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En medio de campañas sucias en ambos frentes, la ex primera
dama recurre a la mentira para ganar la postulación
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Obama-Hillary
Final de fotografía en la carrera por la Casa Blanca |
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En términos coloquiales podría decirse que en el Partido
Demócrata se hicieron bolas; mientras McCaine apura el paso,
algunos liberales esperan el voto del superdelegado Gore

Obama.
Radical en cada una
de sus propuestas |
Un tenso ambiente reina en las filas demócratas de los Estados Unidos. La reñida batalla entre los candidatos Barack Obama e Hillary Clinton afecta no sólo sus imágenes, sino la del partido completo.
Si bien todo indicaba que las primarias de Texas serían decisivas para la definición de su candidato, lo cierto es que la carrera sigue tan cerrada como al principio. La presión del frente Republicano podría transferir la decisión demócrata a los superdelegados. En este contexto, el voto de Al Gore, vice presidente en la administración de Bill Clinton, podría inclinar una balanza cargada hasta ahora hacia Barack Obama.
Y es que las campañas negativas en las que se han enfrascado Clinton y Obama está afectando la figura de ambos. Según un sondeo en conjunto del diario The Wall Street Journal y la cadena de televisión NBC, los candidatos demócratas siguen empatados con un cuarenta y cinco por ciento de las preferencias, pero por primera vez son más los votantes que tienen un criterio desfavorable de la senadora de Nueva York.
Estos números demuestran el ligero repunte de Obama, quien a pesar de haber perdido las elecciones de Texas, Ohio y Rhode Island, mantiene a su favor una diferencia mínima en el número total de delegados.
El sondeo revela que cuarenta y ocho por ciento de los votantes tienen una percepción negativa de Hillary, frente a treinta y siete por ciento que dicen tener una impresión positiva. The Wall Street Journal destaca que el peor presagio para la candidata es la creciente inconformidad dentro del electorado femenino, que hasta ahora había dado un fuerte respaldo a su campaña. Mientras a inicios de marzo el cincuenta y un por ciento de este sector se inclinaba por Hillary, actualmente es de cuarenta y dos.
La situación, en cambio, es diamentralmente opuesta para Obama, con cuarenta y nueve por ciento de percepción positiva y treinta y dos por ciento negativa.
Pero más allá de la carrera por la candidatura presidencial demócrata, el sondeo apunta que el afroamericano sigue teniendo mejores oportunidades de vencer a McCain en noviembre, con una ventaja de cuarenta y cuatro a cuarenta y dos por ciento. Por el contrario, si el enfrentamiento se entablara entre el senador republicano y la ex primera dama de Estados Unidos, ella llevaría las de perder con dos puntos porcentuales menos respecto a los cuarenta y seis que muestran hoy las estadísticas de su antagonista.
Otro aspecto a resaltar es que la lealtad de los candidatos de Clinton podría costarle cara al partido. Una encuesta de la firma de sondeos Gallup, publicada en el diario The Washington Times, indica que un veintiocho por ciento de los partidarios de Hillary votarían por McCain si el senador de Illinois se hace con el sufragio. Esto sugiere que algunos partidarios de Hillary se oponen tan firmemente a Obama (o son tan leales a ella) que estarían dispuestos a votar en contra de su partido en caso de que Obama resulta vencedor en el suyo, indica el diario.
No obstante, de suceder lo opuesto, las consecuencias no serían tan devastadoras para la fracción demócrata pues apenas el diecinueve por ciento de los seguidores del afroamericano cambiarían su voto a favor de los republicanos.
Un estrecho margen

McCain.
A la espera de su rival |
Contrario a lo que se proyectaba, las primarias de Ohio, Texas, Rhode Island y Vermont han dejado aún más incertidumbres en el frente demócrata, mientras que a los republicanos sí les sirvieron para definir a su aspirante.
John McCain es el candidato presidencial del Partido Republicano. Tras los últimos resultados, su competidor, el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, terminó por abandonar la contienda.
Este senador de Arizona, quien estuvo a punto de retirarse de las primarias hace poco más de medio año por falta de recursos económicos, perdió frente a Bush en 2000 y desde entonces ambos han sido enérgicos rivales en la legislatura. Fue él uno de los dos republicanos que se opusieron a los recortes de impuestos del actual presidente. Sin embargo, preocupado por la simpatía del sector más tradicional del partido que lo mira con recelos, McCain ha regresado hacia el conservadurismo.
Por su parte, Hillary Clinton logró imponerse en el estado de Ohio con un cincuenta y siete por ciento de los votos, muy superior al cuarenta y uno exhibido por Obama. El éxito obtenido cortaba entonces una racha de doce derrotas consecutivas acumuladas hasta la fecha. Posteriormente también ganó en Rhode Island por una diferencia aun mayor (cincuenta y nueve contra cuarenta).
Sin embargo, el senador por Illinois se repondría con una victoria en Vermont. Mientras en Texas, estado clave donde la legisladora neoyorquina no podía perder si quería seguir en la carrera, obtuvo el cuarenta y ocho por ciento de los votos, bastante cerca del cincuenta y uno de su oponente. Tan es así que este ajustado resultado no ha impedido a varias cadenas de televisión estadounidenses proclamar su triunfo. De cualquier forma, dado que los delegados se distribuyen proporcionalmente, el senador Obama no perdió mucho terreno.
Las próximas grandes contiendas serán el 22 de abril en Pensilvania, donde se reparten ciento cincuenta y ocho delegados y, a principios de mayo, será Carolina del Norte quien ponga en juego otros ciento quince.
Visto desde la distancia, el peligro de una carrera electoral con márgenes tan reñidos dentro del sector demócrata puede repercutir en el desgaste interno de sus exponentes y, como primera consecuencia directa, facilitarle el camino al republicano John McCain.
Campañas negativas

Clinton.
De la experiencia
al engaño |
Si bien ambos candidatos demócratas han echado mano de los recursos que caracterizan a las campañas negativas, parece que Hillary está sacando buena ventaja. Prueba de ello es uno de sus anuncios televisivos más populares, el cual inicia con las imágenes de niños acostados en sus camas mientras cierta voz en off comenta:
Son las tres de la mañana y sus hijos están seguros y dormidos, pero hay un teléfono que suena en la Casa Blanca. Su voto decidirá quién responde la llamada, alguien que conoce a los líderes mundiales, conoce el Ejército, alguien listo para ser el guía en un mundo peligroso... Son las tres de la madrugada y sus hijos duermen en casa.
El mensaje no tiene tapujos en hacer una subliminal referencia a su primera estancia como primera dama. Por otra parte, el próximo juicio por corrupción contra Tony Rezko, un constructor y donante de la campaña de Obama, permitió a Hillary cuestionar la ética del afroamericano.
Otro flanco que ella no ha demorado en atacar se lo proporcionó la reunión de un asesor de su oponente con diplomáticos canadienses. En la misma el funcionario dijo que las críticas del senador al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCN) obedecía en realidad a motivos políticos y no económicos.
Sin embargo, Clinton dista mucho de ser una santa. Recientemente ha sido puesta en evidencia una farsa suya que narra los supuestos peligros que afrontó en una visita a Bosnia ejerciendo todavía el rol de Primera Dama. Comenta en sus memorias que esa ocasión la recibieron con una lluvia de proyectiles. Nada que ver. En realidad, fue apenas una pequeña niña, de pie en el aeropuerto, quien le recitó un poema.
Hillary apuesta a su experiencia como su carta más fuerte: “Hay una diferencia entre los discursos y las soluciones”, reza cierta frase suya que ha repetido hasta el hartazgo. Esto ha obligado a Obama a defenderse afirmando que las suyas no son palabras vacías y reiterando que él y su equipo ofrecen “soluciones a los problemas que afectan a los estadounidenses”.
Barack insiste en que todavía le lleva la delantera a Hillary y expresa su frustración ante la campaña muy negativa contra su persona en los últimos días. Estoy seguro de que tuvo algún impacto en Texas, afirmó. Hasta el momento su postura ha sido reiterativa en la necesidad de abandonar las tácticas políticas divisorias del pasado, pero si la estrategia comienza a rendir frutos a la campaña de Hillary podría verse forzado a tomar el mismo camino.
En este sentido, McCain se ha sumado al discurso de Clinton. Ambos lo acusan de ser “ingenuo” o “con poca experiencia” en cuanto a su política exterior. Y es que aun cuando de las propuestas de Obama rompen radicalmente con la tradición estadounidense, el electorado parece no estar convencido todavía de su efectividad. Los sondeos muestran que sigue detrás de sus rivales si se les interroga acerca de la capacidad de los candidatos para ser comandante en jefe del país.
El senador por Illinois, que ha llamado la atención mundial, defiende un retiro casi total de las tropas en Irak en un periodo de dieciséis meses y sugiere que sólo un contingente debe permanecer encargado de proteger a los civiles estadounidenses y luchar contra Al Qaeda. Incluso va más allá, declara que no sólo quiero poner fin a la guerra. Quiero poner fin al estado emocional que nos llevó a elegir la guerra.
Sin embargo, sus adversarios lo tildan de “irresponsable” al pretender solucionar el panorama internacional entablando conversaciones con los peores dictadores del planeta.
Obama ha reaccionado de inmediato rodeándose de un equipo preparado y convincente en el que figuran nombres como Zbigniew Brzezinski y Anthony Lake, ex consejeros de la Seguridad Nacional bajo los gobiernos de Jimmy Carter y Bill Clinton. Al igual que Susan Rice, experta en África y ex miembro del gobierno de Clinton, quien sigue siendo una de las principales consejeras en política exterior.
Recetas económicas
Otro punto en el que difieren los candidatos demócratas se refiere a las medidas a tomar para salvar al país de un colapso económico ya anunciado.
Ahora casi todos los expertos coinciden en que nuestra economía está en una recesión, dijo Obama. Asimismo Clinton advierte sobre la amenaza de una crisis inflacionaria al estilo japonés. El primero de ellos ha prometido devolver al gobierno un mayor papel regulador como base del sistema financiero y propuso un plan de reactivación económica de treinta mil millones de dólares enfocado a ayudar a los sectores más frágiles.
Es hora de que el gobierno federal renueve el marco regulador de nuestros mercados financieros, dijo Obama al presentar su plataforma económica. Y acusó a Wall Street de haber manipulado los mercados para obtener mayores beneficios. El resultado fue un mercado distorsionado que crea burbujas en vez de crecimiento firme y sustentable, un mercado que favoreció a Wall Street sobre el resto de la gente, pero que terminó golpeando a todos, afirmó.
Hillary prefiere invertir mayor cantidad de dinero. Coincide en un plan de reactivación de treinta mil millones de dólares para ayudar a los cerca de nueve millones de víctimas de la crisis de los créditos a la vivienda aunque también propone invertir dos mil quinientos millones por año durante su gestión para vigorizar la fuerza laboral del país a través de programas de formación.
En el otro frente, John McCain criticó las políticas financiera y mercantil de sus dos rivales potenciales al considerar equivocada una intervención del estado en la economía de mercado. Lo que no necesitamos son rescates multimillonarios para los grandes bancos y los especuladores, como proponen los senadores Clinton y Obama, enfatizó en una declaración.
Para el senador por Arizona existe una tendencia de los liberales a esperar grandes programas de gobierno sustentados por los contribuyentes que no logran resolver los verdaderos problemas.
Tal postura le valió una fuerte crítica de Obama quien lo acusó de perpetuar políticas fracasadas y ser el candidato “de un tercer mandato de George W. Bush” mientras que Clinton, para ser consecuente con su propio criterio, señaló que de una recesión similar a la de Japón no se saldrá con decisiones de la Reserva Federal. E4 
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