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Orientado básicamente hacia el resentimiento, el partido busca minar al gobierno: Roger Bartra
Especialistas revisan la ruta del prd y su caudillo
La izquierda, al garete |
Luis MacGregor
Ciudad de México
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AMLO, líder del ala populista, basa su éxito en la confrontación: Bartra.
Sólo una sociedad exigente y participativa puede ganarse el respeto de los políticos; cuando en México lo sea, dejarán
de jugar con ella: Lugo Gatera.
López Obrador ignoró
en el DF los derechos humanos, el medio ambiente
y la transparencia: Sergio Aguayo
Bancadas vociferantes.
Diputados del
Frente Amplio Progresista
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Incluso antes de la elección del Partido de la Revolución Democrática, se percibía fetidez y no era descabellado vaticinar que el nombramiento de un candidato ganador difícilmente se llevaría a cabo de manera inmediata. Debieron transcurrir más de mes y medio del proceso para que la Comisión de Garantías anunciara la victoria de Alejandro Encinas, delfín de Andrés Manuel López Obrador en la contienda, aún sin concluir el cómputo.
Sin embargo, el resultado no complació ni mucho menos al aspirante opositor, Jesús Ortega, quien el 30 de abril presentó un recurso ante el Tribunal Federal Electoral para impugnar el fallo. Finalmente el Trife determinó que se debía hacer un recuento “voto por voto” en el cien por ciento de las casillas, el cual cambió el resultado de la elección, en favor de Jesús Ortega por una diferencia de dieciséis mil doscientos catorce sufragios. Encinas negó el acta que aprobó el CEN “espurio” y los pactos que ofreció su adversario. Versión interna del “presidente legítimo”, advirtió que la lucha por la defensa del voto del PRD será la misma que llevan adelante las brigadas lopezobradoristas en defensa del petróleo. Éstas se encargarán de difundir, “barrio por barrio y casa por casa”, algunos de los “hechos fraudulentos” cometidos por Ortega.
Pero el bloque Izquierda Unida impugnó ante la Comisión Nacional de Garantías (CNG) la sesión de diez minutos en la que los miembros de Nueva Izquierda en el CEN “validaron” el proyecto de acta de cómputo nacional para la elección interna. Se pidió rechazar la forma en que las áreas Jurídica y de Planeación de la Comisión Técnica Electoral (CTE) llevaron a cabo el cómputo del ciento por ciento de las casillas, debido a que los funcionarios no convocaron a los representantes de las fórmulas a presenciar el conteo. Además reclaman que ambas dependencias de la CTE decidieron sumar actas de resultados de entidades en litigio como Chiapas, estado de México, Zacatecas, Oaxaca y el Distrito Federal, donde existen dos actas distintas para la misma elección, lo cual, aseguran, es una más de las irregularidades para favorecer al candidato de Nueva Izquierda. Así, a más de dos meses de la elección, la CNG seguía sin emitir un resolutivo.
Por su parte, el Instituto Federal Electoral (IFE) avaló la designación de Guadalupe Acosta Naranjo como presidente sustituto del partido y dio por buena la sesión del Consejo Nacional perredista en la que fue electo ante la prolongación del conflicto derivado de la contienda interna, por lo cual al menos temporalmente el partido seguía siendo de “los chuchos”.
Ante esta decisión Izquierda Unida convocó a una reunión con carácter de urgente para definir su posición al respecto, pues no reconocen a la dirigencia sustituta. Mientras tanto, las negociaciones entre los equipos de Jesús Ortega y Alejandro Encinas se mantienen suspendidas luego de los señalamientos del ex jefe del gobierno capitalino contra el líder de “los chuchos”, a quien le imputó la autoría de lo que llamó un “chuchinero” en la elección del 16 de marzo.
Este panorama evidencia el caos y la incertidumbre que reina en el partido de izquierda más grande del país. Uno que podría encabezar las preferencias electorales de muchos mexicanos si lograra encontrar la manera de organizarse y actuar con determinación colectiva en lugar de devorarse a sí mismo por seguir las quimeras de un solo hombre.
México, por su pasado, tiene potencial para poseer un partido de izquierda que represente a una buena porción de la población y haga contrapeso a la derecha que hoy gobierna desde Los Pinos. La armonía entre estas dos fuerzas es imprescindible en una nación como la nuestra con gran diversidad de pensamientos. De ahí surgen las interrogantes: ¿Qué es la izquierda hoy en día? y ¿Cómo está representada en el PRD?
Para dar respuesta a estas preguntas y otras más, Espacio 4 entrevistó a especialistas en el tema: Carlos Lugo Galera, Roger Bartra y Sergio Aguayo.
Un partido orientado hacie el resentimiento
Roger Bartra.
Movimiento por la igualdad
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Roger Bartra, escritor, antropólogo y doctor en sociología por la Universidad de París, asevera que la izquierda es un conjunto de movimientos de ciudadanos y partidos políticos que luchan por la igualdad en la distribución de los recursos, incluyendo la equidad social y política.
¿En México quién representa a la izquierda?
Se trata de una amplia franja conformada, primero que todo, por ciudadanos no pertenecientes a ningún partido ni movimiento y que, aún así, se sienten de izquierda, declaran serlo y están por la igualdad social, la justicia social, etcétera.
Luego, concretamente en términos políticos, está representada por dos polos: uno que se refiere al PRD y otro que está agrupado más vagamente en torno al EZLN. Es decir, una tendencia radical de origen maoísta de tamaño pequeño en México —simbólicamente relevante gracias al subcomandante Marcos y al movimiento indígena— y el PRD, que es fuerte electoralmente. Después quedan los partidos pequeños que giran en torno al sol azteca y están aliados con él.
¿Qué papel juega López Obrador?
Encabeza una de las dos grandes corrientes dentro de su partido, que es la izquierda populista, continuadora —ya fuera del Partido Revolucionario Institucional— de las tradiciones populistas-cardenistas y que se resiste a su contraparte socialdemócrata.
¿En las elecciones del PRD qué papel jugaron López Obrador, Encinas y Jesús Ortega?
Encinas representa los intereses de la corriente que encabeza López Obrador. Chucho Ortega, por su parte, hace lo mismo con el conjunto de corrientes, empezando por la suya, que se han definido como socialdemócratas. Ya se conoce que entre ellos se han lanzado muchos epítetos e insultos, pero alejándonos un poco de eso, significan dos opciones diferentes.
¿Qué habría sucedido con Encinas en el poder?
El PRD continuaría en su deriva populista y eso afecta profundamente la ubicación del partido en la cultura política mexicana. Posiblemente también lo afecte en los procesos electorales. AMLO tendrá un partido a su modo a través de Encinas. De una manera clara nadie se va a interponer entre su cacicazgo y la burocracia del PRD. Controlaría también la cúspide del PRD. Si hubiese optado por Jesús Ortega, habría cierto contraste, digamos, más pluralidad.
¿Seguirá la confrontación?
Predominará el enfrentamiento sobre la negociación y eso es lo que estamos atestiguando. El éxito actual de López Obrador es por la confrontación. Ha encontrado el punto débil en el secretario de Gobernación, en Mouriño, y lo está explotando muy bien: la administración ha quedado bastante paralizada y no sabe cómo reaccionar al respecto.
Por ahí rondará la historia de los próximos meses, si no años. La de un partido orientado básicamente hacia el resentimiento, buscando cualquier hueco, resquebrajadura, por dónde entrar y minar al gobierno y deslegitimarlo. Se trata de una regencia sin mayoría absoluta en el Congreso y que intenta sobrevivir en estos malos tiempos, en los cuales, por si no bastara, nos alcanzará la crisis económica mundial.
Ortega representa
una confrontación directa
con Obrador
Carlos Lugo.
Percepción radical
de la izquierda
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Investigador en Ciencias Políticas y experto en el tema, Carlos Lugo Galera, escinde la antigua izquierda de la actual. En los años cincuenta y sesenta, refiere, estaba ligada al socialismo, comunismo, etcétera. Por ello a los partidos se les ubicaba en esa postura ideológica. Ahora, con la caída del Muro de Berlín en 1989, se empezaron a matizar las políticas. Muchos desean ser ya más de centro que de los extremos (izquierda o derecha). Hoy se pueden observar, por ejemplo, en Sudamérica o en Europa, izquierdas progresistas, partidos políticos en esta línea con un sentido más claro de qué podrían hacer por el país. Es una ideología renovada. España, con el Partido Socialista Obrero Español, avanza sobre un proyecto de nación que ambos bandos respetan.
El caso de México es curioso porque se mira a la izquierda como algo no funcional y negativo para el progreso del país. Se le califica de radical, autoritaria e incluso proteccionista.
Muchas veces lo que tenemos en los estatutos de los partidos es la parte ideológica, el rumbo que van a seguir; pero en la práctica la clase política no opera según los estatutos y se van a posturas extremistas. Aunque ello no es exclusivo de la izquierda, también pasa en la derecha.
¿Qué organizaciones políticas considera de izquierda en México?
El tradicional Partido del Trabajo y el Partido de la Revolución Democrática. En cambio, no se puede afirmar que Convergencia lo sea pues actúa de acuerdo a sus intereses.
¿Qué papel juega el PRD en el escenario político mexicano?
Es el partido de izquierda con mayor electorado. Especie de punta de lanza para los más pequeños, pero sus grupos de interés no lo han dejado crecer hasta consolidarse. Todas las fracciones tienen ese problema, al margen de su ideología, los grupos de poder se han
impuesto.
¿Cómo ve la elección del PRD?
Hay dos posturas muy fuertes, la de Ortega y la del ex jefe de gobierno, no López Obrador, sino Alejandro Encinas. La última corresponde en cierta manera a la figura de AMLO, la primera a los otros grupos, por supuesto.
¿Cuáles serían estos?
Los “amalios”, de Amalia García; los del ex gobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal, y así sucesivamente.
¿Había cuatro aspirantes, pero sólo dos con peso?
Sí, porque es un momento coyuntural. Dos candidatos sólidos a los cuales se tienen que aglutinar las diversas fuerzas. Es un proceso natural. Yo creo que cualquiera que vea que su grupo no domina se alinea a otro que sí lo haga para ganar posibilidades de triunfo y si su elegido gana la presidencia, pues tendrán mayores formas para acceder a cargos públicos, candidaturas, etcétera.
¿Cuáles son las diferencias entre Alejandro Encinas y Jesús Ortega?
El segundo representa un proyecto diferente en el seno de su fracción. Algo menos radical que Encinas, quien seguiría los mandatos de López Obrador para construir cualquiera de sus modelos. A Jesús Ortega lo veo como el incipiente progresista del PRD.
¿Incipiente?
Digo incipiente porque un líder se muestra cuando ya está en el cargo, a eso me refería.
¿Y en el papel de candidato?
Tiene rasgos progresistas. Es una persona que le dará un giro al PRD hacia cuestiones no tan radicales como lo mostraría Encinas junto con Andrés Manuel. Ortega es más político. En lo personal yo vería con buenos ojos que él dirigiera el sol azteca. Es un guía que ha construido su labor a través de las diversas fuerzas al interior de su fracción, de las alianzas que ha sabido amarrar. Ha tenido, por ejemplo, acercamientos interesantes con Cuauhtémoc Cárdenas, líder moral del PRD. Yo creo si fuera presidente sería, por mucho, distinto en comparación con sus antecesores.
¿Y Encinas… ha hecho algo?
Aparece opacado porque siempre se encuentra a la sombra de López Obrador. Estuvo muy poco tiempo de jefe de Gobierno del Distrito Federal y no mostró ser un hombre brillante. Por decirlo de alguna manera, ha sido arropado por la luz de AMLO. No le conozco triunfos políticos o de gobierno. Que haya continuado algunas obras, eso es diferente.
En cambio, Jesús Ortega tiene noción de proyectos, de conducción del partido. Posee un equipo fuerte de gente que está trabajando con él, quienes son individuos pensantes, no de izquierda, pero conocedores de lo que hace.
¿Es decir que Jesús Ortega tendría un proyecto de partido y Alejandro Encinas el modo de López Obrador?
Claro, pero se debe dejar claro que dos fuerzas de cierta magnitud siempre se rechazan y al final una tendrá que absorber a la otra. Es lo que se espera de un partido. Al final, el ganador deberá negociar con el otro porque es imposible no hacerlo dentro del propio grupo y, evidentemente, Jesús Ortega representa una confrontación directa con Obrador.
¿Cree que López Obrador sea causa de pérdida en la fuerza de voto del PRD?
Muy pronto, en 2009, tendremos otro momento para calibrar este asunto, pero la intención de voto del núcleo duro de la gente que apoya al PRD, posee todavía una fuerza muy importante. Las cosas pueden cambiar el próximo año, si vamos de cara hacia 2012 o si tenemos una sociedad más demandante, a lo mejor para entonces ya no es tan pasiva y se vuelve participativa.
Realmente no me atrevo a dar un diagnóstico; aunque sí puedo decir que cuando la sociedad tenga un papel protagónico y le exija a los actores políticos —que después se volverán gobierno—, entonces la clase política entenderá que ya no se juega con la sociedad tan fácilmente, pues pueden perder su apoyo y, por ende, su voto.
PRD: una crisis de
representatividad
Sergio Aguayo.
Partido burocratizado
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Para Sergio Aguayo, profesor del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México, la izquierda en el siglo XXI ha borrado algunas de las referentes del siglo pasado, como la economía de mercado, y está a favor de las elecciones para alcanzar el poder. Es decir, ya no se considera que la insurrección, la lucha armada y la huelga en general, sean los instrumentos adecuados. Desde esa perspectiva, la mayor parte de la izquierda ha incorporado recursos básicos del liberalismo político y, finalmente, en el caso de las relaciones internacionales, se sostiene la autonomía frente a otros países, se rechazan las dominaciones de potencias; pero se acepta la necesidad de relacionarse con el exterior. Se trata de un internacionalismo de nuevo corte.
¿Cómo se conforma la izquierda en México?
Es un conglomerado heterogéneo en el cual caben todo tipo de organizaciones, grupos y corrientes. Parto de un aspecto fundamental: México sí tiene la base social para una izquierda. A diferencia de otros países, en el nuestro existe una tradición vieja con la cual diferentes sectores sociales se identifican claramente con la tesis de esta tendencia. Algunos de ellos son, en el aspecto político, partidos que se autodefinen ellos mismos como de izquierda: PRD, Alternativa Socialdemócrata y Partido del Trabajo; luego están los movimientos cívicos que incluyen a organizaciones civiles que pelean por diferentes derechos: el movimiento feminista, el movimiento por la diversidad sexual, etcétera, y posteriormente están grupos variados que por disímiles motivos se ubican en la izquierda: agrupaciones religiosas, sindicatos y movimientos armados tan distintos como el EZLN o el EPR. Finalmente también se incluye de la intelectualidad.
¿Dentro del espectro político qué papel desempeña el PRD?
Es el partido más grande de la izquierda, con mayor presencia nacional; pero al mismo tiempo no ha logrado resolver la forma como se va a relacionar con otras expresiones de la misma ideología. De hecho, hay una crisis de representatividad que se hizo evidente en 2006.
El PRD tiene cercanía con sus grupos, pero no con otros propios de la izquierda social y estamos hablando de que hay un buen número de seguidores que el sol azteca no logra representar, o dialogar, o recoger sus planteamientos e ideas. Hay un documento que elaboró el PRD para su congreso de agosto de 2007, en el cual son muy autocríticos de la forma como se comportaron durante el 2006 respecto a otras expresiones de la izquierda. Reconocen la existencia de menosprecio y ninguneo, lo cual no sólo les costó votos sino perder la alianza de estos grupos, con su apoyo.
¿López Obrador fue autocrítico en agosto?
No, de ninguna manera. Este documento lo elaboró el PRD, hubo una fuerte negociación por la autocrítica, incluso se eliminó una frase que criticaba la no participación de López Obrador en el primer debate. Entre los males del PRD está la falta de institucionalización y el fuerte peso de los liderazgos individuales, entre ellos el de López Obrador y antes el de Cuauhtémoc Cárdenas.
¿Qué papel juega López Obrador?
Es bien interesante porque al recorrer el país intenta construir un movimiento social que tenga cinco o diez millones de personas. En parte es una lucha contra uno de los problemas del PRD, su alejamiento de las bases de la sociedad. El partido se ha burocratizado y algunos de sus liderazgos se han convertido en burocracia, son ellos quienes controlan las finanzas y el nombramiento a los cargos de elección popular sin tener la capacidad para relacionarse de manera adecuada con la sociedad.
Lo que Obrador hace es intentar levantar un movimiento. La pregunta inevitable es ¿de qué forma se van a combinar el movimiento y la burocracia?, porque en cierto sentido AMLO está jugando en ambos bandos al mismo tiempo.Yo creo que mientras estuvo al frente del Distrito Federal no recogió adecuadamente las banderas de un sector de izquierda que a mí me interesa: derechos humanos, medioambiente y transparencia. Fueron asuntos que ignoró, no les dio la importancia
debida.
¿A quién representa Jesús Ortega?
Él se acerca con los sectores… representa mejor a la burocracia del PRD, a la nueva burocracia.
¿Podemos ubicar a López Obrador de populista y a Jesús Ortega como socialdemócrata?
Yo no los califico así a ninguno de los dos. Ambos son personas con cierto lenguaje de izquierda, pero cuya práctica no lleva implícita la carga de modernidad capaz de resolver tres problemas: intervención del estado en la economía de mercado, la participación de la gente no sólo en elecciones sino en otros momentos y la relación con el exterior en un mundo globalizado. Considero que cuando ha gobernado ese partido no ha sabido encausar esos retos. E4 
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