son mejores que en el Grupo Industrial Saltillo, por sus prestaciones, comedores, transportes y posibilidades de hacerse de una casa habitación.

López Zertuche.
Sensible a las necesidades de sus trabajadores |
Contrasta esa apertura hacia el exterior, que ellos siempre han demostrado en términos de inversión, con la política interior relacionada a sus trabajadores.
En efecto, cuando yo estuve en CINSA había una imagen muy positiva de Don Isidro, el viejo, su fundador, quien mantuvo un comportamiento muy humano a juicio de aquellos que lo conocieron. La vivencia de las relaciones que se establecían entre él y sus trabajadores eran de cercanía, accesibles, paternalistas. La gente, sencillamente, se sentía bien. Después, con sus hijos, todo cambió. Ellos y los obreros no tenían contacto. Antiguamente se decía que si a una persona se le enfermaba un hijo o se le presentaba un problema personal recibía el apoyo inmediato de don Isidro López Zertuche. Tal facilidad se perdió radicalmente con sus herederos. Por tal motivo, en el plano personal para los trabajadores, con el paso del tiempo y los cambios de dirección, lejos de aumentar los beneficios, se perdieron.
Hay un momento en la historia de GIS que no puede ser obviado. Es la huelga CINSA-CIFUNSA de 1974. ¿Qué significó y qué ha sobrevivido hoy de ella?
Primero debo decir que otras de las cuestiones muy restrictivas mantenida por estos señores y que, en consecuencia, originó la huelga de CINSA era su aspecto sindical, completamente autoritario. Tenían una mentalidad que nosotros en ese tiempo catalogamos de feudal. Definitivamente no aceptaban un sindicato, un liderazgo, que no estuviera bajo su dominio. La huelga estalló a raíz de ese control tremendo y la inconformidad de quienes llevaban años sufriendo condiciones económicas deplorables. Incluso algunas ilegales, como los “extra de planta”.
Otro caso eran las ausencias. Ante una falta por no asistir a su jornada laboral, al trabajador se le suprimía en la semana el importe adecuado, como a cualquiera, pero luego, cada año, al momento de pagarle las vacaciones, se les volvían a rebajar las faltas acumuladas. Ese tipo de injusticia desapareció tras la huelga.
En general se trataba de una serie de factores económicos que hicieron estallar la huelga en conjunción con los incumplimientos que se habían acordado previamente en una asamblea general y que, en su punto más importante, avalaba un incremento de los salarios de acuerdo a un porcentaje que no podía ser modificado. Pues no respetaron en absoluto lo que se dictaminó y a última hora manejaron un porcentaje menor por parte de los mismos líderes que se acoplaron a los intereses de GIS. De tal forma, resultaron destituidos y se nombraron nuevos dirigentes. Estos asistieron a la Junta de Conciliación y obtuvieron la toma de nota del registro. Lo que procedía entonces era ir a la empresa para dialogar. Pensaban en huelga ni nada por el estilo en ese momento, sino en dejar claro su desacuerdo con aquel incremento y aquellas prestaciones. Pues bien, el alto mando del grupo se negó a recibirlos, ni les permitieron entrar a la empresa, menos a las oficinas. Se cerraron absolutamente.

Testimonios de la huelga.
El Sol del Norte,
5 de mayo de 1974 |
Lo cual finalmente provocó la huelga…
Así es. No les quedó otro remedio y eso nunca lo van a consentir. Ni siquiera en aquella fecha aceptaron la huelga. Por el contrario, hicieron algo que nos da idea de la mentalidad tan cerrada, de la soberbia y el autoritarismo de su comportamiento. Impugnaron ante la autoridad laboral a los nuevos líderes. Así obraron, en efecto, y perdieron porque el patrón no tiene legalmente que meterse en esos asuntos. Se vieron derrotados ante la Junta. Claro que aquí esa Junta por primera vez en mucho tiempo se comportó de manera correcta, pero recordemos que por detrás estaba la fuerza de miles de trabajadores movilizados que por allí se congregaban. La Junta de Conciliación no hizo más que respetar la ley y para los patrones hubo desplegados a nivel nacional cada vez que ellos se quejaban de que aquí se había roto el estado de derecho. Los defensores de los obreros se ampararon, incluso fueron a la justicia federal para que se declarara existente la huelga.
El arreglo viene porque una parte de los trabajadores fue cooptada y en ello intervino el Gobierno del Estado, incluso a nivel nacional pues dialogaron con el presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, en San Luis Potosí, donde lograron ganarse al líder principal, un muchacho muy joven y que se quebró al recibir en su casa una llamada de Echeverría. Creo que eso impresiona a todo mundo.
Después, en Palacio de Gobierno, por fin se encontraron una parte de los líderes y los empresarios. Supuestamente iba a desarrollarse la reunión sin asesores de una parte u otra, o sea patrones y trabajadores solos, pero los asesores de los patrones sí estuvieron presentes y cuando se firma un contrato, en la terminación de la huelga, no fue algo que estuvieran todos de acuerdo. Siempre ocurrió de esa manera. Se trataba de no aceptar un liderazgo realmente auténtico y lo que siguió luego, acaso resultó peor. Fueron ocho años de represión, de vigilancia, despidieron a miles de personas. Dentro de la planta mezclaron a militares entre los trabajadores. La gente los reconocía por el pelo corto y porque nunca se habían visto allí. Ni siquiera se permitió que estuvieran dos o tres obreros platicando. Era una situación carcelaria.
Afortunadamente, a juicio de muchos, la huelga también sirvió para que Saltillo se modernizara unos diez años. Pasó a ser conocida a nivel nacional y devino un acontecimiento que en las esferas social y política hizo avanzar en cuestión de apertura y modernidad a esta ciudad.
¿Crees que la situación de los sindicatos en GIS y México, en general, ha mejorado del setenta y cuatro hasta la fecha?
Por supuesto que no. Esa situación que se tradujo en por lo menos ocho años de represión terminó con lo poco que había sindicalizado. Por ejemplo, CINSA Y CIFUNSA, que estuvieron presentes en la huelga, tenían su local para estos menesteres en un edificio por Emilio Carranza. Pues lo quitaron todo. Incluso dividieron la organización por plantas para fraccionarla más. Esas condiciones se mantuvieron por largos años y actualmente no hay una vida sindical normal. No ha vuelto a haberla ni la habrá. Todavía, hace apenas unos meses, me convencí que permanecen inalterables las condiciones y la mentalidad de estos empresarios. Una joven que conozco y está terminando su carrera, relacionada con administración, pidió hacer su trabajo social en el Grupo Industrial Saltillo, pero sucede que su padre estuvo en CINSA en aquellos tiempos y claramente le negaron la entrada. No podía entrar a GIS porque su padre había participado en aquella huelga. Eso demuestra que acabaron con lo poco que había del sindicato.
Entonces en política ¿qué podemos decir? ¿Cuánto ha influido GIS en los mandatarios de turno? Manuel López Villarreal fue alcalde de Saltillo y José De las Fuentes Rodríguez resultó como gobernador muy cuidadoso con las disposiciones del Grupo.
Años atrás se decía que los López del Bosque no eran de Saltillo: Saltillo era de los López del Bosque. No se hacía nada sin la venia de los señores López. El alcalde, el Gobierno del Estado, tenían que ver con ellos. Tal es así que cuando la huelga, las pláticas se hacían en Palacio de Gobierno. Hay una anécdota que ilustra su grado de influencia y comprometimiento con las administraciones. El día que los trabajadores salen de la planta para hacer su asamblea y destituir al comité, marchan a las radiodifusoras con el propósito de informar lo que había pasado y se dan una vuelta por donde vivía la madre de los López. Llegan a su casa, nada violento, apenas un mitin rápido en las afueras y se van. Quince minutos más tarde estaba el ejército rodeando la mansión. Eso dice mucho.
En términos políticos ¿crees que el cambio en el GIS, donde la presidencia la ocupa por primera vez alguien que no es de la familia, variará en algo su autoridad en Saltillo?
Eso está por verse, no tengo información ni antecedentes de la formación de estos nuevos directivos para tener una idea de cuál será su comportamiento, pero siempre tuvieron algún funcionario muy capaz, de alto nivel, aunque no fuera familiar. No sólo predominaron familiares del grupo, aunque siempre era una persona muy afín a su política y a la manera de proceder de GIS. Luego de estas transformaciones desearía que los nuevos ejecutivos tuvieran otra visión empresarial, moderna, más abierta para que cambiara la política laboral en el sentido económico, de prestaciones y especialmente en su aspecto sindical. Algo que quizás pudiera lograrse en cuanto al soporte económico porque dentro de los asuntos sindicales, en México, albergo muy poca esperanza de que algún empresario tenga apertura. Definitivamente, no.
¿Vale decir que GIS pasó de empresa familiar a corporación modelo?
Opino que sí. En su momento reunieron muchas empresas de diferentes ramas. Alrededor de catorce, y con una fuerza de trabajo que superó los diez mil obreros. Ahora desearía que este Grupo, después de los cambios producidos, algunos por causas naturales y otros por decisiones de estrategia corporativa, nos llevara una propuesta empresarial más abierta y contemporánea, acorde a los tiempos que vivimos, con mejores condiciones de trabajo y así pudiera convertirse realmente en modelo en todos los sentidos. E4 
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