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Árbitro parcial y elecciones desairadas, diagnostica Alianza Cívica;
el caso Mouriño puede restarle votos a su partido
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No veo al PAN con mayoría en el Congreso: Nelly Herrera |
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La activista social anticipa que los comicios
del 19 de octubre
serán como en el pasado,
a modo para el PRI, pues la reforma
de 2007 —avalada por el PAN— limita la participación social
y despoja al Instituto Electoral
de autonomía; prevé irregularidades y la utilización de recursos públicos
en las campañas

Nelly Herrera.
Preocupa la calidad
de la elección |
Pequeña de estatura y grande de corazón, la coordinadora de Alianza Cívica, Nelly Herrera, advierte acerca de los peligros que se ciñen alrededor de los comicios para elegir a los nuevos diputados del Congreso local. A su juicio, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana ha sido despojado de su autonomía con la reforma aprobada por el estado el pasado año y esto provoca riesgos de manipulación que pueden llegar hasta las mismas casillas.
También se ha excluido a los ciudadanos como instrumentos que ya estaban dotados con recursos para presentarse en caso de irregularidades, agrega antes de confirmar el interés de su organización en mantenerse alerta y al pie de los hechos con todo cuanto suceda el 19 de octubre.
Avizora que las elecciones contarán con muy poca participación y no reflejarán un resultado justo, ni se actuará con la transparencia imprescindible. Al PAN no le concede posibilidades de ganar la mayoría. Viviremos un proceso característico del más antiguo pasado, con irregularidades, utilización de recursos públicos, etcétera.
De igual modo, pone de manifiesto las múltiples ventajas con las que cuenta el PRI actualmente, basado en las limitantes impuestas al IEPC y a la escasa pujanza demostrada por su principal opositor, el PAN. Sin embargo, más que la definición misma de las elecciones, a la coordinadora de Alianza Cívica le preocupa en mayor medida la manera en que éstas habrán de realizarse pues no considera apropiado ni el marco legal que las ampara ni el árbitro que ha de regirlas.
En juego queda pues la incipiente democracia mexicana.
Se avecinan elecciones para diputados locales en Coahuila, con la particularidad de ser consideradas huérfanas por no estar acompañadas de ningún otro cargo en disputa. A raíz de este hecho ¿cómo prevé la asistencia a las urnas?
Mínima. Esto nos sucede incluso cuando se trata de ayuntamientos y diputados. Siempre la participación es mucho menor si se la compara con las fechas donde coincide la gubernatura, por ejemplo. Definitivamente, ahora va a ser muy limitada la asistencia a las urnas y es algo que consideramos negativo.
En tal caso, ¿cuál de los partidos considera que puede salir beneficiado con un alto nivel de abstencionismo?
Por esa razón y muchas más saldrá favorecido quien está gobernando actualmente: el PRI. Pero, en particular, el grupo del gobernador Moreira, lo que él ha construido como fuerza propia.
Quiero señalar que hay tres preocupaciones muy grandes para nosotros en Alianza Cívica. Aspectos que inciden en el avance o no de la democracia. En la nación habíamos obtenido algunos logros, aun siendo pocos a nivel estatal, pero definitivamente en estos últimos tiempos ha ocurrido una regresión completa. Tienen que ver con el marco legal, con el árbitro y la forma de ejercer la política de la fuerza que aquí gobierna. Respecto al primero de esos elementos, existe un problema serio pues el año pasado se aprobó una reforma —que en realidad es contrarreforma— por la cual perdió completamente su autonomía el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana. Si bien en la práctica jamás la ejerció, al menos de manera formal contaba con ella. Ahora se le creó una estructura técnica en la cual se depositan todas las facultades y es la que va a operar. También se ha excluido a los ciudadanos como instrumentos que ya estaban dotados con recursos para presentarse en caso de irregularidades y que a la postre vinieron a ser suprimidos. Se potenció el acceso a medios y el gasto con propaganda en las campañas electorales. Son de las cuestiones más graves. En relación a la exclusión de la ciudadanía, también se penalizó el uso de la movilización social en un momento determinado. No olvidemos que el gobernador y todos sus allegados estuvieron en desacuerdo con la reforma que se dio a nivel federal. La cual, desde nuestro punto de vista, significó un avance pues vino a resolver algunos aspectos de esta contrarreforma del estado.
Por otra parte hay disposiciones de aplicación directa que nosotros estamos interesados en ver cómo se ejecutan. El acceso a medios debiera cumplirse a partir de las disposiciones del IFE y sólo el tiempo establecido para ello. Sin embargo, como sigue vigente la norma local, sucede que van a tener más dinero para estos recursos y demasiado enfocados en los tiempos del Estado. Ahí se presenta un verdadero problema.
Otra situación de aplicación directa es la propaganda gubernamental que debe suspenderse durante las campañas y esto ya es para todos los procesos electorales. Vamos a ver si es posible que se cumpla. No sólo el cese de la divulgación de la imagen personal de Moreira que, hemos comprobado, se respeta muy poco, sino los anuncios en general que durante dicho período tienen que desaparecer. Con la agravante, además, de que justo cuatro días antes de las elecciones, ese 19 de octubre, se efectuará la entrega de su informe.
Para estos efectos, el COFIPE ha establecido una disposición que les permite codificar su ceremonia siete días antes y cinco después de que se lleve a cabo. Sí, ¡pero cuando no haya elecciones! O sea, que él no podrá hacerlo. Necesitamos atestiguar de qué manera lo enfrenta. Ahí prevalece un riesgo enorme de desacato, de simulación y más irregularidades.
Eso ya es algo conflictivo para nosotros, conjuntamente con la labor del árbitro que debe asumir las decisiones en el IEPC. Recordemos que al crearse el instituto y Homero Ramos, quien era su director técnico, pasa a ser consejero presidente, se vienen de inmediato dos elecciones, en 2002 y 2005. La primera de Moreira haciéndose con la alcaldía y la segunda para su gubernatura.
Nosotros creíamos entonces que ya habíamos visto todo en cuanto a suciedad dentro de los procesos electorales. Sin embargo, este mal se incrementó. Aquel 2005 parecía que vivíamos el México del pasado. Y todo avalado por el IEPC. Nos comentaban los observadores y otras personas las irregularidades que se estaban cometiendo en las casillas. Sucede que quien ocupaba el cargo de presidente en aquella fecha y finalmente califica la elección, pasa luego a la Secretaría de Gobierno. Es decir: no nos queda ninguna duda de su compromiso político. Y quien lo sustituye actualmente, Jacinto Faya Viesca, se ha esmerado mucho en demostrarnos que él también está comprometido, que no es un árbitro imparcial y con cosas absolutamente desproporcionadas.
Respecto a este último punto, después de los recientes ataques del presidente del IEPC a los diputados del PAN, ¿se puede esperar un proceso limpio y un resultado justo para estas elecciones?
De ninguna manera. No ocurrió la vez anterior y ahora tampoco ocurrirá. Aquí lo extraño es la postura, precisamente, de la oposición, y de la más importante en cuanto a fuerza: el PAN. Se le había solicitado y se había establecido un punto de acuerdo en el Congreso para pedirle la renuncia a Viesca por su imparcialidad, por su posición evidente a favor de quien está gobernando. Sin embargo, en el momento de aprobar o no su reelección, el instituto lo certifica y eso fue totalmente improcedente e inexplicable. Para nosotros el PAN había abandonado la plaza definitivamente. Y bueno, ya lo está viviendo con ese enfrentamiento al que haces referencia.
Usted declaró que la reforma electoral de 2007 orientaba al estado hacia el bipartidismo. ¿Qué consecuencia inmediata puede traer esta circunstancia?
Ciertamente, para efectos de la reforma se unieron el PAN y el PRI. Estando muy de acuerdo con todo lo que aprobaron. Incluso con aspectos que van a afectar mucho al Partido Acción Nacional, como fue lacerar la autonomía del órgano electoral permitiendo la inclusión de esa nueva estructura que llega hasta las casillas mismas con los secretarios. Ignoro si la aceptaron pensando que gracias al bipartidismo iban a constituirse realmente en una fuerza. Ahora ya no veo tanto en las elecciones de octubre esa presencia bipartidista, porque como el número de diputados que redujo, la oposición perdió cuatro miembros potenciales mientras que el PRI apenas uno. Este todavía puede llegar tener hasta veinte, de los treinta y uno que son en total. Es una cuestión aplastante.
Resulta curioso que, ante la cercanía de los sufragios, el concepto de “carro completo” haya dejado de sonar. De hecho, en reciente entrevista a Espacio 4, el propio Rubén Moreira lo ha calificado de “argumento perverso” porque falta a la verdad. ¿Lo considera un arrepentimiento del PRI o simple estrategia previa a comicios?
Se está contradiciendo a sí mismo, porque en otro momento ha asegurado que van a aplastar y lo ha dicho usando ese término. Entonces, ¿qué quiere decir eso? Pues que son declaraciones sin sustento alguno.
El PAN, dentro del estado, es prácticamente el único partido capaz de presentarle batalla al PRI y de buscar la mayoría en el Congreso. ¿Cómo calificaría la labor de ambas fracciones en aras de lograrlo?
El PAN ha sido eso e incluso ha tenido posibilidades de convertirse en algo más. No lo veo en octubre obteniendo una mayoría en el Congreso. Ahora tiene nueve diputados y veo el riesgo de que pueda disminuir en lugar de aumentar.
Acción Nacional ha cedido mucho porque precisamente se ha aliado. Juega a ese bipartidismo con la idea de avanzar, de consolidarse, y ha resultado todo lo contrario. El PRI, por su parte, ha aprovechado esa situación para sustentar la reforma y otros asuntos. Sin embargo, no percibo que Acción Nacional se haya fortalecido en lo absoluto.
Contrasta sobremanera un Rubén Moreira omnipresente, capaz de aparecer en cualquier rincón del estado, apoyado además por el gobernador, con la imagen de un Flores Morfín que se mantiene la mayor parte del tiempo fuera. ¿Cómo cree que van a litigar estos dos líderes?
Ese es otro punto a favor del PRI y su presidente. El PAN ha desarrollado una estrategia equivocada, también a nivel parlamentario de sus diputados en el Congreso, que desemboca en debilidades como el una dirigencia prácticamente ausente y al margen de los problemas. A Morfín sólo lo he oído, a veces, declarar con muy poca información e incluso opiniones totalmente fuera de contexto de cuanto realmente sucede en el estado. Digamos que es un momento fácil para el tricolor.
¿Hasta qué punto considera que pueda influir la labor del presidente Felipe Calderón en el ánimo de los ciudadanos para, primero, salir a votar y, segundo, por quién votar?
A efectos del proceso local no lo considero algo muy significativo. Además, lo que había logrado, al mantener cierta estabilidad en su gobierno, se ha ido perdiendo con el tiempo. Su desempeño, desde mi punto de vista, ha resultado poco eficaz. Prácticamente no hay logros qué mencionar y en los últimos días se nos está desapareciendo, concretamente con la reforma energética. Ya ni siquiera cuenta con el respaldo de un equipo. No creo en realidad que sea el elemento capaz de allegar votos en el estado y cuidado porque, a causa del conflicto que ronda a su secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, puede suceder lo contrario.
Y el PRD, ¿hacen escala en Coahuila las divisiones y confrontaciones internas que laceran a este partido a nivel nacional?
Yo creo que sí. En primer lugar, porque en el estado siempre se ha caracterizado por ser un grupo débil. Ni siquiera en 2006, cuando gozaba de mejor salud, alcanzó gran número de votos. En esta ocasión, desafortunadamente, todo lo que está aconteciendo con las elecciones a su interior, azuzado por la labor de los medios que han magnificado esas irregularidades a partir de una cobertura que casi nunca ellos tienen, provoca que la gente perciba su accionar de manera negativa y, por consecuencia, esto acarreará menos votación para el PRD.
¿Qué resultados ve al final de estas elecciones?
El PRI va a aplastar, pero para mí la preocupación más seria es la calidad de la elección. Viviremos un proceso característico del más antiguo pasado, con irregularidades, utilización de recursos públicos, etcétera. Alianza Cívica estará muy al pendiente, vigilando esta estructura burocrática que se le ha metido al Instituto. Vamos a verificar cómo opera incluso en las casillas, a los secretarios técnicos. Si se respetan o no, si se aplican o no las reformas constitucionales en relación con el acceso a medios y la propaganda gubernamental. Tenemos que impedir y denunciar cualquier suciedad que no sólo afecta como tal al proceso, sino que impide nuestro avance hacia la democracia. E4 
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