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El presidente y el Congreso intentan salvar a Petróleos Mexicanos;
Obrador aprovecha para tratar de salvarse a sí mismo
PEMEX:
entre el apremio económico
y el oportunismo político |
Luis MacGregor Arroyo / Edgar London
México DF
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La industria petrolera debe contribuir a incrementar la inversión
social y de infraestructura del país, y no al revés. Es preciso
clarificar que la aplicación de capital privado no significa transferir
los bienes de la nación a
particulares
Nueve años… no más, aseguró el presidente Felipe Calderón que durarían las reservas de petróleo en el país. Tal declaración la emitió en su gira por los Estados Unidos donde aprovechó, además, para reunirse en Nueva York con dueños y ejecutivos de importantes transnacionales dentro de la sede de la Reserva Federal de la vecina nación, aunque rechazó que se haya tocado con ellos el tema de una reforma energética. A juicio del mandatario sólo existen tres caminos a seguir en la actual situación que se encuentra Petróleos Mexicanos y que progresivamente lo ha convertido en una industria incapaz de alcanzar los niveles de competitividad necesarios para aprovechar el combustible almacenado en las aguas profundas del Golfo de México. Uno: quedarse como está; dos: restarle recursos a la educación, el campo o la salud para destinarlos a Pemex; tres: hacer alianzas con la iniciativa privada y aprovechar sus recursos.
La escasez de tiempo obliga a actuar rápido. México ha aumentado la importación de gasolina de Estados Unidos, incluso de Asia, con un costo de un dólar por litro, mientras que en este lado de las fronteras se vende a setenta centavos de dólar. Una proporción incosteable y por demás imperdonable para un país que tiene la capacidad de exportar la materia prima necesaria en este rubro.
La “buena noticia” es que abunda el petróleo en el subsuelo del Golfo —los especialistas estiman unos cincuenta mil millones de barriles—, el único problema es contar con la tecnología necesaria para extraerlos a profundidades que superan en ocasiones los tres mil metros y el personal adiestrado para llevar a cabo eficazmente esta tarea. Una y otra representan sendas carencias en las actuales condiciones de Pemex.
A partir de una realidad objetiva —que los recursos del hidrocarburo deben contribuir a incrementar el gasto social y de infraestructura del país, no al revés—, Calderón apuntó que sacar dinero del presupuesto y pasarlo a Petróleos Mexicanos traería consecuencias severas y no solucionaría el problema de fondo. En cambio, llamó la atención sobre naciones como Noruega, que cuenta con una empresa pública, o Brasil y su conocida Petrobrás, que ya están perforando en el Golfo de México. China también lo hace, e incluso Cuba, con una economía poco competitiva, se ha sumado a las perforaciones utilizando otros mecanismos.
Para colmo está el tema de los yacimientos transfronterizos que están siendo explotados y que a la larga afectarán a México por encontrarse conectados a los que el país podría utilizar.
Tiempo, capacitación y tecnología, son en realidad los tres pilares sobre los que descansa la estabilidad y posterior desarrollo de Pemex, no un riesgo de quiebra y mucho menos su privatización. Respecto a este último asunto el presidente ha sido muy claro al afirmar que Petróleos Mexicanos tiene que seguir y seguirá siendo del gobierno y de los mexicanos exclusivamente.
COMO PEJE EN EL AGUA
No obstante, el ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, ha visto una excelente oportunidad en esta coyuntura para realzar su nombre a partir de un debate que él mismo ha creado y estimulado con repetidas declaraciones públicas. Acusa a Calderón de querer privatizar Pemex mediante una reforma energética y, muy a su estilo, convoca congregaciones de masas en aras de luchar contra la iniciativa del presidente “espurio”.
Llamado al que el Frente Amplio Progresista (FAP) ha otorgado prioridad pues rápidamente los dirigentes de los partidos que lo integran —PRD, PT y Convergencia— acordaron impulsar la movilización nacional propuesta. Se han invitado a organizaciones sindicales y campesinas para integrarse a una protesta que, de pasada, además del petróleo incluye también el rechazo a la puesta en marcha del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y al alza de precios, como ocurrió con la gasolina y el diesel.
Y es que para Obrador, mientras más ruido, mejor. Utilizando cuanto medio de comunicación esté a su alcance intenta poner en duda los comentarios de analistas y funcionarios —quienes aseguran que Petróleos Mexicanos carece de recursos para elevar su producción— pues, según el ex gobernador del Distrito Federal, en los últimos años han entrado importante recursos al país a causa de los altos precios del crudo en el mercado mundial.
Asimismo, el perredista acepta la necesidad de mejorar la infraestructura pues se requiere inevitablemente la instalación de, al menos, tres nuevas refinerías. Sin embargo no demora en indicar que dicha inversión pudo haber sido cubierta con los diez mil millones de dólares que se registraron por los recursos excedentes obtenidos durante la administración de Vicente Fox.
Aun cuando el gobierno de Calderón no ha presentado todavía ninguna propuesta ante el Congreso, Obrador ya arremete a gritos para “salvaguardar” la “palanca de desarrollo” de la nación —así califica a Pemex— y exige que se aplique una auditoría a la paraestatal en materia de contratos con firmas transnacionales. Al mismo tiempo que solicita un debate con el coordinador del PAN, Héctor Larios Córdova, y del PRI, Emilio Gamboa Patrón, para tratar el asunto. Algo que ni uno ni otro pretenden hacer.
El primero por considerar que la intención de su partido es permitir la inversión privada en petroquímica secundaria, refinación y generación de energía eléctrica, con lo cual tanto Pemex como la Comisión Federal de Electricidad alcanzarían mejores índices de eficiencia, pero ello sin violentar el derecho que México tiene sobre los recursos del subsuelo. Y es que para todos, con excepción del líder izquierdista, parece estar claro que una cosa es que haya capital privado en Pemex o en la industria eléctrica, y otra muy distinta transferir bienes de la nación al sector privado.
El segundo, desde su punto de vista, ni siquiera considera que exista debate alguno posible y niega las acusaciones de Obrador en torno a un acuerdo PRI-PAN para privatizar su “palanca de desarrollo”, a la par que lo exhorta a mostrar el documento que dice poseer y donde se demuestra la citada privatización.
Para el coordinador priísta una sola cosa está muy clara: no se privatiza Pemex. Por lo que apunta que el verdadero interés de Obrador es acaparar los medios. Y tiene razón. Con un PRD fraccionado, la credibilidad de su “legítima presidencia” por el suelo y serias dudas que se propagan sobre su estabilidad mental, otra vez los reflectores apuntan a su figura. Para AMLO ya es suficiente ganancia.

Parte de la industria petrolera la desmantelaron: jubilaron anticipadamente al personal que sabía y metieron personal no preparado, tenemos rezagos serios: Labastida |
DEPENDEMOS DEL PETRÓLEO: PRI
Ante la polémica que se ha desatado alrededor de la inevitable reforma energética, Espacio 4, se dio a la tarea de entrevistar al presidente y a los secretarios de la Comisión de Energía de la Cámara de Senadores para conocer sus opiniones.
En su carácter de dirigente de dicha comisión, Francisco Labastida Ochoa comentó que sí considera necesaria una iniciativa en ese sentido, tal y como se ha indicado en los documentos del PRI.
Una reforma, según sus propias palabras, integral, capaz de modernizar a la empresa sin privatizarla, sin venderla, para fortalecerla. El diagnóstico es claro: México depende noventa por ciento del petróleo para sus necesidades energéticas primarias. Mucho más de lo requerido en el resto del mundo. Debemos entrar lo más rápido posible a la diversificación energética, pues esto no sólo incluye el petróleo sino toda la política energética. Del mismo modo, las finanzas públicas de los tres niveles del gobierno federal dependen cuarenta por ciento de los ingresos que paga Pemex. Es decir, cuatro de cada diez pesos de los senadores, diputadas, presidente de la República, jueces, médicos, maestros, enfermeras, etcétera, provienen de Pemex y hay una fuerte caída en la producción petrolera, por lo cual en pocos años tendremos un problema serio.
¿Se requiere de inversión privada para sacar adelante la perforación en aguas profundas?
Parte de los problemas referentes a las aguas profundas se concentran en los yacimientos transfronterizos. Hace siete años se firmó el tratado de Hoyo de Dona, lográndose que ningún país pueda trabajar en esa pequeña parte de los más de dos mil novecientos kilómetros de nuestra frontera marítima con Estados Unidos. En el resto de las regiones no sucede así, y la Unión Americana empezó a perforar en la región de Cinturón de Plegado desde 2001 para comenzar a producir en 2010. Ahí existen nueve plataformas cerca de la frontera, una de ellas a cuatro mil trescientos metros y otras tres a cinco mil. Son yacimientos hidráulicamente conectados con los de México; ya encargaron un barco para recolectar ciento treinta mil barriles por día y nos va a afectar a nosotros. Desconocer esa realidad es no querer ver el problema.
¿Qué otra problemática enfrenta la industria petrolera nacional?
Otro problema se relaciona con la industrialización del petróleo. México comete el absurdo de exportar materias primas e importar productos manufacturados; por ello traemos gasolina, diesel, gas, gasavión… De acuerdo con los números del año pasado vamos a importar cerca de dieciséis mil millones de dólares de petróleo. De petroquímicos todavía no se han cerrado los números debido a la gran cantidad de empresas existentes; pero será una cantidad equivalente a los veinte mil millones de dólares. Es decir, entre los dos se traerán treinta y cinco mil millones de dólares o más. El saldo favorable de la balanza petrolera corre el riesgo de convertirse en negativo. Por ponerlo de esta manera, cada hora se importan más de cuatro millones de dólares de productos petrolíferos y petroquímicos. Está la necesidad de hacer una gran cantidad de proyectos para dejar de importar petrolíferos, modificar el precio del gas y darle facultades a la Comisión Reguladora de Energía para impulsar en el país la producción de petroquímicos.
¿Con el excedente del precio del petróleo se puede resolver la situación económica de Pemex?
El año pasado se cambió el régimen fiscal para que Pemex pague menos impuestos, antes la paraestatal debía pagar noventa por ciento del valor de lo producido por Pemex Exploración y Producción. Fortalecimos las funciones de la Secretaría de Energía para dirigir la política petrolera de acuerdo con las necesidades energéticas, y no conforme a una visión fiscal. Hay recursos adicionales de los excedentes petroleros a los cuales se les suman los de la reforma fiscal efectuada en 2007. En mi opinión, la restricción fundamental no son, ni lo van a ser, los recursos; lo será que Pemex tenga la capacidad suficiente para hacer la gran tarea que debe realizar y cubrir los rezagos de tantos años en la industria.
¿Contamos con ingenieros y técnicos?
Lamentablemente, en estos años parte de la industria petrolera fue desmantelada; jubilaron anticipadamente al personal que sabía y metieron personal no preparado, tenemos rezagos serios en ello. Agregaría que parte de la tecnología es fácilmente adquirible, no hay problema para ello. Lo que es difícil de adquirir, lo que está reservado es fundamentalmente la perforación en lo que se llama aguas ultra profundas y tenemos que resolver el problema de que a causa del efecto popote podamos perder parte de los recursos que le pertenecen a México. De lo que se trata —eso dicen los documentos del PRI— es de fortalecer a la empresa, se le de autonomía de gestión y se le modernice sin privatizarla.

Petróleos no está en quiebra. Por el contrario, tiene una capacidad muy grande para salir adelante:
Camarillo |
ALIANZAS ESTRATÉGICAS: PAN
Para el panista Rubén Camarillo Ortega, secretario de la Comisión de Energía del Senado de la República, el problema de fondo sí implica directamente a la tecnología, desmiente el estado de quiebra financiera para Pemex y reafirma que no hay intenciones de privatización alguna con esta industria. En su opinión, es necesario reemplazar los yacimientos petroleros que se agotan rápidamente. La noticia es que los nuevos yacimientos son más complejos y diferentes a los manejados en los últimos treinta años: en su mayoría se encuentran en aguas profundas del Golfo de México, y en ese sentido es requerida una reforma.
¿Por qué menciona tanto el riesgo de la
privatización?
Hay un personaje de la política nacional que necesita reflectores y ha inventado un falso debate porque nadie en la Comisión de Energía del Senado, de ningún partido político, ha planteado la posibilidad de la privatización de Pemex. Por el contrario, uno de los acuerdos de la Comisión es el fortalecimiento de la paraestatal.
¿Qué considera debe plantear la reforma?
Pemex debe entrar en una etapa moderna donde el esquema de las alianzas estratégicas utilizado por otros países con empresas estatales le sirva para fortalecerse y ser más competitivo. Esto no significa ceder petróleo ni soberanía. Con dichas alianzas tendríamos acceso a tecnología que tardaríamos en desarrollar entre quince y veinte años. La tecnología no se puede comprar, y si estuviera a la venta necesitaríamos el know how y eso sólo lo ofrecen dichas empresas si entran en alianza contigo. Si nos esperamos veinte años, para entonces los grandes yacimientos de aguas ultra profundas, que en su mayoría son transfronterizos, estarán a la mitad o menos de su capacidad original.
¿Las alianzas resolverían los problemas financieros de Petróleos?
Eso es falso, Pemex no está en quiebra. Por el contrario, tiene una capacidad muy grande para salir adelante. Tan es así que puede obtener recursos del sistema financiero internacional. El día que Pemex realmente esté quebrado nadie le prestaría. Ahorita tiene aprobados seiscientos mil millones de pesos adicionales.
Sería mejor si no se pidiera prestado y Pemex pagara con sus propios recursos.
Eso sería lo mejor; pero está el problema de que se oponen y se canalizan los recursos para pagar maestros, construir hospitales, carreteras. Son los mismos que cada año en la Cámara de Diputados exigen más, los diputados del PRD. Este año pidieron agregar ciento cincuenta mil millones de pesos a la iniciativa del ejecutivo ¿De dónde salen esos? De nuestro principal contribuyente: Pemex, no le hagamos al cuento, eso está visto.
¿Qué pasa con los ingresos excedentes del
petróleo?
Hay una Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, donde se indica que cada dólar adicional que recibe Pemex debe ir al Fondo de Estabilización del Petróleo, para contrarrestar las fluctuaciones que pudieran presentarse en el futuro. Segundo: cuando se llena el fondo petrolero; veinticinco por ciento va a las entidades federativas y los municipios para proyectos de infraestructura; veinticinco por ciento para proyectos de infraestructura del gobierno federal; veinticinco por ciento para proyectos de infraestructura de Pemex y veinticinco por ciento para financiar el fondo de pensiones del país.
¿Existe la posibilidad a futuro de lograr un acuerdo nuevo para reasignar los excedentes petroleros?
Siempre es factible. La capacidad financiera de Pemex le permite pagar su deuda, sin ningún problema, y financiar los proyectos para el futuro.
Ningún proyecto de extracción de petróleo, en ninguna parte del mundo, se hace con flujo de caja. Todo se hace con financiamiento de los mercados internacionales. Así lo hacen Brasil, Cuba y Gran Bretaña.
¿Entonces el problema de fondo es la tecnología?
Ciertamente tenemos un problema de una deuda en Pemex y eso no hay que olvidarlo; pero se tienen formas de resolverlo. Lo que no hay manera de solucionar en este momento es el problema de la tecnología con el esquema legal que tiene Pemex, es el tema de fondo.

Calderón quiere subir de 4.5 millones de barriles diarios a 6.5 millones la plataforma petrolera y hacerse de los empresarios españoles amigos de él y de Mouriño:
Ramírez Garrido |
NO MAS OBRAS SUNTUARIAS: PRD
La otra cara de la moneda la personifica el también secretario de la Comisión de Energía del Senado de la República, Graco Ramírez Garrido. El perredista asevera que el presidente Calderón quiere compartir la industria petrolera en detrimento de los intereses nacionales y a favor de empresarios españoles amigos suyos y de Mouriño. En cuanto a la posibilidad de una reforma energética, que lo que en verdad se necesita es reformar la situación que vive Petróleos Mexicanos, integrar una sola empresa y no tenerla dividida en cuatro subsidiarias.
¿Cuál sería el modelo?
Un consejo de administración de Pemex donde participen representantes del IPN y de la UNAM, y se reduzca la presencia de los hombres del sindicato a uno solo. Se debe tener autonomía de gestión, financiera y técnica. La empresa debe tener esas facultades para reinvertir sus excedentes y capacidad para construir refinerías y dejar de importar gasolinas. Dos refinerías de ciento cincuenta mil millones de barriles diarios o una de trescientos cincuenta mil millones. No hay problema de recursos en Pemex, es falso. Deliberadamente no se han construido refinerías porque se le han restringido sus recursos para endeudarlo y justificar su privatización. No existe ningún argumento técnico ni financiero que lleve a esto último.
Sin embargo, los recursos excedentes ya están asignados por ley
Eso tiene que modificarse. Hoy es prioritario mantener la industria petrolera. Se ha hecho este reparto absurdo de los excedentes petroleros a entidades federativas para que se construyan obras suntuarias y absurdas. Ni siquiera infraestructura carretera. Pemex tiene capacidad para rescatar entre doscientos mil y ciento cincuenta mil millones de barriles en pozos maduros, por lo mismo hay condiciones para tener en reservas dos mil millones de barriles en superficie. Ya hicimos una reforma a la ley de derecho para que el régimen fiscal sea más competitivo y se pueda intervenir en pozos maduros. Falta insistir en exploraciones y perforaciones en aguas someras, porque no es urgente ir a las ultra profundas. Sin embargo, en cinco años tendremos capacidad para conocer tecnologías y poder trabajar en dichas aguas.
El petróleo en aguas profundas de México conecta con los Estados Unidos. En este caso el riesgo es perder producción
Estamos hablando de pozos transfronterizos cuyo tratado se vence en 2010. Hay cinco plataformas construidas en el lado norteamericano del Golfo de México, se le debe dar un tratamiento especial a los pozos transfronterizos; pero no significa la necesidad de realizar contratos de riesgo para entrar a todas las aguas profundas del Golfo de México. Simplemente estudiemos qué vamos a hacer en los pozos transfronterizos, nada más. Nosotros no estamos dispuestos a permitir que se comparta la inversión y la producción con contratos de riesgo con otras empresas.
¿Es mejor arriesgarse a perder petróleo en el Golfo de México?
Esa es sólo una parte del Golfo de México. Tenemos cincuenta mil o treinta mil millones de barriles en toda el área. Dicho esto por los especialistas y empresas petroleras. No perdemos tanto, lo que quieren es usar el pretexto para hacer lo importante y eso es ir de lo accidental a lo fundamental.
¿Y para qué quieren hacer eso?
Porque quieren vender, compartir la industria petrolera. Calderón quiere subir de 4.5 millones de barriles diarios a 6.5 millones la plataforma petrolera y hacerse de los empresarios españoles amigos de él y de Mouriño. E4 
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