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Ante la desidia de la PGR, El hermano incómodo podría reembolsarse 130 millones de dólares que escondió en europa
Raúl Salinas:
en busca de la fortuna perdida |
Gerardo Moyano
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El dinero del clan Salinas, congelado
en Suiza, regresará a México ya sea para terminar en las arcas del Estado o en los bolsillos
de Raúl y su esposa. Mientras la nación helvecia pugna por limpiar su imagen financiera,
las autoridades nacionales cargan ahora
con la responsabilidad de hacer lo correcto,
un papel
que no se les da nada bien

Salinas y Castañón.
La pareja del momento... en Suiza |
Diez años tardaron los abogados de Raúl Salinas en probar que su cliente no fue el autor intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, ex cuñado suyo y secretario general del entonces partido gobernante, el PRI, el 29 de septiembre de 1994. En junio de 2005, tras una década de encierro, el hermano del ex presidente Carlos Salinas de Gortari recuperó su libertad. Sus abogados se fijaron entonces otro objetivo: recuperar todos los bienes incautados y más de ciento veinte millones de dólares que le fueron congelados en el extranjero. Apenas tres inviernos después, por negligencia de la Procuraduría General de la República, están a un paso de lograrlo.
Tras doce años de proceso, la justicia de Suiza tuvo que advertir a las autoridades mexicanas sobre la inminente recuperación del dinero por parte de Raúl Salinas y su esposa, Paulina Castañón, si la PGR no hacía un pedido formal de la fortuna.
Cumplido un sexenio foxista de absoluto sosiego, finalmente el gobierno de Felipe Calderón decidió romper el aletargamiento y exigió la fortuna a través del subprocurador Santiago Vasconcelos, en diciembre pasado.
Lo hizo justo a tiempo. Las autoridades helvéticas acababan de rechazar dos pedidos de desbloqueo de los abogados de Castañón, como parte del esfuerzos para mantener el dinero congelado, ya que su legislación fija un periodo no mayor a doce años para resolver caso de este tipo.
Se trata de ciento cinco millones de dólares que aumentaron a ciento treinta millones setecientos noventa mil dólares debido a los intereses acumulados. Los recursos se incautaron por provenir presuntamente del narcotráfico y el desvío de recursos públicos durante el sexenio salinista.
Luego de un lustro, desde que se traspasara el caso a la justicia mexicana, las autoridades suizas decidieron hacer un llamado de atención al gobierno de México para advertirle que la morosidad de su sistema judicial estaba en riesgo de resultar un escándalo pues los Salinas podrían recuperar su fortuna por la falta de un reclamo oficial.
El golpe hubiera resultado igual de duro para el sistema helvético, el cual, en la última década, emprendió una campaña de “limpieza facial” con el objeto de sacudirse la imagen de “paraíso financiero” para el dinero del narcotráfico y la corrupción.
Tras la devolución a la riqueza nacional de Filipinas de seiscientos ochenta y tres millones de dólares, que en 1988 le fueron incautados al ex presidente Ferdinand Marcos y a su esposa Imelda Marcos —caso que sentó el precedente de doce años como límite máximo para la repatriación de capitales ilícitos—, se agregaron muchos otros países a la lista.
Desde entonces, dinero de dictadores, presidentes, políticos, empresarios corruptos y narcotraficantes de Nigeria, Congo, Angola, Pakistán, Perú, Haití y Argentina, entre otros, ha sido congelado, devuelto o está en proceso de repatriación. Un caso que acaparó la atención internacional, en 1995, fue la indemnización de mil doscientos treinta y seis millones de euros a los herederos de las víctimas judías del nazismo.
En México, los abogados de los Salinas pronto podrían cantar victoria, pues el caso por enriquecimiento ilícito que se le sigue al hermano del ex presidente en apariencia nada tiene que ver con las cuentas en Suiza. Guarda relación con cuarenta inmuebles y varias cuentas bancarias aseguradas en el país por un total de ciento setenta y cuatro millones de pesos que Salinas omitió en sus declaraciones patrimoniales entre 1982 y 1992.
Lo anterior, sin mencionar los antecedentes que favorecen al clan Salinas. En 2004, Raúl fue absuelto por el delito de peculado por el Tribunal Colegiado en Materia Penal de Toluca, y en mayo de 2006 la Corte de lo Penal de París anuló la acusación en contra suya y de su ex cuñada Adriana Lagarde por el delito de “lavado de dinero producto del narcotráfico” que la justicia francesa investigó durante más de una década sin conseguir pruebas.
La fortuna de Salinas regresará al país, pero el destino del dinero aún es incierto.
Los antecedentes
En junio de 2005, gracias a sus abogados, Raúl Salinas obtuvo un triunfo legal sin precedentes y dejó el penal de Santiaguito, Almoloya de Juárez, donde fue consignado como autor intelectual y probable responsable del delito de homicidio calificado en contra de José Francisco Ruiz Massieu, en 1994. Sus días en la cárcel los resumió en dos libros Diario del infierno de Almoloya y Diálogos de un día.
Pero aun antes de ser absuelto por asesinato, su batería de representantes ya había armado el entramado jurídico para recuperar el dinero escondido en Suiza con nombres falsos en pasaportes emitidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
La defensa considera que no existe justificación alguna para el aseguramiento, en virtud de que Raúl Salinas fue juzgado y absuelto por falta de pruebas por los delitos de peculado a raíz del desvío de más de doscientos millones de dólares y de lavado de dinero, los cuales le fueron imputados por la Procuraduría General de la República en 2002.
La PGR lo acusó de desviar fondos procedentes de la discrecional “partida secreta” de la Presidencia de la República que supuestamente llegaron a sus cuentas en el extranjero durante 1993 y 1994 utilizando los alias de Rolando Gutiérrez García y Juan José González Cadena. En 2004, Salinas recibió la absolución después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación señalara que la partida secreta no es auditable.
En cuanto al lavado de dinero, fue absuelto en Francia y en México. En mayo de 2006, el Tribunal Correccional de París anuló la acusación contra Raúl Salinas por 3.8 millones de dólares presuntamente procedentes de los cárteles de narcotraficantes colombianos y mexicanos, quienes lo habrían compensado por haber protegido el transporte de cocaína entre México y Estados Unidos. En tierra azteca la absolución se derivó de un amparo concedido por un juzgado federal a causa de ese delito y por el de uso de documentos falsos.
El caso de Suiza ocurrió en 1995, cuando la justicia de ese país lo acusó de los delitos de “tráfico de drogas, lavado de dinero, desviación de fondos públicos, enriquecimiento ilícito, falsificación de documentos y falso testimonio”, según el expediente P79130/94.
En 2002, tras siete años sin poder probar las acusaciones, el juez Paul Perraudin transfirió el caso a México, argumentando por un lado que no podía rastrear el origen de los fondos pues el dinero había sido enviado desde sucursales de bancos mexicanos, y por otro, ante la dificultad de presentar las declaraciones testimoniales en Suiza.
El expediente de trescientas carpetas fue enviado a México y el juez Perraudin determinó entonces que los recursos incautados no serán remitidos al estado requerido más que bajo la presentación de una demanda formal que responda a las exigencias de la ley a no ser que se comprobara el origen ilícito de los fondos o se enjuiciara a los responsables de los delitos imputados.
El origen del dinero
Las diecisiete cuentas incautadas por el Ministerio Público de Suiza entre el 3 de noviembre de 1995 y el 28 de agosto de 1996 pertenecen a los bancos Pictet, Rothschild, Julius Baer, Citibank, Banque Genevoise de Gestion y SBS (hoy UBS), más otros veinticinco millones de dólares descubiertos en Inglaterra, cuyo titular es la sociedad Trocca LDS, la cual controlaba Salinas desde otra cuenta abierta en Zurich.
La investigación helvética establecía que el clan Salinas, integrado por el ex presidente, su hermano Raúl, miembros de su familia, oficiales de las fuerzas armadas y autoridades locales, montó una organización estructurada con el fin de facilitar el tráfico de cocaína producida en Colombia y destinada a Estados Unidos a través de territorio mexicano.
Concluye: a cambio de las ventajas ofrecidas, se percibieron remuneraciones importantes, de las que una parte habrían sido derivadas a Suiza por Raúl Salinas de Gortari.
Con respecto al desvío de recursos públicos, el dictamen de la justicia suiza señala que Raúl Salinas habría abierto, bajo el nombre de Rolando Gutiérrez García y/o Juan José González Cadena una cuenta en el banco Somex y dos más en Banca Cremi por un monto de doscientos millones de dólares, las cuales habrían sido alimentadas con fondos públicos durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
En el dictamen destaca que la PGR mantenía una investigación por estos hechos y que había presentado una “demanda de interacción judicial”. Además anexa un documento en el que María de la Luz Lima Malvido, subprocuradora de Coordinación y Desarrollo, solicita al juez mantener congeladas las cuentas de Salinas y Castañón debido a que existen elementos de prueba que permiten establecer fehacientemente que fueron desviados recursos de la partida secreta de la Oficina de la Presidencia.
La subprocuradora acusa al director general de Administración de la Presidencia durante el gobierno de Salinas, Ernesto Sentíes Hoyos, y a su secretaria, Araceli Vázquez Alanís, de “triangular” depósitos de dinero a cuentas de Somex y Banca Cremi, cuyos titulares eran Juan José González Cadena y Rolando Gutiérrez García, sobrenombres utilizados por Salinas.
El regreso de la fortuna
Tras las absoluciones de 2004 y 2006, el plazo de doce años sentado por lo que se llamó el “efecto filipino” comenzaba a expirar. Así que en abril de 2007, el juez Perraudin se reunió con el representante legal de México en Suiza, Maurice Harari, y con el nuevo jefe de la Cooperación Internacional de México, según consta en un documento del Tribunal Penal Federal que no especifica la identidad de dicho funcionario.
Allí les informó que un mes atrás Paulina Castañón había interpuesto un recurso de apelación ante el Tribunal Penal Federal para recuperar el dinero de dos de las diecisiete cuentas incautadas en esa nación.
Se trata de dieciocho millones quinientos mil dólares congelados en una cuenta del Banqué Privée Edmond de Rothschild, en Ginebra, cuyo titular es la empresa Dozar Separate y sus beneficiarios Raúl Salinas, Paulina Castañón y las hermanas Andrea y Paulina Díaz Ordaz, hijas de Paulina Castañón y Alfredo Díaz Ordaz Borja, hijo del ex presidente Gustavo Díaz Ordaz.
La otra cuenta es del banco UBS de Zurich por un millón quinientos mil dólares, a nombre de Castañón, cuya beneficiaria es su hija Paulina Díaz Ordaz.
Los abogados de Salinas señalan que Perraudin no ofreció todas las garantías de independencia e imparcialidad. ¿Cómo se enteraron de la reunión entre el juez suizo y el abogado Harari? “Por casualidad”, respondieron. ¿Alguien puede creerlo?
Según Castañón, el dinero depositado en los bancos suizos es propiedad de un grupo de empresarios mexicanos y una porción del monto le fue trasferida por Raúl Salinas como parte de un arreglo marital. Sin embargo, en octubre de ese mismo año, el Tribunal Penal Federal emitió el decreto RR.2007.77 por el cual impugnó las acusaciones contra Perraudin y rechazó el recurso con el argumento de que Castañón no documentó adecuadamente su exposición.
Tras este intento fallido, el juez helvecio retomó el contacto con la PGR, advirtiendo que si el gobierno mexicano no actuaba pronto y tomaba alguna iniciativa, Salinas y Castañón podían acogerse al plazo de doce años que la Corte suiza fijó para el caso de Marcos y recuperar el dinero.
En diciembre, el subprocurador Santiago Vasconcelos firmó el pedido de entrega. Pero la batalla legal parece favorecer a Salinas pues cuando el juez Perraudin transfiere la investigación a México, en mayo de 2002, la PGR mantenía un juicio contra Raúl por peculado, del cual fue absuelto. En consecuencia, no se permite utilizar los argumentos de la justicia suiza para confiscar los capitales que pronto volverá a México. ¿A manos de quién? Pronto lo sabremos. E4 
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